Erzsébet

-Gracias por acompañarme al gran comedor — agradeció la húngara mientras caminaban al punto de reunión con Gilbert, la belga sonrió alegremente.

-No te preocupes, sentía que Iryna necesitaba un momento a solas con Felici- ¡Ah! — no pudo terminar su oración porque sintió que alguien la jalaba por la cintura, rápidamente se escuchó una carcajada con tono juguetón. La persona que había detenido el andar de la belga era nada más y nada menos que Magnus, su novio, Emma sonrió de oreja a oreja — no me asustes así, tonto.

Sin soltarla, Magnus besó los labios de su novia como saludo — lo siento pero necesitaba verte, todo un mes sin ti fue mucho para mí.

Emma rodó los ojos sin dejar de sonreír. Magnus podía llegar a ser algo escandaloso y exagerado pero se contrarrestaba con su positivismo y alegría que pudiera contagiar a cualquiera. No por nada tenía su propio club de fans y había enamorado a la chica más popular de Hufflepuff.

Erzsébet sonrie al verlos. Aunque no lo dijera abiertamente ella deseaba una pareja.

Y no cualquiera.

-¡Hey, Magnus!

Hablando del rey de Roma. Ahí estaba parado, hablándole el amigo y compañero de habitación de Magnus: Vincent Maers, el hermano mayor de Emma Maers.

Sin despegar su mirada a su amigo, se acercó y agarró el brazo del danés con algo de molestia - ¿No que ibas solo a dejar tu papelito en el cáliz y te regresabas?

-Perdón, Vince pero no pude evitar saludar a Emma - contestó algo nervioso, a pesar de ser amigos, no se libraba de los celos de hermano de éste.

Vincent dirigió su mirada a su hermana que, en vez de andar "defendiendo" a su pareja, esta simplemente se reía por la situación, mirando a la persona que tenía a lado. El holandés siguió la mirada de su hermana y se topó con unos ojos verdes que lo veía entre gracia e incomodidad. El holandés simplemente la saludó por un movimiento de cabeza y regresó su atención al danés.

-Como sea, dejemos a las señoritas en paz y vamos a encontrarnos con los demás al campo de quidditch - sin soltar al danés, se despidió de las dos chicas y se llevó arrastrando a Magnus, a pesar de sus quejas.

Una vez que volvieron a quedarse solas en el pasillo, Emma encaró a su amiga.

-Dime ¿qué traes con mi hermano?

-¿¡Di-disculpa?! — casi se atragantaba con su saliva.

-No te hagas como la que no sabe, sé que tienes algo con Vincent — esperó a que la castaña reaccionara de alguna forma pero esta siguió como si no supiera de lo que estaba hablando por lo que optó en sacar su carta maestra — Sé que esa vez que fuiste a mi casa a buscarme te quedaste con él durante un buen rato. Y antes de que te lo preguntes, recuerda que tengo portero y él fue el que me dijo sobre tu visita.

-Malditos niños ricos… — se quejó la húngara en un susurro

-¿Y bien? ¿Te gusta? — sin darse cuenta, se veía un brillo sin igual en la vista de la rubia.

Erzsébet desvió su mirada.

-¡No puedo creer que mi mejor amiga está enamorada de mi desabrido hermano! ¿Ya te has confesado?

-¡¿Qué?! ¡No!

Emma se echó a reír por la reacción exagerada de su amiga - ¿Por qué no? Estuvieron mucho rato solos en mi casa~

-Pero no pasó nada de lo que tú te imaginas - se defendió la castaña - Y ya no hablemos del tema que a este paso todo el colegio se enteraran si Francis me ve y empiece a sacar sus conclusiones.

Erzsébet empezó a caminar algo molesta en seguida de Emma riéndose por la situación. Era verdad que cualquier tema del amor Francis y Felicija eran los primeros en atar cabos y querer involucrarse cuando sus amigos o conocidos eran los que estaban enamorados. Para el alivio de casi todos los chicos, Francis se encontraba muy ocupado desde que se había tenido pareja pero eso no impedía que mantuviera tan buena relación con Felicija para tratar de esos temas.


Erzsébet caminaba por los grandes pasillos traseros del gran castillo, no caminaba a un rumbo fijo, simplemente se había aburrido de estar encerrada tanto tiempo en las aulas o en la sala común de Gryffindor. Extrañaba sus entrenamientos de quiddith.

Sin darse cuenta, terminó llenado al lugar que su cabeza ocupaba en esos momentos. Suspiró al ver la gran cancha, tal vez era una mala idea estar en ese lugar y era mejor irse al fin y a cabo lo más seguro era que la cancha estuviera desocupada por el suspenso temporal de quidditch por el torneo. No importaba si participaba en el torneo o en algún juego, simplemente quería tener un poco de acción en su ya aburrido mes de escuela.

Después de quedarse unos largos segundos viendo a la cancha a lo lejos, decidió mejor irse a buscar a alguna distracción, por ejemplo: Gilbert o Felicija.

Casi de reojo, vio como algo pasaba volando a muy alta velocidad sobre la cancha, haciendo que la castaña regresara su atención al lugar.

Se quedó otros largos segundos esperando a que el objeto volalor que había visto volviera a aparecer y comprobar que no había alucinado y si había algo ahí.

No tuvo que esperar demasiado, rápidamente salió de nuevo la cosa voladora.

Forzando la vista para tener una mejor visión, la castaña pudo distinguir que la cosa que volaba no era un objeto, sino una persona, un estudiante de su casa volando en escoba para ser más exactos.

La castaña sonrió, si iba a perder su tiempo, era mejor haciéndolo investigando sobre aquel compañero de casa que andaba volando.

Y así como rápido lo pensó, llegó a las gradas de la gran cancha.

Entró al campo de juego sin ninguna dificultad y delicadeza, conocía tan bien aquel lugar como la sala común de su casa.

Sin darse cuenta del objeto que volaba hacia ella a máxima velocidad.

-¡Cuidado!

Se logró escuchar un grito masculino, alertando a la castaña de un bludger. Rápidamente, la húngara se agachó, esquivando la potente bola que pasó sobre encima de su cabeza casi por los pelos, literal.

Una vez que estuvo fuera de peligro, la húngara levantó su vista, molesta, para ver quién era el responsable de tener un bludger libre por el campo.

-¿Estás bien?

El chico que acaba de ascender lentamente con su escoba y quien, al parecer, practicaba quidditch, era nada más ni nada menos que el guardián del equipo de Gryffindor: el estudiante de séptimo Vincent Maers.

La castaña rápidamente suavizó su gesto, sonriéndo levemente — Si, me salvé por poco.

-Bien — respondió el holandés ya posicionado a la altura de la húngara — pensaba que no había nadie por aquí a esta hora.

-¡A-ah! Yo solo caminaba sin rumbo pero como escuché ruidos provenientes de aquí, quise investigar — Erzsébet respondió algo nerviosa, no esperaba que Vincent se molestara… o al menos eso parecía.

El holandés se bajó de su escoba y se puso delante de la castaña — oh.

No dijo nada más ni le dirigió la mirada, simplemente empezó a caminar hacia la caja que se guardaba las pelotas y colocó el bludger en su compartimiento. La húngara siguió todos sus movimientos con la vista sin saber muy bien qué más decir, se sentía como aquella vez que fue a la casa de Emma y se quedó a solas con él. Al parecer, Vincent era de pocas palabras.

Cogiendo aire para darse valor, Erzsébet rompió el incómodo silencio que se había formado. O al menos así lo sentía ella — ¿y tú? ¿Qué hacías?

-¿No era obvio?

La húngara tenía ganas de darse un golpe por haber preguntado mal y dejarse en ridículo con la persona que le gustaba — Lo que me refería era ¿qué hace el guardián de Gryffindor practicando cuando no habrá ningún partido próximamente? Solo se me ocurre que puede ser que ande practicando porque las audiciones para que algún equipo profesional lo escoja esté a pocos….

La húngara no terminó su explicación al leer el lenguaje corporal del rubio, parecía que había dado al clavo.

-Entonces es verdad… — el holandés se giró a ver a la castaña que parecía que acababa de comprender el universo — seguirás a Magnus para ser un jugador profesional.

-... también porque me aburro si no hago ejercicio — habló por fin. Por extraño que pareciera, Erzsébet se alegró escuchar aquello.

-¡¿También tú?! ¡Ya somos! — se sorprendió por el exceso de energía que mostraba la castaña, no era necesaria, con solo que lo dijera con voz normal lo pudo haber entendido.

-¿Qué te parece si practicamos juntos? — propuso la castaña con el mismo entusiasmo, un entusiasmo que le impedía decirle que no y que se fuera para dejarlo solo. Vincent simplemente soltó un suspiro y asintió con la cabeza. Esto alegró de más a Erzsébet.

Ni lenta ni perezosa, la húngara fue a buscar su escoba mientras el holandés preparaba el campo con las pelotas. Había decidido practicar su defensa ya que Erzsébet era una de los mejores cazadores de toda la escuela y sería una buena oportunidad para ver qué tan buen guardián era ya que todos le temían a la húngara cuando tenía un quaffle entre sus manos.

Esperó a la húngara que no se tardó mucho, de hecho había llegado volando en su escoba a toda velocidad. Era sorprendente que nadie la hubiera detenido.

No perdieron el tiempo y los dos empezaron a practicar.

Vincent tenía que reconocer que la castaña era buena. No, más que buena, era una excelente cazadora. Ahora comprendía los cumplidos que hacía Gilbert tras bastidores, un lugar dónde la húngara no pudiera escuchar la admiración que tenía por la castaña a pesar de ser alguien tan egocéntrico como solo el buscador de Slytherin podía ser.

Se podría decir que estuvieron jugando por una hora y media o hasta que los dos no podían más. Era demasiado para una práctica "simple" pero vaya que la húngara no tenía piedad con él y eso le alegró al holandés, Erzsébet se tomaba tan enserio su papel que no le daba ningún respiro a Vincent aunque fueran del mismo equipo y que solo fuera una simple práctica.

Al final, el marcador quedó en 8 anotaciones de 17 lanzamientos.

Bajaron de sus escobas y se sentaron en una de las gradas a descansar con todo el equipo ya guardado en su lugar. Había sido bien reñido el encuentro y eso que solo eran ellos dos.

-Juegas bien — comentó Vincent haciendo que la húngara lo volteara a ver con una gran interrogante en su rostro — Quiero decir, a pesar de que somos compañeros de equipo, nunca me había tocado enfrentarme directamente contigo y no sabía cómo calificarte… hasta ahora.

Vincent podría jurar que vio un sonrojo formarse en las mejillas de Erzsébet.

-Gracias… tú también juegas bien, casi no podía anotarte nada — Erzsébet no quería quedarse atrás en dar cumplidos, aunque tampoco era mentira lo que decía, en verdad admiraba la manera de jugar de Magnus y de Vincent. Por ellos, siempre Gryffindor ganaba el primer lugar en quidditch, o eso creía la húngara aunque si tuvieran un buscador mucho más rápido, alguien tan rápido como Gilbert, podrían tener casi -por no afirmarlo abiertamente- un nivel profesional.

-... ¿No has pensado en dedicarte en esto? — Vincent lanzó la pregunta sin pensarlo mucho, simplemente era una pregunta que enfatizaba su creer en ella.

-Nah — quitó importancia a su respuesta con un movimiento de mano — A pesar que me gusta mucho, sé que hay muchos cazadores mejores que yo, además de que sería complicado cuando quede embarazada ¿no crees?

Eso era verdad, la carrera de las mujeres en el mundo del deporte era muy corta por la parte en que ellas eran las que engendran las futuras generaciones y eso quita muchos meses -sino años- para que las jugadores regresen y consigan su rendimiento que tenían antes de quedarse embarazadas. Esa era la principal razón del por qué casi no se veía mujeres deportistas.

-Bueno, yo solo decía que podrías quedar dentro del equipo nacional de Londres con tu nivel.

Erzsébet rió por lo bajo — Eso me dice Gilbert todo el tiempo… ¿Sabes? Nunca le creí ya que era el único que me lo decía hasta ahora.

La castaña observó al rubio, regalándole una suave sonrisa que no podía encontrar ninguna pizca de felicidad, era hasta triste verla así.

Poco después de ahí, Vincent se despidió de la castaña y ella se quedó un rato más entre las gradas, viendo el atardecer de aquel día.

Aquella plática le hizo recordar su triste realidad: su vida había girado alrededor de Gilbert.

La razón del por qué ella había entrado al equipo de quidditch no fue porque ella haya querido o le fascinaba el juego, claro que lo hacía ahora, pero en ese entonces simplemente lo veía porque sabía que a Gilbert le encantaba y ella quería tener algún tema de conversación con el albino.

Y se había alegrado cuando Gilbert le reconocía que se había convertido en la mejor de su casa, pero ahora ya no importaba… desde hace tiempo ya no importaba.

Suspiró sonoramente antes de levantarse de su asiento y decidir entrar al castillo, de todas formas ya casi era hora de la cena y tenía que estar presente, dando su mejor sonrisa a sus amigos para demostrar que lo que Gilbert hacía ya no le afectaba.

En cierta medida se encontraba feliz de haber seguido a Gilbert porque había impresionado a otro hombre sin querer.


Al fin! Después de no sé cuántos meses de espera!

Pido disculpas de haberme tardado mucho en actualizar pero es que no sabía qué poner en este capítulo cuando el siguiente capítulo ya lo tenía escrito desde antes de publicar el capítulo de Ucrania.

Y para que vean que soy buena persona (?), habrá actualización doble UvU

Estuve pensando y ya sé cuántos capítulos tendrá esta historia: 40 capítulos. Capítulos más, capítulos menos, pero esa es la cantidad estimada por lo que apenas estamos calentando motores para lo mejor~

Mi meta de este año es publicar hasta el capítulo 12 (que sería donde se da a conocer quién tuvo mayor puntaje en la primera prueba del torneo y quisiera hacer una actividad con ustedes pero a lo largo de los capítulos les avisaré qué quiero hacer) para antes de año nuevo y viendo que tengo hasta el capítulo 5 ya escritos, si es posible escribir otros 5-6 capítulos en tres meses (en este fin de semana he escrito tres capítulos de diferentes fics~) por lo que me encuentro inspirada.

Bueno, ya basta de hablar.

Muchas gracias por leer y espero que sea de su agrado. En unos minutos más se subirá el último que será presentación de personajes (al fin)