Capítulo 3: Incomodo Rencuentro
Hermione
Se supone que esta poción aminora y hace más llevadera la enfermedad pensé leyendo otra vez los ingredientes y removiendo un poco más el caldero nerviosa, la viruela de dragón era una enfermedad complicada para tratar.
Escuché que sonaba el timbre, me exalté debido al olor a jengibre y ruda que inundaba el lugar, si era la señora Mauth me pondría histérica, no imagina que soy una bruja y mucho menos quiero darle señales de ello.
Cerré la puerta con llave y corrí a la sala, como no tuve que usar el teléfono supe que se trataba de algún vecino cuando golpearon la puerta.
¡Si que apesta aquí! arrugué la nariz y quise hacer un hechizo inodoro para disimular el hedor pero había olvidado la varita en la habitación de pociones.
Para no hacer esperar más al visitante abrí la puerta por el cerrojo y miré nerviosa al extraño, quien me saludaba con una sonrisa resplandeciente.
-Hola, soy tu vecino, me llamo Richard Wall-susurró un joven desde la pequeña abertura- ¿qué es ese olor?-me miró divertido, imagino que luzco horrible, los vapores del caldero siempre me esponjan el cabello, pareciendo una gryffindor, no por mi valentía sino por la melena de león.
Miró a ambos lados nervioso y susurró nuevamente.
-¡Hey!, si estas haciendo ya sabes que-me guiñó un ojo-mira esto y sabrás que puedes confiar en mí- el muchacho tenía el cabello marrón en forma de ondas largo hasta su mentón, unos ojos color chocolate, rostro ovalado y tez olivácea.
Pero de pronto todo cambió, su cabello se alargaba y se encogía rápidamente mientras variaba en una gama de colores desde el negro, el azul, el verde, el rojo, el amarillo y hasta llegar al blanco , sus ojos como en flashes cambiaban de color con velocidad y su sonrisa se ensanchaba al ver mi expresión.
-¡¿Estás loco?!-chillé abriendo la puerta de un tirón- entra rápido antes de que me de algo.
Era un metamorfomago, pensé que era la única hechicera en el barrio además del jefe de Slytherin pero estaba equivocada, y algo me decía que "disimular" no era una palabra que conociera este chico.
-Soy Richard, pero me dicen Rick, llámame así-me dijo extendiendo su mano.
-Hermione, soy Hermione Granger- estreché su mano con los ojos como platos.
-Desde luego que lo se, eres la heroína de la ultima guerra, eres leyenda, Harry Potter no hubiera logrado tanto sin tu ayuda-mi cara se puso roja, no era para tanto.
-Oh yo, ehh…-titubee.
-¿Nunca en tu vida viste un metamorfomago?-sacó su varita y en un segundo el olor de la habitación era normal otra vez.
-Si claro, conozco a dos, pero no se transforman en un barrio muggle, en un edificio donde vive gente que no podría comprender lo que sucede-le reproché.
-Hace dos años que vivo aquí y nunca me han pillado, solo se quejan cuando vienen mis amigos para practicar en mi apartamento, tengo una banda, "Los cerebros de trol" ¿nos conoces?-su expresión era petulante pero cambió rápidamente cuando alcé una ceja, un gesto muy Snape.
-Creo que he oído hablar de ustedes alguna vez y un chico de mi casa, Seamus, tiene una camiseta de tu banda aunque francamente nunca los he escuchado-esperaba no herir su ego pero era la verdad.
-Entonces algún día tendrás que venir a un ensayo o mejor aún, ¡ven a un concierto!-su entusiasmo me hizo reír.
-Bueno, tendré que organizarme un poco, mi último año en Hogwarts empieza en setiembre y tengo que realizar algunas pociones y practicar este verano porque si quiero entrar a la escuela de medimagos, el esfuerzo es lo primero-le dije.
-¡Medimagia!, yo estoy en la escuela, por eso me mudé a Inglaterra, aquí estudió mi madre también, aunque en Estados Unidos también podría aprender decidí venir al viejo continente y conocer gente nueva.-tomó mi pergamino con los ingredientes y lo examinó.
-¿Enserio? ¿Y en que año estas?-le pregunté, ahora la conversación se tornaba interesante.
-Este en mi tercer año, me va a faltar solo uno para terminar, luego voy a ejercer en mi país, eso creo-me devolvió el pergamino sin despejar sus ojos de los míos sonriendo descaradamente.
-¡Qué genial!-le miré nuevamente y me di cuenta lo descortés que había sido- ¿quieres sentarte?, ¿un té?-me moví bruscamente para buscar mi varita.
-En realidad iba al mercado, ¿quieres venir?- su sonrisa descarada volvía a aparecer.
-Me has leído la mente, te acompaño, también necesito algunas cosas-murmuré buscando mi bolso.
Salimos y caminamos por la acera tranquilamente mientras Richard contaba anécdotas de la escuela, algo fascinante, tenía mucha suerte que alguien idóneo en pociones y hechizos viviera cerca, bueno, también tenía a mi maestro particular pero después de todo lo que ocurrió me sentía avergonzada y todas esas palabras como "lo siento", "perdóname", "fui una tonta" entre otras, querían salir una vez más dejándome abochornada porque tenía la certeza que las probabilidades de que volviéramos a la situación de antes eran nulas aunque mi amor por el príncipe de las mazmorras crecía cada día mas.
Me recordé que no podía caer en la debilidad de visitarle como lechuza, tres veces eran demasiadas, y en las últimas dos, para mi pesar, no lo había encontrado en su casa.
-Hermione, ¿estás en trance?-dijo risueño el muchacho.
-No, solo pensaba en las cosas que compraré-contesté evadiendo su pregunta-¿qué decías?
-Te pregunté si tenías novio-¿podría parar ya con esa sonrisa seductora?, aunque en lo sepa no estaba seduciendo a nadie.
Cruzamos la calle y llegamos al parque frente a la casa de Severus, me puse nerviosa y la electricidad corrió por mi espalda, parecía que él había vuelto, las cortinas estaban corridas dejando entrar la luz por las ventanas.
-¡Oh mira pero si es el pequeño Nick!-mi acompañante despeinó a un niño que se nos acercó en su bicicleta.
-No soy pequeño, mira, me sacaron las ruedas de entrenamiento-señaló a los costados de las ruedas-¡observa que rápido puedo andar!-gritó mientras se adentraba en la pequeña plaza.
Pero yo ya no tenía la atención en el intrépido niño, sino en una mujer de cabello color caoba y cara en forma de corazón que estaba sentada en un banco jugando con un pequeño infante, el niño llevaba un gorro de sol, que tapaba casi totalmente los cabellos verde agua que se asomaban un poco por las sienes.
-¡Tonks!-exclamé al reconocerle.
-Hermione, ¡que alegría verte!-dijo la metamorfomaga haciendo espacio en el banco para que tomara asiento.
-¿Qué haces aquí?-pregunté mientras jugaba con la manita de Teddy.
-Vinimos a visitar a Severus, se mudo hace poco, ¡que bonito lugar es este, a Teddy le encanta! ¿Y tu a que has venido?- habló.
-Yo vivo aquí también, ¿recuerdas que te escribí sobre el apartamento que me obsequiaron mis padres?-sonreí al ver el cabello de Teddy, pasó del verde a un extraño color durazno.
-Son vecinos entonces, te compadezco-me guiñó un ojo-el único mago que vive en el barrio es un gruñón.
-Bueno, no es el único, un vecino mio también-murmuré algo molesta por su comentario.
-No te lo tomes muy a pecho, dije en broma lo de Severus, cuando lo conoces un poco mejor le tomas aprecio, y más ahora que son grandes amigos con Remus- rio la mujer.
-Ah aquí estas-hablé mirando a Richard-ella es Tonks, una amiga, y su hijo Teddy, él es Richard mi vecino metamorfomago-les presenté.
La joven madre miró hacia un costado y agitó una mano llamando a quienes se encontraban del otro lado de la calle.
Con una amable sonrisa cruzaba hacia el parque el profesor Remus Lupin, junto a él, con un semblante serio, caminaba la persona por la cual mi corazón latía fuertemente y el calor subía por mi cara.
-Hola Hermione, ¿Cómo estas?, felicitaciones por tu nuevo hogar, Harry pasó por casa hace unos días y nos contó que estas bastante animada con ello, ¿a unas calles de aquí cierto?-habló Remus, ¿aguantando una risa?
-Si, en aquel edificio-señalé hacia atrás y luego me atreví a mirar al profesor de pociones, más pálido de lo normal, ojos coléricos y su boca era una línea inexpresiva, no miraba a Remus, pero no me atreví a ver cual era el motivo de su mala cara.
-¿Nos conocemos?-habló el licántropo mirando a mi acompañante.
-Lo siento, me olvidé de presentarte, Él es Richard Wall, ellos son mis profesores Remus Lupin y Severus Snape- titubeé mirando la cara colérica del hombre de piel cetrina.
-¡Que hay!-dijo el chico chocando el puño con el hombre lobo, cuando miró a la cara al pocionista bajó la mano intuyendo que no correspondería a su saludo elocuente.
Los profesores intercambiaron miradas, yo me sentía tan incomoda encontrando muy interesante el suelo del parque.
-¿Y de donde se conocen? preguntó el hombre de cabello castaño.
-Vivimos juntos-habló enérgicamente Richard.
Un silencio raro se extendió, miré a Tonks que estaba atenta y muy interesada en mi acompañante.
-¡Era una broma!, te cambió la cara, chócalas Severus-el puño del metamorfomago se extendió y el Slytherin le miró con desdén.
-Prefiero no "chocarlas"-murmuró el profesor.
Severus
Le daría crucios hasta que me suplique morir, ¡NO CONOCÍA PERSONA MAS ARROGANTE E IMBECIL QUE EL FINADO JAMES POTTER PERO ESTE IDIOTA LE GANABA CON FACILIDAD!
Pero ella no era Lily, era Hermione, y después de mucho tiempo pude comprender que en realidad nunca amé a mi amiga pelirroja, confundí las cosas porque ella realmente había sido una gran compañera en su momento y yo tenía una vida deplorable, aferrándome a sus bondades y confundiendo una profunda admiración con amor.
Con mi castaña fue diferente, yo siempre la había amado en secreto, el solo saber que ella existía era motivo suficiente para seguir vivo, esa vida nueva dada exclusivamente por el amor que alguna vez sintió por mi y ahora solo era un recuerdo que rememoraba cada día, buscando culpas donde no habían, tratando de encontrar culpables cuando un estúpido malentendido me había quitado la felicidad que tan tardíamente me llegaba.
-Vivimos en el mismo edificio-dijo ella mirando al suelo.
-Ya se de donde te conozco, ¡Los cabezas de trol!-exclamó Nimphadora.
-Si, soy vocalista y toco la guitarra eléctrica en esa banda-sonrió el idiota, parecía haber esperado todo el rato para presumir sobre ello.
-¿Y por qué vives aquí?-preguntó la mujer.
-Estudio medimagia-esperaba que eso no fuera verdad, vi una pequeña sonrisa salir de los labios de mi sol personal y quise arrancarle la cabeza al cabeza de trol, por cierto, buen nombre, te describe pensé.
-¿Y por qué demonios estudias algo tan aburrido comparado a ser una estrella de rock?- a veces veía tan infantil a la mujer de Remus.
Hermione miró con reproche a la metamorfomaga y yo hice lo mismo.
-Es una broma, chócalas-imitó la mujer para arreglar lo dicho, haciendo a todos reír, yo me limité a hacer una mueca.
-Podré ayudarte en todo-murmuró pícaramente a mi castaña, si se acercaba un poco más lo mataría.
-No creo que la señorita Granger necesite SU ayuda, es de las mejores hechiceras que conozco- no debí decir eso ¡soy un estúpido!
-creo que debes de tener cuidado con él Hermione-susurró entre risitas tontas Tonks- ¿No salías con la hermana de una cazadora de las Arpías de Holyhead y con Feonith la veela cantante?-perfecto, me encantaban los comentarios incómodos de ella.
-Eso fue hace mil años-murmuró nervioso rascándose la cabeza-¿no íbamos al mercado?-se dirigió a la muchacha de ojos miel.
-Si, es verdad-habló mi alumna-nos vemos en un tiempo, tendré que invitarlos a casa-dijo, no creo que se dirigiera a todos, no iría a su casa.
¡Este barrio me traería más dolores de cabeza que ningún otro!
