Antes que nada gracias a quienes mostráis interés, es muy gratificante. Lo segundo pedir perdón porque en el capítulo 2 dije "periocidad" quise decir "periodicidad", es una de esas palabras que traban la lengua (y los dedos)

Volviendo al capítulo. Por fin la esperanza aparecerá en ellos, pero no os engañéis adoro hacer sufrir a los personajes y no será un camino fácil el que deberán recorrer. Con todo, espero que disfruten y gracias por leer y comentar.

Capítulo 4. Tu luz en mi oscuridad.

Kate despertó un par de horas después. Se dirigió al salón, pero no había nadie.

"Jack" susurró. "Claire" intentó de nuevo. Notó que sus piernas comenzaban a temblar y se sentó en el sofá. Encendió la tele y subió el volumen, no quería dejar que sus pensamientos la atormentaran. Volvió a sentir el pánico consumiéndola, ¿dónde se habían metido? Las lágrimas volvieron a formarse y se encontró llorando.

Jack subió las escaleras del edificio y se plantó delante de la puerta de su apartamento. Claire lo seguía con las llaves en la mano, las introdujo en la cerradura mientras hablaba con su hermano alegremente de su embarazo.

Abrió la puerta, todo estaba oscuro, excepto el salón del que salía el fuerte sonido de la televisión. Entraron en él y se encontraron la imagen dramática de Kate, frente al televisor llorando y con los ojos clavados en la pantalla.

-¿Kate? Oye… ¿qué pasa? –comenzó Jack tratando de mantener la calma.

-Te pedí que no me dejaras. – dijo en un sollozo apagado y frío.

-He ido a comprar la cena… Hey, ¿qué te ocurre? –se sentó a su lado.

-Kate, lo siento fui yo… -Claire fue interrumpida por Jack.

-Claire tranquila. –Jack se dispuso a abrazar a Kate, pero ella no se inmutó. –Kate, no tengas miedo… tanto Claire como yo vamos a cuidar de ti.

-¡No quiero que cuidéis de mí! ¡No soy una cría!

-Lo sé, sé que no eres una cría, pero Claire tampoco lo es y yo tampoco soy un crío, pero los tres necesitamos que nos cuiden. Ella está embarazada; yo soy un desastre; y tú, mírate, Kate…

-¿¡Qué!

-No lo sé, dímelo tú. ¿Por qué estás llorando frente al televisor?

-Estaba sola. –se incorporó y suavizó el gesto.

-No, nunca vas a estar sola.

-Siempre lo he estado.

-Ya no, ahora nos tienes a nosotros. –Y ella se dejó abrazar e incluso le devolvió el abrazo.- Nunca volverás a estar sola.

Kate levantó la vista y se encontró con la sonrisa sincera de Jack. Muy cerca de ellos, observando estaba Claire. Kate le hizo una seña para que se acercara y ella se sentó junto a Jack y se abrazó a su espalda.

-Sabéis que somos los compañeros de piso más raros del mundo. –bromeó la rubia.

-Eso es porque no somos compañeros de piso, entonces tendría que cobraros el alquiler. Vosotras sois mucho más que eso. Tú eres mi hermana y tú, Kate…

-Yo no soy nadie. –interrumpió ella.

-¿¡Cómo que no! –cuestionó él.

-¡No! ¿Quién soy para ti, Jack? La fugitiva de la que tienes que cuidar porque tu madre te lo pidió.

-De eso nada. –Interrumpió Claire con aire de misterio. –Yo jamás hubiera accedido a vivir con una fugitiva a la que considerara culpable, ni por estar con mi hermano y menos estando embarazada. Kate, desde el principio supe que eras alguien especial, incluso antes de que dijeras una palabra. Si no te importa me gustaría que durmiéramos juntas esta noche, pero si no te apetece…

-¿Por qué?

-Porque mi hermano es genial, pero sigue siendo un hombre y yo quiero una noche de chicas. –dijo y guiñó un ojo a Jack.

-Nunca estuve en una fiesta de pijamas ni nada parecido.

-¿¡No! Bueno, esta noche no será una fiesta de pijamas, sólo una noche de chicas…será divertido, tu y yo, sin hombres.

-Gracias, yo también os quiero. –bromeó Jack.

-No seas tonto, ya haremos la noche de hermanos, hay Claire para todos. –comentó Claire y todos rieron.

Por la noche, Kate estaba mucho más tranquila y animada. No sabía que era exactamente eso de "la noche de chicas", pero no quería quedarse sola. Se sentó en la cama con el pijama puesto y esperó a Claire.

-He traído esto. –Claire interrumpió sus pensamientos. Llevaba en la mano una botella de vino. –Es para ti, Jack no me permite tomarlo… por el bebé y eso.

-No, gracias. No me gusta beber sola.

-Está bien, entonces lo guardaré para mi hermano y para ti. –Kate se sonrojó y Claire lo percibió al instante. –Kate, te has ruborizado.

-No es cierto. –Sus mejillas tomaron un color más rojizo y comenzó a sentirse incómoda.

-Perdona, no quiero que hacerte sentir extraña. Sólo quiero que hablemos y nos contemos nuestras cosas. Por ejemplo, ¿Cuántos años tienes?

-Veinticuatro.

-Yo diecinueve. ¿Quieres preguntarme algo? –Kate se quedó pensativa y después habló.

-¿Es niño o niña? –preguntó señalando la tripa de Claire.

-Oh! No lo sé es muy pronto... y no quiero saberlo, voy a darlo en adopción. –Kate frunció el ceño inconscientemente. –No me mires así, ¿qué voy a hacer con un niño?

-Sí, supongo que eres muy joven.

-¿Lo quieres tú?

-Oh, no, no, lo siento yo no…

-Era una broma, tranquila. Bueno, te toca preguntar…

-Yo… estoy cansada, Claire.

-¿Quieres que me vaya? –preguntó Claire apenada.

-No, no es eso, pero… yo sólo quiero dormir.

-Por su puesto. Buenas noches, Kate. –dijo saliendo de la habitación.

-Buenas noches.

Claire se dirigió a su habitación, pero se detuvo al ver la puerta de la habitación de Jack entreabierta.

-¿Jack?

-¡Claire! ¿No estabas con Kate?

-Sí, pero creo que la he incomodado.

-Dale tiempo. Es una chica introvertida.

-Sí, claro. Yo no quería presionarla ni nada parecido… Oye Jack, ¿vas a dormir ya?

-Eh, no, estaba viendo la tele, ¿Por qué?

-¿Puedo quedarme contigo un rato?

-Toda la noche si lo deseas. –y apartó las sábanas para que se acostara.

-¿En serio? –él asintió y ella se acostó en la cama.

Claire se quedó dormida casi inmediatamente y Jack apagó el televisor para acurrucarse a su lado y dormir. Se quedó un rato mirándola, sintiéndose bien por primera vez en mucho tiempo por la compañía en su cama. Ella no era una prostituta de esquina que por la mañana ya no estaría; ella era su hermana, su hermana pequeña que había acudido a él buscando ayuda. Dejó caer la cabeza en la almohada y no tardó en quedarse dormido.

Kate despertó bruscamente de una pesadilla con su padrastro, Wayne, como protagonista. Tomó el reloj digital: marcaba las 4:00 am. Volvió a cerrar los ojos, pero no conseguía dormir, el rostro de Wayne la atormentaba. Miles de vocecitas luchaban en su cabeza por ser escuchadas y los sonidos de la noche se unían a ellas en un canto terrorífico. Decidió que no quería dormir más por esa noche y se levantó. Se dirigió al salón, pero la programación a esas horas de la mañana no era especialmente entretenida. Estaba muy cansada, pero se negaba a dormir y volver a ver a Wayne. Abandonó el salón y buscó la habitación de Claire, esperando que la dejara dormir con ella, pero no había nadie. Continuó sus pasos hasta el cuarto de Jack, suponiendo que se encontraba allí. Abrió la puerta con cuidado y encontró a los dos hermanos durmiendo abrazados. Jack tenía un brazo alrededor de su hermana y ella estaba tan pegada a él que casi se había colado bajo su cuerpo. Se quedó un rato mirándolos sumida en sus propios pensamientos y con una sonrisa involuntaria en la cara.

"¿Kate?" ella dio un respingón al ver a Jack con los ojos abiertos y la mirada perpleja llamándola en susurros. "¿Estás bien?"

"Sí… yo sólo… no puedo dormir" tartamudeó casi delirante. Vio como él se levantaba muy despacio. Claire se retorció entre las sábanas y él la arropó, después se acercó al umbral de la puerta y se situó junto a Kate. Cerró la puerta a sus espaldas para no molestar a Claire y poder hablar un poco más alto.

-¿Seguro que estás bien?

-Sí, he tenido una pesadilla… -se paró en seco al darse cuenta de que había confesado ante él que tuvo una pesadilla. – No es nada, olvídalo.

-No, dime que pesadilla.

-No es nada, Jack. Buenas noches. –y se dirigió a su cuarto, pero él la detuvo.

-¿Por qué estabas en la puerta?

-Pasé y os vi ahí, no lo sé, me pareció adorable. –comenzó a sentirse acorralada y su voz se mostraba angustiada.

-Hey, shh… está bien. ¿Necesitas algo?

-¿Puedes quedarte conmigo? Sólo un momento, si no… -su voz se entrecortaba.

-Por supuesto, tranquila, Kate. Ya te lo dije, no volverás a estar sola. Cualquier cosa que necesites, aquí estamos Claire y yo para dártela.

-Gracias. –Su voz se ahogó en un amago de sollozo.

Los dos se acostaron en la cama de Kate, intentando no rozarse. Jack estaba confuso, Kate era para él una caja fuerte cuya combinación era indescifrable. Intentaba no tocarla para que no se sintiera incómoda, aunque había sido Kate quien le pidió que se acostara junto a ella.

Kate estaba muy nerviosa. Hacía mucho tiempo que no dormía junto a un hombre y hubiera preferido encontrar a Claire en su cuarto para dormir junto a ella. Notó como Jack se apartaba para no tocarla; le hubiera gustado que la abrazara como abrazaba a Claire, pero se sentía aliviada y más segura así.

-Buenas noches, Kate.

-Buenas noches, Jack.

Kate se quedó un rato mirando a la pared, tenía a Jack dormido de espaldas a ella, pero seguía teniendo miedo de encontrarse con Wayne si cerraba los ojos. Se giró suavemente y observó en silencio la espalda de Jack. Estaba ahí, acostado junto a ella porque había tenido una pesadilla. Ella suspiró, no se había fijado hasta ahora, pero Jack era muy atractivo, bajo las sábanas, veía su contorno fuerte y esbelto. Se acercó a él con cuidado y pasó un brazo por encima de su cintura, con bastante esfuerzo debido a la diferencia de altura, y trató de dormir.