Capitulo IV

.

.

Imposiciones

- Y yo soy Sakura, Haruno Sakura… – se presentó la pelirrosa.

Todos en la sala se quedaron en silencio sin saber qué decir, todos conocían perfectamente a los clanes de cada uno de ellos, y a tres de ellos los daban por muertos.

- ¿Qué pasa? – preguntó con burla Erza – ¿es que ahora ya no tienen nada más que decir? – finalizó mirándolos con desprecio.

Esa mirada no pasó desapercibida para nadie, mucho menos para cierto pelinegro que no podía salir de la impresión, menos aun al ver otra mirada en la pelirroja que no fuera burla o superioridad.

- ¿De qué va todo esto Tsunade? – preguntó molesto Hiashi.

- Ni siquiera yo sabía quiénes eran estos mocosos – contestó viéndose sería.

Ante esa respuesta Sakura sonrió de lado.

- No esperaba menos de ti Tsunade… – pensó Sakura conforme con su actuación.

- ¿Cómo es que en todos estos años, jamás supimos de ustedes? – preguntó Choza.

- No tenían por qué saberlo – respondió Naruto encogiéndose de hombros.

- ¿Porque no? - preguntó Inoichi.

- ¿Qué hubiera sido diferente? – preguntó brusca Erza.

- Todo – respondió tranquilo Shikaku – los hubiésemos protegido...

- ¿Así como protegieron a los padres de Naruto? – preguntó con veneno e ironía Sakura – ¿o ayudaron al clan de Erza? – volvió a preguntar mirándolos con desprecio.

Ante lo dicho por la pelirrosa la mayoría de los presentes se quedaron callados y bajaron la mirada con tristeza, todos los presentes de algún modo se sentían responsables de una u otra forma.

- Las cosas no fueron así… – dijo Tsume con molestia.

- ¿Ah no? – preguntó con fingida inocencia la ojijade.

- No – masculló la mujer molesta.

- Entonces ¿porque no nos dices cómo fueron? – preguntó Sakura mientras ponía sus codos en la mesa y la miraba penetrantemente – venga, dinos, ¿cómo fueron las cosas entonces? – animo con sarcasmo.

- Una niñata como tú jamás lo entendería – respondió despectiva.

El silencio se instaló en la sala tras lo dicho por Tsume, Naruto puso cara de circunstancia y se alejó lo más que pudo de Sakura, Erza sonrió con sadismo y Kakashi quien leía tranquilamente volteo a ver a Tsume negando con la cabeza.

Antes de que alguien pudiera reaccionar un kunai se enterró en la pared detrás de Tsume y en su mejilla se hizo una ligera cortada.

- Ups, falle… – dijo Sakura con su mirada inocente mientras se encogía de hombros restándole importancia al asunto.

Todos en la sala voltearon a verla anonadados, nadie a excepción de quienes la conocían (ya sabemos quiénes son :p) pensaron que haría algo así.

- ¡No es justo, fallaste a propósito! – se quejó Erza mientras se cruzaba de brazos molesta como una mocosa.

- Es verdad Sakura-chan, te estas volviendo muy blanda – agrego Naruto viéndose divertido.

Ante los comentarios todos a excepción de Gaara los miraban sorprendidos.

- ¿Pero... cuando demonios saco si quiera el kunai? – se preguntaba un impresionado Shikaku.

- Es demasiado rápida… – pensó Itachi con el ceño fruncido.

- Eso no es herencia de Cordelia, claro que no… – fue el pensamiento de Tsunade quien veía todo lo que pasaba con sumo cuidado.

- ¿En qué momento?... – se preguntó una sorprendida Tsume tocando su mejilla aún en shock puesto que en ningún momento bajo la guardia y aun así no vio ni sintió en que momento decidió lanzar el kunai.

- Eres más fuerte ahora Sakura… – pensó Gaara mientras se recargaba en su silla.

- Es demasiado joven para ser tan rápida… – pensaba Inoichi mientras se revolvía su cabello impresionado.

Todos estaban completamente en silencio, a excepción de Naruto y Erza quienes seguían diciéndole cosas a Sakura.

- Bueno niños, ya déjenla en paz… – hablo un tranquilo Kakashi sin despegar la vista de su librito – pongámonos serios – dijo volteando a ver a Erza y Naruto.

- De acuerdo… – dijeron ambos al unísono como niños regañados mientras bajaban la cabeza y Sakura les sonreía con burla.


En un lago dentro del reino pero un poco alejado del pueblo con hermosas aguas cristalinas se encontraba un apuesto pelinegro sentado sobre el verde pasto en medio de dos árboles de cerezo.

A pesar de que se encontraba sentado se notaba era alto, su piel de un tono claro, ojos y cabello color negro a la altura de su barbilla desordenado con mechones cayéndole en la frente, sus facciones demasiado apuestas, vestía una playera azul de mangas cortas marcando su bien formado torso y brazos, encima de la camisa una chamarra de cuero color negra, pantalones y botas de casquillo color negro.

El pelinegro con la mirada pérdida en el horizonte, hacia que sus facciones se notaran aún más apuestas por el reflejo de los rayos del sol y en su cabello se notan destellos azabaches. El pelinegro levanto la mirada al cielo y cerró los ojos soltando un profundo suspiro.


Todo se encontraba en silencio en la sala de juntas donde se encontraban Sakura y los líderes, en el ambiente podían sentir la tensión de la situación.

- Entonces… – comento Shibi quien fue el primero en hablar.

- Entonces, seré breve – corto Sakura – este es MI palacio, por lo que nos quedaremos aquí y ninguno de ustedes dirá quienes somos – ordeno mirándolos penetrantemente.

La mayoría de los presentes mostraron su desacuerdo ante la orden que les dio la pelirrosa.

- ¿Porque tendríamos que acatar las órdenes de una niñata como tú? – pregunto un molesto Hiashi.

- Sencillo… – contesto encogiéndose de hombros – este es MI palacio y ustedes aquí no son más que unos arrimados que invadieron MI reino aprovechando mi ausencia – hablo con veneno haciendo énfasis cada vez que decía "Mi".

- ¡No estamos invadiendo nada! – exclamo una molesta Tsume – Cordelia siempre nos recibió…

- ¡Pero Cordelia ya no está! – exclamo Erza con obviedad mientras se encogía de hombros.

- ¡No podrán sacarnos de aquí si es lo que pretenden! – amenazo Tsume mirándolos fijamente.

- Por favor… – intervino Inoichi – no nos precipitemos – pidió.

- ¡Di algo Tsunade! – exclamo Hiashi molesto.

Ante la mención del nombre de la rubia todos voltearon a verla, por lo que Tsunade solo suspiro con resignación.

- Sakura-hime… – llamo Shibi antes de que Tsunade pudiera decir algo – le pido que reconsidere su decisión de echarnos…

- Nadie los ha echado todavía – contesto interrumpiendo al hombre.

Todos quedaron sorprendidos ante ese comentario, pensaban que tal vez la pequeña Sakura los odiaba por el pasado tan tempestuoso del cual era protagonista, pero el que dejara que se quedaran eso solo significaba buenas cosas.

- No me creo que dejes que nos quedemos así sin más – comento Itachi quien los miraba serio y con desconfianza.

Sakura volteo a ver a Itachi mientras sonreía de medio lado, pero los demás al escuchar al pelinegro borraron cualquier tipo de alivio que hubieran sentido antes.

- Chico listo – comento Erza sonriéndole al pelinegro por lo que este solo entrecerró los ojos en dirección a ella.

- Claro que no será así sin más… – hablo Sakura mirando a todos los lideres – ahora que saben quiénes somos, como llegar al palacio y que algunas personas del pueblo nos han visto no puedo correr el riesgo de que nos traicionen y por obvias razones no nos iremos del palacio – finalizo mirándolos con frialdad.

- Nosotros jamás los traicionaríamos – hablo Choza mirándola con sinceridad.

- Mejor no hablemos de traiciones… – intervino Naruto mirándolos con frialdad.

- ¡¿Que estas insinuado?! – exclamo un molesto Hiashi.

- ¿Y qué harás para evitarlo? – intervino Itachi mirando a la ojijade – si lo que quieren es que nadie los encuentre, ¿cómo harán para que ninguno de nosotros hablemos? Amigos, no es como que seamos ¿cierto? – pregunto con burla.

Sakura y Erza sonrieron con superioridad ante la pregunta del pelinegro lo que les dio mala espina a todos.

- ¿Por qué no se los explicas Erza? – pregunto Sakura mirando a la pelirroja con inocencia.

- Por supuesto – contesto Erza regalándole una hermosa sonrisa – pues verán, ninguno dentro de este reino podrá hablar acerca de nosotros, aunque sea lo que más quieran hacer, nadie, ni mucho menos enemigos podrán abrir sus mentes para saberlo… – agrego mirándolos con superioridad, ante la duda pintada en el rostro de cada uno de los presentes – el agua que todos bebieron contenía un elixir elaborado únicamente por Sakura, reforzado por Naruto y protegido por mí… – explico tranquilamente – como todos sabrán la triqueta de sacerdotisas estaba conformada por Uzumaki Kushina, Haruno Cordelia y Sukaretto Irene – dijo mientras disfrutaba el rostro de sorpresa de los presentes.

- O tal vez no lo sabían… – comento aburrido Kakashi.

- Bueno pues ya lo saben ahora… – continuo hablando Erza – ninguno de ustedes tiene el poder para acabar con nosotros, independientemente de nuestra magia tenemos más habilidades y técnicas que ustedes y su gente – finalizo con una sonrisa de lado.

Todos los presentes se encontraban demasiados sorprendidos para decir algo, si las cosas eran así, no tendrían otra opción, en estos momentos los estaban cazando y lo que necesitaban era protección, y ¿quién mejor ayuda que ellos?, más aun si lo único que pedían era silencio por parte de todos.

- Entonces nos han impuesto sus presencias ¿no es así?- pregunto un molesto Itachi.

- ¡Tú si quieres puedes irte dattebayo! – exclamo Naruto mirando amenázate al pelinegro.

- ¿Seguirá negando que sabía todo esto Tsunade-sama? – pregunto un tranquilo Shikaku.

Tsunade ente el último comentario simplemente se encogió de hombros restándole importancia.

- Ella lleva en sus venas la sangre de Cordelia, y por ende este reino y todo en el obedecen a lo que ella decida, además nosotros no tenemos a donde ir – respondió tranquila la rubia.

- ¿A qué se refiere con "todo este reino y todo en el obedecen a lo que ella decida"? – pregunto confundido Inoichi.

- Este reino tiene vida propia, así fue como lo quiso Cordelia tras la primera vez que la atacaron, por ello, la triqueta le dio esencia, para proteger a su sangre de aquellos quienes quisieran herirla – explico Tsunade.

- Como verán este reino no solo me protege a mí, sino también a los míos – recalco Sakura engreída.

- Ya que hemos terminado, iré a cenar – informo un aflojerado Kakashi mientras se ponía de pie.

- ¡Yo quiero ramen dattebayo! – exclamo feliz Naruto mientras se ponía de pie.

-¡Un momento! – intervino Itachi por lo que estos dos voltearon a verlo – aún no hemos dado por finalizada la reunión.

- Es cierto – concordó Sakura con él por lo que este volteo a verla impresionado – deben saber que por nada del mundo deberán acercarse al ala este del palacio – informo seria, mientras Itachi casi cae estilo anime.

- Un momento, no hay ala este – dijo Tsume confundida.

- Por supuesto que la hay – contesto Kakashi, todos voltearon a verlo curiosos esperando una explicación que no llego – nos vemos – se despidió mientras desaparecía en una nube de humo.

- ¡Espere Kakashi-sensei! – exclamo Naruto extendiendo las manos, pero ya no había nadie por lo que bajo la cabeza triste.

- Andando Naruto que también quiero ramen – dijo Erza animada por lo que el rubio al escuchar ramen se recuperó de su depresión.

Sakura que estaba por levantarse no pudo llevar a cabo su acción ya que un golpe seco se escuchó en la mesa por lo que todos voltearon, ahí estaba Tsume parada con una mano extendida en la mesa, señal de que fue ella quien hizo ese sonido.

- Aún quedan cosas por solucionar – hablo lenta y amenazantemente.

- ¿Y qué es? – pregunto fastidiada Sakura.

- Debemos hacer un equipo de rescate para buscar a Temari y Kankuro – contesto Tsunade.

- Pues háganlo – dijo Naruto con obviedad.

- Si se quedaran en el reino, es obligación suya…

- Mi única obligación es con los míos – interrumpió Sakura a Tsume poniéndose de pie – y que no se les olvide que este reino es de nosotros, no suyo y si alguien ordena, somos nosotros, no ustedes, así que no esperen nada de nosotros – aclaro con molestia mientras caminada hacia la puerta de salida con los otros dos.

- Sakura – llamo Tsunade, por lo que la ojijade volteo a verla en señal de que la escuchaba – es lo menos que le debe…

- Yo no le debo nada a ninguno de ustedes… – interrumpió a la rubia con rudeza – si estoy viva no ha sido gracias a ustedes y mucho menos a los Sabaku No – continuo hablando pero al mencionar el apellido lo hizo con odio, odio que algunos de los presentes identificaron en su voz por lo que la duda pinto sus ojos con más intensidad – así que como veras, me importa un carajo lo que les pase – finalizo dando media vuelta para salir de ahí.

Como era posible que si quiera pudieran pedirle algo así, ella detestaba a los Sabaku No y eso no cambiaría, alguna vez confió en ellos pero ese fue el principio que dio origen a todas sus desgracias.

Sakura y los demás salieron de la sala de juntas ante la mirada de todos, algunos confundidos y otros molestos.

- Ya han pasado muchos años Sakura, ¿Cuándo iras a perdonarme? – se preguntó un triste y dolido Gaara quien sabía de sobra la razón por la cual Sakura los detestaba.


En una modesta cama de hospital se encontraba sentada una rubia, la misma rubia que se había enfrentado a Erza. La chica estaba cubierta con una sábana blanca, tenía las rodillas flexionadas en su pecho y las abrazaba con sus brazos, mirando hacia afuera por la ventana que se encontraba a lado de la cama.

- ¿Quién demonios era ella? – se preguntaba– en ningún momento baje mi guardia y esa pudo derrotarme en cuestión de minutos – pensó molesta apretando el abrazo en sus rodillas.

Nadie había podido derrotarla tan rápido, era cierto, no era la más fuerte pero daba pelea.

- Todo este tiempo entrenando para nada… – pensó con odio mientras apretaba sus puños…

- ¡Rania! – exclamo la voz de una chica oyéndose asustada – ¿estás bien? – pregunto la chica preocupada, sus ojos eran de color marrón, cabello largo y castaño recogido en dos moños, vestía una blusa rosa sin magas marcando su silueta y sus pechos pequeños, un pantalón azul oscuro tipo pescador y unos zapatos de piso color negros.

El abrazo tomo desprevenida a la rubia pues estaba tan metida en sus pensamientos que no escucho el momento cuando entraron a la habitación, Rania tan solo sonrió con calidez para tranquilizarla pero la chica seguía mirándola con preocupación.

- Estoy bien Tenten – respondió soltando un profundo suspiro – no es nada – insistió al ver que no cambiaba su mirada.

- ¿Qué fue lo que te paso? – pregunto la castaña sentándose en la orilla de la cama.

Ante esta pregunta Rania frunció el entrecejo y miro seria a Tenten.

- Me derrotaron y lo peor de todo es que en ningún momento me descuide e Itachi tuvo que intervenir – dijo molesta e indignada.

Tenten al escucharla solo levanto ambas cejas en señal de confusión, ella conocía mejor que nadie a Rania y sabia lo competitiva que era y lo que le molestaba si alguien intervenía para defenderla.

- Rania… – comenzó hablar Tenten soltando un suspiro – está bien perder a veces…

- No, no lo está – debatió con firmeza interrumpiendo a Tenten.

- Se lo que significa para ti, pero no te desamines, eres muy fuerte – le dijo tiernamente mientras le tomaba ambas manos – ahora vayamos a casa, sé que mueres de hambre – finalizo mientras le sonreía de oreja a oreja.

Rania tan solo hizo un infantil puchero en señal de descontento, ya que Tenten sabía que la comida era una de sus cosas favoritas a las cuales nunca les podía decir que no, la rubia a regañadientes se levantó de la cama en busca de sus zapatos, mientras Tenten sonreía triunfante


En un balcón del ala este, dentro del palacio de Cordelia, se encontraba cierta pelirrosa recargada en el barandal de piedra blanca observando tranquilamente la luna que se encontraba en su plenitud, se le notaba distraída y en esos ojos verde jade podía verse la tristeza que sentía.

- ¿Cómo poder sanar un corazón que ya no se tiene? – se preguntaba la ojijade sin dejar de observar a la luna – dijiste que siempre estarías a mi lado, pero no fue así… – hizo un breve silencio mientras cerraba sus manos en un puño – a veces las cosas no son como queremos ¿cierto? – pensó con amargura.

Y vaya que no salían como se quiere, si por ella hubiese sido las cosas serían demasiado distintas, pero él se empeñó en quitarle lo que tenía, en ese tiempo era tan solo una niña que tuvo que aprender a defenderse y cuando creyó que todo mejoraría todo empeoro, siempre que la vida le intenta dar algo, llega quien se lo arrebata.

- Los odio tanto… – pensó mientras cerraba los ojos – ¿qué haces ahí? – pregunto con dureza sin quererlo aun con los ojos cerrados.


Por los pasillo del palacio caminando tranquilamente en dirección al ala este se encontraban Kakashi, Erza y Naruto. En sus rostros se les notaba la satisfacción que sentían ya que venían de cenar.

- ¡Ese ramen estuvo delicioso dattebayo! – exclamo sonriente Naruto teniendo sus manos entrelazadas atrás de su cabeza.

- Ayame-chan siempre ha cocinado muy sabroso – asintió Kakashi sobándose su pancita en forma circular mientras su ojito visible se cerraba.

Erza quien se mantenía callada paro en seco por lo que los otros dos al verla detenerse tan abruptamente se pararon y voltearon a ver con curiosidad.

- ¿Er-chan? – pregunto Naruto bajando sus manos a sus costados.

- Iré a ver a Sakura – anuncio Erza.

- Es bueno darle su espacio – comento Kakashi serio – necesita tiempo para encontrarse de nuevo – explico con calma.

- Pero también me preocupa Kakashi-sensei... – dijo Naruto oyéndose triste.

- Además no ceno – apoyo Erza mirándolos con preocupación.

Kakashi tan solo suspiro derrotado, era cierto que quería darle su espacio para que pudiera sanar un poco pero tampoco era sano que estuviera sola.

- De acuerdo vayamos a verla – accedió el peliplata – pero… - hizo una pausa antes de continuar – saben que si está sola trazando algún plan en ese cabecita macabra y no ha comido es una misión suicida ir a buscarla ¿cierto? – pregunto con misterio.

Los tres sabían del mal humor de la pelirrosa cuando no comía nada o cuando la interrumpían tramando algo, por lo que un escalofrió les recorrió.

- E-e-eso es muy cierto Er-chan… – dijo un temeroso Naruto.

- Pero no creo que se enoje si le llevamos comida – contesto sonriendo orgullosa de su idea mientras les mostraba una charola con comida a los asombrados Kakashi y Naruto pues ninguno se dio cuenta de la charola hasta ahora.

- ¿Cuándo tomo la charola? – se preguntaba un asombrado Naruto.

- Mmm… - pensó Kakashi sobándose su barbilla – creo que ya se quien deja boronas de pan en los sillones… – pensó mirándola con sospecha.

- Bueno, ¡andando!– apuro la pelirroja a los otros dos.

Los varones solo veían como comenzaba alejarse por lo que comenzaron a caminar nuevamente tras ella.


Frente a un puerta blanca de madera fina se encontraban Erza, Kakashi y Naruto, en sus rostros se les veía indecisión por lo que se voltean a ver mutuamente, como esperando algo.

- Toca ya Er-chan – susurro Naruto volteando a ver a la pelirroja.

- Mejor que toque Kakashi-sensei – sugirió Erza.

- Pero si Narutin es el que quiere hacerlo – contesto el peliplata de inmediato.

- ¡Yo no dattebayo! – exclamo asustado el rubio moviendo sus manos frente a ellos.

- ¡Shhhhh! – contestaron Erza y Kakashi.

- Si sigues gritando harás que nos eche a golpes a todos Naru-baka – regaño Erza.

Naruto se tapó la boca con ambas manos, mientras todos miraban la puerta asustados, esperando sentir dolor, mas este no llego por lo que suspiraron aliviados, Kakashi miro de reojo a Erza quien entendió a la perfección lo que quería ya que asintió con entendimiento.

- Naruto… – susurro Erza volteando a verlo – acércate un poco más a mí – pidió.

Cuando Naruto se acercó a ella, Kakashi abrió la puerta de la pelirrosa de golpe y Erza al tenerlo más cerca lo aventó hacia adentro, Naruto quien no se esperaba el empujón cayó de cara al suelo de adentro de la habitación mientras Kakashi cerraba la puerta.

- Bien hecho pequeña… – felicito Kakashi dándole palmaditas en la cabeza a una Erza que sonreía como niña buena a la que felicitan por haber hecho su tarea sola – no cabe duda que los crie muy bien – elogió Kakashi asintiendo una y otra vez con la cabeza.

- ¿Y lo dudabas? – pregunto con falsa sorpresa Erza.

- ¡Que malditos dattebayo! – se escuchó la voz adolorida de Naruto desde el otro lado de la puerta por lo que rápidamente ambos se pegaron a esta para escuchar cualquier cosa.


- ¡Que malditos dattebayo! – se quejó adolorido aun con la cara en el piso el rubio dentro de la habitación.

Naruto aun en el piso pero ya sentado volteo a todos lados temeroso mientras se sobaba su carita que estaba toda roja.

- ¿Porque en mi linda carita dattebayo?… – se quejaba mentalmente - ¿Dónde estará Sakura-chan?... – se preguntó al no verla por ningún lado.

Tranquilo se levantó y se sacudido la ropa sintiendo un gran alivio ya que no recibiría ninguna golpiza, estaba a punto de gritar que no había nadie cuando vio la puerta del balcón abierta, por lo que sigilosamente se levantó y camino a esta.

Y allí afuera en medio del frio se encontraba la pelirrosa teniendo su rostro hacia arriba, diría que mirando la luna pero sus ojos se encontraban cerrados, tal vez pensando.

- ¿Qué haces ahí? – pregunto con dureza sin abrir los ojos.

- ¡Demonios! – pensó Naruto asustado, se había olvidado de los excelentes sentidos de la pelirrosa.

Sakura al no recibir respuesta abrió los ojos y volteo a verlo con una ceja levantada esperando una respuesta.

- ¿Y bien? – volvió a preguntar la ojijade.

- Pues… etto... veras... – comenzó hablar nervioso el rubio – ¡te traemos algo de comer dattebayo! – exclamo rapidamente.

- Bien… – hablo mientras asentía despacio con la cabeza y caminaba hacia el interior de la habitación – entren de una vez por todas, tengo que hablar con ustedes – ordeno.

No paso ni medio segundo cuando por la puerta entraron Kakashi y Erza.

- ¿Ocurrió algo? – pregunto Erza con la duda pintada en sus ojos.

- No – respondió Sakura con tranquilidad – Naruto… – llamo al rubio por lo que este la miro dándole a entender que tenía su atención – ¿a qué distancia se encuentra la guarida más cerca de aquí? – pregunto seria, por lo que otros tres mostraron curiosidad.

- A unos 500 metros al sur, dentro del área de Konoha – respondió serio y la ojijade solo asintió.

- ¿Para qué quieres saber eso pequeña? – pregunto Kakashi.

Sakura tan solo se mantuvo en silencio mirándolos con seriedad, tal vez no sería la mejor idea, pero no podía estar escondida por siempre y ya era momento de que aquellos quienes la buscaban supieran que esta vez no sería ella la presa.

- Espero que no sea lo que estoy pensando… – pensó Erza quien la miraba con sospecha esperando su respuesta.

- Saldré mañana temprano hacia ese lugar – respondió tranquila sin inmutarse.

- ¡¿Es que acaso está loca?! – se cuestión con sarcasmo Erza - ¡pero!...

- Bien… – hablo Kakashi tranquilo, interrumpiendo a Erza por lo que Naruto y Erza voltearon a verlo como si se hubiera vuelto loco, mientras Sakura con aburrimiento – nos veremos en la puerta al amanecer – finalizo.

Erza al comprender el plan de Kakashi tan solo sonrió complacida y Naruto suspiro aliviado al saber que Sakura no saldría sola del reino.

- Un momento... – protesto Sakura – yo en ningún momento dije que ustedes vendrían – dijo mirándolos con el entrecejo fruncido.

- No necesitamos tu permiso – agrego Erza encogiéndose de hombros.

- Ustedes, no vendrán – tajo la ojijade señalándolos mientras hacía énfasis en "ustedes".

- Nosotros iremos, o no iras – impuso Kakashi con firmeza.

- ¡Así es Sakura-chan, nosotros iremos contigo dattebayo! – apoyo Naruto asintiendo una y otra vez con la cabeza.

La ojijade molesta por llevarle la contraria los fulmino con la mirada, esperando que eso los intimidara y desistieran pero después de unos segundos lo dejo, sabiendo que no ganaría nada, ellos ya lo habían decidido.

- Bien – accedió Sakura a regañadientes – pero si no están cuando yo baje, los dejo – advirtió.

- Claro, claro – comento Kakashi sonriéndole amigable – andando mis pequeños saltamontes, dejemos descansar a la bebe de la familia – dijo meloso.

Naruto y Erza tuvieron que morderse la lengua para no reírse de una Sakura molesta a la cual se le había hinchado una vena en la frente, pero al ver a Kakashi con intenciones de abrazarlos a los tres, asustados salieron corriendo de ahí.

- ¡Descansa Sakura-chan! – exclamo el rubio corriendo por el pasillo.

- ¡Nos vemos mañana Saku! – grito Erza quien no corría pero si caminaba muy rápido fuera de la habitación.

- ¡Que hijos tan ingratos me diste dios! – exclamo mártir Kakashi mirando con dolor el techo.

- Ya lárgate – ordeno Sakura mirándolo con fastidio parada a un lado de la puerta.

Kakashi quien lloraba dramáticamente dejo su drama para ver a Sakura ofendido.

- Que grosera… – dijo mientras caminaba hacia la puerta – descansa bebe... – se despidió meloso desde la puerta, pero la ojijade simplemente le cerró la puerta en la cara sin piedad.

- ¡Ingrata! – grito el peliplata desde afuera.

La ojijade soltando un suspiro comenzó a caminar en dirección al cuarto de baño.


Por las calles del pueblo caminando tranquilamente se encontraban Naruto, Erza, Sakura y Kakashi, con capas que les cubría su vestimenta, todo se veía tranquilo, el sol apenas comenzaba a salir y todos dormían tranquilamente en sus hogares, al llegar a las puertas del palacio estas se abrieron para ellos y salieron, una vez fuera los cuatro subieron la capucha de sus capas.

- Bien Naruto guíanos – pidió Kakashi.

- Hai – contesto el rubio – síganme – ordeno mientras comenzaba a caminar dirección sur.

- Estén atentos – hablo Sakura seria.

- Lo sabemos… – respondió una adormilada Erza.

Por el bosque todo aún se encontraba oscuro puesto que era muy temprano, táctica perfecta para tomar al enemigo por sorpresa, y más útil cuando no sabían cuál era el número de enemigos que encontrarían al llegar.

Todos caminaban en silencio, no era un silencio incomodo, tan solo un silencio tranquilo en los cuales los cuatro podían entenderse muy bien, Kakashi miraba de reojo a los demás con un pequeña pero cálida sonrisa hacia bastante tiempo que no los tenía a los tres juntos.

- Mis pequeñines… – pensó con melancolía.

Naruto iba concentrado en el camino, cuidando que no cayeran en ninguna trampa y pudieran llegar sin ser descubiertos, las personas que se encontraban con el eran las más importantes de su vida por lo que por ningún motivo permitiría que algo les pasara, al menos no de nuevo.

- No volveré a perder a ninguno – se afirmó a si mismo mientras en sus ojos se dibujaba la decisión.

Erza tan solo procuraba caminar sin caer ya que era la que venía adormilada y por momentos cerraba los ojos y bueno no la culpen ella ama dormir.

- Jodida Sakura, solo a ella se le ocurre salir de madrugada – pensó malhumorada y con sueño mientras se tallaba los ojos.

Después de un rato corriendo Naruto se detuvo y les hizo una seña para que se detuvieran y guardaran silencio.

- Llegamos – dijo serio.

- Bien – contesto Sakura sonriendo sádicamente.

- ¿Cuál es el plan? – pregunto Kakashi.

- Obtener información a como dé lugar – respondió sonriendo angelicalmente la ojijade.

- ¿Y si hay prisioneros? – pregunto Erza.

- Sáquenlos – respondió con simpleza.

- ¿Y dejarlos dónde? – cuestiono Naruto confundido.

La ojijade lo medito un momento, no quería cargar con ellos pero tampoco podía dejarlos ahí a que los atraparan de nuevo, le molestaba que esas personas estuvieran en el palacio pero ya todo estaba en marcha y no había cupo para equivocaciones.

- Los llevaremos al palacio – contesto Sakura después de un momento – ya está infestado de todos modos ¿no? – agrego con un toque de molestia.

- ¿Cómo haremos para entrar? – pregunto Naruto.

- ¿Formación 2? – sugirió Erza.

- ¿Aun la recuerdas Sakura? – preguntó Kakashi.

- Por supuesto – contesto sonriendo arrogante.

Ante esa sonrisa los demás solo sonrieron

- Pues vayamos entonces – animo Kakashi – recuerden, no revelen su identidad – comento con seriedad.

- ¡Hai! – respondieron Naruto y Erza mientras Sakura solo asentía.

Los tres se quedaron en silencio esperando la señal de Kakashi, la cual era un asentimiento de cabeza, por lo que cuando Kakashi volteo a verlos asintiendo todos saltaron a diferentes puntos del bosque.

Naruto quien se encontraba más cerca de dos hombres armados salto siendo cuidadoso hacia uno de los guardias y cuando lo tuvo cerca lo noqueo de un golpe certero, cuando el hombre cayó al suelo el otro hombre se dispuso a atacarlo por la espalda pero Erza quien lo vio venir salto desenfundado su espada en el aire la cual enterró en el estómago del hombre.

Al haber despejado la entrada Erza hizo una señal para que los otros dos entraran, Naruto quien iba delante de todos alcanzo a esquivar un kunai que iba dirigido hacia Kakashi, en algún momento de la confrontación uno de los guardias hizo sonar la alarma informando a los demás que los estaban atacando. Varios hombres salieron disparados para pelear contra Kakashi, Naruto y Erza quienes los recibieron de frente, Sakura quien se mantenía escondida esperaba el momento justo para entrar al lugar.

Un hombre corpulento arremetió contra Erza la cual salió volando por los aires hasta estrellarse contra un árbol. Naruto y Kakashi quienes se encontraban cerca peleando con más hombres la voltearon a ver preocupados esperando que no le hubiera pasado nada.

- Esto te saldrá caro – sentencio una enfurecida Erza mirando con sadismo al hombre que se atrevió a lanzarla lejos, mientras Naruto y Kakashi suspiraban aliviados.

La pelirroja se levantó y limpio la sangre de su labio para después desparecer de donde se encontraba minutos antes y reaparecer frente al hombre, tal fue la sorpresa del tipo que ni siquiera se dio cuenta de en qué momento Erza había enterrado su espada en él hasta que ella misma la hizo girar para que se desangrara poco a poco, el hombre anonadado bajo la mirada a su pecho para después regresarla a Erza quien le sonreía con sadismo.

- Esa hija mía es un poco extravagante – comento Kakashi sonriendo nervioso.

- ¡No te distraigas! – le grito el hombre con el que peleaba.

- No interrumpas mis diálogos – le reprochó al hombre noqueándolo de un solo golpe.

De lado izquierdo de Kakashi salió volando un tipo delgado por lo que dirigió su mirada a quien lo había aventado topándose con Naruto quine peleaba con tres hombre a la vez por lo que negó resignado, cuando se trataba de pelear todos se convertían en unos sádicos compulsivos.

- ¡Esta vez no tendré piedad de nadie! – exclamo Sakura quien corría en dirección a la guarida moviendo su espada a diestra y siniestra cortando a quien fuera quien se le atravesara.

Al llegar al inicio de las escaleras para el último piso se detuvo, no era muy común que en ese tipo de lugares existiera un tercer nivel, la ojijade continuo subiendo las escaleras sin bajar su guardia y sin soltar el mango de sus espada dentro de su capa, al llegar arriba se encontró con dos puertas, una frete a la otra. La indecisión se hizo presente puesto que no sabía cuál debía abrir primero.

- Pues qué más da… – se dijo encogiéndose de hombros y tomo la perrilla de la puerta de la izquierda – demonios – chasqueo la lengua cuando esta no cedió – pues entonces que sea a la mala – dijo sonriendo de lado y caminando unos pasos hacia atrás.

La ojijade saco su espada de entre su capa y de una corto la cerradura, levanto su pie derecho y empujo con brusquedad la puerta, al estar la puerta en el suelo está comenzó a caminar hacia adentro.

La habitación no era tan grande como se veía, estaba a oscuras por lo que caminaba con más cuidado, comenzó a inspeccionar la habitación, literal solo había una cama y una cómoda, todo lo demás se encontraba vacío.

Un movimiento a su derecha llamo su atención por lo que volteo amanzánate sin mostrar su espada.

- Si no quieres morir más vale que te muestres – ordeno con voz fría – no lo repetiré – advirtió con amenaza después de unos segundos.

La persona que se encontraba escondida y asustada, sin armas ni cómo defenderse no le quedo de otra más que hacer lo que la ojijade ordenaba así que con cuidado se mostró delante de ella siendo iluminada un poco por la luz que se filtraba de afuera.

Sakura al reconocer a la persona quien se encontraba detrás de la cómoda escondida levanto una ceja un poco sorprendida, mas no lo mostro.

- ¿Tu? – pregunto despectiva.

- ¿Sa-sakura…? – pregunto una voz aterciopelada y un poco ronca, en su tono de voz se mostraba sorpresa y confusión.

La pelirrosa al escuchar que mencionaba su nombre frunció el entrecejo y chasqueo la lengua en señal de molestia.

.

.

.

CONTINUARA…

!Aquí les dejo el nuevo capitulo!

Espero sea de su agrado, pido una disculpa de antemano si la pelea no es buena, no soy muy buena en escenas de peleas, es la primera que escribo.

Gracias por leer y dejarme sus comentarios, espero disfruten el capitulo, e hecho todo lo que puedo para publicar rápido y no dejar pasar tanto tiempo, espero nos los decepcione.

Otra cosa es que combine a los ninjas con magia jaja espero no salga un conflicto, espero les agrade =)

!Saludos!