La Visita
Bajamos las escaleras muy rápidamente y nos dimos cuenta de que mis padres y los demás miembros de mi familia también se encontraban ahí, estaban todos sentados en el gran comedor que ahora tenía dos sillas más, una para mí y otra para mi madre.
-Hola a todos- dije para ahorrarme los saludos individuales
-Hola cariño- me saludo mi abuelo.
-¿¡Que hay Nessie!? – me dijo Tío Emmet
-Hola Nessie- dijo Tío Jasper
Mis padres no me saludaron, se limitaron a dirigirme una mirada de advertencia, menudo lío en el que estaba metida, pero al menos enfrente de mi abuela no me reprenderían- ella no lo iba a permitir -, así que tendrían que esperar hasta llegar a casa.
-Bueno familia, los he reunido por que hoy hemos recibido carta, pronto tendremos visitas.- dijo con un aspecto de liderazgo.
- ¿Enserio?, ¿de quién?- pregunto mi madre
-¿Cómo es que no lo vi venir?- escuche murmurar a Tía Alice
-Nahuel, nuestro amigo semivampiro a decidido hacernos una visita
-Con razón- oí murmurar nuevamente a Tía Alice.
-¿Quién es él?-pregunté, ¿semivampiro? ¿Acaso había otros como yo?
-Si Renesmee- contestó mi padre tras mi pregunta mental- el nos ayudo hace mucho tiempo, cuando tuvimos ese problema con los Vulturis –el horror cruzo por sus ojos- él es semivampiro igual que tu.
-Oh, sí creo que lo recuerdo-dije, pero la verdad es que no mucho, solo recordaba que era de tez morena y tenía el pelo largo y negro.
-Me alegro de que venga, pero ¿A qué se debe?- pregunto mi madre.
-No lo sé-dijo Carlisle- Aquí solo dice que se encuentra de viaje cerca de aquí y que pasará a hacernos una visita.
-¿Puedo verla?-le dije, me picaba la curiosidad
-Sí claro cariño- y me la paso.
Tenía una caligrafía bastante curiosa.
Queridos Cullen:
Me encuentro de paso cerca de ahí, así que les hare una visita, espero no sea mucha molestia, pero la verdad es que me intriga ver cómo está la niña y ustedes. Llegaré mañana al mediodía.
Atte.
Nahuel.
Ok, esto sí que estaba raro. ¿Él quería ver cómo me encontraba? Bueno tenía cosas más importantes de las cuales preocuparme.
De pronto vi una especie de collage en la mente de mi madre, que recordaba la batalla contra los Vulturis, un enorme ejército de capas negras contra muchos vampiros y licántropos que intentaban protegerme.
-Bueno, Nessie es hora de ir a casa.- dijo mi padre pasándole un brazo por los hombros a mi madre, Tía Rosalie le dedico una mueca.
-No Tía, estoy bien además me encuentro muy cansada, pero vendremos mañana ¿sí?- mi tía se limito a asentir y se dirigió a su cuarto.
Después de las despedidas, nos dirigimos a nuestra casa dentro del bosque. Mis padres me dieron ventaja ya que yo corría más lento que ellos, procure no pensar en aquella horrorosa tarde si no en otra que había vivido junto a Jacob haciéndola pasar por esa, mi padre no pareció notarlo, hasta ahora iba bien.
Llegando a la casa, me despedí de mis padres y me fui directo a la cama. No dormí muy bien esa noche, tuve un sueño de lo más extraño. Me encontraba en un claro dentro del bosque y de pronto salió ese enorme lobo rojizo que reconocería en cualquier parte pero esta vez no se acercaba a mí de manera tierna si en posición de ataque, le comencé a hacer preguntas como ¿Qué le pasaba? O que podríamos seguir siendo amigos, pero él se limitaba a acecharme con esa mirada lastimera suya. Comencé a retroceder lentamente hasta que choque con, más bien con alguien, me volví para ver de quién se trataba y al hacerlo me encontré con un chico de aspecto indio y joven, pero tenía rasgos vampíricos, tenía un largo pelo negro y tez morena similar a la de Jacob, pero lo que más destacaba en su rostro perfecto eran unos ojos marrones hermosos, definitivamente muy guapo. Él me tomo en sus brazos me puso detrás de él para lanzarse al ataque. Me desperté justo antes de que el ataque de aquel chico vampiro destrozara a aquel lobo que había amado tanto.
Esa mañana me encontraba en mi habitación maldiciendo para mis adentros por no tener que ponerme, como mis padres se les había antojado decirme "debes vestirte muy guapa hoy porque tendremos visitas". Guay. En eso entra mi salvación.
-Hola Nessie- dijo Tía Alice con una voz como campanillas y una gran caja en las manos
- Hola tía- le dije sin mucho animo
- Mira lo que te he traído- me dijo y saco de la gran caja un vestido color crema de manga corta y con un lazo rosa que iba debajo del busto.
- O tía es precioso, me encanta, ¿Pero por qué este regalo?
- Bueno supongo que querrás verte linda hoy con las visitas que tendremos.
¿Por qué se comportaba como si todo el mundo supiera algo sobre mí y yo no?
-Vamos vístete rápido que si no vamos a llegar tarde- me dijo.
Me fui a duchar y me lo probé, me quedaba perfecto y esa mañana Tía Alice se esmero en hacerme un peinado muy sofisticado al cual yo remplacé después por un cintillo, mucho mejor.
-De tal palo, tal astilla- oí quejarse a mi tía.
- Gracias otra vez, por eso eres mi tía psíquica preferida- y le abrace
- Ya- puso los ojos en blanco- déjate de halagos y vamos que si no, no alcanzaremos a llegar- me dijo entre risitas, abajo nos esperaban mis padres.
-Estas muy bella, Renesmee- me dijo mi padre
-No hay tiempo para halagos- dijo Tía Alice- venga vámonos llegaran dentro de 5 minutos.
-Esto Bella- le dijo mi tía a mi madre- Necesito hablar contigo.
-Sí, claro- le dijo mi madre y echaron a correr en dirección a la casa blanca.
-¿Papá, qué le pasa la tía?- le pregunte.
-No lo sé- se encogió los hombros.
-Está bien- me resigne y nos echamos a correr.
Al llegar a la enorme casa nos encontramos con Tío Emmet y Tía Rosalie discutiendo donde se irían de viaje esta vez, el abuelo estaba sentado leyendo un libro y la abuela estaba acomodando una flores en un gran florero transparente.
-¿En cuanto llega nuestro invitado, Alice?- pregunto mi abuelo.
- Dentro de dos minutos.
¿Por qué todos se comportaban de una manera tan extraña?, estaban muy ansiosos por su llegada y Tía Alice con mi madre preocupadas por mi buen aspecto, aquí había gato encerrado. Decidí no tomarle mucha importancia y me dirigí escaleras arriba hacia la biblioteca, tome mi libro favorito de la biblioteca de el abuelo cumbres borrascosas, todavía recordaba la escenita que le había montado mi padre a mi madre por haberme mostrado ese libro, ahogue una risita y me apoye en la muralla a leer. De pronto se oyeron tres golpes a la puerta y di un respingo, yo me encontraba de espaldas a la puerta así que escuche como mi padre le abría la puerta a él visitante.
-Bienvenido- dijo mi padre
-¿Cómo estas Edward?- dijo la voz del chico.
-Muy bien gracias, es una alegría volver a verte, ¿Dónde está Huilen?- pregunto mi padre.
-Se quedo en Sudamérica- dijo la voz del chico joven.
-Oh, que lastima, estamos muy contentos de que hayas venido.
-Y yo estoy contento de volver a verlos - dijo el chico.
-Si Nahuel, nunca terminamos de agradecerte por salvarnos la vida- dijo mi madre integrándose a la conversación.
De pronto sentí que alguien más cruzaba la puerta.
-¿Quién es ella?-pregunto mi madre con tono dulce como si le estuviera preguntando a un bebé- ¿Es tu compañera?
-No- dijo Nahuel- Ella es mi hermana Verónica
-Hola Verónica-le dijo mi abuela- Bienvenida- la chica permaneció en silencio.
-Lo siento- dijo Nahuel- Es un poco tímida.
Después de las bienvenidas y el aparente reencuentro entre Tía Alice y Nahuel, el chico empezó a preguntar por mí, pero yo me encontraba muy a gusto leyendo así que llegue a la conclusión de que si ellos querían verme, que subieran a por mí
-Creo que se encuentra arriba- dijo mi madre
Sentí unos pasos en la escalera pero no me importaron, seguí tranquila, alguien entro en la habitación.
-Hola Renesmee- dijo la voz dulce de un chico, me volví para ver de quien se trataba y me di cuenta de que era el hermoso chico indio con el que había soñado- Me llamo Nahuel.
Me quede petrificada ¡era el! Solo que mucho más guapo y muy alto, llevaba el pelo negro corto en vez de la cola que recordaba. Tenía una nariz perfectamente respingada y sus labios no muy rellenos que le daban un aspecto muy varonil. Pero lo que más me llamo la atención fue que sus ojos no eran achocolatados como los de mi sueño si no que eran como unas joyas verdes y azules que se escondían bajo unas perfectas cejas negras, era tan guapo… Iba vestido con unos vaqueros desgastados y una camiseta manga corta marrón que dejaba al descubierto los enormes músculos de sus brazos…Momento Nessie CONTROLATE.
-Hola Nahuel- le dije- es un placer volverte a ver.
Que ñoño había sonado eso.
-¿Te acuerdas de mí?- me pregunto extrañado
- La verdad es que no mucho, pero me habían contado de ti.
-Ah, está bien, bueno yo si me acuerdo de ti pero para ese entonces tú eras solo una bebé, aunque sigues igual de hermosa a cómo te recordaba- me dijo con una sonrisa que dejaba al descubierto unos dientes blancos perfectos ¡Como si no tuviera problemas para concentrarme ya!
-Gracias- le dije y me puse de todas las tonalidades rojas que pueden existir.
-Así que tu eres igual a mi ¿No es así?
-¿igual que tú?- farfullé
-Semivampiro, me refiero.
-Ah, sí supongo que sí.
En ese momento entro una chica que no conocía, supuse que era Verónica. Tenía unos ojos pardos y un cabello negro igual que su hermano, con unos rulos perfectos que le llegaban a la cintura, ella no tenía la piel morena si no que era casi tan pálida como yo. No guardaba mucho parecido con su hermano aunque tenía la misma nariz respingada y las perfectas cejas negras.
Me miraba extrañada como si nunca hubiera visto algo igual, se acerco demasiado diría yo y me toco el rostro, recorriendo mi rostro con sus manos.
-Ella es Verónica- dijo Nahuel- es mi hermana, perdona su actitud, es que esta muy sorprendida.
La chica se aparto de mí con gesto de culpabilidad y se escondió detrás de su hermano.
-¿Sorprendida?- pregunté
-Si- me dijo la chica con una voz demasiado armoniosa incluso para un vampiro- lo siento… es que me sorprende que haya otras como yo, las únicas que conocía eran mis hermanas.
-Oh está bien, no te preocupes yo tampoco conocía otras como yo.- le dije para que no se sintiera tan avergonzada.
-¿Qué edad tienes?- me preguntó.
-Unos seis o siete años más o menos.- le dije.
-Veo que ya se conocieron- dijo mi madre entrando en la habitación- Nessie, pero que mal educada, has hecho que las visitas tengan que subir a buscarte- me regaño en plan de madre.
-No te preocupes Bella- dijo Nahuel como si fueran grandes amigos- no ha sido para nada una molestia- y me dirigió una sonrisa picara que hiso que se me disparara el corazón.
-Esto… ¿Por qué no vamos abajo?- dije
-Estupenda idea- dijo mi madre y nos dirigimos todos escaleras abajo hacia la gran sala.
Se encontraban todos sentados en los sillones, algo muy estúpido pues ellos no se cansaban, Tía Rosalie y Tío Emmet seguían peleando pero esta vez porque mi tío la despeinaba. Cuando entre en la sala sentí las miradas de todos fijas en mi.
Me sentí muy incómoda y solo quería salir de ahí corriendo a lo que más me den las piernas y de pronto me di cuenta de que tenía un asunto pendiente… la mejor excusa para escapar pero tampoco era algo que quería hacer todavía no tenía una respuesta pero decidí que eso era mejor que estar derritiéndome por el sami vampiro que estaba a mi lado.
-¿Qué hora es?- le pregunte a mi madre
-La una- me contesto extrañada- ¿Por qué?
-Uy se me a echo muy tarde- mentí, por suerte mi padre no estaba por ahí- E quedado con Jacob para almorzar- me volví para despedirme de nuestros invitados- siento ser tan maleducada pero debo irme.
Y sin mirar a nadie más salí pitando de la casa hasta mi coche en el garaje y conduje directo a… La push. ¿Qué iba a hacer ahora? claro me había salido de un embrollo pero me había metido en otro, todavía no le tenía una respuesta a Jake y la intervención de Nahuel no me había ayudado mucho… bueno en ese momento no me quedaba más remedio que fijarme en los pros y contras, pro si me le digo que si, se que sería muy lindo, contra no estoy segura si vaya a funcionar.
-¡Arg!- grite para mí misma.
Estacione mi auto hacia un lado de la carretera y escondí el rostro entre mis manos. Después de soltar unos buenos lagrimones, levante el rostro y me fije en mi muñeca derecha, ahí estaba la pulsera tejida que me había regalado Jacob para una navidad cuando era muy pequeña. En ese momento me di cuenta de que no perdía nada con intentarlo, solo quería que Jacob fuera feliz y si eso dependía de lo que yo le contestara iba a correr el riesgo. No importa todo lo que yo tenga que sufrir si al final el no ve más en mi que una ex –novia que intenta ser más que su amiga iba a pagar el precio fuera lo que fuera.
Encendí el coche y seguí conduciendo, tome el móvil y le llame. Contesto a la segunda llamada.
-¿Aló?- dijo con una voz tan somnolienta que ni él se la podía
-Jacob Black ¿es que aun estas durmiendo?- Bromee
-¡Nessie! O Nessie que bueno que has llamado- me dijo muy agitado.
-Tranquilízate, te he llamado para darte mi respuesta. E decidido… que… que lo intentemos si así lo deseas.
-¡No me lo puedo creer!- Me dijo- no sabes lo feliz que me haces Ness.
-Sí, si lo que tú digas, oye voy a tu casa en este momento ¿te molesta?- le pregunté.
-Esto…- vacilo- No, la verdad es que no.
-Está bien, estaré haya en unos 10 minutos, adiós.
-Adiós nos vemos- y colgó.
Suspiré, bueno ¿al menos el era feliz o no?, Llegue haya en menos de lo que tenía planeado.
-Hola Ness- me saludo mientras venia saliendo de su casa con unas cosas en las manos.
-Hola Jake ¿Qué es todo esto?- dije bajándome del coche
