Hola, bronies y lectores/as:

Me voy de vacaciones de Semana Santa, de modo que me tomaré una pausa para publicar, y comentar sus historias.

Recientemente he publicado otra historia. Una versión teatral de Cenicienta, titulada "Cenicienta y su familia", les animo a que se lo lean. Al ser una representación teatral se lee fácilmente debido a que está narrado a base de diálogos.

Había un error en este capítulo. Puse que Spike utilizó la espada de Zaraki para decapitar a este último, no, no fue así. Spike empleó su propia espada para matar a Zaraki.

Un saludo.
Nos leemos.


Capítulo 4
LA CONFESIÓN DE LUNA

Celestia despertó en el hospital de Canterlot. Al principio se sintió desorientada, el último recuerdo que tenía era que se había desmayado después de usar el contra-hechizo. La yegua vio que se encontraba tumbada en una cama de una habitación de techo blanco, y paredes del mismo color, el suelo era de azulejos; había también algunas butacas.

NARRADOR PROTAGONISTA

CELESTIA
No sabía realmente que había pasado, me desmayé en pleno Everfree. ¿Cómo había llegado a aquella habitación? ¿Dónde estaba? No era una de las habitaciones del palacio, entonces ¿Quizás Spike me había trasladado? ¿A dónde? Quise levantarme de la cama, escaparme, pero… ¿Podría hacerlo? Estaba muy débil y seguro que habría guardias.

De pronto entró un poni en la sala. Se trataba de un semental de tierra, de lomo marrón pálido ligeramente anaranjado, crines marrón rojizo y ojos marrón oscuro. Llevaba una bata blanca que impedía ver su cutie mark; pero lo que más me sorprendió es que llevaba un estetoscopio colgado del cuello; entonces ¿Era un médico? Él me miró fijamente y me sonrió.

—Majestad. Soy el doctor Physic. Usted llego aquí inconsciente; tras hacerle unas pruebas vimos que no ha comido nada en varias horas; además vuestros poderes mágicos están debilitados. ¿Hicisteis algún hechizo de muy alto nivel? Os suministramos un suero alimenticio por vena para restablecer vuestros nutrientes.

—Yo… No recuerdo… ¿Dónde estoy?

—… En el hospital de Canterlot.

—¿Quién me trajo aquí?

—Ese dragón que ha conquistado Equestria. No sé cómo se llama.

—Spike.

—¿Ese es su nombre? Je, lindo para un conquistador-usurpador. Ahora los minotauros controlan todo el hospital; están en todas partes: en las salidas y entradas, en los pasillos, en cada planta del edificio... Esos malditos monstruos dicen que no os permitirán moveos de aquí.

—Entiendo.

—Majestad, no me interpretéis mal; no soy racista, en serio. Pero… ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Cómo hemos llegado a estar sometidos a nivel mundial?

—…

—Majestad. Su hermana y usted… quizás.

—… Mi hermana… eso es lo que quisiera saber. ¿Qué harán con ella?

—¿Cómo pueden haberles hecho esto? ¿A ustedes, que siempre han sido tan buenas?—comentó aquel semental mirándome con lástima.

—… Son unos ingratos. Siempre Luna y yo trabajamos para fomentar la integración pacífica de todas las razas, así se nos paga. Volviendo a mi diagnostico…

—Gracias al suero vuestros nutrientes se restablecerán, dentro de algunas horas vendrán a traeros la cena, será algo suave. No conviene que comáis mucho después del suero. Vuestros poderes se restablecerán por sí mismos en unos días, os ayudaremos con algunas pociones, pero será mejor que evitéis usar vuestra magia durante un tiempo.

—Tengo que subir y bajar el sol.

—Bueno… pero por lo demás procurar no sobrepasaros. Ahora os dejo sola, tengo otros pacientes. Pasaré a veros después. Todo el hospital está con usted, majestad.

El médico se marchó.

Soy consciente de que había mentido, al decir que siempre Luna y yo trabajamos para fomentar la integración pacífica de todas las razas, pero ¿Y qué si era falso? Llevaba diciendo mentiras desde hacía siglos, una más… Physic me había demostrado que mi pueblo todavía confiaba en mí. Spike había ganado la guerra pero la paz no la ganaría.

De pronto entró un minotauro en la sala.

—Maldita monstruo. Te advierto que todo el edificio está rodeado y tomado, más te vale no hacer tonterías—platicó el recién llegado.

—Más tarde o más temprano mi raza se vengará de todos ustedes.

—… Si no fuese porque he recibido órdenes te mataba ahora mismo, en esta misma habitación. Me voy pero no iré muy lejos.

Se recién llegado se marchó.

PERSÉFONE
Continuaba enfadada con Spike y con todos los demás. No olvidada la conversación que habían hablado durante la comida. La población pasaba hambre ¿Y ellos solo conversaban sobre botines de guerra? ¡Qué vergüenza! Encima había colaborado para salvar a Celestia. ¡A ella! No me lo quitaba de la cabeza. ¿Y las otras princesas? Seguro que Spike estaría contándole a Luna todo lo ocurrido, él era y es así. Decidí entonces pasarme por la zona de las celdas, a ver con qué me encontraba.

LUNA
Seguía en la prisión sin saber nada de mi hermana, cada segundo estaba más nerviosa. ¿Por qué se me torturaba de esa forma? Celestia tal vez hubiese muerto o estaría agonizando. ¡¿Por qué nadie me decía nada?! ¿Y si Spike se la entregó a sus soldados o a sus aliados para que abusasen de ella? Quizás mandó decapitarla. De pronto vi que la puerta de la celda se abría, entró Spike.

—¡TÚ! ¡MONSTRUO! ¡¿QUÉ LE HICISTE A MI HERMANA?!

—Te interesará saber que está en el hospital—contestó él con total calma.

—¿Qué? Entonces… ¿Está… viva?

—Sí, aunque no se lo merece.

Respiré aliviada después de saber que Celestia no había muerto.

—Quiero la verdad, Luna. ¿Por qué invadisteis tu hermana y tú a los dragones?

—Eso ya no importa. Ganaste ¿No?

—Sí me importa. Quiero saberlo. ¿Deseo conocer la verdad?

Miré a Spike con cara de fastidio.

—¿Quieres saber la verdad? No lo creo pero de acuerdo. La verdad es que no eres distinto a Celestia o a mí, Spike. ¿O quieres hacerme creer que todos los pretorianos que mataste no tienen familias que les lloren? La única diferencia es que estamos en diferentes bandos, pero somos iguales.

—¡No! No lo somos en absoluto. Yo luche para liberar a mi pueblo, vosotras nos sometisteis a la esclavitud.

—Tú sacrificaste a tu mejor soldado, aquel dragón negro de ojos rojos, mis espías me lo dijeron.

—No, no fue exactamente así. Zaraki con el tiempo hubiese aniquilado a toda la población equestriana. Su sed de sangre era incontrolable. Lamento su muerte pero tuve que ordenarle que se suicidará.

—¿Qué? ¿Le ordenaste suicidarse? O sea… ¿Qué no lo ejecutaste?

—No exactamente. Él acepto morir pero yo tuve que cortarle la cabeza con mi propia espada.

—A ver si lo entiendo. ¿Él… estaba… dispuesto a morir… porque tú se lo pediste?

—… Sí. No me enorgullezco de ello pero así fue.

—… Ji, ji, ji, ji. ¿Lo ves? Eres igual que nosotras. Tu soldado se dejo matar porque tú se lo ordenaste. Eso es lo que yo entiendo por una relación amo-esclavo. El amo manda y el esclavo obedece aunque la orden suponga perder su vida. Conclusión, fuiste un esclavista de dragones, al menos de uno de ellos suponiendo que no haya más casos.

—Pero ¿Es que no me escuchas? Zaraki hubiese exterminado a tu especie.

—Es una buena excusa. Eso te demostrará que estar en el poder consiste en tomar decisiones difíciles.

—¡BASTAAA! Mi paciencia se está agotando. Dime la verdad. ¿Por qué invadiste a los dragones?

—¿Y si no quiero hablar qué harás? ¿Torturarme? Hazlo, pero no soy igual que mi hermana. Celestia puede parecer muy dura pero no tiene ni media bofetada.

—¡Suficiente! Me hartaste, Luna. Habla o sufre las consecuencias—respondió él tomándome del cuello; pero no me acobardé y le miré desafiante.

—Vete a freír lechugas, traidor.

SPIKE
Perdí la paciencia y las formas, terminando por dar un puñetazo a Luna que la hizo caer al suelo, ni siguiera lo pensé, solo actué; e incluso la quemé el ala izquierda haciendo que gritará de dolor, pero me miró desafiante; entonces hice lo mismo también con la otra ala pero seguía sin confesar.

—Aunque me destroces todo el cuerpo no me sacarás nada, traidor. Fuiste criado por los equinos pero te levantaste en armas contra la nación que te dio a luz.

—No me hables de mi crianza. Sé que Twilight mató a mis padres.

—Sus padres, no los tuyos.

—Celestia y tú pudisteis haberla detenido.

—No. No podíamos. ¡Eres un ignorante que no entiende nada! ¡TÚ CONDENASTE A LOS SPARKLE! Se lo confesaste todo (ver capítulo 12 de Tinieblas del pesare). Les contaste la verdad sobre el sistema esclavista, pero luego no les llevaste contigo, les dejaste aquí. ¿Qué querías que hiciésemos? Twilight ordenó su arresto. Celestia y yo al principio optamos por perdonarles la vida a cambio de que permaneciesen bajo cadena perpetua, pero finalmente Twilight decretó su muerte. Mi hermana y yo lo aprobamos, sabían demasiado. No podíamos arriesgarnos a que hablasen con la prensa. Twilight declaró ante los medios informativos que sus padres eran unos traidores, que habían vendido armas de contrabando a los dragones, y que incluso estuvieron implicados en la planificación del ataque a Manehattan, de esa manera, ella se representó a si misma como una víctima que con todo el peso de su corazón, no había tenido más remedio que ordenar la muerte de sus padres, incluso lloró en su entierro; porque hubo entierro aunque no funeral.

—¡SOIS UNAS MALDITAS!

—No, Spike. Tú eres el culpable. Nunca debiste decirles nada. ¿Y por qué no les llevaste contigo cuando escapaste?

—…

—Te diré algo. No creo en la supremacía de ninguna raza, no soy como mi hermana. Pero sí creo en que mi deber como princesa está por encima de cualquier otra cosa. Si para cumplir con mi pueblo y con mi familia tengo que humillar a otras naciones pues… que así sea. Te pondré un ejemplo; si para salvar a un solo equestriano, uno solo, tuviese que matar a cien dragones, lo haría, no lo pensaría, no lo dudaría, lo haría instantáneamente.

—¡ESTAS LOCA!

—No. No lo estoy. Lo creas o no muchas noches tengo pesadillas por los crímenes que he cometido, me atormenta la sangre que he derramado. Pero aunque sé que hice cosas malas, también soy consciente de que tenía que hacerlas. Nada es gratis. Para que unos ganen otros tienen que perder, y los perdedores sufren; es injusto pero es la realidad. No vivimos en el país de las maravillas.

—Luna…

—Aaaaah. Sé que iré al Tártaro, mi alma está condenada. Pero mientras siga viviendo seguiré sirviendo a Equestria, aunque eso suponga convertirme en una piedra sin sentimientos.

—… ¡Basta! Por última vez ¡¿QUÉ PASÓ CON LOS DRAGONES?!

—No lo diré aunque me tortures. Ya has visto antes que yo no confieso tan fácilmente. ¿Quieres quemarme todo el cuerpo? Adelante. ¡Hazlo! ¡NO ME SACARÁS NADA!

—¿En serio? Mmm, vale; pero ¿Y tu hermana? Ella está en un hospital custodiado por soldados de La Unión. ¿Qué te parecería si ordenase que la trajesen aquí para matarla?

—… Es un farol.

—¿Tú crees? Ya la he torturado y arriesgado su vida. También puedo castigar a tu sobrina, Cadence.

—… No tienes agallas para hacer eso.

—No me pongas a prueba. Prefiero hacer esto por las buenas, pero si no colaboras…

—No te atreverás y no diré nada.

—No me dejas opción, lo siento. ¡GUARDIIIIAAAS!

Entraron dos guardias en la celda.

—Tú, trae aquí a Cadence; y tú, busca una fusta más unas cuerdas y una mordaza.

—¡¿QUEEEÉ?!

LUNA
Continuaba encadenada y con el anillo bloqueador en mi cuerno. Vi horrorizada como mi sobrina era arrastrada a mi celda con una cadena al cuello, como si fuese un perro. La quitaron la cadena sometiéndola contra el piso, la ataron los cascos delanteros a la espalda y la amordazaron.

—Última oportunidad, Luna. Dime lo que quiero saber y ella no sufrirá—señaló a Cadence.

—¿Ves como eres igual que nosotras?

—Como quieras. ¡Diez golpes!—ordenó a uno de los guardias.

Cadence comenzó a ser azotada en el trasero con una fusta. En el cuarto golpe la mordaza, que no estaba bien colocada, se le cayó y comenzó a chillar y suplicar clemencia. Siempre fue débil; pero cada fustigazo en sus nalgas era como una patada en el corazón para mí.

—¡BASTA! Tú ganas, traidor. Te lo diré todo.

—Así me gusta.

—Ah, ah, ah, ah, ah. Por favor… me duele, me duele mucho—se lamentó mi sobrina.

—Hasta que tu tía no confiese no serás curada.

—Oh, por favor, sobrina; no te quejes tanto. A mí me han quemado las alas y no me verás gimotear—la respondí enfadada. Por un lado sentía lástima por ella, pero también me daba rabia que tuviese tan poco aguante; solo había recibido unos azotes y ya estaba destrozada.

—Tía… por favor… dígale lo qué sea. Spike, por favor. Me duele, deja que me curen las heridas.

—Sí. Después de que Luna cuente su historia. ¡Amordazarla de nuevo!

Vi como mi sobrina era amordazada por segunda vez.

—¡SUCIO TRAIDOR! Te contaré lo que quieres saber. Pero antes ordena que curen a mi sobrina.

—No antes de que me lo digas todo.

—Ah. ¿Cómo empezó todo? Con… con… el sufrimiento de mi pueblo. Hace poco más de dos siglos las principales minas de Equestria se agotaron. Los nobles podrían haber donado parte de sus bienes y dinero para remontar el país; pero muy pocos quisieron colaborar. Equestria cayó en una grave crisis económica. En menos de tres años la población comenzó a empobrecerse, pero las clases altas seguían sin dar su apoyo.

Vi que no solamente Spike prestaba atención a mi historia, también Cadence me escuchaba al igual que los guardias.

—Y entonces invadisteis a los dragones.

Luna negó con la cabeza.

—No. Bueno… a la larga sí pero no inmediatamente. Celestia y yo intentamos sacar adelante toda una serie de reformas económicas y sociales; queríamos remontar el país. Las clases medias nos apoyaron pero la aristocracia nos frenó. Y así pasaron otros cuatro años. El pueblo… cada día se consumía más y más en la miseria. ¡Miles de ponis se morían de hambre! ¡Y unos pocos se enriquecían con la miseria de otros muchos!

Luna soltó una lágrima.

—Imagínate a varios potrillos pidiendo limosna o rebuscando comida en la basura. ¿Alguna vez has visto semejante imagen? Yo sí y mi hermana también.

Luna soltó una segunda lágrima y yo también lloré un poco. Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada. No parecía estar mintiendo, aquel sufrimiento no podía ser fingido.

—Durante ocho años Celestia y yo tuvimos que contemplar el sufrimiento y el hambre de nuestro pueblo. Finalmente ocurrió un milagro; encontramos unas nuevas minas, aquellas que tú llamas de los pretorianos, pero había un problema, eran de difícil acceso y se necesitaba de mucha fuerza física para trabajar en ellas. Algunos ponis lo intentaron pero debido a las condiciones del trabajo y sus riesgos, todos terminaron abandonando. Celestia y yo no podíamos permitirnos económicamente contratar un personal realmente profesional y caro. Entonces ocurrió un suceso. El rey dragón murió, su reino quedó de luto y era tradición que durante varios días el ejército se mantuviese inactivo durante el luto. Celestia y yo jugamos entonces una última carta, una invasión. Pero debido a la situación económica no podíamos permitirnos el lujo de una guerra a largo plazo; por eso atacamos por sorpresa, antes de que los dragones tuviesen tiempo de reorganizarse. En solo unas semanas logramos someter al país. No solo nos llevamos esclavos, también oro, gemas, alimentos, carbón, diversos metales y minerales… Lo mejor es que gracias a los dragones conseguimos mano de obra fuerte y barata.

—Y tan barata. Éramos esclavos.

—Pero de entrada hubo un problema legal. La Constitución prohibía y sigue prohibiendo la esclavitud, pero encontramos una fisura en la ley, un… vacío legal. La Constitución decía y dice «Se prohíbe terminantemente que ningún poni sea sometido a la esclavitud» ¿Lo entiendes? Ningún poni, ningún equino, pero no se menciona a las demás razas.

—…

—Empiezas a entender. Gracias a los esclavos conseguimos mineros fuertes, a los cuales no había que pagarles un salario, por tanto erais una mano de obra muy barata; y admito que también muy eficaz. Como ya he dicho, también saqueamos el país de los dragones y nos llevamos sus riquezas y bienes de allí.

—Tu hermana y tú sois unas miserables. Pudisteis haber hecho las cosas de forma pacífica. Negociando con los dragones, contratando sus servicios de forma honesta, pero obstasteis por una guerra.

—Simplemente hicimos lo que teníamos que hacer para remontar nuestro país. Lo creas o no, no estoy orgullosa de mis actos, sé que actuamos mal con tu gente, pero fue necesario para que Equestria no se viese sometida al tercermundismo. ¿Negociar? ¿En base a qué? ¿Qué hubiésemos ofrecido a unos salvajes incivilizados?

—¿Salvajes? ¿Incivilizados?¡Eso es racismo!

—¿Racismo? ¿Tú qué sabes? Ni siguiera habías nacido por aquel entonces. Quizás incivilizados no sea un término exacto, pero de por si su sociedad no estaba tan avanzada como la equina.

—… ¿No te arrepientes de nada, Luna?

—En parte sí, pero solo en parte porque sé que hice lo que tenía que hacer. Se tomaron decisiones difíciles de carácter discutible, pero necesarias para levantar este país.

—Ya ¿Y la muerte de mis padres también fue por el bien de Equestria? ¿Y lo sucedido con los changelings también fue por el bien de los equestrianos?

—Lo de tus padres ya te lo he respondido antes; y sí lo fue. Ellos nos hubiesen denunciado ante la prensa; los opositores de la corona hubiesen usado esa información para intentarnos arrebatar el trono. En cuanto a los changelings, supongo que ya te habrá dicho algo Eomer.

—Dijo que en cierta ocasión su madre acudió a Celestia y a ti en busca de ayuda, pero la arrastrasteis a una guerra. (Ver capítulo 14 de Tinieblas de la guerra)

—Mmm, esa es una verdad a medias. Chrysalis acudió a mi hermana y a mí en busca de ayuda, eso es cierto; nosotras al principio aceptamos ayudarla pero no gratis, exigimos condiciones.

—¿Condiciones? ¿Cuáles?

—La primera fue que Chrysalis nos jurase vasallaje a Cely y a mí. La segunda, y esto es consecuencia de lo anterior, que anualmente se nos pagase un tributo de medio millón de bits, o su valor en oro o en servicios. La tercera fue que el ejército changelings permanecería en reserva para luchar por Equestria cuando fuese necesario. La cuarta y última condición fue que se enviasen 200 changelings esclavos a Equestria, los cuales hubiesen ido a parar a las minas para trabajar junto con vosotros. Sin embargo, Chrysalis no aceptó ninguno de estos términos, mi hermana y yo tampoco cedimos en nada. Al final estalló la guerra cuando Chrysalis secuestró a Cadence, pero lo que casi nadie sabe es que el objetivo del secuestro no era casarse con Shining Armor, era que los changelings derrocasen al gobierno central para conquistar Canterlot y posteriormente toda Equestria; tu hermano simplemente fue usado de tapadera, Chrysalis lo utilizó para cubrir sus verdaderas intenciones. Cuando Cely y yo nos dimos cuenta del engaño decidimos mantenerlo, no se lo dijimos a casi nadie, salvo a Cadence después de su luna de miel; y por último a Twilight, 3 días después de su coronación.

—¡¿Qué?! ¿Twilight sabe todo esto? ¿Conoce toda la historia de los dragones y los changelings?

—Claro, Spike. Celestia se lo confesó.

—¡LOCAAAAS! ¡PSICOPATAAAAS! ¡No me extraña que los otros líderes quieran veros muertas!

—Ahora ya sabes toda la verdad, pero no te sirve de nada. El pueblo confía plenamente en mi hermana y en mí. No lograrás que te crean.

—Eso lo veremos.

—He cumplido. Ahora cumple tú, deja que nos curen a mi sobrina y a mí.

—Ah. Sea. Un trato es un trato—respondió Spike mirándome fijamente, después se volvió a uno de los guardias—Que las curen.

—Sí, señor; como ordene—contestó el guardia a regañadientes.

—He de irme a informar a los otros líderes. Volveré luego y espero que para entonces hayan sido sometidas a curación.

A mi sobrina la quitaron la mordaza y la desataron.

—Spike. ¡Espera!. Te lo ruego, espera—suplicó Cadence.

—¿Qué quieres, psicópata?

—Mi hija. Por favor… Es una niña. No la lastimes. Haced todos vosotros lo que queráis conmigo, pero por favor a ella dejadla en paz.

—No sé de qué me hablas pero me da igual, no tengo por qué escucharte.

—Pero…

—Ya he perdido suficiente tiempo con ustedes dos.

SPIKE
Me encaminé a la salida. Me pregunté entonces si no había sido un poco brusco con Luna, creo que lo de quemarle las alas estuvo de más, me excedí aunque a primera vista las quemaduras parecían de primer grado. Quizás me estaba volviendo algo malote con las princesas, pero ellas empezaron. Al salir al pasillo me encontré con alguien que no me esperaba.

—¿Tú?

—Sí, yo. ¿Por qué te sorprende tanto?

—¿Cuándo has llegado?

—Llevo aquí desde poco después de que entrases en la celda.

—Entonces escuchaste toda la conversación, Perséfone.

—Sí. Ni lo notaste. Los guardias notaron mi presencia al venir. Tú al parecer estabas demasiado ocupado con el interrogatorio como para sentir mi presencia.

—¿Sigues enfadada conmigo?

—Obviamente sí. Además lo sucedido en la comida no me ha sentado mejor que lo ocurrido en Everfree.

—Hemos de hablar.

—Desde luego pero no aquí, en un pasillo. Vayamos a otro lugar.

Nos fuimos a uno de los salones. El palacio empezaba a quedarse vacío; al parecer los otros líderes lo estaban saqueando.

FIN DEL CAPÍTULO 4.


Hola, bronies y lectores/as:

Lo del agotamiento de las antiguas minas y la adquisición de unas nuevas, es un headcanon del fanfic "La rebelión contra el sol", de Juanca29. La historia que cuenta Luna sobre la crisis económica equestriana hace referencia a dicho fic.

En mi DeviantArt pueden ver una imagen del doctor Physic, aunque sin bata ni cutie mark. El Pony Creator no es perfecto. El nombre significa medicamento, según el traductor del Google.

Me voy de vacaciones durante una semana. Durante este tiempo no publicaré ni leeré fanfics; pero cuando regrese continuaré leyendo y publicando.

Un saludo.
Nos leemos.