Veinte poemas de amor y una canción desesperada
(John y Mary)
[3] Loco por ti
Se que es absurdo, pero ese vagabundo me ha hecho retomar lo que me prometí a mi mismo que haría, escribir lo que me dicen estos versos… Y he cogido carrerilla.
Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!
¿Ves como se decirlo? Te quiero, no se desde cuando ni me importa. Te quiero. Creía que ya nunca sería capaz de encontrar algo bello, algo por lo que el mundo valiera la pena, pero lo he hecho, lo he encontrado, eres tú.
En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.
¿Por qué me amas? Créeme, si supieras que tengo las manos manchadas de sangre no me amarías. Quizás debería contarte lo que hice en la guerra, para que pudieras elegir dejarme. Pero soy egoísta, no puedo dejarte, no puedo dejar de ver tu sonrisa traviesa, ni esos ojos que me iluminan la vida.
¡Pero que cosa tan cursi me ha salido! ¿Ves? Tú tienes la culpa de que un soldado, veterano de Vietnam, vaya por ahí analizando versos de un tal Neruda, que para colmo ni escribe en Inglés. Tú tienes la culpa de que ahora, todo mi mundo, gire en torno a ti.
En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.
Esta noche iré a buscarte, esta noche iré a tu casa. Hablaré con tu padre. Se que no le gusto, que me considera poco para ti (tiene razón en que soy poco para ti, pero sólo se que te necesito), pero iré de frente, no te mereces menos, te mereces todo el paquete, todo eso que soñáis las muchachas.
Si te soy sincero, te raptaría y te llevaría conmigo a cualquier sitio, pero no lo voy a hacer. Te quiero, estoy tan loco por ti, sólo me importa que seas feliz.
Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.
