CAPITULO 4: PIERRE

Había pasado un mes desde que Arthur inició a trabajar con Francis. Los primeros días al ser el inglés la novedad del lugar, atrajo clientas al por mayor pero pasados los primeros quince días, este numero se fue restableciendo, quedándose con la mitad de las clientas que frecuentaban el lugar al inicio. En vez de sentirse desilusionado, Francis agradeció por ello, estaba seguro que no soportaría ni un segundo mas tener su tienda llena todos los días ni mucho menos el de ver como sus clientas intentaban ligar a su trabajador.

Luego del primer traje que estrenó el chico en su primera salida en público como un "hombre nuevo", la línea de ropa para caballeros fue inaugurada, siendo Kirkland el porta voz de esta. Las clientas mayores quedaron maravilladas, comprando la colección completa de esa temporada y otras mas, atraídas por el uniforme del oji verde, mandaron a hacerles vestimentas parecidas a sus sirvientes varones.

Con todo ello, Francis empezaba a sentirse realizado y aunque cada vez que tenía algún intento de interacción romántica con el inglés, su cerebro estaba ahí para regresarlo a la realidad recordándole que no tenia porque enamorarse del chico; en cambio, empezó a interactuar mas seguido con Pierre, dejando a un lado a Mark. Pierre resultó ser una persona muy interesante y culta, le encantaban los paseos por el parque y relajarse con una copa de vino tinto, cosa que para Bonnefoy era maravillosa puesto que a él le gustaba hacer esto último. Realmente fue inevitable para él no hacer "click" con el oji marrón.

Ahora, siendo domingo por la tarde, el oji azul se encontraba con Elizavetha en una cafetería de la zona, ambos habían decidido reunirse a conversar. Bonnefoy fue el primero en hablar, comentándole lo sucedido hace un mes, presumiéndole la llegada de un nuevo miembro al staff de Bovary, diciéndole como lo conoció y bajo que parámetros contrató al chico. Para Elizavetha fue inevitable no reírse ante lo que escuchaba, nunca imaginó ver a alguien que decidiera contratar a su propio asaltante y peor aun, convertirlo en el porta voz de su nueva línea de ropa para caballero.

-enserio que estas demente- le reto, no reponiéndose aun de la risa que la noticia de este le había provocado.

-¡no lo estoy! Solo no podía dejar desamparado a un pobre chico- se explicó, mirando a la chica fijamente a los ojos.

-a otra con ese cuento Francis. Tu y yo sabemos bien que algo de él te cautivo- le contra dijo, no por nada conocía bien a su amigo.

El francés suspiró -lo admito, tiene lindos ojos pero esa no es la razón por la que lo haya contratado-

-¿no será que él también es uno de tus "chicos de temporada"?- preguntó curiosa, algo le decía que estaba en lo cierto.

Francis negó con la cabeza –miles de veces me he dicho que no, no puedo enamorarme de mi trabajador-

-no es que no puedas enamorarte de él, es que no quieres- corrigió la oji verde -¿acaso aun no superas lo de George?-

-¡no me hables de él!- ladró, el solo escuchar el nombre de su primer pareja /y amor/, hacia que sus tripas se retorcieran –además él ya es parte del pasado- agregó en un tono amargo.

-un pasado que te persigue como si fuera una maldición- añadió Elizavetha, remembrando sus últimos cuatro años de amistad con el francés –admite que ninguna relación te ha funcionado desde la de George-

-lo admito- dijo con total apatía –pero no entiendo que tiene que ver con esto-

-tiene mucho que ver- respondió –estoy segura que aun estas traumado por lo que te hizo y es comprensible ¡fue un total patán!-

Bonnefoy asintió, perdiéndose en los recuerdos del pasado, un pasado donde él era mas joven e ingenuo, un pasado donde conocía la palabra "amor" y que se remontaba a su primer año de preparatoria, reviviendo con claridad ese fatídico día donde George, el hombre con el que había salido desde al secundaria, la persona a la que le entregó su primera vez y el ser al que le dio todo su corazón, confesó no amarlo, solo haberlo usado. No fue una confesión como tal puesto que en realidad Francis lo había escuchado mientras se lo decía a otro chico (seguramente su amante) y aunque se sentía despechado y frustrado por saber que toda su hermosa relación en realidad había sido un engaño, decidió salir adelante y olvidarse de su gran amor para siempre.

-¿Francis?- le llamo la oji verde, preocupada por el trance de su amigo -¿estas bien?-

El oji azul regresó a la realidad, enojándose consigo mismo por haber remembrado ese recuerdo del pasado que había jurado no volver a revivir –si, estoy bien- contestó en susurros y con la taza de café aun en su mano –mejor cambiemos de tema, ¿quieres?- intentó sonar animado –Pierre me ha pedido oficialmente ser su pareja, ¿Qué opinas?-

Elizavetha sonrió de forma picarona, a pesar de no haber estado en la ciudad debido a que fue a hacer un reportaje sobre cierto pianista virtuoso del conservatorio de Paris, no perdió comunicación con su amigo y se enteró a detalle de lo que empezaba a tener este con el oji marrón –suena bien pero ¿y Mark?- preguntó, siempre había sido lo mismo, Francis elegía a uno del montón de pretendientes que le rodeaban y luego no sabían ni él ni ella como espantar a los demás -¿Cómo crees que se lo vaya a tomar? Digo, él también te estaba pretendiendo y tu muchas veces le dijiste que no había nadie de por medio-

-lo sé y me siento mal por él y por mi, ahora pensará que soy una puta- enunció de forma dramática.

-¿tú? ¿Puta?- preguntó irónicamente la oji verde –ay Francis, eres re puta- bromeó, sabiendo a la perfección de lo que hablaba.

-Admito que en el pasado nunca fui una blanca palomita pero he cambiado y no quiero que piense eso de mi- sentenció, recordando nuevamente aquellos meses posteriores a su rompimiento con George, meses donde se entregó a los placeres carnales y los vicios etílicos. Meses donde le daba igual si salía con uno o tres a la vez e incluso, donde no le importaba besarse con uno al tiempo que tocaba indecentemente al otro. Sonrió melancólicamente, era una parte de su pasado que deseaba borrar pero que no podía.

-¿Por qué mejor no te olvidas de eso?- ofreció la peli castaño –mejor enfócate en Pierre-

-tienes razón, eso hare-

Una semana más tarde, Mark apareció en Bovary con rosa roja en mano, envuelta en un delicado papel. El corazón del francés se encogió, sentía culpabilidad y no pudiendo callarlo mas, se acercó al neurocirujano y le pidió hablar a solas con él en su estudio. A lo lejos, Arthur observó la escena, no entendía el comportamiento de su jefe ni la insistencia del otro en quererlo conquistar a pesar de que el primero ya tenia pareja –oh- dijo asombrado, atando cabos, concluyendo que seguramente el oji azul no le había dicho al otro que ya tenia pareja.

En el estudio, Francis se acomodaba y desacomodaba el cabello, estaba nervioso y no sabía como explicarle a Mark que ya tenía pareja. El neurocirujano lo miró confuso, no entendía el nerviosismo del otro -¿ocurre algo?- preguntó educadamente, colocando la rosa a un lado y tomando las manos de su interés amoroso. Mientras el francés se debatía en como darle la noticia a Mark, este aprovechaba a admirar el estudio del mejor diseñador de modas de la localidad y de inmediato noto ciertas anomalías, tales como prendas de hombre que no pertenecían a la colección colgadas en los tubos, pantuflas, libros y utensilios de cocina tales como dos platos, dos vasos, etc. No fue difícil suponer que el francés estaba viviendo con otra persona ahí o que daba alojamiento a alguien -¿hay alguien en tu vida?- preguntó, suponiendo que ese alguien era la persona que vivía en el estudio.

Bonnefoy se sorprendió por la pregunta y no le quedó de otra que contestar con sinceridad –la hay- admitió –lo conocí mucho después de ti y una cosa llevo a otra y-y-y … no sabia como decírtelo- confesó –…lo siento-.

A pesar de sentirse mal por la confesión que su interés amoroso le había hecho, comprendió que el amor era así y sabiendo que esa era su derrota, colocó ambas manos en los hombros del oji azul –esta bien, no tienes por qué disculparte- dijo en un tono comprensivo –espero seas feliz- agregó y abandonó la habitación.

Kirkland vio como se marchaba Mark /seguramente para siempre/ y se desilusionó al ver que no ocurrió como en esas escenas de los libros de romance que suele leer. Esperaba ver a Mark saliendo del estudio hecho una furia mientras Francis bañado en lagrimas corría tras este, pidiéndole su perdón y la comprensión necesaria para iniciar una nueva relación. Realmente le hubiera encantado ver eso y mas porque él hubiera actuado como el gallardo príncipe, el gran salvador de su jefe, yendo a protegerlo entre sus brazos y reclamarle e incluso, propinarle un buen derechazo al malvado ser que oso hacer llorar a su princesa. De inmediato sacudió la cabeza, su imaginación lo había llevado demasiado lejos ¡Francis no era una princesa! Y definitivamente ¡no era SU princesa!. Se sintió un poco tonto por lo que había pensado y decidió volver a su trabajo, aun habían hermosas damas a las cuales atender.

Una semana transcurrió sin novedad alguna, Mark ya no volvería y Francis se veía feliz, no solo por el hecho que sus ventas iban viento en popa y que su línea de ropa para caballero era la fascinación total, sino también porque las llamadas de Pierre a cualquier hora del día, diciéndole lo hermoso, adorable, inimaginable y perfecto que era. Las visitas semanales de Pierre rápidamente se transformaron en visitas casi diarias siempre y cuando no hubiera mucho trabajo en la fábrica y con ellas, las cenas y salidas a museos, casas de arte y bares de música en vivo.

Arthur fue el primero en notar los cambios de su jefe; las cenas que compartían, los fines de semana que pasaban juntos y las largas charlas que sostenían sobre cosas ridículas habían quedado en le pasado y cada vez que intentaba entablar una conversación con él, el susodicho Pierre salía a colación. Odiaba que se lo mencionaran, no le interesaba saber que había estudiado el tipo ni que gustos musicales tenia, mucho menos cual era su color o comida favorita, sin embargo, el oji azul se lo decía una y otra vez, obligándolo casi a memorizarlo. No sabia explicarse bien porque pero realmente ese tal Pierre no le caía para nada bien.

Y aunque ese oji marron no le hubiera hecho nada malo, el simple hecho de verlo abrazando o tomándole la mano a Francis, hacia que la sangre le hirviera. No conocía a la perfección a su jefe, era claro eso, pero de lo poco que se jactaba conocer, podía asegurar que ese tal Pierre no era nada mas que una cana al aire en el mar de canas que seguramente el francés tenia y sus suposiciones a pesar de no ser siempre las correctas, en su interior, muy dentro de él, le decía que seguramente con ese sujeto su respetado Bonnefoy no iba a acabar.

Pierre entró sonriente a la tienda, rompiendo el mundo de pensamientos que tenia Kirkland –mon amour Francis!- exclamó de forma melódica, aprovechando la nula afluencia de clientas que había, puesto que ya era hora del cierre –he venido a ver si gustas ir a cenar y luego ir a dar una caminata por el parque con este noble y profundamente enamorado servidor-

Francis sonrió y sus ojos se llenaron de luz –claro que acepto- respondió, corriendo a los brazos del oji marrón –solo espera a que termine de hacer el corte de caja para irnos- agregó.

De solo ver la dulzura de ese par, Kirkland sentía que le daba diabetes y aunque intentó disimularlo, una visible mueca de asco surcó su rostro. Pierre quien estaba dando una vuelta por la tienda, notó aquello y rápidamente se dirigió hacia el oji verde -¿te damos asco?- le preguntó sin una pizca de educación. Arthur negó fuertemente –se me hacen empalagosos, es todo- respondió con franqueza. Pierre lo miró un rato pero luego se fue, estar con el oji azul era mas importante.

Una vez el corte de caja fue hecho, Francis se despidió del inglés, pidiéndole de favor que terminara de limpiar la vitrina y que cerrara el negocio. Arthur una vez se quedó solo, suspiró, el solo hecho de estar cerca del "novio" de su jefe lo ponía tenso.

Pierre y Francis iban rumbo al restaurant, sus manos bien entrelazadas con las del otro y la cabeza del oji azul reposaba sobre el hombro del oji marrón. La noche se sentía fresca, había algo de aire pero no demasiado como para usar suéter. Las parejas que pasaban junto a ellos iban en su propio mundo al igual que los solteros y personas menos afortunadas románticamente hablando.

-hermosa noche- mencionó el francés, admirando desde su perspectiva el cuadrado mentón de su pareja.

-no tanto como tu- respondió el otro, clavando sus ojos color marrón en los azules del otro.

De pronto, su ensoñación se disolvió, producto de un acto de actores ambulantes. La mirada del francés se desvió rápidamente a aquel grupo y sonrió como si recordara algo –a Arthur le hubiera gustado ver esto- comentó para si.

-¿tu empleado?- preguntó el administrador, denotando un poco de celos tras sus palabras -¿Qué tiene que ver él con todo esto?- demandó saber.

-nada… solo que una vez me dijo que le gustaban los actores ambulantes- respondió, no entendiendo porque de pronto la actitud de su pareja había cambiado.

-bueno, si tu recuerdas eso, yo también recordare algo- dijo molesto –hoy lo atrape haciéndonos muecas de asco- declaró con la esperanza de molestar al otro –de hecho se portó muy grosero conmigo mientras no lo vigilabas, deberías despedirlo-

Bonnefoy no sabia a qué venia eso, conocía a Kirkland y sabia que él era incapaz de hacer ese tipo de cosas -¡no!- exclamó, cortando las palabras de su pareja –Arthur es un buen chico Pierre, seguramente malentendiste la situación- le defendió –y no insistas en que lo despida porque no lo haré, es un buen ayudante-

El administrador decidió cortar con la discusión y optó por llevarse al oji azul de la escena. En sus adentros se preguntaba como podía su novio ser tan ciego como para no ver la clase de persona que era su ayudante y tan sordo como para no escuchar su petición de despido.


Primero que nada, quiero hacer una disculpa publica por el mega spoiler que di en los comentarios del captulo pasado pero era necesario para resolver dudas que surgieron. Respecto al capitulo de esta quincena, quise explicar un poco del pasado de Francis para que ustedes entiendan las razones por las que sus relaciones fracasan y mas adelante veran porque realmente no acepta su amor hacia Arthur. Finalmente, gracias por sus comentarios y espero seguir recibiendo aun mas :D. Si tienen alguna queja, sugerencia o duda, comuníquenmelo.

Proximo capitulo: Mayo 12.