BEWARE THE FROZEN HEART
CAPITULO 4
Kristoff se encontraba con los emperadores cuando notó la ausencia de Anna. Al ver lo que había hecho su novia, puso los ojos en blanco. Ya no sabía que hacer para convencerla de que no siguiera empeñada en su intento por separar a Elsa de Hans. Esta vez Anna se había pasado de la raya, y Kristoff estaba realmente molesto.
-¿Qué sucede, Kristoff?- preguntó Georgiana al notar el desagrado del rubio, que miraba en dirección a Anna. Antes de Kristoff le pudiera contestar, Kai llegó con una bandeja, sobre la cual traía una carta.
-Su majestad- se inclinó Kai frente al emperado, mostrándole la bandeja- llegó una carta urgente para usted, proveniente de Münich-
-Gracias- dijo Philipp, tomando la carta y abriéndola. Al leerla, el semblante del emperador fue cambiando de alegre a serio y preocupado, hasta palidecer.
-¿Philipp?- preguntó Georgiana, preocupada de ver ese cambio en el emperador- ¿qué sucede? ¿porqué te…?-
-No pasa nada, Georgiana- dijo Philipp en un tono nada convincente- sigue disfruando de la fiesta-
Georgiana lo miró inquisidoramente, y Philipp suspiró.
-No te preocupes, te explicaré en un instante- dijo Philipp en tono tranquilizador- tengo que hablar con Elsa en este momento. Ya regreso…-
Y besó rápidamente la mano de Georgiana, para dejarla con Kristoff, mientras se internaba entre los invitados que bailaban para buscar a Elsa. Esa noticia no le iba a ser de mucho agrado.
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Mientras bailaban, Anna sonrió astutamente y, rompiendo el silencio, comenzó a charlar con Hans.
-Es una hermosa fiesta- dijo Anna. Hans estuvo de acuerdo y asintió.
-¿Y bien?- dijo Hans, sin dejar de sonreír con una sonrisa amable- ¿qué es lo que está tramando, su alteza? Se le ve muy sospechosa, trayendo a Bastian a bailar con Elsa y, sobre todo, ofreciéndose voluntaria para bailar conmigo…- reprimió una carcajada- creí que no me podía ver ni en pintura, entonces debe haber una razón detrás de esto-
-Yo no tramo nada, Hans- dijo Anna maliciosamente, entrecerrando los ojos- no todas las personas somos mentirosas y venenosos como tú-
Hans no dijo nada. Sabía que Anna estaba planeando algo, pero no insistió. Ambos siguieron bailando en silencio. Hans estaba distraído, pensando en qué podría estar tramando Anna. La pelirroja, por su parte, miró de reojo a Elsa con Bastian, y decidió volver a dirigir la atención de Hans a este hecho. Quizá podía conseguir algo.
-Elsa se ve muy contenta con Bastian, ¿no lo crees?- observó Anna, al ver a Elsa reír por algo que al parecer había dicho el comandante- hacen linda pareja, ahora que los veo así. Es una lástima que Bastian se tenga que ir tan pronto a Dinamarca-
Hans parpadeó dos veces, y sonrió. Así que eso era lo que hacía Anna. Intentaba ponerlo celoso.
-Sí, es una lástima- dijo Hans a su vez, desviando su mirada hacia la pelirroja- ¿sabes algo? Me gustaría hacer a Elsa tan feliz todo el tiempo…-
-A lo mejor si te fueras y la dejaras ser feliz con alguien mejor… como Bastian- dijo Anna mordazmente.
-Anna, yo sé que no me crees, y también sé que soy la última persona que quieres ver en este mundo- dijo Hans, volviendo a su expresión seria- pero quiero decirte que lamento muchísimo todas las cosas malas que hice. Muchísimo. Estoy muy arrepentido. Y de ahora en adelante quisiera solo la felicidad de Elsa-
Anna lo miró, y después puso los ojos en blanco. No sabía si hablaba en serio o la estaba engañando como antes. Anna decidió no creerle.
-Pues como te dije- insistió Anna- en este momento Elsa se ve muy feliz…-
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Elsa, por su parte, había estado bailando con Bastian.
-Se te ve triste, Bastian- observó Elsa, sonriéndole al joven comandante- alégrate, mañana regresarás a Dinamarca. Espero que le digas a Regina lo mucho que la extrañamos…-
-Por supuesto, Elsa. Y estará encantada de escucharlo. Incluso ella sueña con volver a visitarlos pronto- dijo Bastian, sonriendo. Elsa notó como sus ojos se iluminaron cuando ella mencionó a Regina.
-Y entonces… ¿piensas decírselo alguna vez?- preguntó ella.
-¿El que?- preguntó a su vez Bastian, aunque una parte de él ya sabía lo que Elsa había preguntado.
-Lo que sientes por ella- dijo la reina de las nieves.
-No, no lo creo, Elsa- dijo Bastian, cabizbajo- ella es una reina, yo solo soy un simple soldado. Yo sé bien mi lugar-
-Bastian…- dijo ella, riendo- creo que una vez un "simple soldado" me dijo que escuchara a mi corazón, ¿no fue así?-
El comandante sonrió.
-Así fue, Elsa- dijo Bastian- gracias, lo tomaré en cuenta-
Elsa iba a decir algo más, cuando llegó Philipp.
-Elsa, disculpa que te interrumpa- dijo Phillip con seriedad, mostrándole la carta que acababa de recibir- acaba de llegar esto… necesito hablar urgentemente contigo-
Elsa no tomó la carta, pero se alarmó al escuchar el tono serio de Philipp. ¿Qué habría pasado esta vez? Con un vuelco, la reina de las nieves asintió.
-Vamos a la sala que está allá atrás, Philipp- dijo Elsa, y se volvió hacia Bastian- discúlpanos…-
-De hecho- dijo Philipp- yo creo que es mejor que venga Bastian también, pues esta noticia también concierne a su reina-
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Hans, que había estado con Anna, se alarmó al ver que Elsa salió de la sala siguiendo a Bastian y a Philipp. El semblante de los tres era muy serio. ¿Qué es lo que había pasado? Anna, por su parte, al ver que su plan no funcionó, dejó al príncipe y se dirigió nuevamente a hablar con Kristoff. El rubio parecía muy molesto ante la situación, sobre todo por el empeño de Anna de separar a Hans de Elsa, cosa con la que él no estaba de acuerdo.
-Perdonen- dijo Hans, uniéndose a ellos- ¿saben que sucedió con Philipp? Se veía muy serio-
Georgiana se encogió de hombros.
-Llegó una carta para él hace rato, pero la leyó y se fue a hablar con Elsa sin explicarnos de que se trata- dijo la emperatriz.
Hans pensó que quizá se trataba de un problema político, pero no le agradó mucho el hecho de que se hubieran alarmado tanto. Iba a proceder a caminar hacia la salida de la sala y seguir a Elsa, cuando una mano en el hombro se lo impidió.
-¡Cuánto tiempo, Hans!- exclamó el hombre detrás del príncipe- y pensar que tuve que insistir en traer yo mismo la carta para el emperador para poder volver a verte. ¡Eres terrible! ¿Y ya conseguiste lo que querías?-
Anna, Kristoff y Georgiana se quedaron viendo al joven sin entender. Hans se volvió, sin poder creer que la voz que escuchó fuera de la persona que estaba pensando. La mueca de terror que puso al ver al hombre detrás suyo confirmó sus sospechas.
-Hans, parece que viste un monstruo- dijo el joven- te pregunté si…-
-Bueno, creo que será mejor presentarlos- dijo Hans en voz alta, interrumpiéndolo. Ya sabía que iba a decir algo insensible sobre casarse con una princesa o algo así- ella es la princesa Anna de Arendelle y su novio Kristoff. Y ella es su majestad, la emperatriz Georgiana…-
El joven se inclino. Cuando parecía que iba a volver a hablar, Hans lo volvió a interrumpir.
-Les presentó al duque…- dijo Hans.
-Oh, Hans, no tienes que ser tan formal, si somos buenos amigos- dijo el joven- me llamo John-
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Philipp y Bastian siguieron a Elsa a una pequeña estancia detrás de la sala de bailes y encendió las velas. Mantuvieron la puerta abierta, sin embargo, no había nadie lo suficientemente cerca para escucharlos. El emperador seguía sosteniendo en su mano derecha el mensaje recibido desde Alemania.
-¿Y bien?- preguntó Elsa- ¿qué sucede?-
-Algo muy grave acaba de ocurrir- dijo Philipp, levantando la hoja de papel- el presidente de mi consejo, quien se quedó como protector del Imperio durante mi ausencia, me acaba de mandar terribles noticias. Mormoth escapó de la celda…-
Elsa se llevó las manos a la boca, y Bastian abrió los ojos grandemente. Ninguno de los dos lo podía creer. El emperador les mostró la carta.
A su majestad, el emperador Philipp.
Me atrevo a escribirle para comunicarle una alarmante noticia. La noche anterior a la redacción de esta carta ocurrió un incidente en la prisión de München. Mormoth, ex-príncipe de Dinamarca, escapó de su celda de alta seguridad, así como herr Meyer y herr Kant, traidores al Imperio Alemán, sir Khellberg, traidor a la reina de Arendelle, y Marc Fitler, el asesino y secuestrador en serie. Ignoramos la dinámica del escape. Los guardias que vigilaron ese turno desaparecieron. Solo logramos encontrar a 3 de ellos, pero sus cuerpos estaban completamente calcinados. Hicimos llegar esta noticia lo más pronto posible a su majestad. Me tomé la libertad de enviar una copia de esta carta a la reina Regina de Dinamarca.
Thomas Steiner
Presidente del Consejo Imperial.
Esa era la carta que tanto había alarmado a Philipp.
-No es posible, no me lo explico- dijo el emperador- son celdas de alta seguridad. Cada puerta tiene tres llaves, y para llegar a la salida de los calabozos tendrían que pasar por cuatro puntos de seguridad. Nadie jamás ha escapado de la prisión de München. Nadie, hasta ahora-
Philipp se veía terriblemente apesumbrado. Realmente se sentía decepcionado de que su prisión no hubiera logrado detener al malvado Mormoth. Bastian miró al suelo mientras intentaba controlar el temblor de sus manos. El joven general dio un paso decidido hacia la puerta, cuando Elsa lo detuvo tomándolo de la mano.
-Bastian, espera- dijo ella, alarmada-¿a dónde vas?-
-Mormoth atacará a Regina- dijo Bastian, mirando asustado a Elsa- no tengo tiempo que perder-
Elsa soltó a Bastian, y ambos se sorprendieron de ver un poco de escarcha en el brazo del comandante. Después de unos segundos, ambos lo tomaron como un signo de intranquilidad de Elsa ante las noticias y no lo pensaron más.
-Espera al menos un minuto más, hay algo que necesitamos saber. Kai- dijo Elsa, llamando a su mayordomo que iba pasando- por favor, mande a un mensajero al puerto, que tengan preparado el barco del comandante Müller para zarpar en 30 minutos. Si no es posible, le prestaremos uno de nuestros barcos que esté listo-
-Sí, su majestad- dijo Kai, retirándose.
-Gracias, Elsa- sonrió Bastian. Elsa soltó su mano, sonriendo, y se volvió a Philipp.
-¿Qué más decía la carta?- dijo Elsa- sobre los cómplices que escaparon con Mormoth-
-Aquí la tienen- dijo Philipp, entregándosela- dijo que huyeron también herr Kant y herr Meyer, y tu consejero traicionero, sir Khellberg, y otro criminal que estaba en la misma celda…-
-¿Quién es Marc Fitler?- dijo Bastian, leyendo el nombre en la carta de Philipp- jamás había escuchado hablar de él…-
Philipp bajó la mirada.
-Es uno de los más salvajes asesinos del imperio- dijo el emperador- jamás había conocido un hombre tan sediento de sangre como él. Pero no me lo explico, ¿porqué lo liberaron?-
-¿Estarán tramando algo con él?- preguntó Elsa- ¿será aliado de Mormoth?-
-No, no se conocían- dijo Philipp- quizá no quisieron dejar testigos, y si iban a liberar a Khellberg, tuvieron que llevárselo a él, ya que ellos compartían la celda-
-¿Calcinados?- dijo Bastian, leyendo los últimos renglones de la carta- ósea, ¿quemados?-
-Así parece- dijo Philipp- quien haya ido a liberar a Mormoth debió llevar una gran cantidad de hombres, que inexplicablemente no hicieron mucho ruido, y al final se deshicieron de los cuerpos de los soldados-
-Philipp, eso no tiene sentido- dijo Elsa.
La reina de las nieves estaba preocupada. Pronto tanto Philipp como Bastian se dieron cuenta que comenzaba a nevar en el cuarto donde estaban. Después de que Bastian se lo hiciera notar a Elsa, esta dijo "lo siento", y apagó sus poderes, deteniendo la nevada. Entonces Bastian se dio cuenta.
-¿Y si no fueron varios atacantes?- dijo Bastian de pronto, mirando la nieve y después a Elsa- ¿y si era solo uno… con poderes de fuego?-
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A Hans no le hacía mucha gracia que haya sido precisamente John quien le llevara el mensaje al emperador Philipp. Recordaba a su viejo amigo de la infancia, y por alguna razón su subconsciente le decía que ese amigo no iba a ayudarle para nada en su situación. Bufó.
Tras unos minutos de presentaciones, Hans convenció a John de separarse de Anna y de los demás. No quería que la princesa lo usara como una nueva excusa para separarlo de Elsa.
-John, ¿qué estás haciendo aquí?- dijo Hans un poco molesto- creí que estabas cumpliendo tu castigo en la corte del emperador-
-Eso hago, Hans- dijo John con una sonrisa astuta- aún recuerdo a tu padre cuando me mandó a Alemania diciendo algo así como "mala influencia" y que yo era el "culpable de tu mala conducta". Bola de tonterías. Espero que tu hermano William ya sea rey, y que no sea tan aburrido como él-
Hans frunció el entrecejo.
-William ha tenido que participar como regente- dijo Hans- y no me agrada que desees que mi padre muera-
John se echó a reír.
-Olvida eso- dijo John- escuché muchas cosas de ti cuando estaba allá. Que dos veces intentaste asesinar a la reina de Arendelle. ¿Y aún tienes el valor de estar aquí? ¿Cómo lo lograste?-
Hans no estaba nada contento.
-Elsa perdonó mis errores- dijo Hans simplemente.
-Oh, muy buena táctica- dijo a su vez John.
-No es una táctica, John- dijo Hans- yo realmente amo a Elsa, y me gustaría que no lo arruinaras todo. Es una situación algo complicada-
John puso una expresión de "sí, claro", guiñando uno ojo, y se volvió hacia el cuarto aledaño a la sala de bailes.
-Oh, veo que sí está complicada- dijo John, señalando la puerta- ¿es ella?-
Hans se volvió, y logró ver el momento en el que Bastian iba a salir pero Elsa lo detuvo tomándolo de la mano. No sabía que Philipp estaba ahí también, o de que estaban charlando, pero en ese momento el corazón de Hans se encendió de celos. No podía creer lo que estaba viendo. Envenenado por las palabras anteriores de Anna, caminó hacia ese salón aledaño a la sala de baile, marcadamente molesto.
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Mientras tanto Bastian, Elsa y Philipp se ponían de acuerdo en lo que iban a hacer.
-Iré de inmediato a avisarle a Regina- dijo Bastian- y además, tengo un plan para detener al intruso si es que puede usar poderes de fuego…-
-Yo dejaré a Georgiana en las Islas del Sur, con su familia y la flota con la que vine para protegerla, mientras me aseguro que la corte es segura- dijo Philipp- llegando a Alemania iré directamente a München para averiguar más, estaré en contacto con ustedes-
-Cuídate mientras tanto, Elsa- dijo Bastian, tomando la mano derecha de la reina y besándola, como acostumbraba hacer- te enviaré noticias pronto…-
Bastian salió a toda prisa, con dirección hacia el muelle. Philipp se inclinó y salió a la sala de baile para buscar a Georgiana e informarle que partirían a la mañana siguiente. De todos modos, el baile ya había terminado, y la mayoría de los invitados se habían ido. Philipp vio que Georgiana seguía con Anna y Kristoff, y se dirigió a ellos. Elsa salió del cuarto, para encontrarse a Hans recargado en la pared junto a la entrada.
-¿Hans?- dijo Elsa, dando un pequeño respingo de sorpresa al verlo, pero sonriéndole después- me asustaste, no esperaba verte aquí-
-Apuesto a que no, ¿verdad?- dijo Hans con sarcasmo. Elsa lo miró, genuinamente confusa.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Elsa, entrecerrando los ojos- Hans, ¿qué…?-
-¿De qué estoy hablando?- dijo Hans. Notó que Elsa estaba confundida, pero no le importó. La presencia de John lo había puesto de mal humor, y mucho más el hecho que su amigo de la infancia se burlara de él, aunque haya sido un malentendido- estoy hablando de Bastian. ¿Qué es lo que hacían ustedes dos ahí detrás?-
Elsa se molestó bastante. ¿Qué estaba insinuando Hans? Y sobre todo, ¿cómo podía pensar algo así de ella?
-Basta, Hans- dijo Elsa, frunciendo el entrecejo- estaba ahí atrás, hablando con Bastian y Philipp de un asunto urgente. Y como ves, ambos se retiraron-
-Te vi tomándole la mano a ese… hombre- dijo Hans- todos te vieron hacerlo. ¿Qué tan urgente era que tenías que hacer eso?-
La reina se esforzó por recordar de que hablaba Hans. Sí, era cierto, ella había detenido a Bastian tomándolo de la mano, para evitar que se fuera y poder armar un plan entre los tres. Un poco de hielo se estaba formando en las manos de Elsa, que las tenía ya apretadas de furia.
-Basta, Hans- dijo Elsa entre dientes- estaba haciendo mi trabajo, no hice nada malo-
-¿En eso consiste tu trabajo?- dijo Hans- en tener esas "reuniones privadas" con otros hombres, y…-
Pero Elsa ya había tenido suficiente. No sabía porqué, pero tenía mucho enojo acumulado, aunado a la preocupación que sentía por la noticia que acababa de recibir de parte de Philipp, que estalló.
-¡Dije que basta!- gritó Elsa con firmeza.
Con un movimiento de su mano, escapó de ésta toda la nieve que la reina tenía acumulada mientras soportaba las palabras de Hans. Una gruesa línea de carámbanos se formó entre ella y Hans, algunos de ellos apuntando peligrosamente al príncipe que, de no haberse apartado a tiempo, lo hubieran atravesado.
Hans miró los carámbanos y el hielo, y se dio cuenta de había llegado demasiado lejos. El príncipe levantó la mirada. Elsa no parecía apenada o asustada por lo que acababa de hacer. Aún con su mano derecha a la altura de sus ojos, con un copo de nieve y el color celeste encendido en ella, lo miraba con una expresión furiosa. Sus ojos parecían brillar, pero en un tono de azul más oscuro que el suyo.
-¿Elsa?- dijo Hans, dudoso. La reina de las nieves lo observó con unos ojos de color azul brillante que no eran los suyos y una mirada claramente vacía-¡Elsa!-
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¡Hola! Perdonen por la tardanza, andaba en un viaje obligado, y acabo de volver. Espero que les esté gustando, porque las cosas se enredarán un poquito más. Saludos, y nos leemos pronto.
Abby L.
