Notas: Hola a todos! espero que hayan disfrutado del capitulo anterior, realmente me alegro de que no se hayan olvidado de mi y de esta simple historia. Les agradezco como siempre por los Follows y los favoritos, pero principalmente les agradezco a los que se toman el tiempo para escribirme lo que les pareció.
Hoy les agradezco especialmente a: CereceresDany, Alondra, Gabriela Cruz, Eve y Darren's Loveeer. Gracias por comentar y por los buenos deseos en este nuevo año!
En fin, acá les dejo el capitulo, intento actualizar lo mas rápido que puedo... Espero que lo disfruten y como siempre espero con ansias sus comentarios!
Importante: Para ir al link de la canción simplemente saquen los espacios y los paréntesis y listo
Capitulo 4
No volvió a mirar a Kurt a los ojos en semanas. No podía, era incorrecto. No, no lo era, pero lo que sentía cuando lo miraba era incorrecto. No, realmente tampoco lo era, porque ni siquiera sabía qué era aquello que sentía, pero Blaine se había convencido de que era incorrecto y decidió no volver a hacerlo.
Tampoco habló con Kurt de nuevo, no de la forma en que lo habían hecho en el bar. Sus conversaciones-Si se podían llamar así- trataban sólo temas del estudio y del piano.
Blaine no felicitaba a Kurt como su pecho le rogaba que hiciera, no. Él se limitaba a decir –Bien- o –Buen trabajo Kurt- nada demasiado efusivo, y mucho menos algo que implicara una palmada en la espalda o un abrazo. Nada de eso.
Ni siquiera habían vuelto a hablar del problema de Kurt con su ex.
Incluso Kurt le había enviado un mensaje al celular preguntado si había hecho algo malo para que se comportara de manera distante con él. A lo que Blaine contestó que no estaba actuando distante con él y que dejara de mandarle mensajes porque no era propio de una relación entre un alumno y un profesor.
Blaine supo que había herido los sentimientos de Kurt con su mensaje; Lo supo al verlo en su clase, con la cabeza gacha evitando su mirada y negándose a participar. Blaine estaba seguro incluso de haber visto los ojos del castaño con el brillo que solo podían darle las lagrimas y eso lo hizo sentir fatal.
Se sintió fatal todo el tiempo después de que eso sucediera. A pesar de que Kurt pareció recuperar el entusiasmo un tiempo después.
Blaine se sentía fatal por no hablarle, por no felicitarlo de manera correcta, por no alentar su talento, por no apoyarlo y ayudarlo con su situación.
En vez de proporcionarle una mano había terminado por agregarle un peso más a su espalda.
De todas maneras Blaine creía que estaba haciendo lo correcto, porque así eran todas las relaciones entre profesores y alumnos, o al menos la mayoría, aunque él no quería ser un profesor como la mayoría y mucho menos con Kurt. Estaba caminado en contra de todo lo que pensaba y sentía… Pero no sabía que otra cosa hacer.
Pasó un mes.
Blaine había decidido tomarles un examen, que consistía en hacer una pieza en el piano, una con pasión y técnica.
Kurt terminó de tocar una hermosa canción, con todo; pasión, destreza, técnica, amor, todo lo que se necesitaba. Blaine dio dos aplausos. Su corazón le quemaba el pecho empujándolo a abrazarlo a decirle cuán bien lo había hecho, que esa había sido una presentación majestuosa, porque lo había sido, y que tenía el talento de los ángeles. Su corazón ardía, como fuego avivado por el viento, pero no hizo más que eso; Dos aplausos.
Dos aplausos para el mejor pianista que había conocido.
Dos aplausos para una presentación emocionante y épica.
Dos aplausos para un ángel.
Se sentía un patán y lo era, lo estaba siendo en ese mismo instante.
Kurt lo miró expectante, esperando un veredicto con ansiedad. Blaine evitó mirarlo a los ojos, no quería enfrentar aquella mirada, temía volver a hundirse en aquellos ojos porque temía lo que sentía cuando lo hacía.
-Bien hecho-Dijo con tono neutral, tragándose el nudo en su garganta. Todos se quedaron a la expectativa, como si hubiesen esperado algo más, como si eso no les bastara ni siquiera a ellos, que no estaban en los zapatos de Kurt.-Marco, ¿quieres hacer tu presentación?
Blaine intentó sonar natural, pero sentía las miradas de sus alumnos clavadas en él como un juez.
-¿Va a decirme más que un "bien hecho"? Porque si no va a ser así prefiero no presentar mi obra-Marco sonaba enfadado, sus ojos grises clavándose en Blaine con desafío.
-¿Disculpa?-Blaine no daba crédito a lo que oía. Kurt bajó la cabeza mirando las teclas del piano, como si no quisiera formar parte de la discusión que se venía.
-Me oyó muy bien-Siguió Marco con la voz alta y clara- ¿Qué le pasa señor Anderson?
-¿Qué me pasa? Siento que me estás faltando el respeto, eso me pasa-Contestó Blaine a la defensiva.
-No Sr. Anderson-Lo atajó Clara acomodándose el cabello detrás de las orejas- Lo que Marco quiere saber es...-La chica titubeó unos instantes- ¿Por qué actúa de forma tan fría? Usted no era así.
-Es obvio-Soltó Alan sin que nadie le pidiera opinión- Con el único con el que actúa diferente es con Hummel, éste idiota la habrá cagado de alguna manera con el Sr. Anderson.
-Cierra tu boca-Le advirtió Isabelle.
-No se- Comenzó Milo- Pero creo que debe una explicación, al menos a Kurt.
-¿Qué te hace pensar que Kurt no sabe por qué lo trata diferente?-Indagó Alan en tono brusco.
-No lo sabe-dijo Olivia- Incluso se ha pasado días practicando esta pieza para sorprender al Señor Anderson creyendo que tal vez así él volviera a ser como antes.
Blaine escuchaba a todos y cada vez se sentía peor. Obviamente todos defendían a Kurt, excepto Alan pero eso no era sorpresa. Lo que veía Blaine en esos instantes era aquel instinto protector que él había sentido con Kurt, pero ahora eran sus amigos los que lo defendían y él mismo era su agresor. Era de lo peor.
-Gracias chicos-Dijo repentinamente Kurt con voz suave- pero estoy seguro de que el Sr. Anderson tiene sus problemas y que nada de eso tiene que ver conmigo. Se bien que él no es de las personas que tratan distante a otra solo porque si. Sé que su intención no fue molestarme y quiero que sepa Sr. Anderson que lo estimo mucho y que espero que solucione todo lo que se le presente. Y chicos, por favor, no se metan con el Señor Anderson, él es en verdad una buena persona.
Dicho esto Kurt tomó sus cosas y se retiró.
Blaine sintió que se le doblaban las rodillas, pero se mantuvo firme. Kurt lo había pintado como una buena persona, pero no lo era. Lo evitaba sin una buena razón y no es que tuviera miles de problemas en su casa como Kurt suponía.
Era la peor persona de la faz de la tierra. Era un monstruo, un ser detestable. Se aborrecía a sí mismo. Kurt le había demostrado una vez mas que era superior a él; Noble, con buenas intenciones y esperando siempre lo mejor de las personas.
Blaine tragó saliva viendo marchar a su alumno preferido. Estaba mal preferir a un alumno, pero Blaine no podía evitarlo. Aunque lo había estado disimulando muy bien ese último tiempo.
-¿Entonces?-Indagó Diana sacándolo de sus pensamientos de manera brusca.
-¿Entonces qué?-Blaine parecía repentinamente perdido.
-¿Por qué se ah comportado así con Kurt?-Aclaró Diana.
-No lo había notado-Mintió él.-Pero Kurt tiene razón, tengo mis problemas, como estoy seguro que ustedes tendrán los suyos, y a veces tendemos a descargarnos con personas inocentes.
Blaine se sintió aun peor por quedar como una víctima cuando era el agresor numero uno de la historia. El villano.
-Entonces va a disculparse con Kurt ¿Verdad?- La voz de Joshua sonó en un tono muy bajo, apenas audible, pero milagrosamente todos captaron sus palabras y esperaron con atención la respuesta de Blaine.
-Claro que si-Contestó él sintiéndose entre la espada y la pared-Jamás ah sido mi intención dañar a uno de mis alumnos, son lo más valioso que tengo.
Blaine se sintió falso, aunque fuera cierto lo que decía respecto a sus alumnos, pero de todas maneras se sintió un gran mentiroso.
Al terminar la clase, Marco se acercó a disculparse por su actitud e incluso le deseó que sus problemas se solucionaran, fuesen lo que fuesen. Luego, uno por uno sus alumnos fueron deseándole suerte, con preocupación verdadera en sus rostros. Las chicas lo abrazaron expresándole su cariño.
-Pronto las cosas se pondrán mejor Sr. Anderson, delo por hecho-Dijo Maia Animándolo.
-Sí, Sr. Anderson, el sol sale luego de la tormenta-Añadió Isabelle.
Todas sus palabras eran como una puñalada. Y fue en ese instante único en que Blaine sintió simpatía por Alan, quien lo miró de reojo y soltó un –Hasta Luego- totalmente desinteresado. Por un momento Blaine deseó que todos sus alumnos fueran como ése chico asquerosamente egoísta. Se arrepintió instantáneamente de ello.
Al terminar su jornada laboral, cuando el último alumno abandonó el salón Blaine suspiró cansado y se dirigió al piano donde usualmente se ubicaba Kurt.
Tocó un par de teclas al azar, buscando la presencia de su alumno en ellas. Kurt parecía dejar su alma cada vez que tocaba una pieza y Blaine siempre se preguntaba si dejaría algo de si en el piano sin quererlo. Algo de su alma o de su esencia. Blaine no tenía idea de donde había sacado algo tan absurdo, sin embargo allí se encontraba, tocando el piano que todos los días tocaba Kurt, en busca de algo que le recordara a él.
Cerró los ojos vencido, apoyando la cabeza contra el atril del piano, haciendo caer varias partituras al piso. No se molestó en levantarlas, estaba intentando pensar con claridad, cosa que no había logrado en todo aquel mes.
No podía seguir así, debía hacer algo para volver a la normalidad, tal vez no con el trato que habían tenido, esa confianza que habían logrado tan rápidamente. Pero de todas maneras Blaine quería intentar estar con Kurt y tratarlo de buena manera, no distante. No era correcto.
Pero el problema era Kurt, nada de eso abría pasado si Kurt no fuera como era. Tan simple, dulce, loco, espontaneo, fuerte y débil a la vez, fascinante, talentoso y tan Simplemente Kurt. Nada habría pasado si sus ojos no arrastraran a Blaine fuera de aquel mundo provocándole algo que no sabía cómo explicar. Todo aquello era su culpa.
No, todo era culpa de Blaine y sus estúpidas decisiones, Kurt no tenía nada que ver con eso y Blaine lo sabía.
Sus dedos se deslizaron por el teclado lentamente, buscando la melodía, la melodía correcta. Entonces su mente recordó una canción.
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-Amo esa canción-Murmuró una voz junto a él-Pero eso quiere decir que en verdad está mal por algo.
Kurt se sentó a su lado en el banquillo del piano y puso su mano sobre la de Blaine. Sus ojos brillaban tristes. Blaine lo miraba incapaz de apartar la vista, incapaz de mencionar palabra.
-Puede confiar en mi Sr. Anderson, usted me ayudó mucho, quiero ayudarlo también.-Blaine se quedó en silencio, sin saber que decir, porque no podía decirle la verdad, eso era claro. Lo abrazó entonces, en busca de apoyo aunque solo fuera por unos segundos. Se aferró al cuerpo de Kurt, aunque lo que en verdad quería era sacárselo por completo de su mente.
Blaine realmente no quería sentirse extraño junto a Kurt, no quería sentir que se iba del mundo cuando observaba aquellos ojos, no quería emocionarse cada vez que éste tocaba el piano, y mucho menos quería sentir como su corazón parecía revivir con aquel abrazo, sintiendo las manos del joven aferrándolo con fuerza, como si le asegurara que jamás lo dejaría caer.
Blaine no quería sentir nada de eso porque tenía miedo. Estaba completamente asustado por aquellas sensaciones que lo superaban en cuerpo y alma. Blaine creía que podría enloquecer en vuelto en aquellos brazos y absorbiendo aquel aroma.
No había duda de por qué le pasaba todo eso, Blaine no quería admitirlo pero sabía lo que era y quería alejarlo. No estaba dispuesto a jugar ese juego. No con un alumno, no con Kurt, No después de todo lo que le había pasado. Él debía funcionar como su amigo, como alguien que lo sostuviera en los peores momentos, porque de eso se trataba su papel en la vida de Kurt.
Kurt lo apreciaba y él debía estar dispuesto a ayudarlo, no a agregarle otra carga más. Era lo justo.
-Todo estará bien-Le susurró Kurt en su oído y Blaine tuvo ganas de llorar. Estaba sobrepasado de sentimientos, completamente ahogado en ellos.
-Siento haber estado distante contigo este último tiempo-Murmuró Blaine. Una minúscula sonrisa apareció en el rostro de Kurt, Blaine no pudo verla, pero sintió como el pecho de Kurt se llenaba.
-No se preocupe por eso-Las manos de Kurt se deslizaban suaves contra su espalda deforma tierna y tranquila-aunque no me negaré si me invita un café como disculpa.
Blaine sonrió, sintiéndose un poco más tranquilo. Aspiró el aroma a Jabón y limón que tenía Kurt, se sentía bien hacerlo.
-Todos los cafés que quieras-Asintió y se oprimió mas contra él, como si no quisiese desprenderse nunca.
-Bien, entonces sus cuentas están saldadas conmigo-Bromeó Kurt.
Un silencio se prolongó sobre ellos, pero no fue incomodo, fue más bien aquel silencio que se presenta pocas veces en la vida, y que puedes compartir solo con personas especiales.
-¿Kurt?-Susurró Blaine luego de un momento.
-¿Si Sr. Anderson?-indagó Kurt con calma.
-No vuelvas a llamarme Señor Anderson fuera de la escuela ¿Está bien?
-Bien, lo intentaré-Contestó él divertido.
-En serio, me haces sentir como un viejo-siguió Blaine.
-Usted es un viejo al lado mío Señor Anderson, sin intención de ofender- Blaine desarmó el abrazó Mirando a Kurt con el seño fruncido.
-Seis años más que tú no me convierten en un anciano-Se quejó Blaine. Kurt se encogió de hombros como solía hacer cuando algo no le preocupaba o le restaba importancia.
-Si usted lo dice Sr. Anderson-Una sonrisa picara se formó en su rostro al pronunciar las palabras "Señor Anderson". Blaine sonrió también.
Por un momento se quedaron estáticos, uno mirando al otro con una pequeña sonrisa en el rostro. Ojos avellana frente a ojos azules. Blaine sintió deseos de romper aquella pequeña distancia que los separaba, pero se contuvo.
Kurt se levantó un segundo después.
-Debería irme-dijo y comenzó a alejarse sin más, pero Blaine lo detuvo cuando llamó su nombre.
-Kurt-éste se volvió hacia Blaine instantáneamente.
-¿Si?
-Puedes mandarme mensajes cuando quieras.
-Bien.-Una sonrisa curvó su rostro, luego se volteó y salió del salón.
Blaine suspiró y notó que sus músculos dejaban de estar tensos.
Podía ser amigo de Kurt, no había nada de malo en eso. Tal vez, ni siquiera fueran amigos, solo dos personas que se apoyan en momentos difíciles, nada más.
Amigos.
No era suficiente, pero debía bastarle.
Notas:
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