Como en un Cuento de Hadas

-por: sakuraflower94-

Capitulo 3: El niño de los mocos

-¡Amo bonito! – se escuchó llamar a Jaken caminando con sus pequeños piecitos, haciendo pequeños pasos con el báculo entre sus brazos, caminando despreocupado hacia donde se encontraba su Amo Sesshomaru.

Las mujeres salieron como disparadas del lugar, directo a la cocina, en el instante que vieron a Jaken aparecerse. Jaken aun continuaba sin darse cuenta de la presencia humana hasta que topó con ella… desnuda.

-¡Ah! – gritó el pequeño demonio sapo de la impresión que le daba haberse topado con una cría humana… encuerada siendo las zonas más intimas cubiertas con los restos de la espuma.

-¿Quién eres tu mugre humana? – vociferó la pregunta molesto, aun recuperándose del shock que le causaba la desnudes de la niña y que se haya osado a tocar la hakama de su hermoso Amo con sus manos humanas y por encima mojadas, contagiando la tela con la humedad de su cuerpo.

-¿Qué haces en el castillo del gran Sesshomaru hijo del gran comandante Inu no Taisho?

-Él es mi patío. – contestó Rin orgullosa, con un porte estoico y desafiante algo que llamó la atención de Sesshomaru y la de Jaken también.

-¿Tu qué? – preguntó incrédulo el sapo verde.

-¡Patío! – repitió Rin con voz infantil pero clara. –Mitad papá mitad tío.

-Eso no existe niñita estúpida. – dijo Jaken meditando con los ojos cerrados y los brazos cruzados sin realmente haber procesado bien lo que la muchachita humana le había dicho. – ¿Dijiste que? – preguntó exaltado, algo que irritó a Sesshomaru.

-¡Cállate Jaken! – le gruñó molesto con los ojos cerrados.

-Rin, por Kami, ¿qué estás haciendo? – exclamó Mizuki al verla desnuda delante de Sesshomaru. – ¿Cómo te presentas así delante de la gente? – le preguntó reprimiéndola a la vez que la cubría con un poco de su kimono.

La niña la miró descolocada, extrañada, pero pronto clavó sus ojos grandes, chocolates e inocentes en su objeto de adoración, Sesshomaru, pero pronto sus ojos detectaron otra figura imponente, en armadura, pelaje, ojos dorados y cabello blanco, largo y plateado.

-¡Papá Inu no Taisho!

Gritó emocionada, deshaciéndose del pedazo de kimono que Mizuki tan desesperadamente se encargaba en mantener en el cuerpecito de la pequeña, para salir disparada hacia Inu no Taisho.

Jaken se quedo pálido al escuchar a la humana gritar la palabra papa y Sesshomaru quedó sorprendido al ver como la cría humana se haya lanzado a los brazos de su padre y que él la haya recibido como si en verdad fuera su hija.

-¿Dónde está mi pequeña princesa? – le preguntó paternalmente Inu no Taisho al rodearla con un brazo y levantarla a su altura, sonriendo, ignorando la presencia de su hijo y el súbdito suyo.

Rin le sonrió abrazándolo y besándolo en la mejilla. Por fin Inu no Taisho fijó su mirada en su primogénito que tenía una expresión fría sin ningún sentimiento.

-Ya veo que te encontraste con Sesshomaru.

Comentó a la vez que observaba como la niña miraba con ojos agrandados y brillosos a Sesshomaru y con una expresión embobada.

-Sí. – contestó Rin con una sonrisa ensanchada en el rostro. –Patío… - empezó dudosa Rin.

-¿Que pasa pequeña? – le preguntó sereno Inu no Taisho. Rin titubeó un instante algo apenada para después cubrirse la boca y susurrarle algo en el oído de Inu no Taisho.

La expresión de Inu no Taisho se serió y el rostro se le contrajo al escuchar la pregunta de la pequeña, Sesshomaru solamente se limitó a fruncir el ceño y apretar la mandíbula, molesto.

-No creo que eso sea buena idea. – le dijo por fin Inu no Taisho a la niña cuando esa se separó para mirarlo con los ojos llenos de esperanza a que se le cumpliera el deseo. Pero su rostro pronto mostró su desencanto. El comandante estaba enternecido con la niña y no tuvo el corazón de desencantarla, así que la animó a hacer su deseo público.

–Está bien. Pregúntalo.

Le animó a la vez que la depositó al suelo y la observó caminar hacia Sesshomaru ligeramente nerviosa.

-Sesshomaru… - empezó Rin, dudosa. – ¿me dejas llamarte Sesshomaru onii-san?

Se creó un silencio mortal en el salón del palacio, Jaken estaba que no podía creer la osadía de la humana al pedir semejante cosa a su Amo Sesshomaru, Inu no Taisho y Mizuki pedían a que el deseo de la niña fuera concedido, pero la expresión fría de Sesshomaru no mostraba nada bueno.

-No.

Vocalizó su respuesta decidido y como algo completamente rotundo. El jamás permitiría que una humana se dirigiera a él como hermano, nunca toleraría que una simple mocosa se osara a siquiera pedirle el permiso de llamarlo "hermano". El nunca sería hermano de una niña humana, un ser inferior a él.

Rin agachó la cabeza, triste, Inu no Taisho por más que quería no podía obligar a su hijo cambiar de opinión y aceptar a la niña.

-Rin, ven acá niña que vas a coger algún resfriado – dijo Mizuki acercándose a la niña con el puchero de tristeza más dulce y lindo que había visto que le daba ternura y tristeza ver que la sonrisa de antes se le había borrado de los labios.

Rin esta vez no opuso ninguna resistencia y se dejó cubrir con la parte del kimono de Mizuki.

–si vas a seguir exhibiéndote de esa manera ante los demás. – la youkai la levantó en sus brazos y Rin se dejó cargar por la youkai a su cuarto.

Sesshomaru e Inu no Taisho se quedaron en silencio y cuando Mizuki había desaparecido de la vista con la niña el comandante habló –Sesshomaru… hijo, regresaste. – comenzó con amabilidad, pero Sesshomaru no pareció importarle, su expresión era completamente indiferente

-Así es… Regresé. – afirmó secamente en un tono frío.

-Supongo que quieres una explicación sobre lo que acaba de pasar. – Sesshomaru guardó silencio pero le hizo entender a su padre que su respuesta era afirmativa. Inu no Taisho aspiró con profundidad y encaminándose hacia el despacho, le hizo un ademan a su hijo de seguirle con la mirada.

–Acompáñame al despacho. – le dijo serio y Sesshomaru le siguió en silencio, caminando con parsimonia y la mirada fija en la figura de su padre.

Había terminado de peinarla, decidió hacerle dos colitas con cintas haciendo juego con el kimono pastel rosa con obi de un rosa algo más oscuro y vivo. Parecía una muñequita, su piel tan suave y tersa, tan blanquita con esos cachetes tentadores, esos ojos tan grandes y hermosos que desgraciadamente ahora transmitían una enorme decepción, una terrible tristeza.

Lo mismo pasaba con la sonrisa tan dulce y tierna que poseía la niña pero que desgraciadamente ahora se perdió. Mizuki trato de levantarle los ánimos a la niña pero no importaba que dijera o que hacia la expresión de la niña siguiera siendo una de velorio, completamente vacía y pensativa.

-Si seguirás teniendo esa cara se te va a congelar de esta manera y vas a ser como Sesshomaru. – siguió embromando a Rin, teniéndola sentada en el regazo, pero la niña seguía callada y deprimida. Le daba igual si su cara se quedaba congelada, eso era precisamente lo que ella quería, que se le congelara de esa manera y que se pareciera a Sesshomaru.

La youkai suspiró, cada vez mas vencida, porque se le estaban perdiendo las ideas de evocar esa sonrisa que ella tan adoraba.

-Estoy segura que Sesshomaru no lo pensó en serio al negarse que lo llamaras hermano.

La niña levantó la mirada, curiosa.

-Tal vez con el tiempo podrás hacerlo. Anda – volvió a incitarla de manera maternal, acariciando con el lado trasero de sus dedos las mejillas –quita esa carita de velorio, mejor sonríe para esta vieja youkai que tienes una de las sonrisas mas contagiosas y hermosas que he visto en mi vida.

A la medida que la vieja youkai seguía acariciando las mejillas de la niña, Rin comenzó a curvar sus labios en una sonrisa débil y tímida para después ensancharla hasta hacerla amplia y sincera.

-Así mi niña, así – habló Mizuki sonriente al ver que la niña también sonreía y que volvía a recuperar su semblante alegre y sonriente. –sonriente siempre. "Que estoy segura esa sonrisa terminara por conquistar a Sesshomaru por dentro. Porque ¿quien se resistiría a los encantos de esta niña dulce, encantadora y hermosa?"

-Y también tenias que ponerla en la habitación contigua a la mía para que sea de seguro que el olor a humano pueda llegar a mis narices.

Habló Sesshomaru molesto, jamás aceptaría a una humana durmiendo al lado de él.

-El que sea humana no la hace inferior. – le contestó Inu no Taisho con voz ronca, grave y autoritaria.

-¿Tiene acaso poderes especiales? ¿Es fuerte? – se bufó Sesshomaru, volviendo a derrotar a su padre en la discusión verbal.

-Eso no, pero su madre fue un hada por ende ella también tiene esa parte en ella. Es una niña muy especial aunque no lo creas. – seguía tratando de explicar Inu no Taisho, pero Sesshomaru era implacable.

-Si fuera… si tuviera un pedazo de hada en ella yo hubiera podido oler la diferencia pero resulta que es solo apestosa piojosa mocosa humana que no pienso tolerar. – alzo la voz irritado.

-Entonces vas a tener que salirte del castillo Sesshomaru porque yo no pienso alejar a Rin del castillo. – le devolvió Inu no Taisho, recuperando su autoridad, dejando a Sesshomaru mudo.

Era la primera vez que su padre le hablaba con tanta dureza, era la primera vez que lo echaba del castillo y todo por una mocosa llena de piojos con apestoso olor de humano.

-¿Ese es su deseo padre? – le preguntó con una voz peligrosamente tranquila, con una expresión fría y firme. Inu no Taisho nunca le quiso decir eso a su hijo pero desgraciadamente si tenía que escoger entre Rin y su hijo, escogería a Rin por ser una niña indefensa que necesita calor de una familia, un hogar, protección y él iba a dárselo aun y cuando su hijo se opone.

Lo más ideal para él sería si Sesshomaru por lo menos la aceptara en el castillo, que la tolerara, no precisamente que la tratara pero que se acostumbrara a su esencia y presencia. Que más quería él que tenerlos a ambos dentro del castillo, bajo el mismo techo. Además, no le vendría nada a mal a su hijo una dosis de dulzura y ternura por parte de la niña, a ver si la pequeña logra ablandarlo, contagiarlo con su alegría y sonrisas ensanchadas que la caracterizan.

-Si no me dejas otra opción hijo.

Dijo Inu no Taisho arrepintiéndose interiormente por ser tan impulsivo pero se trataba de Rin, de la hija de su señora.

Sesshomaru entendió. Calló un rato y después, con su porte estoico e inmutable habló. –Está bien… me voy.

-No, por favor no te vayas, Sesshomaru.

Ambos peli plateados voltearon hacia la puerta, viendo sorprendidos la fuente de aquella vocecita tenue e infantil, llena de tristeza.

-Rin… - la llamó Inu no Taisho pero las demás palabras se le quedaron como estancadas en la garganta sin poder pronunciarlas. Sesshomaru solamente se dedicó a mirarla con desprecio, con superioridad, como si fuese una plaga, una cosa llena de piojos y otros bichos que portan los humanos y es que toda ella era un bicho grande y molesto que no quería ver ni por un segundo más.

-No te vayas… no tienes porque irte de tu casa, por mi. – habló con la cabeza agachada, con un semblante vacío y triste. –Si no quieres tenerme cerca prometo no acercarme pero no quiero que te pelees con tu papá por mí. Que te vayas, eso no. – habló con voz suplicante.

Inu no Taisho caminó hacia la niña para agacharse delante de ella para tranquilizarla porque la niña estaba un tanto alterada por lo que había escuchado.

-Rin, tranquila mi niña. – le dijo acariciando la melena azabache y dejando que la niña escondiera su rostro en su hombro y agarrarse de su haori. –Sesshomaru no va a irse, ¿verdad hijo?

Le miró a Sesshomaru, como esperando que dijera algo para que la niña se calmara, pero Sesshomaru no tenia en interés a decir nada mucho menos para tranquilizar a la mocosa. Solamente se limitó a virar con los ojos fastidiado, Inu no Taisho terminó por depositar un beso en la melena de la pequeña y después de que ella también le deseara las buenas noches, la pequeña le besó la mejilla de una manera tímida y sumamente inocente, con las manos apoyadas en sus hombros.

Dejó el despacho y cuando estaba lo suficientemente lejos padre e hijo volvieron a su plática.

-Esa niña te adora Sesshomaru y eso que ni te conocía. – le dijo Inu no Taisho de información que debería apreciar, pero a Sesshomaru le daba igual si esa humana lo admiraba o no, si lo adoraba o no. – ¿Sera que por una vez en tu vida puedes mostrarte que te importa aunque sea un poco?

-Es que a mí no me importa esa niña, en ningún sentido. Por mí que se muera. – habló de una manera monótona, con los ojos cerrados y los brazos cruzados.

-¡Sesshomaru!

Sesshomaru no dijo nada mas, solo se encaminó hacia la salida.

-La voy a tolerar, pero eso no quiere decir que la pienso aceptar, mucho menos que voy a tratarla y dejarle que me trate como si ella y yo fuésemos familia porque ella por más que la acepte, nunca será igual a mí, nunca formara parte de mi familia, eso que quede claro.

Dijo de la manera más fría e indiferente posible antes de atravesar la puerta e irse a su cuarto a descansar.

Habían pasado varios días, incluso semanas, desde que Sesshomaru había regresado y aceptado la presencia de Rin en el castillo. Rin trataba de no acercársele demasiado porque no quería enfadarlo. No quería que el e Inu no Taisho volvieran a discutir por su culpa. Pero por eso no dejaba de observarlo a escondidas, de lejos, le era fascinante tenerlo en el castillo, se la pasaba horas suspirando en secreto mientras lo admiraba recargado contra algún tronco o sentado en la copa aparentando estar dormido.

Por supuesto que Sesshomaru sabía perfectamente que aquella niña lo estaba viendo, lo podía sentir por su olor aun con los ojos cerrados. Cada vez que llegaba a él el olor de melocotón o albaricoque fruncía el ceño en señal de molestia pero no precisamente que le resultara desagradable sino porque con el paso de los días el olor le era cada vez más agradable y eso era algo que él quería evitar.

La mayoría de veces Inu no Taisho se encontraba en el castillo, pero cuando salía Rin quedaba al encargo de los criados aunque la niña prefería estar al cargo de Sesshomaru. Una vez cuando tenía que bañarse, se escapó de su cuarto para entrar al cuarto de Sesshomaru sin llamar porque él podía olfatearla desde el pasillo.

Suspiró, estaba sumergido en la tina de su cuarto de baño cuando la vio de reojo asomar la cabecita. Cuando entró con el cuerpo completo ella estaba completamente desnuda con el cabello suelto y todo revuelto. Se acercó a la tina solo para pedirle con inocencia bañarse en la tina con él. Sesshomaru pensó que se volvería loco con las ocurrencias de la niña, pero no dijo nada solo se limitó a pronunciar un "haz lo que quieras" a la vez que cerró resignado los ojos y en el momento siguiente recibió una cantidad bastante grande de agua en el rostro.

Abrió los ojos y la miró, estaba completamente empapada, sentada con el agua hasta la mitad de su pequeño torso. La observo de soslayo jugar con el agua creando pequeñas oleadas pero eso estaba bien hasta que ella empezó a acercarse a él. Tragó grueso y abrió los ojos como dos bandejas cuando la niña estaba tan cerca de él que la sintió rozar su parte interna de muslos. Se alarmó y como no iba a hacerlo cuando esa niña se encontraba demasiado cerca de él.

La empujó ligeramente lejos de sí y ella lo miró algo extrañada y con la cabeza ladeada. Agachó la cabeza resignada y aunque sabía que tenerla cerca era una agónica tortura dejo que la niña volviera a acercarse y continuar con su labor de antes, peinar su cabello plateado.

Después del baño Rin quería secarse y vestirse en el cuarto de Sesshomaru y Sesshomaru se lo permitió, pero luego Rin quiso que Sesshomaru le ayudara a secar el pelo y suspirando molesto le lanzó una toalla sobre la cabeza y empezó a secar el cabello de la niña.

Al finalizar, al remover la toalla, el pelo de la niña pareció una verdadera melena de león, parecía un espanto o un nido. Le ayudó ponerse la yukata rosada y mientras lo hacia la niña no despegó su mirada de él. La miró con sus orbes dorados.

-¿Que me ves? – le preguntó fastidiado de que ella no dejara de verlo con esos ojos grandes chocolates, llenos de inocencia y una sonrisa en los labios. La niña entre bajó su mirada apenada. –Es que siempre quise tener a un hermano mayor para que me cuidara. ¿De verdad no puedo decirte onii-san?

-No. – volvió a negarse Sesshomaru rotundamente.

La niña volvió a desilusionarse y lo que faltaba de arreglarla la pasó en silencio y viendo a un punto fijo delante de ella, evitando que esta vez sea Sesshomaru.

Otra vez cuando Sesshomaru se quedo en el castillo con Rin terminó con ella durmiendo en su cuarto, encima de él.

-¡Bu! – le dijo un niño efusivamente irrumpiendo de repente ante ella, colgado cabeza abajo de una rama del árbol, con el dedo índice en una ventana de la nariz.

-AAAAA – gritó asustada Rin haciendo que el niño riera una carcajada sonora y divertida.

Mmm – ronroneó el niño sacándole la lengua y con el otro dedo abriendo más su ojo, haciendo que Rin volviera a gritar asustada a la vez que se tapaba los ojos.

-Tranquila, mírame. – le dijo el niño con orejas afiladas, el cabello y los ojos negros como la noche. Rin le hizo caso y entrevió con cuidado al niño y al ver ante sí un moco verde y gigante grito de nuevo a la vez que corría a todo lo que le daban sus piernas hacia el castillo.

Subió apresuradamente las escaleras, pasó por el pasillo como un piojo gigante para meterse dentro de su cuarto, cerrar la puerta con seguro, recargarse, respirando abruptamente para después tirarse al futón y cubrirse con la sabana, pero bajo la sabana la esperaba una sorpresa

-¡Bu!

De nuevo aquel muchacho mirándola con la más inocente de expresiones. Gritó a todo pulmón, le quitó el seguro a la puerta para correr a toda velocidad hacia la cocina, pero Mizuki y las demás muchachas no estaban y el niño volvió a aparecer delante de ella.

Subió nuevamente las escaleras para girar a la dirección contraria a donde estaban los aposentos para meterse en el despacho buscando a Sesshomaru para que la salvara de aquel niño de los mocos. Pero no había nadie, salió y el niño la estaba esperando recargado casualmente contra la pared y sacándose un nuevo moco para después metérselo en la boca y comérselo.

Rin pensó vomitar del asco pero solamente se limitó a volver a correr, esta vez saliendo por la puerta trasera al patio donde los soldados estaban practicando. Los soldados detuvieron su entrenamiento al escuchar un grito. Miraron hacia el castillo y la vieron correr y lanzarse encima del primero que tenía en el alcance y adherirse por succión como una garrapata balbuceando asustada una y otra vez cosas sin sentido.

Cuando se calmó las muchachas la acompañaron adentro, asegurándole que no había ningún niño de los mocos, revisaron juntas todo el castillo para mostrarle que no había nadie que solo se había imaginado.

Al anochecer, no podía dormir, pensando en que en cualquier momento el mismo niño de la tarde podía aparecer. Estaba sentada en el futón abrazándose por las piernas con el conejo al lado. Finalmente decidió levantarse y llamando la puerta esperó a que Sesshomaru le diera la respuesta para que pueda entrar.

Para eso no había necesidad porque Sesshomaru la sintió en el momento que se paró delante de la puerta de su cuarto así que sin decir nada esperó a que ella sola entrara si es que era importante.

"Apuesto a que contar tres ella va a abrir la puerta" – pensó internamente Sesshomaru acostado visteando hakama, el pecho descubierto, ojos cerrados y los brazos cruzados y apoyando la nuca. "1… 2… 3"

Sonrió con arrogancia al comprobar su teoría porque la niña abrió la puerta apenas él había terminado de contar 3 mentalmente.

Esta noche estaba extrañamente callada, la miró de reojo y la vio abrazando una almohada, temblando de miedo a la vez que se adentraba en el cuarto. Le provocaba preguntarle que le pasaba pero prefirió a esperar a que ella misma le dijera que le pasaba.

-¿Puedo quedarme a dormir contigo? – preguntó débilmente la niña, mirándolo con esos ojos grandes y suplicantes.

-No sé porque deberías. – le contestó con indiferencia y los ojos cerrados. –Tienes tu propia habitación

-Es que tengo miedo. – argumentó Rin, aun parada junto al futón, con la cabeza agachada y sujetando con fuerza la almohada. –No me gusta estar sola en mi cuarto, le tengo mucho miedo a la oscuridad. Papá Inu no Taisho siempre me permitía dormir con él cuando tenía miedo por las noches.

En eso Sesshomaru abrió los ojos para clavarlos en la pequeña. La estaba inspeccionando un rato, luego suspiró, se sentó en el futón y le señaló que se acostara en su regazo.

La expresión de Rin se iluminó y sin que pasaran dos segundos ella ya estaba acurrucada cómodamente en el regazo de Sesshomaru, viéndolo con esos ojos agrandados, llenos de cariño y dulzura, enormes.

Hubo un momento de silencio, Sesshomaru se había acostado nuevamente en el futón dejando que Rin se acomodara por si sola y él volvió a cruzar sus brazos debajo y detrás de la nuca.

-¿Y a que le tienes miedo? – le preguntó finalmente tratando de sonar lo más frío e indiferente posible mirando el techo.

-Al niño de los mocos. – confesó Rin tapándose la boca con los puños y cerrando los ojos con fuerza. –Hoy se me apareció y se metió un dedo en la nariz y se sacó un moco gigante y verde – habló con exageraciones para hacerlo más dramático –y empezó a espantarme con él.

-Bueno ya duérmete que aquí no entran los mocosos con mocos. – le dijo seco cerrando sus ojos nuevamente tratando de conciliar el sueño, aunque con la niña metida en su cuarto eso era poco probable.

-¿Sesshomaru?

Y ahí estaba usando ese tono siempre cuando estaba por pedirle un descabellado favor. Solo que no se le ocurra pedirle que le cuente un cuento de buenas noches porque el gran Sesshomaru nunca estaría contando historias para las buenas noches.

-¿Podrías contarme un cuento para las buenas noches?

"No, eso no" – pensó completamente frustrado.

-Para que no tenga pesadillas ser perseguida por mocos gigantes y verdes.

"No, si lo mejor sería suicidarme. ¿Por qué uno de estos días no me sirvo veneno en vez del té? o mejor que me corte el cuello con Bakusaiga o mejor aun… si mato a esta mocosa acosadora, eso sería lo mejor. ¿Qué tal si le desgarró con mis garras ahora que esta indefensa? o mejor aun… ¿qué tal si la asfixio?... pero no, eso se notaria demasiado que fui yo. Ya sé, espero a que se duerma para después asfixiarla con la almohada…"

-No.

-¿Por qué no? – le preguntó Rin un poco triste. –Mi mama siempre me contaba uno.

-Pero yo no soy tu mamá y nunca lo voy a ser, ahora duérmete que vas a tener que acostumbrarte a dormirte sin cuentos para las buenas noches.

-Entonces voy a decirte Sesshomaru onii-san.

-No me digas onii-san. – le espetó molesto y fastidiado, en dos días que su padre no estaba esa niña logró sacarlo completamente del quicio hasta el punto de haber pensado en matarse o buscar formas más adecuadas para acabar con la niña. –Tampoco soy tu hermano para que puedas llamarme de esa manera.

Respiró profundamente varias veces y con la niña acostada sobre su pecho y los ojos cerrados empezó a contar algo parecido a un cuento porque empezaba con Vivió una vez y terminaba con El fin, de manera más seca, monótona, robótica, fría e indiferente que podía alguien contar a algún cuento.

-Vivió una vez una niña mocosa que no quería dormirse sin un cuento para las buenas noches, por eso le agobiaba la tranquilidad al lord más poderoso del oeste. El fin.

-Uy, que cuento más corto y aburrido. – se quejó Rin, hasta que analizó bien el supuesto cuento. –Espera… esto es el oeste, estamos en el oeste… tú eres un lord poderoso entonces eso quiere decir que… LA NINA MOCOSA SOY YO, ¿VERDAD?

Le punteó con el dedo índice, indignada y molesta, pero Sesshomaru solamente se limitó a amenazarle fríamente.

-Duérmete de una buena vez niña no me hagas perder la paciencia porque vas y te encierro en tu cuarto por toda la noche, sola.

-No… eso no. – hipó la niña asustada aferrándose al pecho de Sesshomaru.

-¿Entonces vas a dormirte sin protestar más?

-Sí. – murmuró con el rostro escondido y un leve asentimiento con la cabeza. Sesshomaru por fin logró relajarse, el silencio reinaba en la habitación y es que le era de felicitar a Rin por haberse quedado callada tanto tiempo pero no podía dormirse hasta hacer algo que se moría por hacer.

-¿Sesshomaru?- lo llamó con cuidado.

-¿Que quieres ahora? – le habló secamente y con cierto tono de asperidad.

-Te quiero mucho onii-san. – le dijo acurrucándose más a él y con una sonrisa amplia y satisfecha se quedó lentamente dormida, sintiéndose completamente a salvo con Sesshomaru, mientras que él lo único que podía pensar era "niña patética" antes de pasar un brazo suyo a la espalda de Rin, pero cuando estaba seguro la niña dormía profundamente y que por ningún motivo ella pudiera sentir el gesto que era lo más parecido a un abrazo.

Inu no Taisho estaba más que satisfecho por cómo iba la relación entre Sesshomaru y Rin. Le hacía sentirse muy orgulloso de su hijo que por fin haya aceptado la presencia de la niña, que aprendió a tolerarla aunque su propósito de ablandarlo y hacerlo algo más sensible fallo en toda su extensión y adornos.

Siempre cuando le veía seguía siendo frío, no hablaba mucho, cuando la niña se le acercaba lo vio tratarla con indiferencia y su fracaso lo hacía suspirar resignado a que su hijo jamás aprenderá lo que es dar y recibir cariño. Que nunca va a aprender que en la vida existen también otras cosas más valiosas que el poder, las batallas, pensar en cómo conseguir la espada más poderosa.

Tenía 250 años, la edad perfecta para empezar a pensar a tener una familia seriamente, pero conociéndolo, él se va a esperar hasta el último o jamás lo haría. Suspiró de nuevo, derrotado en su despacho acurrucándose vencido en el sillón. Tendría que prepararse mentalmente a no tener nietos por parte de Sesshomaru. Le quedaba solo Inuyasha, él sí que podría decidir a emparejarse con una mujer y procrear una familia. La pregunta ahora es… ¿cuánto tiempo se tardara? ¿Cómo va ser esa mujer?

Volvió a estar más seguido en el castillo para compartir momentos alegres con la pequeña, y es que de solo verla todas las preocupaciones con las fronteras, los hijos y sus problemas, se le olvidaba por completo al escucharla reír, platicarle emocionada las cosas que había hecho cuando él estaba de viaje. Pero ahora que él había regresado, el que salía por todos los días y regresaba en altas horas de la noche era Sesshomaru.

Al regresar estaba más que cansado y lo único que quería era tener paz. Supuso que todos estaban durmiendo y poniéndose cómodo, descubriendo su pecho, se metió en el futón boca abajo, con los brazos cruzados y bajo la cabeza la cabeza girada a la izquierda hacia la ventana y la fuente de la tenue luz de luna que se escurría dentro para iluminar su habitación. Tenía la pierna derecha extendida y la otra levemente flexionada en la rodilla.

Todo estaba perfecto y tranquilo cuando de repente le llegó el olor a albaricoque como un tsunami en las ventanas de la nariz.

Sintió la puerta abrirse, la niña venia caminando despacio para no despertarlo, cuando él ya estaba despierto gracias a su olor tan… efusivo e irritante. Se hizo el dormido no tenía ganas de soportarla esta vez, no quería escucharla, no quería verle la cara. La sintió meterse en el futón en sus cuatro, por detrás, él no se inmuto solo seguía reflejando una expresión de paz.

-¿Sesshomaru? – le llamó Rin susurrando roncamente, esperando a que reaccionara, pero como no paso nada volvió a llamarlo esta vez balanceándose fuertemente en el futón en sus cuatro para sacudirlo. Sesshomaru frunció el ceno, esa niña en verdad buscaba que la matara pensó con los ojos fuertemente cerrados, pero volvió a su semblante tranquilo cuando la niña se inclinó para ver su rostro.

Recargó su peso completo sobre la espalda de Sesshomaru, levantó las piernas en el aire y extendía el cuello para ver mejor su rostro. Lo siguiente que hizo fue observarlo por unos segundos, de atrás y de frente, analizando la posición en la que estaba dormido para poder imitarlo.

Se acomodó boca abajo frente y junto a él, cruzando los brazos debajo de la cabeza, flexionando la rodilla izquierda y girando la cabeza hacia la ventana. Sesshomaru entreabrió los ojos, solo para volver a cerrarlos dejando que una leve sonrisa se dibujara en sus labios.

Se encontraban en un claro completamente desierto el único árbol que había era un roble gigante pero a unos 100 metros de donde estaban ellos. Rin estaba a un metro de Sesshomaru, ambos con la vista fija en el roble. Habían quedado que a la cuenta de 3 comenzarían con su carrera hacia el roble.

Aun ahora Sesshomaru no entendía que impulsó a Rin a pedirle lo que le ha pedido aquella noche hace mas de 3 meses.

Se encontraba en su cuarto leyendo unos pergaminos, sintió el aroma de Rin acercarse a sus aposentos. La escuchó golpear levemente la puerta, después en seguida entro con una expresión determinada. Caminó con un paso decidido hacia él y esperar a que él levantara la mirada de los pergaminos pero como eso no paso llamó su atención llamándolo.

-Sesshomaru. – empezó decidida y serena, Sesshomaru levantó su mirada dorada para fijarla en el rostro de la niña. –Quiero que me entrenes. Quiero pelear.

Desde entonces, después de que ella pasó la prueba de no ser mutilada por su látigo venenoso, aceptó entrenarla. Contó por supuesto con la ayuda de su padre y los demás soldados que quedaron igualmente impactados que él al escuchar la noticia. Desde entonces Sesshomaru le mandaba hacer cosas físicamente exigentes a la niña (se daría el lujo de descargarse con ella por la agonía y el atormento que sufría cada vez que ella estaba presente)

Se dio cuenta que la niña tenía mucha fuerza en las piernas y que corría bastante rápido por ser humana. Vio que peleas con la espada no iban con ella por eso le pidió a los arqueros arco y flechas para que la niña intentara a sujetarlas a ver si esa arma le va mejor.

Comenzó por entrenar su forma de correr para que pueda ser cada vez más rápida. Fue implacable, la niña siempre terminaba agotada, casi parecía exprimir el alma al final del día que no tuvo oportunidades de meterse en el cuarto de Sesshomaru y así fastidiarlo.

-¡3! – dijo Sesshomaru, la niña se impulsó a toda fuerza, él también. Trataba de no usar su alta velocidad para que la niña pueda darle pelea. Llegaron casi simultáneamente hacia el roble (tal vez Sesshomaru llegó antes que Rin) en 6 segundos.

Rin colapsó con la respiración alterada, sumamente agitada, estaba de rodillas, tratando de recuperarse cuando escuchó la voz de Sesshomaru. –Ahora vas a correr hasta a mí antes de que yo cuente hasta 5.

Rin se paró y lo observó estaba por lo menos 150 metros alejado del roble y en menos de un segundo. Rin dejó escapar un quejido de pena, antes de respirar hondamente varias veces. Sesshomaru le dejó la oportunidad de empezar cuando ella estuviera lista y cuando la vio impulsarse también comenzó con la numeración internamente. La pequeña parecía crujirse la mandíbula, las piernas le palpitaban pero llegó hasta él justamente cuando él contó 5 mentalmente.

La vio tumbarse boca arriba al suelo, pero rápidamente le ordeno levantarse para seguir corriendo solo que esta vez iba a cargar un cargo de lo mitad que pesaba ella. Rin al recibir las rocas en la bolsa dejo escapar un quejido como si fuese a soltar la vida, cargó la bolsa en sus hombros tenía que correr la distancia de él al roble y viceversa en 15 segundos.

Y ese ritmo llevó por casi 3 meses y a la entrada del 4 Sesshomaru la puso a usar el arco.

Le entregó el arco a la niña, ella lo tomó, tenía que dar en el blanco que estaba colgado en un tronco a unos 50 metros de ahí. Eso no debería ser un problema porque el blanco era enorme y difícil de fallar pero cuando Rin lanzó la primera flecha falló por 10 metros el blanco y le dio a un pájaro en medio del vuelo.

Todos quedaron impactados, ¿cómo era posible que fallara un blanco tan grande?

Rin volvió a tensar el arco de la forma que a ella le pareció, esta vez fue un fallo algo más pequeño, pero igual le dio en la copa donde atravesó varias frutas que quedaron colectadas en la flecha.

Rin terminó por depositar el arco suavemente en el suelo, terminando por hacer un puchero de niña linda e inocente, pero Sesshomaru la hizo a tomar el arco de nuevo.

Cambiaron de blanco esta vez era un anillo con un diámetro de medio metro, situado hacia el donde los soldados entrenaban.

Rin volvió a tensar el arco y al salir disparada la flecha le dio directamente en una de las ventanas del castillo. Al escuchar la flecha atravesar la ventana se tapó la boca soltando algo parecido a "ups".

La siguiente, Rin hizo todo lo posible por no romper algo más. Cerró los ojos a la vez que dejo salir la flecha, la flecha voló bajamente en la altura del pecho de algún hombre adulto, directamente hacia un grupo de soldados que tuvieron que tirarse al piso boca abajo para no recibir la flecha en el pecho.

Sesshomaru empezó a desesperarse, esa humana antes de aprender cómo usar el arco terminara destruyendo todo a su alrededor o matando a alguien. El colmo fue cuando la flecha que disparó Rin fue mandada en su dirección y fue entonces que él mismo terminó por quitarle el arco de las manos, mandándola a su cuarto.

La niña solamente agachó la cabeza apenada y regañada, deslizando sus pies desganada. Caminó parsimoniosamente, sintiéndose mal por lo que acaba de pasar, estaba tan sumida que no se dio cuenta cuando alguien la estaba viendo desde la copa de un árbol.

-¡Hola! – le saludó efusivamente el niño de el día anterior, colgado cabeza debajo de una rama, sonriendo divertido pero pronto recibió una cachetada por parte de Rin haciéndolo chocar contra el suelo.

-Au, eso dolió. – se quejó frotándose la mejilla y la cabeza mientras Rin seguía con la cara completamente roja de furia, tanto que parecía que la estaba cocinando.

-Y a mi casi se me paró el corazón, ¡tonto! – le gritó Rin en un puchero furioso, enojada.

-Esa era la idea. – bromeó el niño recibiendo otra golpiza por parte de Rin.

-¡Au! – volvió a quejarse adolorido –No me pegues. – suplicó cubriéndose con los brazos. –Soy Kalan, el caballo hada. – se presentó parándose de pie, extendiéndole la mano a Rin.

Ella miró dudosa su mano, no quería estrechársela, ¿qué tal y si tenía mocos? Pero pronto, después de haber titubeado bastante, terminó por apretársela a la vez que decía su nombre al chico.

-Y yo soy Rin.

Ahora el niño pudo apreciar la sonrisa deslumbradora de Rin, quedando completamente embrujado por aquella niña que andaba observando desde hace meses.

-¡Wau! – suspiró completamente ido, perdiéndose en el mar chocolate que eran los ojos de Rin. Rin seguía esbozando esa sonrisa ensanchada, dedicándole al niño la expresión más dulce y bella que poseía.

–Rin. – repitió el nombre de la pequeña azabache, con los ojos brillosos, con una sonrisa boba, completamente ensimismado. Terminó por sacudir levemente la cabeza para serenarse y pedirle a Rin que fuera su amiga.

Rin se quedó pensativa un rato pero después terminó por volver a estrecharle la mano a Kalan y, con una sonrisa, aceptar ser su amiga.

...

¡Por fin! ¡El capi 4! Siento mucho por el retraso pero tenía un tapón enorme porque no sabía que poner ni como estructurar todo hasta ayer cuando empecé a escribir y hoy lo termine y aquí esta el resultado. Esperare ansiosa sus reviews. Solo espero que les guste y que no quieran lincharme por el retraso.

Sora-Rin11: jejejeej! que bien que te pareció genial, espero que encuentres tus respuestas en el capi porque espero del todo el corazón que te guste el capi. Y de verdad siento mucho que se tendrá que esperar mucho tiempo antes de ver a Rin como hada, pero espero eso no hace que deja de interesarte la historia. Esperare ansiosa saber que tal este capi.

FlowerBloom: me da mucho gusto que te encanto :) de verdad te deseo lo mejor en tu inspiración, en especial con el fic de sesshrin (ya que soy una fan incorregible de ellos dos y se me hace difícil empezar a leer cualquier otra pareja) espero que tengas tiempo de leer el capi porque me imagino andas hasta el cuello con las tareas de la escuela y los exámenes. Besos y espero te guste este capi n_n

black urora: jejeje! la misma musa que me visito se fue de nuevo porque las tareas y los exámenes son las peores enemigas de la inspi y me la espantaron para este fic. T.T Ahora contestándote... las habilidades de hada pues serian como un paquete completo donde al sellar se divide en varios otros paquetes depende de la fuerza de cada poder. Por ejemplo ahora ella conserva la habilidad de ver las hadas, puede comunicarse con los animales, pero no puede producir algún ataque poderoso, no tiene la habilidad de auto regeneración, o sea en todos los aspectos es completamente humana (porque si fuese parcialmente hada seria inmortal)... pero ya poco a poco durante el fic pienso a revelar cada vez más poderes de hada que posea Rin.

siii!... tenía muchas ganas de poner a Inu no Taisho como una figura paterna para Rin y el encuentro de Sessh y la cosita que es Rin. Espero que el aspecto de nenazo de 17 sigue en pie porque parece con la cara de 17 y la edad de 250 anos... jejeje espero que se te cumplió el deseo al final de tu comentario y que el capi termine por derretirte de la risa y ternura. n_n

Ako Nomura:que bien que te gusto el capi y espero puedas leer este capi y que sigues pensando que sigue siendo un fic tierno por la ternurita que es la nena, cosita linda, de Rin. Espero logre conservar la naturaleza de Sessh y que te guste la reacción y luego como va evolucionando la relación entre sessh y rin. n.n

Tsuki Moon: Aquí continuando la historia... me alagas con el hecho de que te guste la historia y que quedaste prendada de ella. En serio que sí. Y claro que no pienso dejarla interminada y yo estaré esperando mas de tus reviews para seguir sabiendo qué tal te parece el rumbo de la historia, ¿okey? Solo que no se que tanto me tarde en actualizar los capis, a ver qué tal mi inspiración, pero no te preocupes que la terminare. n.n

Están bienvenidos de dejar reviews, de verdad que sí. Mientras mas reviews hay más feliz me voy a sentir.

El próximo capi será: "De niña a mujer"

Disclaimer: Los personajes de Inuyasha son propiedad exclusiva de Rumiko Takahashi.