¡Buenas! Bueno, primero de todo, las contestaciones a los reviews:

Luna-Tsuki-Chachi: Me alegro de que te esté gustando^^. Pues te he pasado igual que a una amiga que en cuanto leyó el BUM se puso a reír xD. ¡Nos leemos! =P

Jazmín_Black: Aquí tienes otro capítulo. ¡Espero que te guste! Hasta otra =)

ingridsilla: ¡Hola! ¿Qué tal? Bueno, estoy contenta de que te haya gustado^^. Pues sí, Snape se murió, una pena, siempre ha sido mi personaje preferido… ¿Así que Albus Severus? A mí me impresionaron los tres nombres que les pusieron a los hijos xD. El problema es que no se nos han dicho muchos datos de ellos, una lástima, con el fenómeno que ha sido Harry Potter, ya podría escribir más libros acerca de sus vidas, ¿no? =)

mmm… este cap no me ha salido como yo esperaba, y por más que le diera vueltas, nada… pero bueno, haber que opináis^^

_________________________________

CAPÍTULO 4: REVELACIONES

- Bien, primero de todo… mmm… ¿queréis un caramelito de limón? Va muy bien para los resfriados. – dijo el director de Hogwarts, Albus Dumbledore.

- Em… no gracias – respondió Harry. Remus simplemente negó con la cabeza.

Estaban un poco incómodos. Parecía que ninguno de ellos supiese qué decir, o como mínimo Harry y Remus, ya que Dumbledore los miraba con cara divertida.

Harry, temiéndose lo peor, es decir, que el director estuviese penetrando en su mente debido a la facilidad que tenía con ello, se distrajo mirando el decorado de la silla en la que estaba sentado y se concentró en no pensar en nada.

Dumbledore se incorporó mejor en la suya, y empezó a hablar.

- Creo saber algunas cosas, pero preferiría que me las dijerais vosotros, a poder ser. También me gustaría preguntar qué estaba haciendo el Lord Voldemort del futuro, como supongo que es como única explicación, en mi castillo a estas horas.

- Profesor Dumbledore, -empezó Remus – la verdad es que no tenemos ni idea de cómo hemos llegado aquí, para ser sinceros.

- Lo imaginaba – dijo cerrando un momento los ojos. – En este caso, mejor empecemos por el principio. ¿Cómo os llamáis? – preguntó amablemente.

- Yo soy Remus John Lupin – dijo Remus indicándose a él mismo – y este… - vaciló - … este es… Harry James Potter.

- Interesante, muy interesante. Entonces tenía razón, ya sabía yo que por alguna razón el chico me sonaba, es idéntico a él, sin duda. Así pues, estaba en lo cierto, venís del futuro. Puedo deducir por lo tanto, que por los ojos que tienes Harry, ¿eres hijo de Lily Evans también?

- En efecto, profesor – contestó Harry.

- ¿Y puedo saber de qué año venís?

- Del 1997, señor – dijo esta vez Remus.

19 años más de guerra y de sufrimiento, pensó Dumbledore

- ¿Del 1997? Remus, me parece que tu amigo James se adelantó un poco, ¿no crees? ¿O debería decir que se adelantará? Jajajaja Nunca hubiese dicho que él y Lily acabaran juntos, con tantas peleas que se llevan… jejeje

Remus rió del comentario del director. Recordaba perfectamente esos tiempos, una de las mejores temporadas de su vida, sin duda. Si no hubiese sido por Pettigrew…

Harry, por parte suya, no quería ni hablar del tema, ya estaba lo suficientemente traumado. Y no quería que Dumbledore supiera más de él, ya había tenido suficiente mientras éste estaba vivo.

- Respecto a lo de por qué habéis aparecido aquí, sólo os puedo dar una explicación. Lord Voldemort, siendo el heredero de Slytherin, tiene como herencia el poder de ser capaz de viajar en el tiempo sin necesidad de algún giratiempo o cualquier otro objeto parecido. – explicó – Por otro lado, sin embargo, sólo vosotros me podéis decir el por qué.

- Profesor, lo único es que estábamos luchando, y de repente nos vimos envueltos en una extraña luz blanca, y aparecimos aquí. – empezó Harry – Pero cuando estábamos en el salón, parecía como si él tampoco entendiese qué estaba sucediendo, al principio estaba sorprendido. Ha sido muy raro, a decir verdad – terminó diciendo.

- Harry, también cabe la posibilidad de que hasta hoy no se haya dado cuenta de su poder porque nunca antes lo había utilizado. – dijo Albus.

- Sí, pero entonces, ¿cómo puede ser que haya sido capaz de desaparecer otra vez? Si era la primera vez que lo hacía, le tendría que haber sido difícil, ¿no? – reflexionó Remus.

- Un misterio por resolver, Remus, y sólo el tiempo, la dedicación y la investigación nos lo puede decir – respondió Dumbledore, levantándose para ir a una estantería que tenía al lado de su pensadero, de donde después de buscar por un minuto aproximadamente, sacó un grueso libro de ella, el cual parecía muy viejo. – Este libro contiene información de los cuatro fundadores de Hogwarts, Helga Hufflepuff, Godric Gryffindor, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin. Sólo los que pasamos por este despacho podemos acceder a ellos, pero puesto que esta situación es un poco delicada, y yo me tengo que ocupar de asuntos importantes, que también incluyen a Voldemort, os lo dejo, para que le echéis un vistazo, a ver qué os parece. Es un libro realmente interesante.

- Muchas gracias, profesor – dijo Harry

- De nada, chico. Pero sólo os pediré un solo favor: no habléis de este libro con nadie, ¿de acuerdo?

- Entendido, Albus – asintió Remus.

- Bien, ¿significa esto que aún estamos en guerra en vuestra época?

- Pues sí, seguimos igual. Parece que Voldemort sea invencible, sólo un milagro nos podría salvar – dijo Remus mirando de reojo a Harry.

- Esto no es una buena noticia, no lo es… Voldemort hoy me ha enviado una carta. Hogwarts está bajo amenaza.

- ¡¿Qué!? Pero si cuando yo estaba aquí… en qué curso estoy, ¿sexto, séptimo…? – empezó Remus.

- Séptimo, estamos en el año 1978 – contestó Albus

- Pues eso, séptimo. Cuando estaba en mi último curso, esto nunca pasó. No al menos que yo recuerde.

- Esto nos complica las cosas. Por el simple hecho de que vosotros ya hagáis venido, habéis cambiado el tiempo, por pequeño detalle que haya sido. No sé si seguirá así, o si no ha afectado de ninguna otra manera, pero lo tenemos muy difícil. Si las cosas siguen así… - diciendo esto último más para sus adentros.

- Pero profesor Dumbledore, nosotros podemos ayudar, sabemos defendernos muy bien… – comenzó Harry.

- No, ni hablar, no os podéis implicar más de lo que estáis, no debemos cambiar nada del pasado, esta es la primera regla que se tiene que tener en cuenta antes de jugar con el tiempo. Contra menos participéis en esto, mejor para todos.

- Pues yo en tercero utilicé un giratiempos para cambiar el pasado, y no pasó nada malo, conseguimos lo que quisimos – dijo Harry.

- Ah, cierto, muy cierto Harry, ¿pero a qué cambiaste el pasado por unas pocas horas, máximo unos pocos días? – preguntó el director.

- Si, fueron unas 3 horas, si no recuerdo mal.

- Por eso mismo, fueron 3 horas, no 19 años. Aquí la cosa cambia. Se podría modificar todo de tal forma, que cuando fuerais al futuro de nuevo, todo hubiese podido cambiar. No se puede jugar con el pasado.

Harry se quedó pensando en la gravedad del asunto, porque ahora sí sabía por dónde iba Dumbledore. La solución sería volver de inmediato al futuro, y así se aseguraban de no destrozar más cosas. Meditó esto durante un rato más, y a continuación se lo expuso al profesor.

- Profesor Dumbledore, ¿y si volvemos al futuro ahora? Seguro que así nos estalviamos muchos otros cambios.

- Sí, concuerdo contigo Harry, - dijo Remus - pero el problema es que no sabemos cómo volver, a no ser que él – señalando a Albus – sepa decirnos cómo. Y por la cara que pone apuesto que no sabe cómo, ¿me equivoco profesor?

- Tienes razón Remus, no sé cómo hacerlo, y esto me preocupa. Nunca presté mucha atención a estos temas. Claro que tampoco sabía que en algún momento me encontraría con esta situación. Puede que encontréis alguna mención en el libro. Yo os ayudaré en lo que pueda, y tenéis mi permiso para usar la sección prohibida de la biblioteca cuando queráis.

------------------------------------------------------------------------------

Hacía rato que la profesora McGonagall se había ido, pues tenía que corregir muchos trabajos y no quería dejarlo para el último día. Así que dejó a James, Remus y Sirius en la sala común de gryffindor confiando en que no se metieran en líos ni intentasen hacer alguna de las suyas, después de todo, ya eran suficientemente mayores.

- ¿Remus? – preguntó James acercándose a su amigo. - ¿Estás bien?

Éste levantó la cabeza y lo miró – No sé qué pensar, sinceramente… Se parecía tanto a mí,… no sé cómo explicarlo, en cuanto lo he visto, me ha inundado una sensación de familiaridad que nunca antes había sentido, ni siquiera cuando estoy con mis padres… Y encima también se llama Remus…-

- Chicos, ¿habéis pensado en la posibilidad de que ése sea realmente Remus?

- ¿Por qué lo piensas, Canuto? – preguntó James.

- Bueno, está claro, ¿no? Se llama igual que Remus, y tiene el mismo aspecto que Remus…

- ¿Y…? – le instó su amigo.

- Pués que ese es Remus, Cornamenta, soy yo en el futuro – contestó Remus por Sirius.

- ¡Pero eso es imposible! ¿De dónde habéis sacado tantas tonterias? – replicó James.

Sirius lo miró fijamente a los ojos, como si así Cornamenta pudiese comprobar que realmente no estaba mintiendo, que iba en serio.

- Vale, vale, ya Sirius, deja de mirarme de esta manera.

- ¿Me crees ahora? – preguntó – Mira, sé que siempre estoy de broma, pero nunca te engañaría con un tema tan serio como este. Creo verdaderamente que el hombre que estaba antes en el Gran Salón era Remus, nuestro Remus – enfatizando la palabra nuestro - ¿Tan difícil sería aceptarlo?

- No, si lo difícil no es aceptarlo, sino creerlo. Vale, digamos que es cierto, que Remus ha venido del futuro. ¿Pero cómo y por qué?

- Ni idea – dijo sinceramente Sirius.

- Eh, chicos, me voy a echar la siesta un rato, ¿ok? Luego nos vemos – dijo Remus.

- De acuerdo, si necesitas algo dínoslo – dijo Sirius.

Una vez hubo subido las escaleras de caracol que conducían a la habitación de los chicos de séptimo, James se dirigió a Sirius.

- ¿De verdad crees que era él?

- No lo sé Cornamenta,… no sé qué pensar…

------------------------------------------------------------------------------

- Entonces, ¿nos vamos a quedar aquí? – preguntó Harry, con cara de asustado.

- Si, si así lo deseáis.

- Pe-pero… mi padre, y Sirius y Remus… Estaban allí… No pueden saber que somos nosotros… - consiguió decir al final Harry.

- Ui, me parece que esos tres son demasiado listos, y además os han visto y oído vuestros nombres. No dudo que ligarán cabos en un plis plas. Diría que lo mejor es decírselo en persona, ya me encargo yo, lo mejor será que se pongan a investigar – explicó Dumbledore – Peeroo… Sí que diré quién es Remus. En cuanto a ti, Harry, seguirás teniendo el mismo nombre, con algunas diferencias físicas. Me parece que lo ideal sería aclararte el pelo, ponértelo castaño, y los ojos… ¿qué tal azules? Como mínimo no se notará quién eres en verdad. Las gafas fuera, deberías llevar lentillas. Por mucho que Voldemort haya dicho tu nombre, los Potter's sois muy muchos, y te podrías confundir perfectamente con uno cualquiera de ellos.

El profesor Dumbledore hizo lo prometido, y con esto dio por acabada la reunión, pero cuando Remus y Harry estaban a punto de salir por la puerta, les llamó la atención una vez más.

- Sobretodo, y por favor tenedlo en mente siempre, no, por lo que más queráis, JAMÁS contéis nada, absolutamente nada a nadie sobre el futuro, o sino el curso de la historia podría verse alterado de manera irrefutable, y muchas cosas que conocéis cambiarían.

- Entendido – respondieron a la vez.

- Podéis instalaros en cualquier habitación que esté libre pero lejos de las salas comunes, para no llamar la atención. Llamaré a unos elfos para que vayan a limpiarla.

------------------------------------------------------------------------------

Los largos pasillos de Hogwarts estaban desiertos, no había indicio de que algún profesor estuviese paseando, al igual que todo parecía estar correctamente, sin peligro alguno.

Bajó un piso más, tomándose su tiempo mientras admiraba, si no había hecho ya un millón de veces, el enorme castillo. De joven siempre le había gustado recorrer y descubrir las tantas habitaciones que habitaban allí, por el contrario de lo que podía pensar la gente de él. Aunque había sido en su gran mayoría un buen alumno, no sin más había conseguido ser prefecto y el premio anual, alguna que otra noche había salido en busca a lo que él llamaba "aventuras". Todo y así, su opinión siempre sería la misma: Nunca uno podía adentrarse en todos los secretos que formaban el legendario colegio de magia y hechicería. Soltó una pequeña risa mientras pensaba en todo esto, y en un santiamén sin apenas darse ni cuenta, acabó delante de su destino.

Sería difícil contarles a los chicos lo que estaba pasando, pero alguien lo tenía que hacer, y él era sin dudar el indicado.

- Merodeadores fiesteros – pronunció la contraseña, escogida con súplica por Sirius durante las fiestas, para poder entrar en la torre de gryffindor, por más que Dumbledore al principio se hubiese opuesto a la idea.

--------------------------------------------------------------------------------

Se quitó la capa y la dejó encima de una cama de cualquier forma.

- ¿Y bien?

- ¿Tú qué crees?, hemos viajado al pasado y encima a la época de mis padres, mi padre me ha visto, por no hablar de Sirius o tú mismo. Esto es de locos.

- Entiendo cómo te sientes, para mí también ha sido un gran choque emocional. Me había hecho la idea de no volverlos a ver más, y que el tiempo curaría todas las heridas, por muy profundas que éstas fuesen.

- Pero se trata de mi padre… Estoy harto de que siempre me pase esto a mí…

- Eh, Harry, no te quiero ver más así – al ver que el chico seguía mirando el techo, prosiguió – Mira, haremos una cosa. Hoy, por todo lo que ha pasado y demás, dejaré que te desahogues como quieras, pero mañana quiero un cambio de actitud, ¿me oyes? Es increíble que hace unos pocos meses estuvieras por fin feliz, y en nada te has derrumbado de nuevo.

- ¿Un cambio de actitud? ¿Y cómo voy a hacerlo? Remus, es mi padre, y cunado vea a mi madre… uff… demasiado duro para mí.

- Piensa que ellos no sabrán quién eres. Además, ¿quién sabe? Quizás sea una buena oportunidad para conocerlos, como mínimo de cuando eran adolescentes.

- Eso si nos quedamos por más tiempo, claro.

- Sí, eso también. Lo único que te digo es que no mucha gente ha tenido una oportunidad como la tuya, de viajar al pasado y poder conocer a sus padres, así que si resulta que al final nos quedamos por una temporada, mejor será que te vayas acostumbrando a ello. No será tan difícil, y sabes que aquí me tienes para todo, ¿vale?

Harry se le acercó y se dejó abrazar por Remus. No pasaron ni treinta segundos que Harry ya estaba llorando en su hombro. Él dejó que se desahogara mientras le acariciaba la cabeza, y así pasaron varios minutos, hasta que al fin Harry se decidió a ir a instalarse en la habitación contigua a la de su amigo.

Justo antes de caer dormido, una leve sonrisa pasó por su cara, después de todo, uno de sus mayores sueños se había hecho realidad. Podría conocer a sus padres.

---------------------------------------------------------------------------------

- ¡Profesor Dumbledore! – exclamó James extrañándose.

- Buenas tardes James. ¿Están por aquí Remus y Sirius? Hay algo que deben saber. – preguntó amablemente.

- Sí, un momento que los llamo. ¡Siri! ¡Rem! ¡Bajad los dos!

- Ya vamos – se escuchó en el piso superior.

Permanecieron sentados en las cómodas butacas a la espera.

- Bien, chicos, sentaos por favor, hay algo de lo que os tengo que hablar. – los invitó – Supongo que tenéis preguntas de lo qué ha pasado. Como vosotros habéis sido testimonios, os voy a contar lo necesario, pero ya que esto es confidencial, no se lo diréis a nadie, y nadie incluyen a vuestros amigos Peter, Alice y Lily, ¿sí?

- Como si nunca nos contara los sucesos, por eso somos sus alumnos privilegiados, ¿no? – pensó James. – Bueno, tampoco pasará nada por guardar otro secreto. - Entendido

- Bien, para empezar me gustaría…

- Era, yo – lo interrumpió Remus- El hombre que había en el gran salón era yo de mayor.

- Sí, es cierto Remus. Al parecer ha habido un pequeño problemilla con el futuro y Remus ha terminado aquí.

- ¿Y el chico? – preguntó Sirius.

- El chico se llama Harry, es amigo de Remus y ha acabado aquí también con ellos.

- ¿Cuántos años tengo? – se interesó en saber Remus, ya mucho más tranquilo puesto que sus sospechas se habían hecho realidad.

- Jajaja, eso no lo sé, tendrás que preguntárselo tú mismo – bromeó Dumbledore.

- ¿En serio? entonces, ¿eso significa que se van a quedar por una temporada? – dijo Sirius.

- Por el momento sí, a menos que averigüemos cómo hacerlo para llevarlos de vuelta.

- Genial, doble Remus, doble travesuras – intervino James por primera vez, una parte de él conteniéndose por hacer gritos de alegría.

- A, no, de eso nada jovencito, aunque podréis verlo después de las clases y durante el fin de semana.

- ¿Cuándo podremos verlo? – preguntó Sirius.

- Pues… hoy ya no, los dos deben de estar muy cansados, pero mañana si queréis podréis.

- Perfecto – apuntó Remus. Tenía ganas de verse a sí mismo.

El profesor Dumbledore se fue.

- Ei, chicos, no es justo, se suponía que era nuestra misión averiguarlo – se quejó Cornamenta.

- Jajaja, esa era tu misión James, no la nuestra – empezó Sirius – Y por lo que veo, totalmente fracasada – se burló.

- ¡Ven aquí Canuto! – gritó James, y se fue a por Sirius, quien fue atacado por cojines.

--------------------------------------------------------------------------------

- Es raro que sea yo, ¿no?

- Venga, lunático, déjalo ya y duérmete.

Estaban en los dormitorios. Eran más de las 2 de la mañana.

- Pero es que no puedo evitar sentir emoción…

- Por favor, cómo es posible… ¿por qué Sirius duerme tan tranquilo y yo estoy aquí intentando dormir y no puedo? Mañana se entera.

- Venga, venga, venga James

- Duérmete

- De acuerdo, pero mañana a primera hora vamos, ¿vale?

- Entendido - contestó

- Buenas noches – dijo Remus

- Buenas noches…