VOLVI! Perdonen, sé que tardo en subir los capítulos, pero quiero decirles que tengo unas 10 hojas borradores en mi carpeta listas, pero tardo en pasarlas a todas en la computadora, así que, perdónenme. Y ya sé que -seguramente- solo leen la historia unas 4 personas máximo, pero, lo que si puedo aclararles es que voy a seguir la historia. Cada cosa que me inspire, la escribo y así es como llevo la historia, no tengo ni la menor idea de cuando la voy a terminar...

Bueno, les doy un regalo, este capitulo será largo, tiene 2.102 palabras. Recuerden que en el capitulo anterior estaba el Punto de Vista de Fabián, así que su punto de vista continúa.


Anteriormente..

"Tu eres mucho mejor que eso" le dije. Ella me dio una sonrisa, pero sus ojos no expresaban lo mismo.

"¿Quieres dormir?" Pregunté, notando que este asunto la habrá dejado exhausta. Ella asintió ligeramente la cabeza. "Bien" dije abriendo lentamente las sabanas para que ella pueda entrar. Se acomodó y yo la tapé.

Al notar su expresión depresiva, me arrodillé al lado de su cama. "¿Estas bien?" Le pregunté. "Si" dijo ella apenas audible. Al ver que no lo estaba, me acerqué más a ella. "Recuerda que no importa lo que digan," murmuré mirándole a los ojos. "eres hermosa" Noté que su expresión de preocupación y miedo se fue. Me acerqué y besé su mejilla, disfrutando cada segundo. "Dulces sueños, Nina" Le sonreí y me fui al baño con mi pijama en mano. Me cambié y volví al cuarto para ver a Nina ya dormida, como un ángel caído del cielo. Puse mi mano en su mejilla y le di un beso en su frente.

Volví a mi cama para dormirme y posiblemente soñar con Nina. Sonreí al pensar en ello. Apagué la luz y me dormí.

Punto de Vista de Nina

Wow, me llamó hermosa. No pude dejar de notar lo dulce que el era desde el principio. Salí de mis pensamientos cuando el empezó a acercarse. Cerró los ojos y me besó tiernamente en la mejilla. "Dulces sueños, Nina" Fabián me sonrió, con su sonrisa única. Agarró su pijama y salió de la habitación.

Decidí descansar, así que cerré los ojos, dispuesta a dormirme. Unos segundos después, oí que la puerta se abre y se cierra silenciosamente. Fabián. Estaba a punto de dormirme, cuando siento que su mano empieza a acariciar mi mejilla. Su aliento golpea mi cara y el me besa dulcemente en la frente.

Bueno, sé que mi mente a estado dando vueltas este día, pero, creo que me gusta Fabián. El es lindo, dulce, tierno, inteligente, un caballero y no es un pervertido. Aunque esa no es la parte más importante, sino que desde que lo conocí, el colocó vendas en las heridas aún frescas que mi padre había dejado en mi corazón durante años, y eso es inexplicable y único. Yo siempre solía estar preocupada y miedosa en casa. Pero entre sus brazos, me sentía segura y protegida, lista para luchar en contra del dolor y el sufrimiento.

Y así me dormí, pensando en Fabián…

~A la mañana siguiente~

Me desperté con alguien sacudiendo mi hombro. Ese alguien era Fabián. "Nina, levántate, hay que ir a la escuela" dijo el tratando de despertarme. "¿um?" dije abriendo los ojos. Miré el reloj en el escritorio a un lado de mi cama. 08:05. Aquí, la escuela comenzaba a las 9 am.

Aparté la mirada para ver a Fabián ya con su uniforme puesto buscando su corbata. Me miró con su sonrisa. "¿Lista para tu primer día?" dijo extendiéndome la mano. Me senté "¡Lista!" Sonreí. [Posición en el perfil] Agarré su mano, y estaba poniéndome de pie, hasta que me resbalé con un zapato al lado de mi cama. Caí en sus brazos, mis manos en su cuello y las suyas sosteniéndome por mi cintura.

Me sonrojé, claro. Nos miramos a los ojos, parecía un momento mágico, hasta… "a-ah" tartamudeé. No sabía que decir. "Um, lo-lo siento" tartamudeé de nuevo, sonriendo. Esta vez, alejándome de sus protectores brazos. El se rió mínimamente, sonrojándose también. "Está bien" dijo sonriéndome. Mi sonrisa se amplió.

Agarré mi uniforme y fui al baño pensando en lo que acababa de pasar. En lo tanto que quería besarlo, pero no soy nadie para poder hacerlo. Solo una novata con una beca que lo conoció ayer. Además, acabo de volverme su amiga, supongo, no lo voy a arruinar. Digo, le conté mi más oscuro secreto, pero, soy solo su amiga, no más.

Ya me había terminado de cambiar. Entré de nuevo al cuarto y veo a Fabián, aún con una chispa de rubor, esperándome. Busqué entre mis cosas y encontré mi escaso maquillaje. Tomé mi brillo de labios transparente y el polvo color piel. Me senté frente a un espejo en la habitación y comencé a cubrir con la base el moretón situado a un lado de mi rostro, al igual que cada mañana.

Noté que Fabián me miraba con cara de lástima desde el otro lado de la habitación. Le sonreí a través del espejo, el se fue acercando a mi y finalmente se sentó en mi cama. Suspiré y me senté junto a el. Lo miré, "Cálmate, sé que sientes lástima, pero estoy bien" dije tratando de calmarlo, agarrando su mano. El soltó una lágrima, me sorprendió. "¿Qué te sucede?" Le pregunté, confundida, preocupada…

El al fin me miró con esos ojos que yo tanto admiraba. "Tu no te mereces esto" dijo negando la cabeza. Qué dulce… se preocupa por mí. "No es tu culpa" Lo abracé con mucha fuerza, el se sentía culpable, pero ¿por qué?

Dejé descansar mi cabeza cómodamente en su hombro, era como volver a la cama y soñar de nuevo. Después de unos minutos, nos apartamos. De repente, abrimos los ojos y notamos lo cerca que estábamos, cara a cara. Seguramente eran solo unos diez centímetros. Estábamos plantados en los ojos del otro. Pasaron unos segundos y Fabián comenzó a acercarse. Hice lo mismo. Cerré los ojos y ya podía sentir su aliento haciéndome cosquillas. Tenía esas raras mariposas en el estomago.

Estábamos a punto de besarnos hasta que oímos que la puerta se abre. Nos separamos inmediatamente, ruborizados. En la puerta estaba Patricia. "Oigan, ¿Por qué tardan tanto? ¡Se hace tarde!" Nos gritó y se fue. Miré el reloj. 08:34. Sip, era tarde… Giré de vuelta para ver a Fabián, aún algo avergonzado. "Um, s-será mejor s-si nos apuramos" Dije trabándome en algunas palabras, de la vergüenza, también. "S-si". Nos sonreímos el uno al otro, antes de apresurarnos a salir con nuestros bolsos escolares.

Nos sentamos rápido y comimos una tostada antes de salir corriendo. Miré de reojo el reloj principal mientras corría hacia la puerta. Seguí corriendo, Fabián pisando mis talones. Cuando crucé la puerta, accidentalmente, la cerré en la cara de Fabián y se estrelló contra ella. Comencé a las carcajadas como una sicópata. Fui a abrirla, "¿E-Estas bi-ien?" dije logrando apenas hablar a causa de la risa. Fabian me sonrió con cara de venganza. "Estas muerta…" Dijo mirándome fijamente. Me di cuenta de lo que quería decir. Salí corriendo, riendo aún, el me seguía, ambos corriendo tan rápido como podíamos. El ya solo estaba a unos metros de mi.

"¿No te rindes, Martin?" Bromeó el. "¡Jamás!" Le grité yo. Esto estaba divertido. Unos segundos después, el se lanzó hacia mi. Puso sus brazos en mi cintura, tumbándome al césped junto con el. Estaba tirada a su lado… riendo.

El se apoyó en su codo, me miró y sonrió. Apartó un pequeño mechón de mi cara y su mano se quedó allí, en mi mejilla. "¿Y ahora?" El dijo tiernamente. Podía derretirme libremente en sus brazos. Estaba roja del rubor que no había querido parar desde el principio. Sonreí mientras miraba a sus hermosos ojos brillantes y sin pensarlo dos veces, comencé a llenar el espacio restante entre nosotros. Amplió su sonrisa y cerró los ojos. Lo imité. Nuestros labios estaban a punto de tocarse, cuando la estúpida campana sonó.

Me despedí del mundo de sus ojos y volví al real, recordando que hace cinco minutos estábamos llegando tarde a clases. Lo miré y me sonrió. Al parecer el también se había perdido en todo este momento. "Vamos" Se río el. Tomó mi mano, estaban presentes esas 'chispas', me reí de eso en voz baja.

Corrimos hacia la escuela, sin hablar, pero riendo todo el tiempo. Llegamos justo a tiempo, nos sentamos juntos y la clase comenzó. Yo ni siquiera prestaba atención al profesor, solo pensaba en que todo esto me estaba sucediendo a mi, y también me sonrojaba cuando quería mirar de reojo a Fabián y descubría que el me estaba observando a mi también. Nada más ni nada menos. La escuela terminó, siempre con Fabián a mi lado, solo que seguíamos actuando como amigos.

Llegamos a la casa junto con los demás. "Oye, cámbiate aquí, si quieres. Yo iré al baño" Dijo una vez que llegamos a nuestra habitación. "Bien por mi" Le sonreí, igual que el. Agarró su ropa y se fue. Cuando cerró la puerta comencé a cambiarme. Terminé rápido, así que me senté en mi cama buscando algo para hacer, decidí leer un libro. A los minutos, escuché un par de golpecitos en la puerta. "Nina, ¿Estas lista?" Escuché a Fabián desde el otro lado de la puerta. "¡Si, entra!" Le respondí. Atuendos en el perfil. El entró al cuarto vistiendo otra muda de ropa, como lo esperado.

Cuando entró sonriendo, era tan hermoso, sorprendente, tan wow… No sé como describirlo, pero, esas pequeñas cosas me hacen tan feliz, y… no lo sé… no tengo idea de cómo expresarlo… me hacen sentir como nunca me sentí, tan… especial.

Volviendo al mundo real, Fabián tomó un libro al azar y se sentó casualmente en su cama. Sip, mis ojos en él, como siempre, observaba cada movimiento. "Oye…" dijo apartando la vista de su libro, lo miré. "emm, e-estuve pensando… aún n-no has visto la ciudad" "¿Ciudad?" Me empezó a interesar este tema… "¡Si!" dijo levantando las cejas. Incliné ligeramente la cabeza hacia la derecha."Ya sabes, tiendas, cafés, restaurantes… algo más después de todo este campus" Sonreí. Después de hacer eso, noté que se volvió algo tenso. "Am, yo me p-preguntaba s-si, tu, em, bueno, em" Me reí un poco. Tomó algo de aire."Nina," dijo al fin, algo más concentrado en lo que diría, supongo. Cerró su libro, se acercó a mí, se sentó en mi cama. "¿querrías ir a la ciudad conmigo?" dijo con esperanza. Quería gritar de alegría. Parecía confiado, pero, que tal si… "Al igual que… ¿una cita?" le pregunté sacándome esa pendiente duda de mi cabeza. Claro que quería ir a la cuidad con el, claro que me gustaría que fuera una cita. Pero depende de el, y no parecía seguro después de 'contestar'… "A-a-e, si, em, digo, no, s-si tu q-quieres, claro..." A medida que iba terminando la oración, se fue apagando. Colocó su mano en la nuca, de inmediato miró a su regazo.

Me pareció tan dulce. Como el rubor se hacía presente en sus mejillas, la manera en que actuaba por no saber que hacer, como tartamudeaba por estar nervioso, creo que me estaba invitando a salir. Al pensar esto, se ensanchó mi sonrisa.

Me acerqué a el y besé su mejilla, pensando en lo que estaba haciendo en ese momento, y aún seguía 100% segura de que lo que estaba haciendo expresaba lo que ni mil palabras lograrían decir, y me sentía bien, porque quería demostrarlo de alguna forma. Yo lo amaba. Si, lo dije. Estoy enamorada de Fabián Rutter.

Me alejé de su rostro, terminando el beso. El abrió los ojos tan grandes como platos, colocó su mano en la mejilla que yo acababa de besar. Levantó la vista y bajó la mano. Se me quedó mirando, sorprendido.

"Me encantaría, Fabián" Murmuré sonriendo. Me levanté, agarré mi mochila. Abrí y cerré la puerta suavemente, dejando al desconcertado Fabián solo en el cuarto.

Me dirigí a la sala dispuesta a hacer la tarea, algo que no lograría jamás… Tengo esa maldición de la dislexia, como ya dije. Me esfuerzo demasiado para tener buenas notas, pero para poder entrar aquí… no lo sé, solo siento que fue un milagro que me aceptaran.

Enterré mi cabeza en la tarea, pero después de unos 45 minutos, me rendí. Es difícil, no tengo a nadie que sepa enseñar a disléxicos y los únicos que saben de mi problema son solo el director Sweet y un par de maestros. Y, claro, Fabián. Ahhh, qué bonito nombre, ¿no es cierto?

Bueno, ¡listo! Ya me rindo… Junté mis cosas, cuando estaba terminando, Trudy justo anunció "¡La cena!" Dejé mi mochila en el sofá. Di la vuelta para irme a cenar, hasta que alguien tiró de mi mano hacia el otro lado, me sentí obligada a darme la vuelta, así que lo hice. Cuando giro, veo a Fabián, Fabián sonriéndome. De repente, el me besa en la mejilla, justo como yo lo hice. Le sonreí más sonrojada que nunca. Ya lo había hecho antes, pero este beso era, no lo sé… diferente… Seguí mi camino hacia mesa, Fabián siguiéndome. Allí ya estaban todos los huéspedes de la casa, la cena concurrió sin incidentes.


Bueno gracias por leer, espero que les haya gustado este capitulo. Tuve aquí un fin de semana largo así que aproveché y escribí todo esto. Lo hice mucho más largo porque, bueno ustedes se lo merecen. No había escrito desde la ultima vez por lo que les regalé ese capitulo bien largo para que sigan leyendo la historia.

No sé si hacer que el padrastro aparezca de nuevo. No sé si involucrar música en esta historia –pero creo le lo voy a dejar para otra historia-. No sé si crear una escena bajo la lluvia.

En una semana -mas o menos- publicaré el próximo capitulo, ok?

:Trajes en el perfil:

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