Capítulo 4

Vegeta

Vegetasei-Año 731

Me dirigía hacía la sala de entrenamiento, donde tendría mi primera clase con aquel imbécil de tercera clase, que por un error se había ganado la confianza de mi padre. Desde que esa sabandija se volvió super saiya, mi padre se la ha pasado reclamandome por mi incompetencia para ser más fuerte y dar orgullo a mi sangre real.

Me encontraba sumergido en mis pensamientos, cuando la voz de Nappa me sacó de mi trance.

-Príncipe Vegeta que gusto verlo por aquí, me alegra ver que por fin haya aceptado el entrenamiento del Señor Bardock. Lamentablemente hay una noticia que no le gustara mucho-comentó Nappa mientras paraba una pelea entre unos mocosos que no sabía porque se encontraban en su sala de entrenamiento.

-¡Vaya, ya era hora de que el pequeño príncipe se dignara a entrenar con su nuevo escuadrón!-Vegeta se giró para ver a la sabandija acercándose a él. Estaba confundido por la mención de su participación en un grupo. ¡Eso era demasiado estúpido!, ¿Cómo era posible que unos simples chiquillos pudieran entrenar con él? Solo me retrasarían en mi misión de convertirme en un super saiyajin. ¡Bardock lo quería volver loco! Estaba seguro que lo hizo para molestarlo después de que rechace su entrenamiento todo el mes pasado.

Bardock al ver mi cara de confusión, decidió darme una explicación.

-Ya que llevas un mes de retraso, es necesario que te disculpes con tus compañeros y con tu maestro muchacho.

-¿De qué estupidez hablas ahora Bardock? Mi entrenamiento es personalizado, alguien como yo no puede perder su tiempo con escorias como esas-comente señalando a su hijo y la hija de Fasha.

-Escucha mocoso, no tengo tiempo para tus tonterías, así que te seré directo. Raditz y Milk serán parte del nuevo escuadrón que estará a cargo de las misiones que les iré asignando. Si no te gusta la idea, puedes retirar tu trasero real del centro de entrenamiento para seguir con mi entrenamiento, su se veía muy divertido ante su comentario.

-¡No puedes hacer eso!-estalle colé padre te puso a cargo de mi entrenamiento, por lo cual es tu obligación enfocarte en mis habilidades. Al menos claro que quieras que te reemplacen-comente sonriendo victorioso.

-En eso te equivocas chiquillo-dijo Bardock sonriendo mientras me hacía perder mi padre está al tanto de mi decisión y no hará nada para cambiarla. En cuanto a ti, puedes hacer lo que te plazca. Si quieres dejar de entrenar o eliges otro maestro, es tu maldito problema, pero considero que anhelas la idea de ser un super saiyajin y terminar con la humillación de que un tipo como yo te entrene, así que sería algo tonto de tu parte no aceptar que te entrene.

-Agg…, yo terminaré convirtiéndome en el más poderoso saiyajin y no necesito a alguien como tu y tu tonto equipo para mis planes.-Después de decir eso volé a un bosque lejano a descargar toda mi energía.

Bardock

Después del pleito con el príncipe Vegeta mande a Raditz y Milk a tomar un descanso y ayudar a Fasha con la administración de la bodega que compramos hace un año. Una de las nuevas leyes que se impusieron en el imperio fue sobre la repartición de territorios junto con servidumbre tech-tech para los trabajos agrícolas a los clase alta,mientras que los clase baja fueron enviados a los planetas aliados para dar seguridad e informar de los tiempos de envíos comerciales.

Luego de supervisar la ceremonia de unión entre el rey Vegeta y la reina Débora, logré salirme de mis demás obligaciones para volar hacia la vieja choza que había encontrado en una parte del bosque oculto. Me metí al lago que estaba enfrente para poder liberar el estrés que estaba consumiendo mi cuerpo después de todas los asuntos que se veía obligado a realizar por su nuevo puesto. Salí del lago, me cambie y entre a esa antigua casa. Todo parecía estar en orden a excepto de la capa de polvo que se aferraba a las habitaciones y tal vez, a aquellos posibles recuerdos atrapados entre las paredes. Este lugar lo encontró por los dos tech-tech que le curaron las heridas la semana en la que cayó en el planeta. Al parecer este planeta era uno de aquellos que daban alojamiento.

Regresé al lugar donde hice mi nuevo hogar, para encontrarme a Fasha y Milk haciendo un conteo en la bodega. Salí para ver a Raditz entrenando con Tarble. Cuando aterrizamos en este lugar nos encontramos con una familia tech-tech que estaba cuidando al pequeño saiyajin. Nadie reclamó la paternidad del chiquillo, así que se terminó quedando con aquella familia y cuando se hizo la repartición de tierras, su familia era una de las que nos servían a nosotros. Al parecer el niño era fuerte, le faltaba entrenamiento pero con práctica podría llegar a ser muy bueno. Cuando llegó a la conclusión de sus pensamientos, decidió mostrarle una propuesta.

-Tarble- grite para parar la pelea entre los que hablemos.

Tarble inmediatamente paró para saludarme con una inclinación.

-¿En que le puedo servir Señor?-me dijo Tarble tímidamente.

-Tranquilo muchacho, verás...hace poco reuní un equipo para misiones. Pienso que tienes la oportunidad para entrar pero tendrás que entrenar más que los demás para llegar a su nivel. ¿Qué piensas?

-Oh!..., Señor, eso es asombroso! Estaría encantado de asistir pero... tengo que hablar con mi familia, no se si me requieran para las obligaciones de la bodega.

-No te preocupes por eso niño, hablaré con ellos. Estoy seguro que les encantará la idea de que te vuelvas más importante.

Vegeta
Sala de entrenamiento

-Ya te dije padre, no entrenaré con ese baja clase y mucho menos si planea meterme en un escuadrón-dije mientras esquivaba el puño derecho de mi padre que venía hacia mi mejilla, para después lanzarle una patada en el estómago que logró parar.

-Mira mocoso, ya me estoy cansando de tus insolencias!-interrumpió sus ataques, entrelazando sus manos para propinarle un golpe en la cabeza que lo mandó directo al toleraré este comportamiento por más tiempo. Eres demasiado débil, ni siquiera el tiempo que pasaste con ese lagarto te ayudo a comprender cuál es tu maldito lugar. No me sorprendería que un día de estos termines muerto, después de todo eres la humillación de la familia real. No eres más que un insignificante saiyajin que goza de privilegios que no se merece-decía mi padre en el tiempo que aplastaba mi pecho con su pierna derecha. Una maliciosa sonrisa apareció en su rostro cuando dijo-:Si hubiera sabido que me traerías toda esta humillación, le hubiera dicho a la perra de tu madre que te abortara.

-Ahora seguirás mis indicaciones. Levantarás tu real trasero de esta sala y te dirigirás a un tanque de recuperación. Y mañana le pedirás disculpas a tu nuevo maestro. De lo contrario te daré una peor paliza, y no creo que quieras que te vean así para la coronación. ¿O si?- me dijo.

-No asistiré…a esa estúpida ceremonia...para ver…¡agh!,...a tu perra-continúe diciéndole, mientras escupía charcos de sangre-. Solo recuerda...que con cada golpe,los saiyajines nos volvemos más fuertes. Capaz y un...día de estos logre verte...rogándome en el suelo.

-Insolente. Me haré cargo de destrozar tu maldita arrogancia.-Con sus palabras llegaron patadas constantes a mi costado derecho, que me sacaban más sangre y gritos ahogados.

Lo siguiente que vi, fue su sombra desaparecer de la habitación para dejarme aquí solo. El frío se adueñó de mi cuerpo, al momento que sentía mis lágrimas caer sobre mis mejillas. Con los guantes manchados de sangre, decidí limpiar la poca sangre que escurría por mi boca. Para después de varios intentos, lograr pararme. Arrogaba patadas y puños al aire de una manera torpe, al tiempo que mi cuerpo buscaba no derrumbarse. Sentía caer un cálido líquido por mi mandíbula, cuando ví que era continuo, opte por ver el supuesto charco que se formaba de lo que creía que era mi sangre. En ese momento, caí en la realidad de que eran mis lágrimas las que bajaban de mis ojos hasta mi mentón. Limpie mis ojos para quitar las marcas de debilidad en mi rostro, junto con lo poco que me quedaba de mi orgullo.

-¿Así que también llora el príncipe?, no pensé que 'su majestad' pudiera sentir sufrimiento.-Bardock salió de una de las columnas que se encontraba en la sala, para hacerme frente.

-En serio qué dices estupideces viejo. Por si no lo has notado, estoy entrenando y es normal sudar en exceso-dije mientras reía.

-Haces mal en reprimir tus emociones, esos sentimientos podrían restarle años a tu misión de ser un super saiyajin. Gracias a mi dolor, logré convertirme en uno. Recuerda eso.

-Pensé que no le interesaba ayudarme; hoy en la mañana lo dejo claro. ¿Qué buscas?

-Por la pelea que escuche hace rato, estoy seguro que entrenaras conmigo de ahora en adelante. ¿Porque no hacemos un trato? Dejaremos nuestras diferencias a un lado en las horas de entrenamiento con tu escuadrón, además de entrenarte individualmente.

-¿Qué ganarías con eso?-Lo mire desconfiado.

-A cambio me gustaría que te hicieras cargo de tu equipo, que tomarás decisiones y compartieras estrategias. No se si recuerdes que tuve un segundo hijo. Cuando estén listos para sus misiones en otros planetas, quisiera que lo buscaras.

-Kakaroto, ¿no es así? No creí que la paternidad fuera lo suyo. Supe que nació con el mínimo poder posible, si escapo del anterior planeta antes de su explosión, no creo que haya sobrevivido en otro planeta.

-Eso lo sabremos si haces lo que te pido e investigas en los planetas a los que vayas. Entonces ¿estás de acuerdo con el trato, principito?.

-¡Hecho!-Con este trato salgo ganando yo, su hijo de seguro que está muerto y sería estúpido de mi parte no aceptar su entrenamiento. No tenía nada que perder.

-Sabía que aceptarías, así que decidí hacerte un favor. El domingo se llevará a cabo la ceremonia de tu padre y tendré que salir a arreglar unos asuntos con el consejo del planeta Litt; haré que tu y tu grupo vengan conmigo. Partiremos en el medio día, por lo cual no tendrás que aguantar a la reina y su hija todo el día.-Con ese último comentario se me formo una asquerosa mueca de repulsión.

No sabía porque me ayudaba. Sentí que quería algo de mí, pero sabía que no debía de desaprovechar este favor.-:Gracias- susurré al tiempo que mi mirada se movía hacia el otro extremo para evitar ver la sonrisa que de seguro se le formó en el rostro.-¡No creas que te lo diré siempre! Y no pienso pagarte este favor, si es lo que estás buscando.

-Tan orgulloso como siempre Vegeta. No busco nada a cambio, solo quiero probarte que puedes confiar en mi.

Todo se tornó borroso y sentí como temblaba mi cuerpo, antes de caer inconsciente en el piso. 10 horas después me encontré en la enfermería con el lacayo de Nappa preguntando por mi salud. Ignorando las preguntas de Nappa, me vestí rápidamente con la ropa que me consiguió y salí corriendo en dirección de Bardock y mis compañeros. Bardock me informó de la participación de Tarble en los entrenamientos.-¡Ya era difícil con dos!-pensé.

-Desde hoy, el principe Vegeta practicará con ustedes. Quiero que traten de seguir su paso y pongan atención a sus tácticas. Se que cada quien tiene su técnica, pero tendrán que comprender las de cada quién para que puedan ser un verdadero equipo y consigan arreglar las debilidades de cada quien. El príncipe será su líder y obedecerán sus decisiones cuando no esté yo para darlas.

-¡Ahora comencemos con la práctica muchachos! Harán un pequeño calentamiento de 500 abdominales, lagartijas y sentadillas, cuando completen eso se turnaran para combates. Así conocerán la habilidad de cada quien y veré cuáles serán sus posiciones.

Este día conseguí la lealtad de aquellos tres niños con los que entrenaba. Bardock me citó en la tarde para entrenarme, o más bien enseñarme algunas técnicas que aprendió de los planetas a los que viajo cuando obtuvo su nuevo título. Al final de la clase, me dio unas bandas para las muñecas, me comentó que tenían peso adicional para conseguir más fuerza en poco tiempo. En ese momento me di el lujo de pensar, que por primera vez podía confiar en alguien más que no fuera yo.