Malos pensamientos
Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.
C04 Atrapada entre "la espada y la pared"
Los ruidos, risas y comentarios procedentes de la habitación contigua enmascaraban cualquier tipo de sonido que pudieran haber hecho ellos en su escondite, pero todos permanecieron tan callados y quietos como si el más mínimo sonido pudiera delatarlos. Además, la pareja parecía bastante concentrada en su tarea como para prestar atención a cualquier distracción externa, por lo que era difícil que pudieran ser descubiertos.
Las burdas insinuaciones y los groseros comentarios del Señor feudal hacían enfermar a Sakura, que no entendía como alguna mujer era capaz de sucumbir a tales declaraciones, sobre todo después de haber visto al hombre en persona. No es que no fuera un adonis, es que era bastante repulsivo. Lo tenía todo, era gordo, con los ojos saltones y tremendamente peludo. Llevaba el pelo largo recogido en una grasienta coleta, lo cual revelaba su falta de aseo y para rematar, lanzaba una fina lluvia de perdigones cuando hablaba. Vamos, el sueño dorado de cualquier mujer.
Las voces y risas se intensificaban por momentos y todos pudieron escuchar lo que tenía toda la pinta de haber sido un sonoro cachete.
- Sí, pégame más fuerte, he sido muy malo - Se oyó claramente como decía el Señor feudal
Instintivamente Naruto se apartó de la invisible puerta obligando con su gesto a que Sakura se apretara más contra Kakashi. No era de extrañar su reacción, cualquiera que hubiera visto al sujeto en cuestión reaccionaría igual al imaginárselo en esa situación, el problema era que sin darse cuenta había forzado a Sakura a presionar su espalda contra la figura de su ex -maestro.
Llevaba un rato intentando no pensar en cómo su cálida respiración acariciaba su cabeza en ráfagas regulares revolviendo su cabello y en como todo el espacio que la rodeaba había pasado a oler exactamente igual que él. Era una aroma familiar, reconfortante, uno que siempre había asociado a sentirse protegida, el mismo que durante años le había permitido dormir plácidamente aunque se encontraran en la misión más arriesgada. La diferencia era que últimamente estaba adquiriendo otro cariz, uno no tan inocente.
Llevaban ya un rato encerrados y la cercanía de sus cuerpos estaba comenzando a hacer estragos en ella. Luchaba por expulsar cualquier pensamiento inadecuado de su mente, pero en cuanto conseguía disolver uno, otro aún más obsceno ocupaba su cerebro. Sentía sus brazos, sus fuertes y musculosos brazos descansar a ambos lados de su figura. No la tocaban, pero en su imaginación no paraban de recorrerla de arriba abajo arrancándole sonoros gemidos de placer.
Tragó saliva audiblemente y trató de serenarse por décima vez intentando acompasar su acelerada respiración al tranquilo ritmo de la de Kakashi. ¡Era tan estúpida!. ¿Cómo era posible que no pudiera controlarse en una situación como aquella?. Por el amor de Kami, ¿y ella se hacía llamar kunoichi? Estaba claro que todavía le hacía falta aprender bastante sobre autocontrol, pero ser consciente de la escasa indumentaria que llevaba y de la cercanía del causante de sus recientes trastornos no dejaban pasar por alto lo sugerente de la situación, teniéndose que obligar mentalmente a concentrarse en la misión que tenía en ciernes.
Los azotes se hicieron más sonoros, acompañados de claros signos de aceptación y Sakura no pudo evitar preguntarse si aquella tarde el Señor feudal se vería obligado a cancelar la partida de caza al no poder ser capaz de mantenerse sentado en la silla de montar. Al cabo de un tiempo los murmullos cambiaron, dejando ver que el tema había variado hacia otros menesteres.
- ¿El niño travieso quiere que le chupen aquí? - Se oyó como una insinuante voz femenina le preguntaba a su acompañante.
-Oh, sí. Me muero de ganas - Contestó el Señor feudal con evidente ansiedad.
Aquel comentario hizo que Naruto volviera a dar un respingón y la empotrara un poco más contra el fuerte torso de Kakashi. Sakura ahogó un grito de sorpresa y tragó saliva audiblemente. El pelo de Naruto le hacía cosquillas en la nariz y el repentino empujón le había comprimido ligeramente el esternón, pero no era eso lo que la había sorprendido. La chica se tensó e intentó estarse completamente quieta, pero no pudo contener los miles de pensamientos que invadieron su mente. Su imaginación despegó abandonando su cuerpo e intentando buscar cualquier explicación plausible a la ligera presión que acababa de sentir sobre su trasero.
Estaba claro que todos estaban demasiado juntos y que había partes de sus anatomías que eran difíciles de esconder en esas circunstancias, pero lo que seguía presionando la parte baja de su espalda era bastante más duro y consistente de lo que en un principio se podría esperar.
Los ojos se le abrieron como platos, su agitada y desobediente respiración que no conseguía controlar momentos atrás se le cortó de golpe y sintió como la saliva se le atragantaba a medio camino.
¿Llevaba Kakashi un intercomunicador en el bolsillo del que no se había percatado hasta ahora?, ¿Sería algún tipo de arma?, ¿un suriken un kunai o quizás el rollo de un pergamino? se preguntaba la parte más ingenua de su mente, esa que no quería reconocer la verdad.
Sentía toda la presión de la situación sobre sus hombros, aunque más correcto sería decir que la sentía bajo sus caderas, pues en un movimiento involuntario sus músculos vaginales se contrajeron trasladando el movimiento automáticamente hasta sus glúteos.
Entonces lo sintió, no cabía la menor duda. La presión sobre su espalda aumentó de golpe, sintiendo como el bulto que la originaba aumentaba de tamaño considerablemente. ¡Y menuda proporción! Aquello tenía pinta de ser enorme.
Esa inconsciente contracción debió de ser el detonante final que consiguió quebrar el afamado autocontrol del ninja copia, que por una vez, no había sido capaz de contenerse ni si quiera concentrado como estaba, en la visión más desagradable que se le ocurrió, Maito Gai desnudo.
Sakura tembló ligeramente y sin poder evitarlo, se sonrojó violentamente. Era muy consciente de que cada mínimo movimiento que hiciera sería trasladado a la recientemente descubierta nueva extremidad de Kakashi, pero aun así, era incapaz de mantenerse completamente quieta.
Su imaginación voló como tantas noches atrás había hecho y se vio sumida en cientos de ardientes escenas que si lo pensaba bien, no diferían tanto de su situación actual. Podía sentir su cálido aliento en su nuca, y juraría que su pausada respiración se había vuelto un poco más rápida, incluso podría decirse que agitada. Lo oyó tragar saliva de forma dificultosa y hasta le había parecido notar unas pequeñas contracciones en su apéndice más notoria.
Pero no, ¿en qué estaba ella pensando?, ella no podía ser la causante de sus reacciones, a fin de cuentas, Kakashi no dejaba de ser un hombre. Seguramente para él aquello estaba resultando ser tremendamente violento. Era un hombre y esa era una reacción típica de un hombre. La cercanía de un cuerpo femenino (aunque no fuera gran cosa y perteneciera a su joven ex -alumna), junto con los explícitos sonidos provenientes de la habitación contigua, no le debían dejar muchas alternativas. Pensándolo bien, seguramente Naruto también se encontraba con el mismo problema.
Pero pese al baño de racionalidad con el que intentaba limpiar su mente, su corrompido cerebro no dejaba de fantasear con él. Además, ¿cuándo se iba a ver en otra situación comparable?.Probablemente nunca, así que… ¿por qué no aprovecharla?. Tampoco es que fuera a hacer daño a alguien, bueno, quizás un poco a sí misma cuando despertase de sus ensoñaciones y se diera cuenta de que no solo se había dejado parte de su cordura en ese habitáculo, sino que también se había dejado parte de su corazón. Pero a la parte más depravada de su cerebro le dio igual.
Cerró los ojos y se dejó llevar. Se vio a sí misma siendo acariciada por las expertas manos de Kakashi. Sus callosos pero suaves dedos recorrían cada palmo de su cuerpo activando todas y cada una de las terminaciones nerviosas que tocaban. Recorrían sus brazos con tortuosa lentitud, subiendo desde sus manos hasta los hombros, desencadenando pequeñas descargas eléctricas a su paso. Era increíble que se sintiera tan bien como se sentía teniendo en cuenta que todo era un mero producto de su mente. Sus inquietos dedos no se quedaron ahí, continuaron paseándose por su clavícula con frustrante parsimonia hasta llegar a la pequeña cavidad que se forma bajo el cuello, obligándola a respirar con cierta dificultad. De ahí sus dedos descendieron en línea recta hasta el final del esternón y se desviaron deliberadamente rodeando su pecho. Oh… aquello era maravilloso y teniéndolo tan cerca se sentía tan real. ¿Cómo sería sentirlo de verdad?, seguramente no habría palabras para describirlo.
Su mente continuó con su labor y las ficticias manos de Kakashi continuaron su tarea atrapando sus pechos con decisión. Ahora eran las dos manos las que la toquiteaban, proporcionándole el doble de placer. Masajearon sus pechos alternando movimientos dulces con otros más agresivos. Los apresaban con fuera, los soltaban y acariciaban más suavemente mientras jugaban con sus receptivos pezones… algo debía haber salido mal en la misión y ahora estaba en el cielo, porque no podía imaginarse ningún acto terrenal que fuera comparable con aquello.
Cuando las majestuosas manos del peli-plata se dieron por satisfechas, continuaron su camino bajando por su vientre hasta sus muslos. La boca se le hacía agua, obligándola a tragar audiblemente. Sus labios se separaron un poco e incluso se relamió. Esa debió de haber sido la última señal que avisara a Sakura que estaba cruzando la raya de peligro, puesto que cuando se imaginó como las diestras manos del ninja copia acariciaban la parte interna de sus muslos, sus caderas comenzaron a moverse involuntariamente haciendo que su trasero se frotara con movimientos regulares contra el potente y firme miembro de Kakashi.
Si ninja copia lo notó, no dijo nada y si reacción inconscientemente de alguna forma, la peli-rosa tampoco lo notó, ya que estaba demasiado sumida en sus propias ensoñaciones.
Ella continuó fantaseando, perdida en su desbordante imaginación en la que él continuaba su viaje moviendo sus manos lentamente por el interior de sus músculos, torturándola, haciendo que deseara que llegara más lejos, que traspasara la frontera de su ropa interior. Ella lo oyó. Oyó en su cabeza como Kakashi se inclinaba hacia su oído y le susurraba con voz profunda "me pones duro Sakura".
Aquello fue demasiado hasta para ella, puesto que sin darse cuenta dejó escapar un leve gemido que para su sorpresa, sonó demasiado alto y muy real. Tan real que hasta el mismo Naruto giró su cabeza con curiosidad para ver qué le pasaba. Sakura asustada de su propia reacción, abrió los ojos de golpe topándose de bruces con la cercana cara de Naruto que apenas distaba unos pocos centímetros de la suya, incomodándola aún más si cabe.
- Sakura, ¿Estás bien? - Le preguntó el rubio en un susurro.
- Si - Contestó escuetamente con un ínfimo hilillo de voz.
Quería morirse, desaparecer de la faz de la tierra sin dejar rastro, huir como la vil cobarde que en esos momentos se sentía. ¿Cómo había podido ser tan temeraria? ¿Cómo había podido pensar que nadie notaría que se había sumergido de lleno en una fantasía nada más y nada menos que con su ex -maestro? Definitivamente se había ahogado en su propia imaginación y se había llevado con ella todo el orgullo y la dignidad que poseía.
Además, debía sumarle el hecho de que estaba completamente mojada, circunstancia que seguramente no había pasado desapercibido para el agudo olfato de Kakashi. Por el amor de Kami, ¿Por qué le estaba pasando todo eso a ella?, ¿Era algún tipo de justicia kármica? Dudaba que en su vida hubiera hecho algo tan sumamente malo como para merecerse eso. Ni si quiera cuando Ino y ella, ignorando las numerosas quejas de Tenten, la obligaron a vestirse como una "mujer" con la intención de conseguir la apoteósica tarea de que Neji se fijara en ella. Hay que decir que no funcionó. Neji la miró de arriba abajo, y alzando una ceja con escepticismo, afirmó que parecía una fulana cualquiera salida de uno de los libros de Kakashi. Después de aquello Tenten se pasó tres días sin salir de casa llorando como una Magdalena mientras no dudaba en culparlas de su enorme ridículo.
Entonces sucedió algo que la salvó de la más tremenda de las humillaciones que jamás hubiera sentido. Por una vez tuvo suerte en su vida y toda la atención de la que estaba siendo objeto cambió de pronto hacia otro foco.
No sabía muy bien qué es lo que estaba pasando, pero la actitud del ninja copia cambió completamente. Se puso en guardia, aguzando todos sus sentidos y en un rápido movimiento apartó a Naruto y a ella un lado y se colocó en primera fila. Prácticamente no le hizo falta escuchar el grito de terror que pronunció el Señor feudal. Antes de que cualquier sonido fuera emitido, ya había salido del escondite y había inmovilizado a su supuesta agresora.
- ¿Quién eres tú?, ¿Qué está pasando aquí? – Preguntó el aterrado Señor feudal a Kakashi justo después de proferir un terrorífico grito.
Kakashi no contestó, se limitó a desarmar a la mujer que tenía delante mientras irradiaba una de las auras más asesinas que la peli-rosa le había sentido emitir. Le arrebató dos senbon que había sacado de su moño y las arrojó al suelo antes de que pudiera clavárselas a su objetivo.
- ¿Estás compinchado con ella? – Continuó preguntando el desconcertado Señor feudal cubriendo su desnudo cuerpo con las sábanas para alivio de todos los presentes.
El ninja copia había inmovilizado a la mujer contra la pared sujetándole las manos por encima de la cabeza e impidiéndole cualquier movimiento con su propio cuerpo. Ésta a pesar de estar desnuda, lucía una socarrona sonrisa que demostraba que no se dejaba amedrentar aun estando como estaba en clara desventaja.
- Kakashi Hatake, volvemos a encontrarnos – Habló la mujer ignorando al resto de personas que se encontraban en la sala.
El peli-plata no contestó, se limitó a fulminarla con la mirada.
- Tú como siempre tan elocuente - continuó la mujer sin que la torcida sonrisa se borrara de su cara.
Kakashi incrementó la presión que ejercía en las muñecas de su prisionera y de manera instintiva su rodilla afianzó su posición entre las piernas de la mujer. Hacía tiempo que nadie le sacaba de sus casillas, pero ella lo estaba consiguiendo.
- Así me gusta, que te acerques a mí - Le dijo en tono juguetón - ¿Me has echado de menos?, yo a ti sí.
Kakashi se limitaba a mirarle amenazante mientras la mujer no dejaba de sonreír . No tendría más de 30 años. Alta, delgada, pelo castaño, piel morena, ojos marrones y en general bastante guapa. Sakura no pudo evitar sentirse un poco celosa.
- Después de tanto tiempo, ¿No tienes nada que decirme?. La última vez que nos vimos salían todo tipo de sonidos de tu boca - Le susurró al oído sin que fuera lo suficientemente bajo como para que los otros 2 ninjas no pudieran escucharlo.
Ese comentario despertó la innata curiosidad de Sakura. Era la clase de insinuaciones que no podía pasar por alto, mucho menos desde aquella fatídica noche en que celebraron el cumpleaños de Anko.
- La última vez que nos vimos trataste de matarme - Habló por fin el peli-plata.
Su voz era cortante, afilada, cargada de resentimiento.
- Es una pena que no lo consiguiera - Continuó hablando la chica ignorando deliberadamente el odio que despertaba en su captor - No creo que seas consciente de ello, pero eres la el único encargo que no he podido cumplir, la única persona que se me ha escapado. Aunque hay que matizar que para lograrlo tuviste que huir completamente desnudo.
- Bueno, no es una coincidencia que te llamen "la mantis". Supongo que tendrá algo que ver con la mala costumbre que tienes de matar a todos tus amantes - Contraatacó el shinobi.
- Aunque a algunos sea una verdadera pena tener que matarlos. Eras realmente bueno en la cama - Contestó sin perder la torcida sonrisa.
- También lo soy fuera de ella. Prueba de ello es que escapara de tus garras si tan difícil dices que es, y no solo eso, además también te tengo atrapada ahora mismo - añadió apretando tanto las muñecas de la mujer que las manos comenzaron a ponerse blancas por la falta de riego sanguíneo - Debe de ser algún tipo de justicia divina.
- Supongo que el destino quería que nuestros cuerpos se volvieran a unir, pese a que tú todavía lleves la ropa puesta - le dijo restregándose contra el cuerpo del peli-plata - Aunque esa es una circunstancia que tiene fácil solución ¿no crees? - le incitó.
Sakura todavía se encontraba junto a Naruto en el escondite que habían compartido. Ninguno de los dos se había sobrepuesto al estado de estupor que toda la escena les había creado. Naruto miraba con los ojos como platos a la desnuda mujer mientras a Sakura le hervía la sangre al ver como la descarada se frotaba con entusiasmo contra la figura de Kakashi. La rabia pudo con ella y dispuesta a acabar con esa crispante situación salió de sopetón a escena.
- ¡Basta ya!, ya es suficiente - Bramó furiosa sin parase a pensar en lo extraño que podía resultar su exaltada reacción.
- Pero qué tenemos aquí… la chiquilla está celosa. Vaya Kakashi, que callado te lo tenías, ¿Es que ahora te gustan tan jóvenes?, ¿Es por eso la fama de pervertido que tienes?
- Cállate ahora mismo - Volvió a ordenarle con ímpetu la peli-rosa.
-Sakura, es de mala educación meterse en las conversaciones ajenas - Le reprendió su ex -maestro - Esto es algo que tenemos que arreglar Shiho y yo - Dijo llamando por primera vez a la prisionera por su nombre.
- Pero yo…
Las palabras murieron en su boca. Se acababa de percatar de que se había expuesto más de la cuenta, haciendo que un repentino rubor inundara su cara ferozmente. Deseó haber sido más reflexiva, más juiciosa, tal y como lo era su mentor, pero al parecer, esas cualidades no estaban en su naturaleza.
- Veo que todavía te acuerdas de mi nombre - Proclamó triunfante la chica.
- No eres alguien que pueda olvidar fácilmente - Reconoció con desgana el ninja copia.
- Me alegra oír eso. Tú tampoco eres alguien fácil de olvidar - Declaró la mujer tratando de que su voz sonara como una caricia.
- Basta de juegos. Te llevaremos a Konoha donde nos dirás todo lo que queremos saber y serás juzgada por tus crímenes.
- Me temo que eso no será posible - Le contradijo la mujer muy segura de sus palabras.
- Me parece que no estás en posición de rebatirme - Le recordó el shinobi reforzando la posición de su rodilla sin dejar de mirarla.
- Ha sido un placer volver a verte Kakashi. De todas mis misión tú fuiste, en todos los sentidos, la más difícil y con creces. Es un bonito detalle morir en tus brazos - Declaró a modo de despedida.
Sin que a ninguno de los presentes les diera tiempo a reaccionar, la chica movió su lengua con precisión sacando una cápsula letal de alguna de sus muelas y mordiéndola con decisión se quitó la vida.
Fue fulminante. El cuerpo de la chica se quedó laxo bajo el agarre del ninja copia. Al shinobi le costó unos segundos asimilar lo que acababa de pasar, pero acto seguido aflojó su atadura y con más delicadeza de la que podría esperarse, recogió el cuerpo de la chica colocándolo en sus brazos. Viéndola así, parecía más estar dormida que estar muerta.
- ¿Quién era ella?, ¿Quiénes sois vosotros? - Consiguió articular el desconcertado Señor feudal rompiendo la solemne intimidad que parecía haber crecido entre Kakashi y Shiho en sus últimos segundos.
- Ella era una kunoichi a quien le habían encargado asesinarte. Nosotros hemos sido contratados por su mujer para protegerle - Le explicó el peli-plata reponiéndose en el acto de cualquier fisura que pudiera haber surgido en su eterna coraza.
- Pero… ¿Quién querría matarme? - Reflexionó en voz alta el rechoncho hombrecillo, más para sí mismo que para los demás.
- Me temo que eso nunca lo sabremos. Su mujer sospechaba de un antiguo enemigo suyo, alguien de su juventud, pero no tenía datos concretos. Las pistas que había conseguido reunir no eran concluyentes - Le aclaró el ninja copia.
- ¿Por qué iba mi mujer a contratar ninjas extranjeros teniendo toda una guardia a su disposición? - Preguntó confuso y un tanto receloso.
- Eso tendrá que discutirlo con su mujer - Declaró Kakashi rotundamente.
- Claro que lo haré. No estoy dispuesto a mezclarme con ninjas extranjeros, y mucho menos a confiar en ellos.
- Pues estos ninjas extranjeros le han salvado la vida - Estalló Sakura ante la total ingratitud mostrada por el Señor feudal.
- No sois más que unos mercenarios. Solo trabajáis por dinero, mi guardia lo hace por lealtad. Ellos aman a su Señor - Declaró el hombre escupiendo literalmente las palabras.
- Bueno, pensar que sus ninjas lo aman es cínico - Masculló entre dientes la peli-rosa.
- ¿Decías algo? - Inquirió airadamente el Señor feudal.
- Mi compañera ha dicho que el valor de los ninjas de Ame es mítico - Intervino el peli-plata evitando cualquier discusión.
- Ah, no había oído bien - Aceptó el hombre no queriendo entrar en polémica.
Sakura se mordió la lengua. Sabía que no habían ido hasta allá para crear un conflicto internacional, pero aquel hombrecillo la enervaba.
- Me gustaría aprovechar la ocasión para informarle que ahora que nuestros servicios han acabado, querríamos poder marcharnos cuanto antes - Le comunicó el peli-plata - Entregaremos nuestro informe a su esposa y nos pondremos en camino de inmediato.
- Por mí, pueden irse cuando quieran. Si hacen el favor, les agradecería que salieran cuanto antes de mis aposentos - Les despidió con desaire.
Todos salieron de la habitación en silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos. Sakura en estado de shock debido a las diversas e intensas emociones de las que había sido presa. Kakashi, con shiho todavía en sus brazos, caminaba por delante de ellos con semblante inescrutable. Había envuelto a la chica con una fina colcha para salvaguardarla de miradas indiscretas. Y Naruto… bueno, Naruto era caso aparte. Él tenía suficiente con intentar recordar con todo lujo de detalles la imagen de la joven desnuda.
Bueno, pues aquí está el siguiente capítulo, que como prometí, no he tardado mucho en subirlo. No sé muy bien por donde se me va a ir esta historia ya que cuando he empezado este capítulo no tenía intención de acabarlo así, pero bueno, este es el encanto de escribir fanfics… solo espero que no me salga otro dramón como "el asunto", quería escribir algo más liviano y divertido, pero ya se verá.
Un besito a todos los que esperáis pacientemente a que se me encienda la bombilla y me ponga a escribir otro capítulo. Y como siempre… los reviews serán mucho más que bien recibidos, me alimento de ellos ;)
Bye bye
