Disclaimer. Nada aquí me pertenece, personajes son propiedad de Kurumada, esto es sin ningún lucro.
UINVERSO ALTERNO
CAPITULO EXTRA Realidades y mentiras.
Protagonistas Aioria, Marin, Frody y Lyfia.
Una pareja de novios llegó del brazo a aquel bar de ese hotel frente al mar, dispuestos a pasar un momento romántico juntos tras hospedarse en sus habitaciones y adicional a ello, que la mujer de cabellos azulados le presentará a su prometido, a su mejor amigo y su reciente novia para hacerlos a ambos los padrinos de su futura boda.
Aioria ayudo a sentarse a su prometida en la mesa que ambos habían tomado en ese hotel y tras pedir una bebida para ambos, Lyfia le sujeto la mano a su novio con fraternidad a pesar de su frialdad. Lyfia últimamente notaba a su prometido algo cambiado y lejano de si, por lo que planeo aquel momento romántico para ambos en ese hotel y así poder recuperar la magia entre los dos antes de su boda. Quizás era el hecho que faltaban pocos días para ella o que el rubio últimamente estaba preocupado por el trabajo que él se mostraba reacio a su cariño, o eso quería creer ella, sin embargo, estaba dispuesta a hacer todo lo posible para qué el volviera a amarla con la misma intensidad de tres años atrás.
Aioria en ese momento perdió sus ojos esmeraldas en el mar, sumamente callado al estar en aquel viaje y lentamente retiro su mano de la joven para señalarle el bello color naranja del horizonte para que no notará su semblante nostálgico y pensativo, preparándose para lo que estaba por hacer. Aquel viaje traía consigo una oculta mentira que el griego estaba por desvelar en el momento correcto y que sin duda lastimaría mucho a uno de los dos.
Lyfia sonrió ante el comentario de Aioria y alegre, comento:
- ¿Seria genial tener la boda en esta playa, cierto? -objeto con suma dulzura la peli azul, provocando que aquel hombre rubio que le acompañaba, descendiera la mirada taciturna, para después responderle sin mucho ánimo. -Cierto Lyfia.
De pronto, el teléfono celular de la peli azul vibro en su bolsillo y de inmediato lo reviso ante la curiosidad de su amado.
-Oh…, ya han llegado, Frody y su novia están aquí en la recepción. -acertó con ánimo la originaria de Asgard observando ansiosa hacia la puerta de aquel bar.
Aioria giro su mirada hacia su espalda y ahí, observo a un joven de cabellos azul oscuro alborotados y piel nieve acercarse con amplia sonrisa a ellos mientras una bella mujer pelirroja le acompañaba. Los ojos felinos de aquel griego se abrieron incrédulos ante la belleza de la dama pelirroja que acompañaba al joven y desmesurados le analizaron de arriba abajo, inundándose de su imagen. Los ojos de aquella mujer parecían ser un mar profundo y su piel lucia como la misma nieve en aquel vestido fresco color esmeralda que resaltaba el fuego de sus mechones adornados por una flor en su oído.
Aioria se puso de pie en cuanto los vio acercarse al igual que Lyfia y pronto vio a la de cabellos azulados aproximarse con fraternidad al peli azul.
- ¡Frody! -exclamo la asgardiana con ánimo, abrazándose a su amigo recién llegado.
- ¿Lyfia, cuanto tiempo sin verte! -le respondió él tras el abrazo, acercando a su novia de la cintura hacia la asgardiana. -Ella es Marín.
La japonesa se reverencio ante Aioria y Lyfia sin mirarles a los ojos pues sentía cierta pena y atendió a las cortesías de la asgardiana.
-Tu eres Aioria, ¿cierto? -le comento Frody al de Leo, sosteniendo su mano, quien aún continuaba perturbado por el cosquilleo y mareo que la imagen preciosa de Marín había provocado en él. -Por fin te conozco, Lyfia me ha hablado mucho de ti.
-Si lo soy, espero que cosas buenas. -atendió el rubio al comentario del asgardiano y nuevamente su mirada se clavó en la pelirroja, estirándole su mano para saludarla. Entonces Marin le miró fijamente, recibiendo su mano y le sonrió. Un escalofrío le recorrió la piel a Aioria al tener toda la atención de la japonesa, sonrojándolo. El mundo eclipso, provocando que hasta la misma Lyfia y Frody desaparecieran de su vista, quedando inerte ante Marin.
-Vamos a sentarnos. -ordeno Frody acercándole una silla a Marin mientras Aioria tomaba asiento de igual forma.
-Si.
- ¿Desean algo de tomar? -objeto Aioria sin poder evitar buscar con la mirada a la pelirroja. De pronto se sentía sumamente nervioso con Marin a su lado, pues no podía controlarse ante su mirada indiscreta. Era extraño, jamás una mujer le había puesto tan nervioso, pero lo cierto es ella tenía algo que le tenía al acecho.
-Ya hemos pedido algo, gracias Aioria. -objeto Frody, tomando de la mano a Marin con dulzura.
- ¿Se hospedarán aquí, verdad Frody? -le comento Lyfia a su amigo, quien le asintió mientras le daba un repentino beso en la mejilla a Marin. -Claro, seguramente los cuatro la pasaremos bien.
Los ojos de Aioria se mantuvieron fijos en la pareja recién llegada, mientras el de cabellos oscuros le prodigaba un par de besos más en la mejilla a Marin, provocando que él resoplara incómodo y ligeramente celoso mientras Lyfia le buscaba las manos nuevamente.
Tras aquel instante, Lyfia revelo a Frody como había conocido a su futuro esposo iniciando una sencilla platica. Lyfia era una modesta maestra de intercambio en una universidad local de Grecia, donde el director Aioros se había convertido en su mejor confidente al estar lejos de su ciudad natal en Asgard. Una tarde, el arquero de pasatiempo, le presento a su hermano y aunque Aioria llevaba una vida más alocada y nocturna con todos los lujos que su trabajo como inversionista en restaurantes y bares le podía ofertar, su hermano le había pedido que la ayudara a "adaptarse" en su estancia a Grecia a la asgardiana, esto con la firme intención que su hermano por fin dejara las fiestas y diversión en los bares por una vida más tranquila.
En una ocasión Lyfia y Aioria salieron al cine y la pasaron tan bien y él se sintió tan cómodo que esta se repitió en varios lugares más.
Lyfia era muy distinta a Aioria, más sencilla y sumamente tranquila, dulce, tímida, como ninguna de las mujeres superficiales con las que Aioria normalmente se hacía acompañar, por lo que, apoyado por su hermano, un día sin más decidió pedirle que fuera su novia. Claro, habían tenido varios momentos dulces durante esos tres años que tenía su relación, y otros más oscuros llenos de pasión, sin embargo, todo se le había ido de las manos cuando al termino del intercambio de Lyfia, ella decidió volver a Asgard y él incitado por su hermano para no perderla ante la estabilidad en su vida que ella le había dado, decidió pedirle matrimonio, creyendo que eso era lo mejor.
Pero tras esa decisión, Aioria cada vez se sentía más presionado y sentía que todo había cambiado, que algo no estaba del todo bien consigo desde el principio, que no era del todo feliz por más que se esforzara en complacer a Lifya , él no era sí mismo y se odiaba por ser tan cobarde y hacerla sufrir al no corresponderle su cariño con la misma intensidad que ella le prodigaba, porque él lo sabía, sabia cuántas heridas ella cargaba consigo por su falta de cariño y no hacía nada por terminarlo .¿Acaso no era momento de detenerse?
Así que cuando Lyfia le propuso ir a aquel hotel, se preparó mentalmente a terminar con todo, mas nunca se imaginó los cambios de planes que tenía el destino para sí.
Frody por su parte, comenzó a contarle a Lyfia y Aioria sobre su historia con Marin. Se habían conocido en una biblioteca, él era profesor también y ella la encargada de ella, por lo que, en una visita a ella, la invito a salir tras muchos años de soledad y Marín accedió. No llevaban mucho saliendo, solo un par de semanas, aun así, el asgardiano se sentía cómodo por la compañía de la japonesa.
Tras contar cada uno su historia, el cuarteto decidió irse de aquel bar y encontrarse más tarde en la piscina del hotel. Las parejas entonces se esfumaron a sus habitaciones y pronto se perdieron hasta el próximo encuentro.
-x-
Al cabo de unas horas, Aioria llego solo a la alberca solo Lyfia se había decidido duchar antes de bajar a la alberca y ahí el de Leo decidió nadar y posarse relajado mientras la oscuridad de la noche lo abrumaba con sus preciosas estrellas. Aquel lugar era un sitio ideal para pensar, necesitaba estar solo para saber si tenía que continuar o no con aquella mentira en su corazón y mientras reflexionaba en ellos, de pronto una silueta con un traje de baño negro enmarcándole las formas se paseó por la orilla de la alberca completamente sola, quitándose en su camino el pareo sobre su cintura dispuesta a adentrarse a ella.
Aioria clavo su mirada en la femenina dama y al notar que era Marin, se aproximó nadando a ella por la alberca y le sonrió al llegar a la orilla.
-Disculpa, ¿qué tal está el agua? -le pregunto ella con su preciosa sonrisa mientras Aioria quedaba hipnotizado por la preciosa figura de la dama, provocándole un cosquilleo en su estómago.
-Esta cálida, vamos, ven. -objeto Aioria meloso con una sonrisa, ofreciéndole su mano para adentrase con él. Marin obedeció y bajo a la alberca, introduciendo su cuerpo en ella mientras se hacía pequeña ante el cambio de temperatura. Aioria le acicalo los brazos cortésmente al verla tiritar y la invito a nadar un poco con él mientras entraba en calor.
Marin le siguió hasta un pequeño reposet de piedra bajo el agua, donde ambos se mantuvieron quietos y relajados, comenzaron a charlar.
- ¿Y Frody? -le pregunto el felino, rompiendo el silencio.
-Debe estar durmiendo, toque a su puerta y nadie me contesto. Y me aburría en mi habitación, así que vine a nadar, es una suerte haberme encontrado contigo.
- ¿Duermen en habitaciones separadas? -cuestionó impulsivo el rubio mientras le veía acicalarse el cabello a un lado, como hermosa sirena.
-Claro, apenas nos conocemos y sinceramente no me gustaría ir "rápido" con alguien que acabo de conocer tan solo unas semanas.
Aioria sonrió, comprendiendo lo que Marin insinuaba. -De hecho, dude mucho en venir a este viaje, pero Frody insistió demasiado, dijo que no quería venir solo.
- ¿Por qué? -el rubio frunció el ceño.
Marin le desvió la mirada apenada. -Al principio me resulto incomodo ya que si no lo sabias, Lyfia y Frody fueron novios hace unos años, incluso estaban comprometidos y rompieron por qué ella aún no estaba segura si era el tiempo adecuado para unirse realmente. Frody fue el motivo de su intercambio a Grecia, ella quería alejarse de todo y lo hizo a pesar de que Frody le negó. Él siguió buscándola para hacerla volver, sin embargo, apareciste tú. Por eso Frody tampoco había salido con nadie hasta que…
-Que llegaste tú. -le interrumpió Aioria travieso.
-Exacto. -suspiro la pelirroja sin mucho ánimo. -En el fondo, creo que ellos aun sienten amor el uno por el otro, la manera en que se hablan, como se miran, no sé, pero no me gustaría estar entre ellos dos…
Aioria se quedó estupefacto ante la revelación, provocando que Marín cayera en cuenta en sus palabras.
-Oh, soy una estúpida, olvida lo que dije, ella es tu prometida y yo soy una imprudente.
El de Leo, entonces alzo sus dedos y los poso travieso en los rosados labios de Marin, haciéndola callar.
-Shhh…ya no digas nada. - susurro Aioria suspirando ante la cercanía de la pelirroja, quien se sonrojo ante el acto.
- ¿Me dejas confesarte algo? -acertó Aioria, alejando sus largos dedos de la boca de Marin. Ella asintió tímida.
-He venido a este viaje a terminar con Lifya.
- ¡¿Qué dices?!-susurro incrédula la pelirroja. Aioria oculto su mirada de nuevo.
-Lyfia es una chica linda y tierna, sería sin duda una estupenda esposa, pero yo…no soy feliz a su lado, yo la quiero, pero no la amo. -la pelirroja escucho atenta al rubio que veía reflexivo las estrellas. -Entiendo que todo mundo y mi hermano crean que ella es lo mejor para mí y mi alocada vida, que ella será infinitamente feliz por estar a mi lado, pero, ¿y yo?
-Aioria, piénsalo bien, la destrozaras de nuevo. -Advirtió Marin con seriedad.
El santo le dedico una sonrisa dulce y le negó suavemente. -Marin, lo voy a hacer, ya lo he pensado demasiado, realmente aprecio tu consejo, pero ya lo he decidido. Sera peor para ella si me quedo a su lado. Vivirá eternamente en una mentira y yo también, por eso he querido que Frody esté a su lado cuando lo sepa pues sé que es a la única persona que tiene y que aprecia según me ha dicho, incluso si quiere matarme él por esto que haré, no importa, es una realidad.
-Aioria…-murmuro la japonesa, observado su calmado semblante al cielo.
-También sé que será muy imprudente decirte esto, pero, Marin…me gustas, me gustas mucho.
La pelirroja abrió sus ojos desmesuradamente, incrédula por la confesión que el rubio había lanzado tras regalarle una sonrisa coqueta y al verla confundida, desvió su mirada.
-Me hubiera gustado conocerte en otra circunstancia, en otro momento de mi vida y quizás así entender por qué me impresionaste demasiado desde que te vi, por eso también me siento frustrado.
-Aioria… ¿estás loco? -revelo la joven con una sonrisa llena de nervios. Era innegable el hecho que a Marin el felino tampoco le había pasado inadvertido, pero no gustaba engañarse y tenía un sentido de compromiso bastante alto.
-Lo siento, sé que no es el momento para esto, pero sentía la necesidad de decírtelo. Quizás en un mundo alterno, en un sueño, de esos de película donde uno es un guerrero griego y tu mi rescate, quizás estemos juntos. –objeto el rubio alejándose de ella a pelirroja. -Debo irme ahora, llego la hora de darme el valor y decirle la verdad a Lifya.
Marin vio al rubio alejarse de la piscina, saliendo de ella mientras buscaba su toalla y se despedía de ella. -Ojalá el destino nos encuentre nuevamente Marin.
La pelirroja se quedó perdida un instante en sus pensamientos ante lo extraño que había resultado aquel encuentro.
-x-
Marin tardo una hora más al volver a su habitación tras su encuentro con Aioria y mientras caminaba por su pasillo, vio la puerta de la habitación de Frody abierta mientras un sinfín de gritos llenos de dolor de Lifya salían del lugar. Marin se aproximó curiosa y sin atreverse a interrumpir, observo detrás de la puerta.
Ahí Lyfia batida en lágrimas y en el suelo, bajo el abrazo de Frody, espetaba.
- ¡Suéltame Frody, tengo que ir a buscarlo, yo…lo amo! -exclamo Lyfia mientras se derrumbaba en lágrimas ante el preocupado peli azul.
-Lifya, yo nunca deje de amarte, aun me tienes a mí, cásate conmigo. -objeto Frody hacia la peli azul, dejando conmocionada a Marin por la revelación.
Marin cayó en cuenta que su presencia ahí ya no era necesaria, por lo que se alejó de la puerta y enseguida se dirigió a su habitación para tomar sus maletas y huir de vuelta a casa. Para ella ya no había lugar en el corazón de Frody y prefería dejarle libre para que fuera feliz con la persona que él realmente amaba.
Marin se cambió las ropas, dejo una nota a Frody en recepción y espero un taxi que la llevará al aeropuerto para volver a casa, sin embargo, la hora nocturna no jugaba a su favor y decidió caminar por las calles solitarias en busca de uno antes que Frody decidiera buscarle.
Marin camino con su maleta a cuestas por la amplia carretera esperando que en cualquier momento un taxi pasará para que le llevara al aeropuerto, y de pronto, las luces de un auto deportivo oscuro la deslumbraron. El auto se detuvo improviso y provoco que la pelirroja con su maleta lo hiciera ligeramente alarmada por la sorpresa. Marin entonces observo a quien manejaba el auto y sonrió al notar quien era. Con un golpe en su rostro y algunos pequeños rasguños, Aioria le sonrió desde el interior.
- ¿Puedo llevarte a algún sitio?, es peligroso que estés aquí. -soltó Aioria, ladeando su rostro para invitarla a entrar al auto. Marin se mantuvo quieta y no supo a ciencia cierta si acceder, más el rubio volvió a llamarle con calidez. -Vamos, no me hagas rogarte que bajare y me arrodillare si es necesario para que no camines sola, puedo llevarte a donde me digas.
-Quiero ir al aeropuerto.
-Está bien, no está muy lejos de aquí y me queda de paso.
La amazona observo a su alrededor, notando que no habría más alternativa.
La pelirroja subió al auto y dejo caer la maleta en sus pies mientras Aioria arrancaba el auto.
- ¿Qué te sucedió el rostro? -pregunto curiosa Marín en el camino.
-Tu novio golpea fuerte, te cuidará bien en el futuro. -objeto Aioria hacia la pelirroja mientras sostenía el volante con nostalgia.
-Frody y yo ya no estamos juntos. Él no me ama, está enamorado de alguien más.
- ¿Por eso huyes? -le advirtió el rubio.
-Al igual que tú. -acertó a decirle la pelirroja compartiendo una sonrisa cómplice.
- ¿En necesario que te vayas ahora, no puedes aplazar solo un día más tu viaje?, me gustaría ir esta noche a ver el amanecer a la playa contigo, he tenido un muy mal día, al igual que tú y creo que eso nos ayudaría a ambos. Seremos el par de amigos que se necesitan y escuchan esta noche. ¿Te parece?
La joven pelirroja dudo un instante, más la calidez en la mirada de Aioria le hizo asentir.
-Solo una noche más.
-Bien.
- ¿Estas lista? -pregunto el felino, sonriendo tierno.
-Lista, vámonos lejos.
Pronto aquel auto se perdió en el oscuro horizonte, donde los recuerdos y pasados no importaban más para aquel par de almas unidas por sus destinos.
Fin… de este capítulo de universo alterno.
Espero les haya gustado, gracias por leer.
