Como saben los personajes no me pertenecen

"La razón nos ayuda a pensar con claridad las cosas, el amor nos hace cometer las peores locuras…. los que usan la razón es porque alguna vez fueron victimas del amor"

Capitulo 4. Miedo a amarte

Rosalie´s POV

Observe por la ventana como Emmett entraba a su Jeep mientras esperaba a Alice, él alzó su vista en mi dirección más sin embargo me oculte detrás de las cortinas, no quería que él supiera que lo deseaba de la misma forma que él; sentir su mano sobre la mía hizo que todos aquellos temores se desvanecieran, por primera vez estaba experimentando la confianza hacia otra persona que no fuera yo, Emmett me transmitía una infinidad de nuevos sentimientos. Toqué mis labios al recordar nuestro primer beso, se que estaba cometiendo un erro de enamorarme del enemigo y más al a ver advertido a Jasper que no debía enamorarse de los Cullen. Pero como no hacerlo si ellos eran perfectos, y pensar que desde que el intento besarme en el auto yo huí a los brazos de otro hombre para olvidarlo y hacerme a la idea de que jamás podríamos estar juntos, esos miedos solo reconfirmaron que estaba enamorada de Emmett Cullen, lo recordé en cada beso dado por otro hombre, en cada caricia e inclusive su imagen se apareció en mi mente cuando estaba teniendo sexo con un viejo amigo. Me alegre al ver que él estaba esperando por mí afuera del departamento, estaba celoso de que otro hombre me tuviera en sus brazos y él no pudiera ser ese hombre. Acepto que cuando Jasper me habló para avisarme que los Cullen irían a nuestra casa a cenar una felicidad invadió mi cuerpo pues estaría cerca de él. Cuando ellos llegaron la Rosalie fría y calculadora salió sin ni siquiera ser llamada actuando y tratando despectivamente a Emmett.

En el instante en que pasamos a la mesa él se sentó a mi lado, observando cada movimiento que realizaba, inclusive no quería comer al tenerlo tan cerca, estaba completamente nerviosa por tenerlo a mi lado. Él me observo y me coloco una rebanada de pizza en mi plato.

—La comida no llega sola— Dijo bebiendo de nuevo un trago de cerveza.

—No te pedí que me dieras— Respondí automáticamente con el mismo tono frio y desafiante que siempre usaba con los hombres.

—Tranquila, no actúes como si fuera tu enemigo.- Aquellas palabras hicieron darme cuenta de mi realidad, él era mi enemigo, jamás podríamos ser amigos o novios e inclusive en casos extremos amantes. Desvié mi mirada y seguí comiendo, dirigí toda mi atención hacia Alice, con la cual hablaba sobre ropa.

La situación se estaba volviendo incomoda al estar cerca de Emmett y no poderme perder en sus brillantes y puros ojos dorados, ver sus lindos hoyuelos seguidos de una amplia sonrisa, quería estar con él pero mi orgullo estaba siendo más fuerte que yo como para aceptar frente a él lo que sentía. Sentí la mano de Emmett sobre la mía, el tacto de su mano, era algo inolvidable, sus caricias eran únicas en su tipo pues me mostraban un sentimiento puro de protección, se que él pensó que retiraría mi mano pero jamás lo hice, quise darme ese gusto por sentir su calidez; me sorprendió cuando sugirió que Alice y Jasper salieran a comprar un pastel pero que él no iría pues su excusa era que no se sentía bien para manejar, mentira estaba buscando tener un tiempo a solas conmigo.

Cuando mi hermano y Alice abandonaron la casa, él se acerco a mí y me observo fijamente, estaba nerviosa pero sabía a donde iba a terminar todo este juego, la pregunta era ¿estaría dispuesta a seguirlo? Y sin darme cuenta tomó mi barbilla al escuchar que mi hermano se alejaba de la casa, sus dedos recorrían mi rostro con delicadeza grabándose cada forma y cada textura que encontraba en el. Mientras él disfrutaba yo estaba luchando internamente en besarlo o no, era mi enemigo un enemigo el cual deseaba desde la primera vez que lo vi, sus intensos ojos dorados hacían estremecer mi cuerpo, fue en ese momento que olvide razonar y me dedique a disfrutar. Rodee su cuello con mis brazos y junte mis labios con los de él, era la sensación más placentera su loción quedaba impregnada en mi, perdí por completo la razón. Su beso me hacia experimentar una sensación de placer que nadie había logrado, su respiración era agitada, sentí sus grandes pero delicadas manos recorrer mi espalda formando pequeños círculos, no pude reprimir más y deje escapar un gemido, Emmett Cullen me estaba matando de placer con tan solo tocar por encima de mi ropa mi espalda, estaba perdiendo todo el oxígeno más sin embargo no lo necesitaba, no mientras lo siguiera besando, mi pecado sería haberme enamorado del enemigo mi castigo nunca estar a su lado.

—Rose, te quiero— Pronuncio al separase de mí y observarme fijamente a los ojos.

—Yo. . .- No sabía que responderle. Quería decirle que yo también lo quería pero no era correcto, no debíamos dejarnos llevar por el momento.

—No permitiré que nadie te haga daño ni mucho menos lo hare yo, déjame protegerte, quiero ser el guardián de mi ángel.

—Emmett, yo.- Sus palabras se escuchaban tan sinceras, su mirada me decía que todo lo que el deseaba era mi amor y no mi cuerpo, él quería que yo confiara en él, era sincero debía admitir, pero ¿cómo creer?

Cada vez que escuchaba mi nombre salir de sus labios me hacían sentir la mujer más feliz del mundo, quería ser la única en su vida, anhelaba ser la dueña de su corazón, pero lo que había ocurrido con nuestros padres me impedía a ser feliz a su lado, debía vengar la muerte de mis padres, las personas que tanta falta me habían hecho durante años. Emmett solo me observaba, se encontraba discutiendo con si mismo, pero su abrazo hizo que toda mi barrera se derrumbara, él deseaba protegerme, lo sentía en la calidez de su abrazo, tan fuerte, tan protector, que no pude evitar soltar un pequeño sollozo, estaba realmente feliz de que él me amara de esa forma y que no le importara la forma en como lo trataba más sin embargo debía ser sincera conmigo y con mi hermano, éramos enemigos.

—Emmett… es mejor que me aleje de ti— hable retirándome de su abrazo pero él evitó que lo hiciera, me acercándola aún más a su pecho, yo de igual forma no quería dejar de sentir la calidez de su pecho ni mucho menos dejar de aspirar su fuerte y embriagante loción.

—Rose, déjame ser tu guardián no me importa que tengas novio.

— ¿Novio?- Era verdad, el no sabía, que ese hombre solo era un viejo amigo con el cual pasaba el rato cuando me sentía sola.

—Eso no importa Rose, solo…

—No Emmett, entiende lo mejor será que estés lejos de mí.- Dije al fin al separarme de él y dirigirme hacia mi habitación y dejar a un Emmett desconcertado. Me despedí de él desde la ventana, aunque claro no lo sabía, esto cada día serpia más difícil de llevar si permanecíamos de esta forma.

Me alejé de la ventana al escuchar la voz de Jasper llamarme desde el estudio, baje y entre, él se encontraba molesto con el teléfono en mano; me lo entregó y salió de la habitación.

—Rosalie hija, ¿cómo has estado?

—No soy tu hija, Aro solo dime que es lo que quieres—Le cuestione al reconocer su hipócrita voz.

—Vaya veo que mis dos hijos se encuentran molestos, se porque esta molesto Jasper pero tú, ¿tiene que ver algo con los Cullen?

—Claro que no, dime que es lo que ocurre ¿por qué Jasper salió molesto?

—Por que los planes cambiaron, no deseo que mates a Carlisle ni mucho menos a Esme, ellos no deben morir si no sus hijos— Relató muy seguro de su plan. Me sorprendí al escuchar que nuestra misión era matar a Emmett y a Alice, no podía creerlo, conocía muy bien el carácter de Aro y si lo desobedecíamos podía ser un enemigo muy peligroso.

— ¿Por qué? — Le cuestione tratando de sonar indiferente.

—Espero que no te hayas enamorado de Emmett, recuerda que es hombre y como tal solo desea tener tu cuerpo, pero jamás te amará, te engañara como todos lo han hecho, tú no les importas. Hija eres más inteligente que tu hermano inclusive si él no cumple con la misión tú la tendrás que terminar así que recuerda muy bien mis palabras, no te dejes seducir con su carácter de hombre compresible ni mucho menos de su música, sólo es un truco.

—No te preocupes por eso Aro, lo se muy bien y jamás permitiré que Emmett me dañe— Las palabras de Aro me hicieron entrar en razón, Emmett no sería la excepción, tanto interés era una simple mentira que se creaban para que las mujeres cayeran rendidas en sus camas. Que tonta al creer que podía ser diferente. Finalicé la llamada y salí del estudio camine en busca de Jasper necesitaba hablar con él y aclararle las cosas y nuestra realidad.

El amor nos hace perder la razón en cuestión de segundos, la razón nos hace perder el amor para siempre. Encontré a Jasper sentado en las escaleras ocultado su rostro entre sus manos, me senté a su lado, no sabía como tratar el tema con él de modo que no se molestara pero seria difícil hacerlo entrar en razón cuando sabía perfectamente que el ya estaba enamorado perdidamente de Alice.

—Jasper olvídate de ella, es nuestro enemigo, recuerda la tercera regla— Dije sonando fría.

—Para ti es fácil porque ningún hombre te ha ama, solo desean tu cuerpo, por eso jamás entenderás que se siente amar a una persona que te quiera como eres.

— ¿Dices que Alice te ama como eres? No digas estupideces Jasper ella no sabe que nosotros solo venimos para matar a sus padres los cuales ya no son nuestro objetivo sino ellos, dime ¿acaso ella te seguirá amando al conocer la verdad? Tiene razón ningún hombre me amara siempre me eh dicho lo mismo, no necesito que me lo recuerdes, pero al menos no sufro por una mentira, que amor tan sincero tienes Jass— Reproche molesta su comentario, era el mismo que me había dicho Aro estaba consciente de ellos pues esas palabras me las repetía una y otra vez, pero fueron dolorosas al escucharlas por parte de mi hermano, la única persona en la cual confiaba.

—Rose, lo siento no era mi intención decirte eso…— Trato de disculparse.

—Alice será bella, sincera, alegre y toda las buenas cosas que pueda tener una mujer pero recuerda esto Jasper, tú eres igual a mí o inclusive peor pero la diferencia de ambos es que yo si acepto lo que soy y tú no— Finalicé la conversación dándole la espalda a Jass.

Subí a mi habitación y me deje caer sobre la cama, escuche que Jasper tocaba la puerta insistiendo en que debíamos hablar y aclarar las cosas pero sabía muy bien que ya todo los habíamos dicho, ahora conocía que ni él me amaba, varias lágrimas comenzaron por recorrer mi mejilla, las toque con la yema de mis dedos cuestionándome cuando había sido la última vez que había llorado mi respuesta fue hace 12 años cuando mis padres habían muerto trágicamente frente nosotros, desde ese día me había prometido que jamás crearía un vinculo con alguna persona ni mucho menos lloraría por alguien, las promesas si hicieron para romperse y yo lo estaba logrando.

A la mañana siguiente desperté temprano como siempre aunque el clima era más frio que otros días sumando a esto estaba cayendo una fuerte lluvia, me levanté de la cama y camine al baño para realizar mi rutina diaria. Bajé a la cocina y me encontré con un Jasper alegre, pase de largo sin saludarlo, solo quería olvidarme de sus palabras y actuar como lo venia haciendo años atrás. Tomé las llaves de mi auto y salí de la casa ignorando la fuerte lluvia que estaba cayendo, espere a Jasper dentro del auto mientras lo hacía encendí la calefacción junto con el estéreo trate de relajarme en mi espera pero fue imposible pues Jass entraba al carro mojando mi rostro con su cabello. Ignore su acción pues sabía que lo había hecho intencional para calmar el ambiente pero el conocía mi forma de ser y esto no arreglaría absolutamente nada. Conduje lo más rápido que pude hasta la universidad y como siempre Alice y Emmett se encontraban esperándonos debajo de un paraguas sostenido por el oso. Estacione mi porsche junto al Jeep blanco de Emmett, estaba lista para hacer sufrir a Emmett tenía que dejar en claro cual era mi posición en este momento de igual forma aunque no contara con la ayuda de mi hermano yo me encargaría de terminar con el trabajo sin ningún problema.

—Rose, eh pesando bien las cosas y tienes razón, lo de Alice fue algo estúpido y estoy dispuesto a seguir con el plan.

—Lo mejor es que te hagas novio de ella si no quieres que sospeche, de igual forma el dolor será mayor. —Respondí con la misma indiferencia la cual sabía que Jasper odiaba.

—Rosalie no era mi intención decirte que…

—Jass las personas no dicen las cosas por que si, siempre existen motivos así que descuida seguiremos siendo los hermanos perfectos ¿de acuerdo?

—Se que aun estas molesta y que mis disculpas son una perdida de tiempo, pero recuerda esto Rosalie yo te amo y siempre cuidare de ti.

—Basta Jasper, Alice te espera— Termine la conversación bajando del auto y dejando a un Jasper desconcertado por mi actitud.

Salude a Alice e ignore a Emmett por completo, para mí él ya estaba muerto como todos los hombres que me rodeaban, no quería relacionarme con ninguno de ellos ni mucho menos mantener una conversación; camine hacia mi salón de clases y espere a que la pequeña duende llegara cuestionándome sobre mi comportamiento, cerré mis ojos exasperada por escuchar los comentarios de los hombres acerca de lo fabulosa que me veía ahora, así como los celos de las mujeres. Alice entro al salón provocando todo un alboroto como de costumbre tomó asiento detrás de mí y comenzó a cuestionarme sin parar, no sabía en que momento dejaría de preguntar y me permitiría responder alguna de sus preguntas. Cuando intente hablar la maestra había llegado. Las clases pasaron de forma lenta más no me importaba que el tiempo fuera despacio ya que me ayudaba a evitar ver a Emmett. Mis intentos por quedarme más lejos de él se terminaran pues el timbre que anunciaba la hora del almuerzo nos obligo a que nos volviéramos a ver. Alice dejó de cuestionarme acerca de mi comportamiento ahora solo se limitaba a hablar sobre la relación que llevaba con mi hermano; mi sonrisa era fingida pues no aprobaba para anda esta relación más sin embargo al pensar en el final que les depararía sería mucho mejor el resultado.

Entramos a la cafetería y caminamos hasta llegar a la mesa en donde nos esperaba un Jasper serio y un Emmett desconcertado, Alice saludo a Jasper con un beso en la mejilla haciéndolo cambiar el humor, mientras que yo solo mire a Emmett y le dedique mi mejor mirada de indiferencia. Nadie menciono palabra alguna solo nos limitábamos a desayunar, la pequeña duende comenzó hablar sobre su próxima pasarela en la cual necesitaba de mi ayuda y la ayuda de Emmett pues requería un modelo masculino para la ropa, yo no me negué pues eso implicaba pasar más tiempo junto a Alice pero al escuchar que el oso había aceptado no deseaba formar parte de eso pues lo que menos deseaba era permanecer al lado de él. Termine de comer y me abandone la cafetería sin mencionar palabra alguna, necesitaba estar sola como siempre, no quería la interacción de otro ser humano, pensé en entrar a mi carro pero no era el mejor lugar para estar sola por lo que recordé el pequeño jardín en el que había estado el primer día, apresure mi paso y atravesé toda la universidad hasta llegar de nuevo a mi refugio. El día aunque era lluvioso no me importo sentarme sobre el pasto mojado, inclusive olvide que la lluvia había mojado por completo mi ropa y mi cabello, sentía como la fría lluvia me ayudaba a olvidarlo aunque de una forma dolorosa.

No supe cuanto tiempo permanecí bajo la lluvia ni mucho menos sabía donde me encontraba, solo pude sentir un cálido pecho y dos fuertes brazos rodear mi cintura, la calidez era relajante junto con el sonido de una suave melodía, trate de abrir mis ojos pero no podía, por lo que permanecí en la misma posición por unos minutos más. Respire un olor muy familiar, parecía la fuerte loción de Emmett, pero ¿cómo yo podía estar con él si me encontraba debajo del árbol? Abrí mis ojos de golpe al escuchar su ronca voz pronunciar mi nombre, me encontraba en una habitación obscura decorada por cuadros de obras famosas, frente a nosotros había una repisa cubierta por libros y disco de música, giré mi mirada hacia mi lado izquierdo y había un enorme ventanal que daba paso a los rayos de la luna. No entendía porque razón me encontraba en esta habitación en ¿ropa interior y abrazada de Emmett? Me levante de un solo salto provocando que él despertara de su sueño. Lo observe enojada por la situación en la que nos encontrábamos y él al ver que no sabía nada se dispuso a hablar.

—Tranquila Rose, nadie sabe que estas aquí— Dijo un Emmett muy tranquilo.

—Explícame porque estoy aquí—Le ordene al cubrir mi cuerpo con la sabana.

—Porque te desmayaste, ¿en que pensabas? ¿Por qué permaneciste demasiado tiempo bajo la lluvia?

— ¿Desmayarme? — Era verdad, yo me encontraba bajo la fría lluvia, como pude ser tan estúpida, pero la pregunta ahora era ¿por qué él? — ¿Cómo fue que me encontraste?

—Después de que saliste de la cafetería te seguí, no se porque te comportaste de esa manera, necesitaba saber, pero no te podía encontrar hasta que recordé cuando habías escapado el primer día de clases y se te vi, inmóvil, al principio creí que estabas fingiendo, pero al ver tus mejillas rojas y ver que tu respiración era muy lenta entendí que no te encontrabas bien, por lo que corrí hacia ti y fue ahí que me di cuenta que tu cuerpo estaba muy frió, te tomé entre mis brazos y te traje a mi casa, no sabía que hacer por lo que solo retire tu ropa y te metí en la bañera con agua caliente, necesitaba regresar tu temperatura, pero tus labios seguían teniendo el mismo color azul.

—Y decidiste meterme en tu cama, que plan tan más ingenioso Emmett, porque no solo te ahorras todo esto y dices que solo lo hiciste para después alardear con tus amigos de que me metiste en tu cama.

—Rosalie jamás haría eso, no todos los hombre somos iguales— Respondió molesto por mi comentario. Sentí como lo había lastimado, pero no podía hacerme a la idea de confiar en él no debía.

— ¿Jasper sabe que estoy aquí?

—No.

— ¿Entonces? ¿Acaso no ah preguntado por mí?

—Le dije que te había visto salir con un chavo, le entregue las llaves de tu auto y el las tomó y se fue junto con Alice.

—Emmett, en ese caso debo irme, no quiero preocupar a mi hermano- Dije en busca de mi ropa, pero no podía ver debido a la poca visibilidad de la noche.

—Rose, por favor, quédate.

—Emmett, no confió en ti y jamás lo hare, todos los hombres son iguale no excepción alguna — Exclame enojada al escuchar sus suplicas.

—¡Basta! Deja de decir eso— Me respondió acercándose a mi y abrazándome fuertemente. En su voz escuche la desesperación que sentía al no saber como expresar aquel amor que sentía por mí, pero como podía creerle, solo llevábamos 3 días de vernos, ¿cómo podía estar enamorado de mi?- Rose, y no deseo tu cuerpo, no anhelo tener tu belleza, lo único que pido es que me dejes entrar a tu corazón.

—Pides demasiado— Dije respondiendo al fin a su abrazo. Eran los momentos más tormentoso de mi vida, quería solo borrar el pasado y dejarme llevar por el presente pero eso me era imposible, Aro estaba de por medio, debíamos cumplir un trabajo o de lo contrario nosotros pagaríamos las consecuencias.

Varias lágrimas comenzaron por recorrer mi rostro finalizando en el pecho de Emmett, sentí como él me acercaba más a su cuerpo, trataba de calmar mi llanto sin saber que el causante de esto era él. Me separe lo observe directo a los ojos, su mirada dorada me observaba fijamente, su atractiva sonrisa torcida de apareció en su rostro, acerco sus labios a mi oído y susurro un te quiero, yo me aferre a su cuello al escucharlo decir eso, coloco sus manos sobre mi cintura y alejó, no quería seguir viéndolo y mentir que no sentía nada por aquel enorme oso, amaba todo de él, pues era el niño que me había robada mi corazón cuando éramos pequeños, era el causante de que no confiara en los hombres, pues ninguno pudo regresarme algo que había perdido y ahora él me pedía que confiara en él, ¿cómo hacerlo? Todo lo que yo me decía era verdad, ningún hombre me amaría por lo que soy sino por lo que tengo, todos los hombres solo verían en mí a una diosa más no a una mortal, Emmett veía ambas cosas, pero ¿cuál deseaba? Se que yo solo complicaba las cosas pues sabía ciegamente la respuesta, mi Emmett veía la mortal, a la mujer de la infancia la cual había dedicado aquella hermosa melodía de amor, la mujer que había enamorada con tan sola observarla con sus deslumbrantes ojos dorados y hermosos hoyuelos. Acerco sus dedos a mi rostro y lo recorrió lentamente, nuestra diferencia de temperatura era diferente pues la mía aun seguía fría pero la suya era tan cálida que cerré mis ojos automáticamente y me deje llevar, su aliento era como fuego el cual fundía poco a poco el hielo que me rodeaba más sin embargo no podía fundirlo por completo. Delineó cada facción de mi rostro como si fuese un niño el cual quiere descifrar algo nuevo y misterioso, sus dedos dejaron de moverse y dio paso a sus labios, eran tan ardientes y demandantes que me fue imposible no besarlos, la suavidad con lo cual se movía eran inocente, pero el rito aumento poco a poco, sus manos descendieron y retiraron la sabana que cubría mi casi desnudo cuerpo, las colocó en mis caderas y me acerco a su cuerpo, ambos sabían como amoldarse al del otro era como si fuésemos hecho como dos rompecabezas, nuestras respiraciones eran agitadas, su lengua pedía acceso a mi cavidad yo lo permití y dejé que se deleitara, yo moví mis manos y recorrí su musculo y fuerte abdomen, el oxígeno estaba llegando a su limite, si no me separaba de él mis pulmones explotarían.

—Rose, déjame cuidarte.

—No soy una niña a la cual deban cuidar, basta—Exclame furiosa, no lo quería cerca de mí ni mucho menos que me cuidara, él debía cuidarse de mí.

—Yo te quiero en verdad, confía en mí.

—Debo irme Emmett, dudo que tarde en llegar Alice o tus padres y no quiero que me encuentren en este estado, ¿podrías regresarme mi ropa?

—Ellos jamás llegaran Rosalie, estamos en mi refugio, no podía llevarte a mi casa y este lugar es un secreto para todos, solo me prometí traer a una sola mujer.

—Espero no ser yo— Respondí fríamente.

—Solo ti, a la dueña de mi canción, a la niña que me cautivo cuando era un niño, a la pequeña rubia con sonrisa brillante.

—Basta Emmett, no soy la niña que crees, no soy la mujer que esperas, solo llévame a casa y olvídate de mí.

Lo alejé de mí y me cubrí de nuevo con las sabanas, estar cerca del gran oso no me hacia pensar con claridad, encontré mi ropa y me cambie lo más pronto que pude, salí de la habitación y camine hasta la entrada principal de la pequeña casa, no había muebles ni lujos, solo un gran piano en el centro del lugar, en donde se encontraba Emmett, sus ojos estaban cerrados sus manos sobre las teclas del gran instrumento, la música comenzó por escucharse en todo el recinto, mi corazón comenzó por palpitar aceleradamente, mis ojos se cristalizaron al reconocer la melodía, me hizo recordar de nuevo mi pasada en el cual él formaba parte. Aquel día en que mis padres salieron y su mamá nos cuido y él toco para hacerme reír, fue la primera vez que experimente el amor, la primera vez que me sentí amada por alguien. Me acerqué a él lentamente, abrió sus ojos al sentir mi presencia, me sonrió como siempre.

—Basta Emmett, no se que esperas de mí jamás te voy a amar, entiéndelo, además me encuentro comprometida con el hombre con el que me viste en Seattle, así que olvídate de mí. — Al pronunciar aquellas palabras y dejar de escuchar aquella suave melodía hizo que miles de cuchillas se clavaran en mi corazón, me estaba auto matando pero como no hacerlo si mi misión en Forks era la de matar a los Cullen no de enamorarnos de ellos.

—Escúchate Rosalie, ahora me dices que estas comprometida, ¿y que es todo este juego?

—Yo no acepte jugar, tú lo elegiste Emmett Cullen. — Como decirle la verdad, como confesarle que al igual que él yo estaba enamorada desde que lo había visto tocar el piano, pero había alguien que lo impedía… Aro.


Hola a todas las que leen este fic :D ,,, no había tenído tiempo de terminar este capitulo ni mucho menos subirlo porque estaba en examenes finales de mi carrera de Diseño Gráfico :D pero como ya termine este semestre me dispuse a subirles este capitulo,, espero que les guste muche tanto como a mi :D la cancion que Emmett toca se llama mika´s song by Yiruma . Es un pianista coreano se los recomiendo ampliamente ^^ ... por favor dejen sus reviews para saber si les gusta o no, es muy importante :D ,,, y para las que dejan muchas gracias por tomarse ese tiempo para agradecir y alentarme a seguir escribiendola :D