La serie saint seiya no me pertenece, ni ninguno de sus personajes, (bueno solo Milo jijiji) estos pertenecen a Masami Kurumada, por lo que no los utilizo con fines de lucro, solo los utilizo para poder plasmar un poco lo que pienso. ^^

Advertencia: ninguna por el momento

The end of the world

Dos hombres se encontraban sentados uno enfrente de otro. El mayor miraba interesadamente al rubio de bellas turquesas que tenía enfrente. Mientras que el rubio permanecía estático en su lugar.

-¿Y bien que decides?-pregunto el psiquiatra a su paciente

-Yo…no sé qué decir-dijo el rubio con su dedo medio recargado en su mentón. Claro gesto de reflexión

- Solo tienes que decir sí o no, así de fácil, así de sencillo-dijo Kanon con una sonrisa perversa

-¿Y por qué tanto interés en mi? Es decir solo soy…yo- dijo el joven sospechando de las intensiones de su nuevo medico

-Pues veras bichito, me interesas porque jamás en mi vida vi alguien como tú, simplemente eres la novedad, además saldríamos beneficiados los dos, tu recibirías medicamentos extras de los que tú quieras o cualquier cosa que me pidas, y yo saciaría mi curiosidad-dijo Kanon en tono cínico

-De seguro eso hace con todos sus pacientes ¿verdad?, ¿entonces si digo que sí, puedo tener lo que yo quiera? Y ¿Usted que obtendría? Aun no me lo ha dicho, es decir hasta donde me dijo solo quiere venga a su consultorio después de que termine sus consultas pero no me ha dicho a que- dijo Milo reflexivo, él no era ningún tonto y sabía perfectamente que quería, pero era mejor oírlo de labios del mayor.

-¿No es obvio bicho? Quiero recorrer todo tu cuerpo, cada extensión de ti… todo ¿me entiendes?-dijo Kanon con una mirada lasciva

-Ya me lo suponía, quiero aclarar que jamás eh estado con un hombre y créame que no es mi intención comenzar ahora- dijo serio el rubio

-¿Entonces es un no?-pregunto el peli azul levantando su ceja izquierda, en señal de desconcierto

-Yo jamás dije eso ¿Qué medicamentos me puede dar?-pregunto con interés Milo

-Ya te dije lo que quieras, anti depresivos, anti psicóticos, sedantes y uno que otro alucinógeno.- dijo Kanon

-Ya veo es un trato difícil de rechazar… ¿Por qué insite en llamarme bicho?-pregunto de repente el rubio tratando de hacer tiempo para dar una respuesta.

-Por el tatuaje-dijo Kanon señalando el escorpión de tamaño medio que tenía en su omoplato derecho.

-Es un escorpión-dijo seriamente el joven

-Un bicho, ¿sabes? me encantan los bicho y más si son venenoso-dijo Kanon con cinismo

-Tengo una inquietud ¿Qué pasaría si por alguna razón alguien se entera? O ¿Qué tal si a mí se me sale decirlo?-dijo el oji turquesa mirando fijamente al hombre que tenía enfrente

-Simple Milo, yo soy un doctor y tu un paciente ¿A quién le van a creer? ¿A un enfermo mental o a un doctor de prestigio?- sonrió Kanon al ver la reacción del joven. Y es que este había tensado su mandíbula y los dedos de sus manos sobre el escritorio

- Entonces el que quedaría mal parado seria yo, bueno creo que me conviene su proposición, solo tengo una condición-dijo Milo sardónico

-¿Cuál es?-pregunto Kanon acomodándose en su silla detrás del escritorio

-Que cuando yo decida no hacerlo más, usted me dejara en paz-dijo decididamente el de mirada turquesa

-Me parece buen trato, claro esta no te daré nada hasta que terminemos ¿estás de acuerdo?-pregunto el mayor

-Si lo estoy, ¿Cuándo vengo entonces?-pregunto Milo con indiferencia

-Si quieres mañana, como a las 8 pm-dijo Kanon con una sonrisa.

-¿Y cómo voy a salir? Es decir a esa hora tengo entendido hacen un rondín-

-Solo dices que me vienes a ver a mí y ellos te dejaran pasar- dijo con naturalidad el oji verde

-¿Y esto vamos a hacer todas las sesiones?-pregunto Milo

-Claro que no, en las sesiones soy profesional-dijo cínico el mayor

-¿Y qué haremos entonces?-pregunto con fastidio el rubio

-Ve y acuéstate en el diván- dijo el mayor con una ceja levantada

-¿Al diván? Está bien-el rubio con indiferencia, se acostó en el diván y observo a su médico.

-Bien comencemos por, tu infancia ¿Cómo la consideras?-pregunto Kanon con un porte de verdadero psicoanalista, con sus lentes y una libreta.

-No lo sé, buena supongo-dijo el rubio cansado

-Mmm ya veo, cuéntame sobre tu madre-dijo Kanon mirando al menor

-¿Que hay con ella? Fue una madre como cualquiera… más bien fue una cualquiera-dijo Milo con frialdad

-¿Asi por qué?-pregunto el psiquiatra

-¿Por qué? No lo sé la verdad, solo fue así- dijo Milo con indiferencia

-Pregunto ¿Por qué la considerabas una cualquiera?- pregunto interesado Kanon

-Porque lo era, yo soy producto de eso ¿sabe? Si el ella no se hubiera metido con Luca nada de esto hubiera pasado- dijo Milo mirando sus muñecas, las cuales estaban en vías de recuperación

-Ya veo, ¿no te llevas con tu padre verdad? –inquirió Kanon

-No tengo padre-dijo quedamente el joven

-Ya veo-

°*°*°*°*°*°

Ángelo Giudicci era un hombre como pocos, el era decidido, agresivo y hasta caprichoso. Era un hombre singular, su violencia era lo que lo caracterizaba y sobre todo en los bajos mundos. Se decía que él era el hombre más cercano al mafioso más peligroso de la península Siciliana.

Había ingresado a St. Rosenrot hacía ya casi 2 años, después de haber asesinado a su novia y al hombre con la que lo engañaba. Era irónico debió haber terminado en la cárcel, pero comprobaron que padecía de neurosis patológica. Al parecer sin que él se diera cuenta su agresividad no era normal.

No sabía exactamente que era peor la cárcel, o el manicomio. Aunque había que admitir que ese lugar no era tan desagradable. Quizás lo que le molestaba en las noches, al grado de la locura era la culpa. Esa culpa que lo asfixiaba y le oprimía el pecho cada que recordaba sus actos. Por a esa mujer la cual había amado, y Dios sabía que así era, pero ella lo había engañado de peor forma. Quizás era verdad que estaba loco, pero de culpa. Muchas veces tuvo pesadillas, crisis y malos ratos por sus recuerdos. Esos recuerdos que aullaban y aparecían como fantasmas para atorméntalo el resto de sus días.

Ángelo o Dead Mask como le había apodado la prensa después de lo de su novia y el amante esta, permanecía sedado la mayor parte del tiempo. Era un sedante ligero, por lo que estaba consiente pero en un estado de tranquilidad total. Algunos meses antes había decidido que por las noches lo sedaran completo, aunque no podía ser siempre, ya que eso a larga le haría daño.

**************

Kanon se había quedado callado algunos minutos viendo al rubio, mientras que este miraba la ventana con curiosidad. Milo no pensaba colaborar y eso molestaba a Kanon. Ya que aunque no fue un psiquiatra muy profesional, le gustaba ser respetado por los logros que alcanzaba con cada uno de sus pacientes. Tal vez lo que más rabia le daba era que si no lograba hacer que Milo se abriera con él (y decía de la forma psicológica) lo mandarían con su hermano Saga. Y ahí seguro él le haría progresa, dejándolo como un mediocre. Siempre era igual con él, lo dejaba siempre como un mediocre, un bueno para nada, alguien que no merecía su trabajo. Por eso se esforzaba, hipócritamente pero se esforzaba. Para que un día lo reconocieran como Kanon Kraniotis y no como el hermano, ni el gemelo de Saga Kraniotis.

-Bueno vayamos al grano ¿Qué es lo que sucedía en tu vida?-pregunto Kanon después de analizar la situación

-Nada-dijo Milo mirando la gran oficina

-¿Nada? Por nada no se suicida la gente, debe haber algo que te molestara ¿Tu padre? ¿Tu madre? ¿Tus hermanos? ¿Qué?-pregunto Kanon mirándolo fijamente

-Nada, no me molestaba nada-dijo Milo mirando a los ojos al mayor

-Algo paso, lo sé ¿Te violaron? ¿Te tiraste a tu madre? ¿Tu padre te toqueteaba? ¿Qué?-pregunto de nuevo Kanon

-No, nada de eso. Es repulsivo lo que pregunta ¿Sabe?-dijo Milo mirándolo enojado

-No, no es repulsivo, es la verdad-dijo el mayor fastidiado- Si no piensas colaborar, no sé qué es lo te sucede- dijo Kanon dejando la libreta a un costado de él.

-Sabe simplemente me canse, me canse de despertar por las mañanas y mirarme al espejo, me canse de la gente, de la escuela, de mis amigos, de las novias, de mis padres, de mi madre muerta. Me canse de todo y de todos- dijo Milo mirando a Kanon haciendo un gesto adolorido

-¿Cansancio? Veamos, la vida no es sencilla y mucho menos justa eso ya lo deberías saber. Cansancio no es la razón, porque todos en cierta medida estamos cansados de hacer lo mismo- dijo Kanon sacándose los lentes de encima

-Esa es mi razón-le dijo Milo a Kanon

-Háblame sobre tus hermanos ¿Son buenos contigo?-pregunto el mayor

-Claro los mayores, por que los otros son unos mocosos entrometidos, metiches y sobre todo odiosos, junto con la víbora de su madre son insoportables- dijo Milo con rencor en su voz

-Ya veo, ¿Te molestan?-

-Demasiado, a veces siento que no los soporto-dijo Milo con enojo

-¿Sabes cuál es tu problema Milo? Reprimes demasiados sentimientos, no dices lo que sientes, no es malo decirlo de vez en cuando- dijo el peli azul

-¿Y si nadie te escucha?-pregunto Milo

-Ahora yo seré quien escuche ¿Cómo te sientes?-pregunto el medico

-Mal-

-¿Por qué mal?-indago el psicoanalista

-No lo sé, no siento nada es como sentir vacio-dijo quedo el rubio

-No te preocupes esa sensación pronto se irá-dijo el mayor

-Yo necesito… nada-dijo Milo volviendo a clavar su mirada en la ventana

-¿Qué necesitas?-pregunto Kanon

-No lo sé-dijo Milo- Creo termino la sesión- agrego antes de levantarse y dirigirse a la puerta

-Si, efectivamente. Nos veremos mañana entonces. Tu próxima sesión es el miércoles, te mandare a llamar como hoy-dijo Kanon acomodando sus anotaciones

-Entendido- dijo el rubio antes de salir hacia el comedor.

Kanon se sentó de nuevo en su silla detrás del escritorio y empezó a meditar lo dicho por el joven. Sabía que escondía algo, entre toda esa rabia y tristeza algo escondía. Y él Kanon Kraniotis lo descubriría, tarde o temprano lo descubriría, y algo le decía que sería temprano.