Ni Soul Eater ni sus personajes me pertenecen Lo único que es de mi pertenencia es la trama y los personajes inventados.
Capitulo 4.
-Es horrible –murmuro Kid-. Completamente horrible.
-¿Qué cosa Kid? –preguntó Liz, sin estar verdaderamente interesada.
-¿No lo sabes? La lluvia es simétrica y asimétrica a la vez, porque, veras…
Kid se disponía a contar con lujo de detalles su teoría, pero Liz se dio la vuelta y comenzó a hablar con Maka y Patty sobre cualquier tema, solo para dejarle claro a su técnico que eso le importaba en lo más mínimo. Kid suspiro, y volvió a mirar por la ventana.
La lluvia había caído durante toda la noche, empapando todo Death City. Llovía desde la noche anterior, y en vez de haberse calmado, parecía que con cada minuto se volvía más intensa. Sentado en su silla en el Shibusen, Kid veía como caían la asimétrica/simétrica lluvia.
Había algo que lo tenía inquieto desde que llego esa mañana al Shibusen.
-Oye, Kid. ¿Dónde está Ayumi-chan? –preguntó Tsubaki, luego de haberla buscado con la mirada.
Era exactamente eso.
Ese día no la había visto ni por un segundo. Siempre llegaba temprano, y normalmente se la encontraba en los balcones, o en la biblioteca. Pero la había buscado por todo el Shibusen (en tiempo record), y no había rastro de ella. Existía la posibilidad de que la chica no tuviera paraguas y hubiera preferido no mojarse, pero el paraguas que había visto en el perchero el día anterior no decía más que lo contrario.
-No la he visto hoy, Tsubaki –contestó Kid.
-Oh… –la sonrisa que siempre adornaba el rostro de Tsubaki s esfumo, pero inmediatamente regreso.
¿Dónde podría estar? En ese momento no podía ir a buscarla. Las clases comenzarían en un par de minutos. Tal vez se hubiera enfermado: era posible que la noche anterior hubiera dormido con una ventana abierta y se hubiera resfriado.
A pesar de que trataba de tranquilizarse pensando en eso, no lo lograba. Sabía que ninguna de las razones que se le estuvieran ocurriendo no estaban ni cerca de la realidad.
Se encogió de hombros. Bueno, al fin y al cabo, si quería faltar, que faltara. No debía entrometerse en eso.
En ese momento, Stein entro en el salón con su famosa silla giratoria. Como siempre, termino en el suelo. Cuando se levanto, con su normal y extraña sonrisa, dio por comenzada la clase.
Bueno, Ayumi no había querido ir, entonces no iría. Ni se tenía que molestar por eso. Aunque…
•••
Hace rato que había perdido la cuenta de cuánto tiempo llevaba allí. ¿Diez minutos? ¿Una hora? ¿Dos horas? ¿O toda la noche? En ese momento le daba igual. Podría llevar días allí, y sería lo mismo.
El frió le calaba en lo más hondo. La falda y la remera manga corta no podía protegerla. Ni siquiera sus inseparables botas la resguardaban de la fría lluvia que la empapaba por completo.
No quedaba rastro de un alguna parte de ella que estuviera seca. Desde que había recibido esa llamada, le daba igual todo. ¿Por qué seguía allí? ¿Porque no iba a su casa, y se resguardaba al lado de la estufa? No lo sabía. Simplemente, solo quería quedarse allí, mientras, sentada en aquel banco del parque del cual había olvidado el nombre, miraba hacia el cielo. Veía las nubes negras, de las cuales caían esas gruesas gotas de lluvia. El sol no había salido hoy.
En un momento, dejo de sentir la lluvia sobre ella. Aún podía escuchar las gotas golpear contra el suelo, pero no las sentía sobre ella.
-¿Qué crees que estás haciendo aquí?
Kid la miraba sorprendido, mientras sujetaba su paraguas sobre ellos, permitiendo que ninguno de los dos se mojara.
-¿Te volviste loca?
Ayumi miraba como Kid se sacaba su saco, y se lo colocaba sobre los hombros.
-Estás helada –susurró-. ¿Qué estás haciendo aquí?
-Esta calentita –susurró la chica.
-¿Eh?
La chica no emitió sonido alguno.
-¿Me vas a responder? ¿Por qué estás aquí bajo la lluvia, en vez de estar en el Shibusen? ¿Tratabas de morir de hipotermia?
-¿Qué importa? –Dijo la chica, sorprendiendo a Kid-. ¿Qué importa si me muero congelada? Me da igual, Kid.
Bien, eso era grave. Lo estaba llamando por el nombre, lo que significaba algo malo.
-¿Qué importa ahora… si mi… si mi…?
La chica comenzó a llorar. A diferencia de la fría lluvia que la había empapado, sus lágrimas no eran frías. Estaban calientes.
-¿Porque? ¿Por qué tuvo que pasar algo como eso? –Se tapaba el rostro con las manos-. ¿Por qué… mi querida Saotome? ¿Porque?
Sin importarle si se mojaba o no, Kid abrazó a la chica. La estrecho entre sus brazos, mientras esta lloraba con fuerza.
-Ya –trataba de tranquilizarla sin existo-, no pasa nada. Esta todo bien.
-¡No mientas! –Gritó con la voz quebrada-. Algo como esto no puede estar bien… No puede estar bien, si mi querida hermana…
Pero no menciono ninguna palabra más. Simplemente, lloraba en silencio, mientras Kid la abrazaba.
¿Hermana? Ella jamás le había contado sobre eso.
-No te preocupes –susurró-. ¿Quieres venir a mi casa? Allí me contaras todo, y podrás ponerte algo de la ropa de Liz mientras tu ropa se seca. ¿Está bien?
La chica asintió en silencio.
•••
Desde que habían llegado a la casa de Kid, Ayumi no había dicho ni una sola palabra. Se había quedado en silencio durante todo el recorrido, aun con los ojos rojos de tanto llorar.
Mientras ella buscaba algo que le quedara en el armario de Liz, Kid también se había cambiado de ropa. Al abrazar a Ayumi, su ropa de había mojado por completo, dejando horribles y asimétricas marcas de agua.
Finalmente la vio bajar por la escalera. Usaba una remera manga larga negra, y un short blanco. Se había puesto medias negras largas, que tapaban por completo sus piernas.
-¿Liz-chan no se va a enojar por usar su ropa? –preguntó, con voz susurrante.
-No creo –respondió Kid, mirándola. Se había dado cuenta de las horribles ojeras que adornaban sus ojos-. ¿No dormiste bien?
La chica negó con la cabeza.
-No dormí en toda la noche.
Kid le hizo una seña para que se sentara a su lado. Ella le obedeció, y el chico coloco frente a ella una taza de té. Ayumi agradeció, mientras sostenía la humeante bebida.
-¿Me vas a contar que te sucedió? –preguntó.
La chica se tomo su tiempo para responder. Dudaba si hacerlo, jugando con la cuchara en la taza de té. Finalmente, se decidió a contárselo.
-Es solo… ayer recibí una llamada de mi madre –comenzó-, diciéndome que… mi hermana menor…
-¿Le paso algo malo? –preguntó el chico, ante el repentino silenció de a chica.
Ayumi asintió.
-Ella siempre ha tenido una salud muy débil, por eso siempre se quedaba en casa –continuó-. Pero, últimamente, su salud ha empeorado mucho. Los médicos dijeron que… que no había muchas posibilidades de que sobreviviera.
-Ya veo –si era eso, entonces no le sorprendía que se encontrara así de mal-. ¿Cuántos años tiene?
-…ocho –susurró.
-…
Ambos se quedaron en silenció. Luego de un par de minutos, Kid volvió a hablar.
-¿Cuándo se seque tu ropa, quieres que te acompañe a tu casa? –preguntó.
La chica negó con la cabeza.
-No es necesario, Shinigami-kun.
Oh, qué bien. Volvía a llamarlo de esa manera (nótese el sarcasmo).
-¿Estás segura? Sigue lloviendo muy fuerte, y además…
-Shinigami-kun –lo interrumpió Ayumi-. Yo ya le dijo porque no había ido al Shibusen. Pero, ¿Por qué usted no está allí? –dijo, seguido de un: "Achhee".
-Mira, si te has resfriado –suspiró Kid-. Espera un poco, que voy a ir a traerte algo para que te tapes más.
-Gracias.
Cuando Kid volvió, traía un buzo color negro en sus manos.
-Es abrigado y simétrico –dijo, cuando se lo entrego. Luego de habérselo puesto, ella volvió a hacer la misma pregunta de antes-. Yo fui esta mañana al Shibusen, pero… como no te había visto, me preocupe, por eso…
-¿Saliste a buscarme? –Kid asintió-. Gracias.
El silencio volvió a reinar.
-No te preocupes por tu hermana –Ayumi alzo la vista-. Estoy seguro de que estará bien.
•••
Mientras tanto, en el Shibusen…
-¿A dónde se abra ido? –Se preguntaba Liz, a la hora del almuerzo-. Se fue hace rato y no lo volvimos a ver.
-Kid no es un niño (N/A: Es irónico porque Kid significa niño xD), sabe cuidarse solo –respondió Soul.
-¿Abra ido a buscar a Ayumi-chan? –preguntó Patty, inocentemente.
-Algo como eso tendría sentido –dijo Black Star, haciendo una pose de inteligente.
-Sí, si –lo apoyó Soul, con la misma pose-. Completamente de acuerdo.
-¿A Ayumi-chan? –preguntó tímidamente Chrona.
-¡Por supuesto! –Gritó Black Star-. ¡Después de todo, según mi intelecto superior al de los demás seres en el mundo, algo pasa entre esos dos! ¡Kyahahaha! –gritó, seguido de un "¡Exacto!" de Soul.
-¿A-algo como qué? –volvió a preguntar la peli-rosada.
-¡Romance! –gritaron Soul y Black Star al mismo tiempo, alertando a los demás estudiantes y ganándose un Maka-chop cada uno.
-Dejen de gritar como imbéciles –les dijo.
Mientras los demás hablaban, Chrona se removía en su asiento. Le molestaba. Le molestaba mucho. No, no sabía cómo lidiar con eso.
•••
En silenció, Ayumi y Kid caminaban bajo un paraguas camino al Shibusen. Kid había decidido que la acompañaría a ver a Nygus-sensei para que le diera algo para su resfriado. La ropa de Ayumi ya se había secado, pero aún conservaba el buzo que Kid le había prestado. El silencio solo era interrumpido por las gotas de lluvia que golpeaban contra el suelo y por los estornudos de la chica.
-Está bien que estés preocupada por tu hermana –dijo Kid al llegar al Shibusen-, pero no deberías haberte quedado bajo la lluvia toda lo noche.
-Lo siento –susurró.
Al entrar en la enfermería, Nygus-sensei la pregunto qué es lo que le había pasado. Ella se disculpo, y le conto lo sucedido (guardándose para ella lo de su hermana). Nygus suspiro, y procedió a examinar a Ayumi. Esta le dio su celular a Kid, y le pidió que la esperara fuera del salón.
Kid se quedo esperando afuera alrededor de veinte minutos, hasta que el celular de la chica comenzó a vibrar. Un mensaje. Luego de un par de "cuestiones morales", finalmente se decidió a leerlo.
No pudo contener su sorpresa al leerlo.
"Celestia:
Te envió este mensaje para informarte del estado de Saotome
Su salud no ha mejorado. La fiebre ha aumentado mucho más, y ya casi no puede levantarse de la cama. Si antes casi no había posibilidades de que sobreviviera, ahora hay muchas menos. Si sigue así, lo más probable es que solo le quede tres o cuatro semanas de vida.
Se que la estas pasando mal, y a mí también me duele.
Mamá."
Ahora estaba mucho más preocupado por Ayumi. En primero: ¿"Celestia"? ¿Qué quería decir con eso? Bien, Celestia es un nombre, pero…
Y en segundo: Le preocupaba mucho la salud de su hermana. Tenía pocas posibilidades de supervivencia. Si Ayumi ya se había puesto mal al saber que estaba grave, se pondría aun peor cuando se enterara de eso.
-Gracias por esperarme, Shinigami-kun –sonrió la chica, mientras salía de la enfermería-. ¿Eh? ¿Paso algo malo? –preguntó al ver el rostro de Kid.
El chico, luego de dudar un par de segundos, le entrego el celular a la chica, sin mirarla a los ojos.
La chica tomo el objeto que le tendía el chico, sin entender. Leyó el mensaje que le habían enviado, y abrió los ojos con terror y sorpresa.
-Sa-Saotome –susurró la chica-. Esto…
Ante la sorpresa de Kid, la chica cerró los ojos y se dejo caer al suelo. Alcanzó a sujetarla antes de que cayera. Pequeñas lágrimas resbalaban de sus ojos.
-¿Por qué ha tenido que pasar… algo como eso? ¿Por qué… Kid?
Fin chapter 4.
Notas de la autora:
No dejo de repetirme que este capítulo está muy corto. Pero bueno, ya es tarde para editarlo.
Si alguien fuera tan amable de dejarme un Review, se lo agradecería mucho. Significan mucho a la hora de escribir.
