Capítulo IV

La Anhelada Ayuda.

En una de las salas de cristal del reino, equipada con aparatos de alta tecnología, un grupo de personas rodeaban una de las camillas cristalinas de la habitación. Lourdes abre los ojos repentinamente y ve a aquellos desconocidos e intenta levantarse rapidamente para ponerse en guardia. Repentinamente se escucharon unos pasos acercarse a ellos, mientras que los ocho que estaban ahi, le abrían paso a la misteriosa figura. Al pararse en frente de Lourdes, le extendió la mano demostrando amabilidad.

- Ha despertado, señorita. Disculpe por haber hecho que la traten con rudeza. Soy el Rey Adler y quisiera que se sienta bienvenida en El Reino del Águila Austral - se presentó el muchacho amablemente.

- ¿El Reino del Águila Austral? - preguntó Lourdes, desconcertada, al mismo tiempo que se daba cuenta que su vestimenta no era la misma que tenía puesta cuando estaba en el edificio.

- Por favor, señorita quisiera mostrarle el lugar personalmente. Sígame por favor. - sugirió Adler dirigiéndose hasta la puerta de la habitación, mientras ella decidió seguirlo por detrás.

Caminaron por largos pasillos, recorriendo cada lugar del reino. Lourdes caminaba detrás del joven quien tenía un abrigado y extraño atuendo de color blanco con detalles dorados. Todos los que lo veían pasar, agachaban su cabeza y hacían una reverencia como una muestra de respeto a su rey. Al llegar al final de uno de aquellos pasillos internos, había una gigantesca pared en la cuál Adler detuvo su marcha.

- Este lugar se encuentra rodeado entre glaciares y nieve, aquí cualquier humano común y corriente moriría congelado al intentar llegar hasta aquí.

- Pero... Entonces... Como toda la gente aquí... - musitó Lourdes sin entender.

Adler alzó ambas manos mientras sus ojos permanecían cerrados, una pequeña bola de luz se formó entre ellas lanzándola hacia esa pared. Esa bola se desintegró volviéndose un polvo brillante haciendo que el muro desapareciera mágicamente.

- ¡¿Qué?! - gritó ella asombrada. - ¡¿Cómo rayos lo hizo?! - susurró.

El Rey avanzó lentamente atravesando esa salida. Del otro lado, un gran jardín con hermosas flores decoraban los pies de una gran estatua con forma de Águila que en su frente tenia cuatro puntos.

- Este Reino es uno de los mas pequeños en la faz de la Tierra pero nadie sabe absolutamente nada sobre nuestra existencia.- Explicó el Rey.- Hace mucho tiempo, cuando todavía estábamos esparcidos en todo el mundo, la gente nos temía, nos temia demasiado porque poseíamos distintos poderes que nos hacían diferentes a los demás. Las personas al descubrir aquellos defectos, las secuestraban y los quemaban vivos frente de todos.

- Entiendo tu dolor. - dijo Lourdes, dolida por la historia que estaba escuchando.

- Por ese motivo, fue que... - alcanzó a decir Adler.

- ¡Lord Adler!- interrumpió un soldado, que ingresó corriendo al lugar en donde ambos se encontraban - ¡Lord Adler!

- ¿Qué es lo que sucede, soldado? ¿A qué se debe esta interrupción? - gritó Adler, cambiando el tono de voz a uno mas firme y frívolo.

- Lord Adler, unos extraños sobrepasaron el límite del Trópico de Cáncer dirigiendo su camino hacia el sur, vienen sobrevolando por el Océano Pacífico. - informó el Guardia.

- No te preocupes, una vez que pasen el Paralelo del Ecuador, seguramente serán destruidos. Lleva a esta joven a sus aposentos, no quiero que se pierda dentro del castillo, mientras tanto meditaré un poco en la Sala Real.- Ordenó el Rey.

- ¡Si, señor! - afirmó el soldado.- Vámonos señorita.

Lord Adler se marchó del lugar, mientras que Lourdes quedó en aquel jardín en silencio junto al soldado observando aquella extraña imagen, principalmente a esos cuatro puntos de la frente del Águila descifrando que es lo que significaba o tratando de saber en donde ella se encontraba.

...

Falcon, Marlon junto a sus respectivos betas se encontraban dentro de Luna del Norte, viajando en dirección sur. De pronto, un ataque los alcanzó haciendo sacudir a la gigantesca tortuga mecánica.

- ¿Qué es lo que esta ocurriendo? - se preguntó Falcon, que estaba tambaleándose producto del temblor

- No lo se, pero ese ataque fue muy fuerte.- respondió Marlon levantándose del piso.

- ¡Luna del Norte, localiza en donde se encuentra el enemigo! - Ordenó el medico a su beta.

- Señor Homero, el enemigo esta justo en frente de nosotros.- respondió el gigantezco robot, mostrando en la pantalla principal a un hombre de cabellos colorados, vestido con una gran armadura de plata, pequeños detalles en oro y una gran capa roja. Él se encontraba levitando en frente de ellos.

- ¿Él es quién nos atacó? - musitó Marlon - ¡Vamos B'T X! ¡Él tiene que decirnos que hicieron con Lourdes!

- ¡Si, Marlon! - respondió el Pegaso dorado.

- Yo iré contigo. - Habló Falcon, quien ya se encontraba listo para partir junto a Tierra del Sur.- No dejaré que vayas tu solo, yo tambien deseo luchar.

- Yo no pelearé porque no me gusta hacerlo. - negó Homero.- Me quedaré esperando los refuerzos de Aramis y Ron que seguramente deben estar por llegar. Les deseo suerte muchachos.

- Gracias Homero. - agradeció el joven quien ya estaba con su equipo de combate puesto y sobre B'T X. - ¡Vámonos Falcon!

- ¡Si! - asintió El Guardián del Sur.

Ambos guerreros abandonaron la fortaleza acercándose al extraño tipo que se había aparecido frente a ellos. Al detenerse, notaron una mueca de risa en el rostro del desconocido.

- ¿Qué hacen ustedes por aquí?- Preguntó el caballero.- Esta no es una ruta de aviones y mucho menos en esta tormenta de nieve. ¿A caso me van a decir que andaban paseando por aquí?

- ¿Qué pasaría si diría que solo andábamos paseando? - Se burló Marlon.

- ¡Nadie puede pasar por aquí por ningún motivo! Yo soy quien protejo esta zona y no permitiré que ningún intruso avance mas allá.- advirtió el caballero, lanzando una bola de hielo cristalino hacia los dos guerreros, mientras éstos pudieron esquivarlos.

- ¡Quién eres y porqué te entrometes en nuestro camino! - exclamó Falcon, enfurecido.

- Yo soy Joe, uno de los cuatro Caballeros de Hielo. ¡Y este será el fin de ambos! TORRENTE GÉLIDO!

De sus brazos salieron dos tornados que lanzaban puntas de hielo tan filosas como una navaja hacia Los dos guerreros. Ellos, sin poder esquivarlos, resultaron con varias heridas cortantes en sus cuerpos y en sus betas.

- ¡No podrás vencerme! - gritó Marlon en retaguardia.- ¡MUÑEQUERA MORTAL!

De su guantelete, una gran bola de luz se desprendió atacando directamente al enemigo, pero al explotar en frente del caballero, pudo notarse que ese ataque no le provocó ningún rasguño. Ambos guerreros quedaron totalmente atónitos por lo que estaba ocurriendo.

- ¡Esto es imposible...! - Musitó Falcon impresionado.

- ¿Creyeron que podrían derrotarme con ese ataque que ni siquiera me despeinó? ¡Ha ha ha ha! - Rió Joe con maldad. - No perderé el tiempo con ustedes. ¡Ataquen Hechiceros de la Muerte!

Dos chicas aparecieron frente a ellos atacando con espadas que despedían increíbles flamas. Una de ellas atacó a Falcon quien con su arma pudo detener su ataque. La otra atacó a Marlon y éste pudo detenerla lanzando los cables de acero que rodearon la mano su contrincante.

- ¡Dejaré que ellas se encarguen de ustedes, no me ensuciaré las manos con su mugrienta sangre! - Dijo el caballero desapareciendo del lugar en donde estaban.

Marlon y B'T X reciben una descarga eléctrica de la espada de la chica y estaban siendo electrocutados. Mientras que Tierra del Sur huía tratando de esquivar todos los ataques de la otra que lo seguía en su vuelo.

- Señor Falcon, Marlon y B'T X están siendo atacados por la otra enemiga. - Informó el fénix mecánico

- Lo se, pero no podemos escapar de esta mujer. No tendremos otra escapatoria que atacar. - respondió el donante, decididamente.

- ¡Señor, la velocidad que lleva es dos veces menor al nuestro pero aún asi es capaz de alcanzarnos al mínimo error! - advirtió el beta.

- No importa. ¡Tierra del Sur contraataquemos! - Ordenó el Guardián.

- ¡Si señor! - obedeciendo las órdenes y dirigiéndose hacia la mujer. - ¡CANTO MORTAL!

- ¡RAYO FÚNEBRE! – atacó Falcon.

La mujer comenzó a electrocutarse con el ataque y desapareció. Los Guardianes del Sur se sorprendieron al no verla hasta que ella los ataca por detrás con su flameante espada. Tierra del Sur intenta recuperar el equilibrio de su vuelo volviendo a lanzar su Canto Mortal mientras que su donante comienza a tocar su violín tocando la Melodía de los Ángeles.

Una infinita cantidad de Angeles comenzaron a volar alrededor de la mujer, mientras que ella con su mano y su espada intentaba atacar a los seres celestiales pero era imposible porque ganaban por cantidad. De repente, su aspecto se transformaron en esqueletos voladores que comenzaron a apoderarse de ella.

- ¡CANTO MORTAL! - Atacó nuevamente en fénix haciendo que la espada se quebrara en mil pedazos.

- ¡AAAAAAA! - Falcon tomo la delantera apuntando su arma hacia la joven electrocutándola hasta que su cuerpo se volvió cenizas y se esparció con el frío viento.

- ¡Hemos vencido! - Habló B'T Tierra.

- Pero... ¿Dónde está B'T X? - preguntó el Guardián al notar su ausencia a la vez que el viento se hacía mas fuerte.

- ¡No puedo localizarlo. Ha salido del alcance de mis radares! - respondió el beta, desesperado.

No obstante, Marlon había logrado zafarse del ataque pero esto había producido que B'T X y él cayeran a la superficie totalmente congelada. El Pegaso mecánico intentaba ponerse de pie, mientras que su donante estaba inconsciente. El beta se ubica en forma de defensa protegiendo al chico al notar que la mujer caminaba lentamente hacia ellos apuntándolos con su flameante espada.

La frente de X se levanta dando lugar al proyector intentando observar el poder de su enemiga.

- No puede ser, todo el poder que contiene su espada proviene totalmente de ella. Es como si estuviera utilizando magia o algo por el estilo. - Se dijo X, sin entender

El robot avanzó rápidamente hacia la guerrera atacándola con sus filosas alas pero ésta la esquivó. Volvió a atacarla de la misma forma pero la chica seguía moviéndose. El joven despierta y ve la lucha entre ellos, fue que de repente, del arma de la guerrera se despidieron varios papeles que se pegaron en distintas partes del cuerpo de X, resultando ser talismanes magicos que lo inmovilizaron.

-¡ X!- Gritó Marlon, eufórico. - ¡Me las pagarás, maldita! ¡MUÑEQUERA MORTAL! ¡AAAAA!

La chica desvió los cables con un movimiento de su espada, contraatacando ligeramente hacia Marlon que usó de escudo su guantelete. La lucha comenzó de mujer a hombre frente a frente, atacando y defendiendo la uno contra el otro y viceversa. El joven atacó con su puño hiriéndola en una mejilla, y la reacción de esta fue atacar con su espada haciendo que despidiera una ráfaga de viento con ataques cortantes que alcanzó a Marlon a las manos, pies y cuello arrojándolo con fuerza, haciéndolo retroceder rudamente.

Cuando él se da cuenta, resulto ser que unas esposas lo atraparon clavándose en una montaña congelada que estaba detrás, quedando inmóvil.

- ¡¿Qué?!¡¿ Qué es esto?! - gritó el chico, desesperado.

- ¡Marlon! - pudo gritar X, sin poder moverse.

- ¡No puede ser! No puedo romperlas, están clavadas en el hielo y no tampoco puedo zafarme. ¡Estoy atrapado! - comprobó el guerrero haciendo fuerzas inútilmente.

La chica se acercó y le lanzó un talismán en el pecho, que enseguida comenzó a brillar provocando un insoportable ardor en el cuerpo de Marlon produciendo un fuerte brillo celeste que comenzó a cubrir su cuerpo.

- ¡Aaaaaaa! - gritó el chico, adolorido.

- ¡Marlon! - gritó B'T X, a causa de la desesperación por su donante, sin poder ayudarlo.

La guerrera apuntó su espada al cuello de Marlon, retrocedió un par de pasos tomando carrera y corrió rápidamente a darle el golpe final.

- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaa! - Gritó el joven cerrando los ojos evitando mirar a su enemiga.

Cuando ella terminó de hacer el movimiento de ataque, una gran luz brilló y se escuchó un sonido similar a dos espadas chocarse. Enseguida pude verse la esposa que apresaba el cuello del chico cayó al piso de hielo partida a la mitad.

- ¡Marloooon! - Volvió a Gritar X.

Cuando esa luz se disipó en cuestión de un segundo pudo verse que una mujer de largos cabellos rubios, ojos negros, vestida con un traje enterizo de color rosa con un pronunciado escote que podía avistarse del lado del corazón un tatuaje rojo con forma de rosa, que había logrado esquivar el ataque mortal.

Marlon hizo un pequeño esfuerzo y abrió débilmente sus ojos, producto del talismán que estaba absorbiendo la energía de su cuerpo. Al mirar en frente de él se encontró con esa sorpresa.

- Ca... Caballero... Rosa.- Alcanzó a decir por la debilidad que lo afectaba cada vez mas.

- ¡Comandante Leopoldo! - dijo B'T X, atónito.

Aramis se lanzó al ataque con su gran espada armándose una ardua lucha entre espadachines. El sonido de las espadas se escuchaban haciendo eco en el lugar, cada una que esquivaba el ataque de la otra provocaba el quebrantamiento de los grandes bloques de hielo cercanos y la pelea se tornaba cada vez mas difícil. En ese momento, las dos atacaron al mismo tiempo haciendo que ambas espadas chocaran sin ceder fuerzas. Caballero Rosa comenzó a imponer mas presión en su arma logrando que su contrincante soltara la espada involuntariamente cayendo lejos de ella y clavándose fijamente en la nieve.

Sin desaprovechar el momento, alrededor del filo de la espada de Aramis comenzaron a volar pétalos de rosas rojas, que al atacar a la enemiga logró clavársela en el estómago y que aquellos pétalos cayeran sobre el cuerpo ya sin vida de la chica.

- No quise hacerlo, pero no me dejaste otra opción.- susurró Aramis al ver que se quedó con la victoria.

Las prensas y los talismanes que inmovilizaban a los guerreros se desvanecieron. Producto de eso, Marlon cayó pero Caballero Rosa lo tomó con sus manos evitando que se llegue al suelo. B'T X, por su parte, se acercó a ambos rápidamente al ver que ya podía moverse de nuevo.

Justo entonces, Falcon acompañado de su beta aparecieron en el lugar encontrándose a los otros guerreros.

- ¡Aramis, has venido! - sonrió Falcon al verla.

- Asi es y tengo muchas cosas por decirles. - mencionó la rubia con seriedad.

- Aramis...- musitó Marlon cobrando el conocimiento - Gracias por salvarme.

- De nada. - respondió ella quien lo ayudaba a levantarse. - Mi deber es proteger a La Luz De La Esperanza de todo mal para que no se extinga jamás.

Marlon, solo sonrió ante las palabras de su aliada, pero su único anhelo era poder rescatar a su amada y salvar nuevamente al mundo. Los guerreros se subieron a cada uno de sus Betas y se marcharon hacia donde Homero y Luna del Norte se encontraban. Pero entre las congeladas colinas, Joe estaba observándolos como abandonaban el lugar de la batalla, sin que estos se dieran cuenta de su presencia.

- Malditos, pudieron vencer a mis Guerreros Mágicos pero no podrán vencer a un Caballero de Hielo.- dijo Joe, eufórico desapareciendo mágicamente del lugar.

Notas.

Holas chicos y chicas que siguen esta historia. Tarde mucho en publicar éste capítulo porque por mis estudios y trabajo no he tenido tiempo suficiente.

Comenzó la primer batalla contra uno de los Caballeros de Hielo. Aramis llego justo porque ella es quien tiene la informacion necesaria para poder guiar a los Guardianes Espirituales. Ron por su parte, aparecerá mas adelante…

Espero que esta historia sea de su agrado, ya que es mi primer Fic. Sin más que decirles, nos estaremos encontrando pronto en el Capítulo V que lo tengo casi listo. Me despido y Gracias Totales.