Buenas a todos y todas, en esta ocasión les traigo el cuarto capítulo de esta historia. Espero que les guste y les saque al menos una sonrisa.

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IV.

No es que Katarina detestara el deporte, pero ciertamente los que gozaban de mayor popularidad en la academia no eran de su interés. En otras palabras, el demonio pelirrojo se ejercitaba y era competitiva, pero detestaba tener que depender de alguien más para alcanzar una de sus metas o lograr una vitoria. A la pelirroja le gustaba hacer las cosas a su manera, pues en su corta vida sus métodos resultaban bastante efectivos y no veía razón para cambiarlos. Aun así, estaba sentada en una de las graderías del campo deportivo rodeada de adolescentes gritones que apoyaban a todo pulmón a sus compañeros de clase y entre ellos, para su media desgracia, Luxanna.

Así que, mientras Lux seguía la corriente de Rammus y coreaba los nombres de Ashe y Janna con estribillos ridículos Katarina comía sola las papas que había comprado para su rubia novia. Cuando alguna de las dos chicas hacía contacto con el balón un grito eufórico seguido por aplausos y silbidos, así como alguno que otro piropo no tan halagador o francamente ridículo, escapa de la maraña enardecida de adolescentes. Al menos no la arrastraba con ella, Lux gritaba a todo pulmón con Ezreal a su lado quien soplaba una trompeta de plástico con cada brinco que daba, Ekko y Quinn estaban en la misma situación pero en la barra contraria apoyando a sus oponente y ese intercambio de los dos amigos les había otorgado nuevos títulos: El vendido y la traidora.

En fin, que el deporte más popular de la academia era el futbol femenino y, de hecho, el equipo del club de leyendas era el campeón intercolegiado reinante por ya tres años consecutivos. Por el equipo contrario la nómina era envidiable, para empezar la capitana era la estudiante de último año Illaoi Nagakaburos qué medía como un metro ochenta y tenía una cantidad de músculo que le rivalizaba con los de Garen Crownward. Pero era una muchacha muy amable y siempre dispuesta a ayudar a sus compañeros, sus ojos verdes y tez morena también le conferían una belleza exótica que tenía suspirando a las de una, y uno. Taliyah y Rek'Zai defendían el arcó con una fiereza imposible para sus cortas estaturas, también su velocidad era algo para tener muy en cuenta, sobre todo la tímida Rek'Sai que podía pasar en menos de dos segundos de una fuerte defensa a un implacable ataque en cuestión de segundos. Incluso si eran de primer año, ya tenían una excelente reputación entre los fans del club. Finalmente estaba Evelyn, encargada de crear las oportunidades perfectas para que su capitana anotara y las llevara a la victoria, pellirroja, coqueta y bien dotada como Katarina pero adicta al deporte y el alma de toda fiesta.

El equipo que Lux se desgañitaba apoyando no estaba desprovisto de jugadoras ejemplares, a fin de cuentas era un partido de exhibición y todo el club de fútbol se había dividido como mejor pudieron. En la defensa Janna e Irelia junto a otras dos chicas se encargaban de cortar los avances del otro equipo, Irelia con su inesperada agilidad y fuerza, en tanto que la primera aprovechaba sus largas piernas para ganar los balones en el juego aéreo. Y en la portería estaba la estrella, bueno descontando a Illaoi que se graduaría en unos cuantos meses, Leona Dawnbreak que había mantenido su malla sin recibir un solo gol en el campeonato anterior y eso que era de primer año. Leona era una muchacha bien parecida de ojos color miel y largo cabello castaño rojizo, por lo general llevaba su melena suelta y el reflejo del sol sobre esta o su piel morena era capaz de enceguecer a quien la mirara fijamente por mucho tiempo, en serio. A decir verdad era un poco como Illaoi e incluso se llevaban bien fuera de la cancha, pero la personalidad de Leona era un poco más retraída y solitaria. Ashe iba de atacante, aunque apenas por encima de la mitad de la cancha pues era claro que el otro equipo llevaba la ventaja ofensiva. Aún con eso, Ashe poseía un potente remate de media distancia y la encargada de vigilar la portería contraría no era tan buena como Leona por lo que podía bastar con un buen disparo para anotar.

A decir verdad, el partido estaba bastante ajustado y parecía que estaba tascado en mita de chancha, sin embargo en un descuido Janna logró hacerse con un balón y logrando un pase lo suficiente largo para que alcanzara a Ashe en el frente ofensivo. Como era natural la barra empezó a corear enardecida el nombre de la muchacha saltando con mayor ahínco y gritando a todo pulmón. Katarina hizo una mueca fastidiada pero fijó la vista en lo que sucedía para intentar darse una idea de cuál era el alboroto. De alguna forma, Ashe logró recibir el balón y adentrarse en el territorio defendido por Taliyah quien arriesgando el pellejo salió a su encuentro sin esperar que Rek'Sai fuere a ayudarle. Cuando Ashe pasó por su lado colando el balón entre sus piernas una fuerte histeria colectiva se pudo escuchar desde la tribuna, casi dejando sorda a Katarina. En menos de dos segundos Ashe perfiló su cuerpo y levantando su pierna diestra asestó un poderoso remate al esférico que se levantó a gran velocidad y superó por mucho a la arquera solo para estrellarse con el horizontal de la cancha.

Los gritos incrédulos, así como el suspiro de tranquilidad de la otra barra llenaron el ambiente durante los ocho segundos que demoraron en reanudar el juego. En balón el balón volvía a estancarse en mita de chancha Luxanna dejó de brincar y se sentó al lado de su novia con una sonrisa radiante, con los cachetes sonrojados y pintados de azul.

-¡Hola Kata!

Si, ya estaban en esa etapa dónde rara vez le decía Katarina y aunque al demonio pelirrojo no le molestaba si notaba las miradas extrañas que les dedicaban los demás. Sin embargo, en ese momento todos estaban concentrados en inventar alguna rima lo suficiente buena para acallar la rival.

-Hola Luxanna.

-¿Te tomaste el agua?

-No, aquí está.

Acto seguido Katarina sacó la botella del bolsillo interior de su chaqueta y se la pasó a la rubia que bebió durante varios segundos sin detenerse. Entre tanto, ella continuó comiendo hasta que Lux retiró el recipiente de sus piernas y lo colocó a un lado. La pelirroja estuvo de protestar cuando sintió el peso de Luxanna sobre ella y sus brazos cerrarse tras su nuca, segundos después la rubia le daba besitos cortos mientras reía cada vez que Katarina estiraba sus labios para prolongar el contacto.

-No está tan mal ¿Verdad?.

-Acaba de mejorar, pero… ¿No es extraño que hagamos esto así, en frente de todos?.

Lux sonrió y se separó unos segundos observándola fijamente.

-Nadie está mirando Kata, todos están muy emocionados con el juego. Yo también pero… no quería que pensaras que me había olvidado de ti o algo.

-Creo que te pierdes de algo…

Comentó Katarina a la vez que aferraba sus brazos a la cadera de Lux no dejándola safarse, pues en efecto la tribuna se agitaba y Ezreal ya estaba dejando escapar griticos histéricos de pánico a solo unos centímetros de ellas. Luxanna intentó zafarse en vano pero al no obtener nada lo que hizo fue girar medio cuerpo quedando en una posición muy incómoda, pero que le permitía enterarse de lo que ocurría en la cancha.

Taliyah había dejado atrás Ashe y corría por el sector derecho con el balón esquivando también un par de volantes y a la misma Janna que se barrió un poquito mal presa del pánico. La joven defensa levantó la vista para y en un movimiento levantó el balón en un centro perfecto al corazón del área pequeña dónde Illaoí ya esperaba lista para anotar de un testarazo. Pero justo cuando la barra de al lado estaba por gritar eufórica un puñetazo potente le quitó el balón a la delantera prácticamente de la cabeza y Leona calló dando una voltereta para reincorporarse de inmediato y atajar también el remate de Evelyn que qué se tocó el rostro incrédula y luego de un par de segundos regresó a su posición. Fue el turno para Lux y compañía de celebrar y corear el nombre de su jugadora estrella a todo volumen, incluso Lux aún incómoda sobre Katarina se unió a la celebración.

El partido continuó sin mayores sobresaltos durante quince minutos más pero en los último cinco Ashe ya no podía más, no recordaba la última vez que había corrido tanto. Era muy difícil jugar contra sus propias compañeras y eso la llenaba de orgullo, porque no dejaba la menor duda de que eran las mejores. Pero sus compañeros de salón no opinaban lo mismo, podía escuchar al joven Rammus gritándole que moviera sus flacas piernitas y anotara un gol. Se tomó unos segundos para observar la coreografía que habían montado algunos de sus compañeros frente a la gradería y gracias al boquete que había dejado lograba ver a Luxanna que aplaudía con la espalda apoyada en el pecho de Katarina, aunque no estaba segura por la distancia parecía que esta sonreía. Aquello le dio un poquito de envídia, no porque le gustara el demonio pelirrojo pero si porque sería lindo poder hacer algo así con su novia pero de acuerdo a las reglas que le había establecido, no iban a hacer absolutamente nada más peligroso que besase hasta que Ashe fuere legalmente un adulto. A veces, se maldecía por haberle mentido, pero otras se aplaudía porque quizá gracias a ello es que estaban juntas. En fin, trotando a un ritmo muy relajado regresó a su posición en territorio enemigo, el juego debía estar por terminar y con la poca energía que aún tenía podía dar quizá un último disparo.

El partido culminó siete minutos más tarde con un empate a cero, pero las dos barras celebraron como si hubieran ganado. Las jugadoras se reunieron en las bancas y hablaron animadamente durante algunos miutis recuperando el aliento, menos Illaoi Evelyn y Leona que analizaban los puntos flacos que detectaron durante el encuentro. Más temprano que tarde las chicas se retiraron a tomar una merecida ducha en tanto la gente se dispersaba dispuesta a estirar un poco las piernas ante de que comenzara el partido del club de baloncesto.

Katarina se levantó arrugando el recipiente vacío de las papas y sacando el agua de su bolsillo dio un par de sorbos mientras se levantaba.

-Lux… voy a… te espero en el coliseo necesito estirar los músculos y despejar la cabeza un poco, tanto grito me provocó una migraña…

Lux se acercó para darle un beso antes de correr a encontrarse con sus tres amigos que discutían ya las mejores jugadas del encuentro.

Iba Katarina llegando a su refugio entre la naturaleza cuando la melodiosa y molesta voz de Ahri le llegó de cerca, muy cerca para su gusto.

-Hola Katarina. Hace tiempo que no te veía tan… sola.

Sin detenerse a pensar, pero cuidando de no parecer asustada el demonio pelirrojo puso un par de metros entre las dos y la observó desde la relativa seguridad de la distancia durante algunos segundos antes de responder.

-De hecho, hace tiempo que no nos veíamos Ahri.

-Bueno… - Ahri utilizó sus dos no tan largas pero esbeltas piernas para invadir el espacio personal de la pelirroja hablándole con el tono coqueto que la caracterizaba -. Yo te he visto Katarina, muchas veces.

Katarina dio un paso hacíaa tras, pero Ahri dio dos al frente y terminó acorralándola contra el tronco del árbol en el que pensaba subirse, quizá todavía podía pero eso la haría ver fatal. Así que, no quedaba otra que enfrentarse a la muchacha con su peor arma: el diálogo. Y fijarse muy bien dónde ponía la condenada las manos.

-¿Qué quieres Ahri?

-¿Yo?. Hablar, nada más. Ya perdí la cuenta de la última vez que lo hicimos… hablar me refiero…

Katarina pasó saliva incómoda en ese momento, porque ese tono de voz se lo conocía bien y no ayudaba que Ahri hubiera decidido no llevar el listón y tener dos botones de la camisa abierta. En otras palabras, Katarina atestiguaba la primera fila de los nada despreciables pechos de la muchacha y le traían recuerdos, no, no, nada de estar recordando nada se recriminó con firmeza.

-Si, si. Mucho.

Contestó la pelirroja aparándose ya sin importarle que se le notaba el agite. Aunque no se estaba afectando directamente por la chica, era más bien una cuestión de abstinencia prolongada y las repetidas ocasiones en que Lux y ella se quedaban a medias. En otras palabras, desde que habían espiado a la parejita del consejo sus largas sesiones de besos inocentes se había cambiado por agitaros encuentros dónde Katarina hacía todo lo posible por tocarla, mientras que la rubia se lo permitía besándola apasionadamente, pero sin que evolucionara más allá de tocar sus pechos. Y hasta ese momento la pelirroja no se sentía muy urgida porque le gustaba Luxanna lo suficiente para esperar hasta que la chica se sintiera preparada, pero al parecer su cuerpo no estaba del todo de acuerdo con esa reflexión. Sobre todo porque el muy traidor parecía recordar a la perfección.

-Ajá, pero te vi sola… y pensé que… quizá… podíamos solucionar eso ahora mismo.

Katarina no era tan idiota como para no captar la indirecta por lo que la mejor estrategia era fingir demencia, en tanto encontraba la manera de zafarse de Ahri de la manera menos escandalosa posible. Es que, si le decía que no estaba interesada en el estado que traicionaba su lenguaje corporal Ahri solo le sonreiría e insistiría, con sutileza porque ese era su estilo, pero también porque le daba curiosidad saber que la motivaba a buscarla ahora después de tantos meses.

-Cuanta consideración. Pero estoy bien Ahri.

-¿Y tu novia?

El demonio pelirrojo entrecerró los ojos escrutando las facciones de Ahri e intentando descifrar la mala intención en los ámbares de la chica, pero esta solo sonreía con tal inocencia que era muy difícil para el ojo inexperto detectar la treta.

-Está con sus amigos.

-Perfecto, estará entretenida un rato.

Dicho eso, se colgó del cuello de Katarina y se impulsó lo suficiente para besarla, pero la pelirroja aprovechó los centímetros de ventaja que le llevaba para esquivarlo. Ahri sonrió y no cesó en su empresa, pero Katarina deshizo el agarre de sus manos y se liberó dando dos zancadas lejos de ella. Ante el puchero puso mala cara e intentó irse, pero sintió las manos de Ahri cerrarse sobre su brazo derecho.

-No se va a enterar Katarina, no tienes por qué hacerte la difícil y armar todo este drama. ¿Es qué tengo que pedírtelo de otra manera, ó quizá no sea el lugar? Si es eso… entonces escríbeme y podemos arreglarlo.

Katarina no pudo evitar sentir que estaba viviendo otra vez una situación familiar, pero en ese entonces era un año más joven y el mismo tiempo más idiota. Y como sabía ya sabía el desenlace simplemente se apartó de Ahri para mirarla con seriedad, además no se sabía nunca quién podía estar observando y con lo que ya había pasado más su historia juntas era mejor zanjar de una vez. Por otra parte, el partido comenzaría en poco tiempo y seguro que Luxanna estaba ya desesperándose porque no aparecía, porque ella era siempre muy puntual e intentaba que se le pegara.

-Ahri, búscate otra. En serio, no me interesa la oferta.

-¿Oferta? – repitió divertida la chica -. No es una oferta, es un trato Katarina. No niegues que te hace falta lo que yo puedo darte, y yo estoy aburrida así que…

-¿Aburrida tú?. Mira Ahri, te lo voy a poner de otra forma, lo que sea que hizo Xayah esta vez no es mi problema. Ve y atiéndete sola en alguno de los salones, total todos están vacíos si te urge tanto. Yo me iré con mi noviecita, como la llamas tú y haré de cuenta que no te vi.

Decir que Ahri se ofendió no le hace justicia a la furia asesina que la dominaba en ese momento, considero seriamente lanzar su teléfono a la cabezota de Katarina que ya se alejaba pero el pobre aparado no tenía la culpa. E igual lo necesitaba para buscarse otra compañía, cosa que empezaba a escasearle en ese momento, ¿Qué demonios les pasaba?. ¿Había empezado alguna epidemia de fidelidad que no se enteraba ó solo estaba perdiendo su encanto?. ¿Estaba engordando?. ¿Quiza estaba muy pálida o flácida?. ¿Se le notaban demasiado las ojeras?.

Mientras Ahri se rompía la cabeza pensando que parte de su encanto le había fallado Katarina practicante corrió hasta el coliseo y entró empujando a unos chicos de primer año que hacían la fila ordenadamente. En la primera fila e las graderías estaban ya Lux y losdemás, cuando sus ojos se encontraron la rubia le sonrió abandonó el grupo y la encontró a mitad de camino colocándose en puntas para darle un corto beso. Katarina sonrió, la tomó de la mano y olvidó regresaron con los demás olvidando así el desagradable encuentro con Ahri.

Una vez estuvieron sentadas Katarina observó la cantidad de comida que Ezreal había llevado para ver el encuentro, contaba por lo menos tres hamburguesas, cinco latas de soda y dos porciones bien empacadas de pasta, y parecía que el recipiente más pequeño era algún tipo de postre. La pelirroja empezaba a preguntarse cómo era posible que ese muchachito comiera tanto y no subiera de peso cuando Lux le acercó una botella de agua nueva y una pequeña pastilla.

-Para el dolor de cabeza.

Katarina se la tomó sin chistar y luego esperaron en silencio el inicio del partido.

Aunque el juego y la compañía debían alejar de su mente los malos recuerdos y pensamientos negativos el comportamiento de Luxanna no estaba ayudando mucho. A diferencia del encuentro de futbol, dónde cada cierto tiempo se dignaba a prestarle atención y besarla, ahora la rubia mantenía la vista fija en el juego, concretamente en su hermano. Y Katarina pensaba que dado el ritmo del deporte era normal, pero incluso en las pequeñas pausas no se distraía y si lo hacía no era con ella. En realidad, la parte racional del cerebro de Katarina entendía que se trataba de Garen, aunque en teoría habían ya hablado del tema y por tanto quedo claro que: para empezar, Katarina estaba con Lux porque se gustaban lo suficiente y que a la pelirroja no le atraían los hombres en lo más mínimo, la menor de los hermanos insistía en reducir a cero las muestras de cariño si su hermano podía ser testigo. Pero, por otra parte el lado que se le afectó con la visita de Ahri empezaba a enviarle mensajes confusos y llenos de energía negativa.

Con todo y eso, Katarina era lo suficiente inteligente para hacerle caso omiso a su autosugestión por lo que se aferró a la mano de Lux con relativa fuerza y mantuvo la vista al frente, desviándola únicamente para comer o tomar un poco de agua. El demonio pelirrojo suponía que el partido era emocionante, ella solo observaba diez hombres corriendo dándole botes a una pelota de color naranja y colgándose de vez en cuando de la canasta. Aburrido la verdad.

Era ya el último cuarto, el equipo de Garen ganaba por tres puntos y Lux parecía haber olvidado su misión de ignorarla, pues estrujaba su mano entre las suyas mientras coreaba el nombre de su hermano mayor. De lo poco que se enteraba Katarina es que Nasus y Renekton Sandstorm parecían ser el mayor peligro del equipo rival, su ataque era implacable y casi que cada vez que el segundo iba a por una canasta lo conseguía y con tan solo cuarenta segundos para que expirara el encuentro, los hermanos habían lanzado una ofensiva arrolladora reduciendo los quince puntos de ventaja a solo los tres que mostraba el marcador.

-¡Tú puedes Garen!

Como si el grito de Lux fuera algún tipo de esteroide el chico robo un balón y arrastró la marca de dos oponente para saltar y lanzar un balón perfectamente alineado con el aró, pero la enorme mano de Nasus lo detuvo justo antes de que pudieran todos empezar a celebrar. Sin perder tiempo, hizo un pase al medio y de allí fue a dar a las manos de su hermano que entró por la zona izquierda y con sus poderosos brincos anotó dejando solo un punto de diferencia y diecinueve segundos en el cronómetro. El equipo de Garen hizo lo posible por congelar el juego con una serie de pases cortos y un lanzamiento englobado que quemaría algunas valiosas milésimas, pero aun así el rival contaba con seis para una última jugada. Renekton sirvió e último saque a su hermano que se levantó varias decenas de centímetros en el aire lanzando una última vez casi desde la mitad de la cancha, el reloj marcó el final del encuentro pero el balón aún no caía, y cuando lo hizo se coló limpiamente en el aro dándole los dos puntos que necesitaba el equipo para vencer.

Como era apenas normal, la fiesta estalló entre quienes los apoyaban y los que no solo pudieron sentirse tristes al ver como la victoria se les escapaba con él último aliento del partido. Sin embargo, los jugadores se reunieron con el entrenador entre comentarios alegres y sin resentimiento alguno, incluso si los perdedores se veían algo cabizbajos. Antes de ir a las duchas, Garens e acercó para saludar a su hermanita y recibir sus palabras de consuelo y ánimo, Katarina solo lo saludo con un escueto movimiento de cabeza. Al despedirse, tomó a su rubia novia del brazo y se la llevó del lugar sin darle tiempo a protestar.

No se detuvo a darle explicaciones hasta que llegaron al árbol dónde habían compartido su primer beso y procedió a hacer precisamente eso, estaba un poco necesitada de afecto y no tenía la paciencia para esperar. Tal como en otras ocasiones desde aquel viernes en la tarde, lo que comenzó como un beso inocente aunque algo desesperado evolucionó rápido en una acalorada sesión que no terminaría en nada. Al separase, Luxanna jadeaba algo agitada por el repentino ataque de pasión de Katarina quien se dejó caer en la hierba ocultado su rostro con el dorso de su mano derecha, la rubia por su parte se sentó a su lado con mucha más gracia y esperó acariciándole el brazo hasta que el demonio pelirrojo se dignara a decirle que le atormentaba.

Sin embargo, los minutos pasador y Luxanna empezó a sospechar que Katarina se había quedado dormida, de modo que procedió a hacer lo único sensato en esos casos y le pellizcó un cachete. Por supuesto que la pelirroja gruño y quitó el brazo para mirarla resentida, pero ante la risa de la chica era muy difícil enojarse en serio. Hizo un además para que Lux se acostara a su lado y se abrazó fuerte al cuerpo de la chica acomodando sus piernas para quedar bien acomodadas, beso un par de veces la oreja de Luxanna y dejó que los dedos se sus manos se entrelazaran.

-¿Pasa algo?.

-Nada – negó Katarina ahora mordiéndole el lóbulo inferior -. Pero puede pasar, si quieres…

-Uhmm, estamos en la academia Katarina. Cualquiera puede venir y… y encontrarnos. ¿No te importa?

Pues no mucho, es decir, lo había hecho antes y que ella supiera nadie además de las involucradas lo sabía. Pero tenía las suficientes neuronas para no decir aquello, así que solo aflojó su agarre y dejó de calentarse sola optando por estirase liberando el cuerpo de Luxanna.

-En fin, será mejor que te lleve a casa.

Lux asintió, se levantó y comenzó a caminar tomada de la mano de su novia cuando el móvil empezó a sonar. Con toda la paciencia del universo Luxanna abrió el pequeño bolso dónde llevaba sus cosas y sacó el teléfono reconociendo la fotografía de Ezreal en el identificador.

-Hola Ez ¿Qué pasa?

-¿Dónde te metiste Lux? – contestó la agitada voz de Ekko.

-¿Ekko?. ¿Por qué me llamas del teléfono de Ezreal?.

-Porque soy pobre.

Al fondo se escuchó un quejido y la voz de Ekko preguntándole al rubio si aún quería seguir comiendo como un pozo sin fondo.

-¿Qué pasa? – preguntó Lux tirando la mano de Katarina para acelerar el paso.

-Pasa que Ezreal se puso a comer como descosido, como siempre en realidad y luego se le ocurrió la maravillosa idea de ponerse a brincar con los de primer año. Ahora esta a punto de devolverlo todo…Estamos en el baño del primer piso por cierto.

Lux hizo mala cara y se detuvo.

-¿Y por qué me llamas para eso Ekko?. Si ya están allí, solo ponlo cerca y vigila que o se vaya de cara o algo así.

-Pues eso intento hacer, pero dice que no va a soltar nada hasta que vengas a sostenerle el cabello para para que no le ensucie.

-¿Qué? ¿Y Quinn? – preguntó reiniciando la marcha.

Katarina empezó a reír.

-Quinn huyó. Daté prisa Lux, eres su única esperanza…

Dicho eso el chico colgó la llamada y regresó a lado de Ezreal que se aferraba al baño aguantando las arcadas como un campeón mundial. Mientras Ekko lo regañaba el rubio juró que era la última vez que se ponía a saltar en la vida, ahora no solo iba a devolverlo todo sino que quedaría vacío y se vería en la penosa tarea de volverse a llenar. Sin duda, la peor consecuencia posible.

Luxanna y Katarina llegaron minutos después, la rubia apenas alcanzó a sostener los largos flequillos del chico cuando este empezó a devolver como si no existiera mañana. El demonio pelirrojo por su parte se quedó afuera junto a Ekko que salió despavorido apenas se vio libre, y esperaron pacientemente viendo como la mayoría de los estudiantes se despedía deseándose unas felices vacaciones. Cuando por fin los escucharon discutir mientras Ezreal se lavaba la cara se enderezaron y Ekko agarró al rubio para que Lux regresara con Katarina.

Mientras abandonaban la academia por los siguientes dos meses, Lux y Ekko no hacían más que recriminarle al chico su comportamiento obsesivo con la comida. Este se defendía alegando que estaba en pleno crecimiento y era perfectamente normal comer un poquito de más, su mejor amigo le refutaba comparándole con un ballenato y Lux reía mientras abundaba que no había crecido ni un centímetro en los último meses. A pesar de todo, Katarina no se aburrió durante el trayecto que compartieron e incluso llegó a reírse con las bromas que gastaban a costillas del apabullado jovencito, pero se alegró cuando por fin se separaron los dos chicos y pudo monopolizar la atención de la rubia.

El sol ya empezaba a ocultarse pero ninguna de las dos aceleró el paso, más bien lo redujeron al mínimo estirando así el tiempo que tenían juntas. No hablaron hasta que pasaron el supermercado a dos calles de la casa de Lux y fue esta última quién rompió el silencio.

-¿Y qué harás en vacaciones?

-Dormir – contestó Katarina con toda sinceridad.

-¿Vas a pasarte dos meses durmiendo?

-Uhm, algún videojuego y si tengo suerte mi futura actividad favorita.

Lux se detuvo para mirarla intrigada, Katarina sonrió y le dio un corto beso antes de reiniciar la marcha.

-¿Es decir…? – preguntó la menor no logrando apaciguar su curiosidad natural.

-Tú, por supuesto.

Aquella respuesta le valió un coscorrón como recompensa, pero no evitó que riera picando a su novia durante el resto del trayecto comentando algunos de los beneficios que traía su futura actividad favorita, entre los cuales destacó la actividad física y una excelente noche de sueño garantizada. Por su parte Luxanna solo le atinaba golpecitos mientras le pedía que bajara la voz, pues los transeúntes que pasaban a su lado ya comenzaba a mirarlas raro. Pero en el fondo a la rubia jovencita le hacía ilusión que Katarina pensara tanto en ella como para ocupar todas sus vacaciones, pero infortunadamente eso no sería posible.

Caminaron tomadas de la mano durante un rato disfrutando en silencio las ultimas luces del día, hacía fresco y las calles estaban abarrotadas de transeúntes que regresaban de sus larga jornadas. Poco antes de llegar a destino Katarina le preguntó si haría algo especial en esas vacaciones, además de ella por supuesto.

-Bueno, papá siempre nos envía con nuestros tíos a Demacia…

-Oh, ¿Unos días?

Preguntó Katarina cambiando un poco su expresión alegre horrorizándose un poquito al descubrir que en realidad si le afectaba la posibilidad de no verla durante varios días. Seguramente era porque estaba ya acostumbrada a su presencia diaria, por la academia y todo eso, o eso se dijo la pelirroja para tener paz.

-Uhm, no en realidad pasamos casi todas las vacaciones allá. Nuestros tíos tienen un montón de dinero pero no tienen hijos así que Garen y yo la pasamos como niños ricos todo el verano. Es genial no lo niego, pero creo que… creo que prefiero pasarlo asándome aquí contigo.

-Lo dudo – contestó girando un poco el rostro para que Lux no viera la enorme sonrisa que portaba.

-¿Por qué? Me gusta estar contigo, no me aburro.

-¿Ósea que solo te gusta pasar tiempo juntas por qué no te aburres?.

-Por supuesto que no. Me gusta porque te quiero.

Esta vez el demonio pelirrojo si volteo a verla tan rápido que el cuello produjo un sonido extraño. Aunque sonrojada la rubia mantuvo sus azules ojos fijos en los suyos y ni siquiera parpadeó hasta que Katarina sonrió y se acercó para darle un beso corto, pero no se atrevió a decirle que también ella sentía cositas en la pancita cuando estaban juntas.

-En fin, ¿Cuándo te vas entonces?.

-Supongo que la próxima semana. Aún podemos hacer alguna cosa juntas estos días.

Katarina estuvo de acuerdo, comentó sobre la remota posibilidad de recrear lo que habían espiado en la sala del consejo y Lux se rió sin dignarse a caer en su juego. Sabía que Katarina lo utilizaba principalmente para verla ruborizarse, pero también que detrás de sus palabras existía el verdadero deseo de tener relaciones y también Lux se dejaba llevar en ocasiones por las hormonas más no sentía preparada para hacerlo.

Llegaron hasta el domicilio de la señorita Crownward cerca de las siente, justo cuando el sol se ocultó por completo y como no había nadie Luxanna le pidió acompañarla hasta que alguien llegara. Cierto que no era la mejor idea si quería evitarse malos ratos con su hermano, pero le daba más miedo quedarse sola. Katarina aceptó sabiendo que la rubia no tenía segundas intenciones al invitarla a seguir, pero de todas formas no impidió que apenas se cerrase la puerta utilizara su estatura y fuerza para aprisionar el cuerpecito de Lux contra la pared más cercana al besarla con toda la pasión acumulada.

Luxanna no solo se dejó hacer sino que rodeo con ambos brazos el cuello de Katarina atrayéndola más hacia sí misma y apenas registró el momento en que los brazos de esta pasaron bajo sus muslos levantándola del suelo con relativa facilidad. En su nueva posición se aferró también con las rodillas a la cadera de la pelirroja para responder al asalto de su novia con la misma dedicación y empeño. Estuvieron así durante algunos segundos, dejando que las sensaciones las dominaran y el deseo les fuera nublando la cabeza de a poquitos, Lux ni siquiera se dio cuenta de la falta de luz eléctrica y Katarina tampoco registró el momento en que empezó a dibujar en su mente el mapa del primer piso de aquella casa buscando una ruta hacía el sofá de la sala. Katarina dio algunos pasos hacía su objetivo, sin que la menor de las señoritas hiciera más que entreabrir los ojos y estirar uno de sus brazos para cambiar el rumbo levemente evitando así una colisión con la pared de la nueva instancia, tampoco se quejó cuando se encontraba ya de espalda en el sofá y el demonio pelirrojo sobre ella colando sus manos bajo su falta al acariciar sus piernas expuestas.

En medio del arrebato, Katarina se deshizo de su chaqueta y casi arranca los dos botones superiores de su camisa pero de alguna forma encontró la paciencia para deshacer la cinta de Luxanna en la oscuridad. Con el cuello expuesto de Lux dejó que su respiración agitada chocara con la piel expuesta al besarla y succionar despacio, en tanto su mano diestra comenzaba a remover los botones que la separaban de una Luxanna parcialmente desnuda bajo su acalorada humanidad. La rubia no podía pensar claro con los dientes de Katarina amenazando con hincársele en cualquier momento, o con esa mano izquierda que subía por sus piernas pero bajaba mucho antes de tocarla dónde más necesitaba y ni hablar de la ansiedad que le producía sentir poco a poco el frio extenderse sobre su cada vez más expuesto pecho. Por eso, cuando escuchó la puerta abrirse y la voz de Garen llamarla con preocupación solo atinó a gritar dándole un rodillazo, nada depreciable, a Katarina logrando quitársela de encima al instante.

Para desgracia de las dos, aquello solo logró que el mayor de los hermano corriera y encendiera el foco quedándose pasmado ante la escena. Su hermana con la ropa bastante desacomodada se levantaba de un brinco palideciendo en el proceso, mientras que en el suelo a unos centímetros de ella y con la camiseta totalmente abierta Katarina se sobaba la cabeza. El joven alternó la vista entre las dos durante algunos segundos, sin poder evitar que sus ojos se desviaran hacía los pechos medio expuesto de la pelirroja y terminando por entender lo que acababa de interrumpir fue por sus cosas abandonadas en la puerta subiendo las escaleras a zancadas.

Lux dio un par de atontados pasos en su dirección pero luego giró para ver a Katarina gruñendo de mal humor mientras se levantaba aun masajeándose el golpe que acababa de recibir. Asustada Lux se acercó a ella sin saber que podía hacer, estaba tan nerviosa que solo atinó a quedarse petrificada mientras poco a poco se le aguaban los ojos.

-No llores.

Fue lo único que dijo Katarina al verla pero como si se tratara de un hechizo la rubia comenzó a hipar y las lágrimas rodaron por sus mejillas. Sintiendo su rabia inicial disiparse Katarina la abrazo con ternura mientras le aseguraba que no estaba enojada o lastimada, quizá un poco frustrada y adolorida pero nada que un par de minutos no pudiera arreglar.

Cuando Lux por fin se calmó, fue la pelirroja quien le acomodó el uniforme y le limpió las lágrimas sonriendo por los hipos de la rubia y picándola por lo llorona que había resultado ser. Sin embargo, en el fondo Katarina solo sentía un enrome cariño por esa chiquilla de ojos azules que con cada gesto lograba hacerle entender que estaba enamorándose cada día más. Costó un poco que Luxanna se calmara y pudiera arreglarse ella también, pero cuando estuvo presentable volvió a besarla con ternura abrazándola mientras Lux se aferraba a su cuerpo como si de ese gesto dependiera su vida.

Minutos después Katarina logró convencerla de no estar enojada ó lastimada y que era mejor si aprovechaba el momento para irse a casa antes de que le diera por continuar donde lo había dejado y fuera su padre quien tuviera el placer de interrumpirlas. Lux rio con las atolondradas ocurrencias de su querido demonio pelirrojo y se quedó observándola en el marco de la puerta hasta que ya no logro distinguirla más en la distancia. Al voltear, Garen la esperaba en la puerta con una expresión seria en el rostro, sin querer retrasar la inevitable la chica se acercó a su hermano mayor quedándose de pie frente a él como un cachorrito regañado.

-En la sala, ¿En serio?.

-Garen…

-No, de verdad. Tu habitación es la primera del segundo piso, solo tenían que subir y cerrar la puerta. Imagina que era papá el que llegaba…

-Perdón, es que solo… no íbamos a…

-Claro Lux, no sé cómo lo hacen dos chicas, pero hablando seguro que no era…es más, imaigna que me demoro unos minutos más…

Garen cambió de repente su expresión por una más relajada y pícara…

-Pensándolo bien… me demoro unos minutos más…

-¡Garen! ¡Soy tu hermana! – bufó Lux entre escandalizada y divertida.

-Pero Katarina…

La rubia empezó entonces a darle manotazos a su hermano mientras lo obligaba a entrar y cerraba la puerta tras ellos, aunque la situación no era la mejor sonreía feliz al ver como todo parecía solucionarse a su favor.

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Algunos dirán que me gusta darle largas al asunto… quizá tengan razón.

Valdrá la pena.