Sé que dije que no escribiría más hasta que acabase los exámenes pero… me vino la inspiración y aquí está: 5 paginas de Work (iban a ser 6 pero quité un pedacito que pondré en el siguiente capi porque como no estaba terminado bien del todo no me gustaba como quedaba XD) Ojala que os guste.

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Abrió los ojos despacito. Un escalofrío la recorrió de los pies a la cabeza. Le dolía todo el cuerpo, cada centímetro de su cuerpo. No se acordaba de nada. Se tumbó boca arriba, lo que hizo que todo le doliera aún más. Miró la habitación intentado recordar: El Sr. Todd y Toby salieron y ella se quedó sola todo el día. Estaba preocupada por que era tarde y no volvían. Recordó que despedía a los últimos clientes y…

Su mirada se chocó con él que aún estaba dormido en la cama. Tenía la mano posada en su cintura, con cuidado, ella no la había notado, en realidad no notaba mucho solo dolor.

Al verlo lo recordó todo de golpe: el señor que entró, el golpe, el Sr. Todd subiéndola a la habitación, la pesadilla, él tumbándose en su cama… Y todavía seguía ahí. No podía dar crédito a sus ojos, pensaba que él se iría al poco tiempo pero no fue así.

Entonces se dio cuenta de la cantidad de luz que entraba por la ventana, debía de ser cerca del mediodía. Decidió que iría a hacer la comida.

Se levantó despacito de la cama, apartando la mano del Sr. Todd y se examinó ante espejo. Tenía un aspecto horrible. Estuvo entretenida un rato más localizando cada herida. Cuando terminó se vistió y salió de su habitación después de tapar bien al Sr. Todd.

Paró a la habitación de Toby. El niño aún dormía, parecía tan cansado que prefirió no despertarlo. Había estado despierto toda la noche pensando en la Sra. Lovett. Su preocupación había aumentado al oírla gritar pero el miedo le hacía quedarse en la cama, acurrucado. A punto estuvo de levantarse cuando oyó al Sr. Todd llegar corriendo. Pensó que sería mejor quedarse allí y no molestar y eso hizo, aunque solo consiguió quedarse dormido muy entrada la noche.

La Sra. Lovett no pudo evitar sentirse mal al entrar en la cocina pero intentó apartar esos recuerdos de su mente y comenzó la tarea.

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El Sr. Todd despertó desorientado, esa no era ni su cama ni su habitación. Tardó unos segundos en recordar. Se levantó y vio el sol ya muy alto, tendría que ser la hora de comer. La buscó con la mirada por la habitación, empezaba a preocuparse, quizás habría venido de nuevo y él no lo habría notado….

No pienses tonterías, seguro que está abajo aunque en su estado no se como se le ocurre.

No se equivocó, la halló preparando la comida.

-¡Sr. Todd! ¿Ya ha despertado? Siéntese, casi está el almuerzo-hablaba como si no hubiese ocurrido nada-.

-Se puede saber que está haciendo, Sra. Lovett-.

¿Cómo? No lo ve, amor - no entendía nada-.

-Después de todo, de su estado, ¿cómo se le ocurre bajar a preparar nada?

-Pues… yo…pensé que despertaría hambriento…-contestó cada vez más confusa- Además ya estoy bien- mintió.

-¡Ja! Se cree que soy tonto, Sra. Lovett. Debe de quedarse en la cama varios días hasta que se recupere, no puede estar así como si nada-.

-Le dije que ya me encuentro bien-.

-¡Pero usted se ha visto!- ella bajó la cabeza avergonzada-Vaya a acostarse.

-Sí, Sr. T-sabía que tenía razón- pero antes… podría… ¿podría comerme esto aquí?

-Está bien-.

Se sentaron en una mesa y no dijeron nada hasta que terminaron.

-Ya puede irse, Sra. Lovett-.

Ella asintió con la cabeza y se fue.

Poco después bajó Toby.

-Me he encontrado a la Sra. Lovett en el pasillo, tiene muy mal aspecto, ¿verdad?

-Sí - no tenía ganas de hablar con el chico-creo que te dejó algo de comer en un plato.

Toby empezó a devorar la comida con ganas y en pocos minutos ya había acabado.

-Muchacho, necesito que vayas al mercado a comprar algunas cosas- sacó una libretilla y una pluma del bolsillo, apuntó algo, arrancó la pagina y se la dio a Toby- ¿Entiendes lo que pone?

-Sí, señor-.

-Toma, que no se te olvide nada, y ten dinero, creo que de aquí te sobrará. No tardes mucho.

-No, Sr. T, iré lo más rápido que pueda.

El Sr. Todd subió a la barbería, era hora de abrir.

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Una hora después seguía arriba, limpiando a sus amigas mientras miraba por la ventana por si venia el muchacho. Sus pensamientos seguían en la Sra. Lovett. ¿Qué estaría haciendo en ese momento?

La campanilla de la puerta lo sacó de su ensimismamiento.

-Buenas tardes, señor. ¿Una afeitada?-le dijo mientras le invitaba a sentarse en el sillón-.

-En realidad, yo venia al local de abajo pero está cerrado. Me preguntaba si usted sabría…

Maldición, me había olvidado de eso.

-Mi vecina se encuentra indispuesta. Quizás no abra en unos días-.

-Oh, es una pena. Hace las mejores empanadas de todo Londres-.

-Venga, le afeitaré gratis, por las molestias- no pensaba dejarlo escapar así como así.

-Es usted un gran vecino. Aceptaré, me hace falta-.

Se sentó y el Sr. Todd empezó a aplicarle la crema por la cara.

-Supongo que se ha enterado de lo que ha pasado-.

-No, ¿qué ha pasado?-en realidad no le importaba mucho pero así se distraería un rato con alguna historia-.

-¿De vera no sabe nada? ¿En qué mundo vive, Sr. Todd? Pues mire esta noche ha aparecido otra mujer muerta, varias calles más abajo. Al parece la destriparon y le cortaron el cuello. Dicen que era una puta.

Quedó paralizado. Sería mejor sacarle más información antes de matarlo.

-¿Han cogido al asesino o se sabe que aspecto tenía?

-No, no había testigos. La policía está desorientada. Es la tercera que muere en estas circunstancias y no creo que vaya a ser la última.

-¿La otras dos eran también prostitutas?

-Sí, sí. Personalmente, pienso que ese hombre sería un putero que tuvo problemas con sus amigas y ahora se está vengando de todas. Sí yo fuera una mujer (gracias al cielo que no lo soy) tendría cuidado y no saldría de noche ni me quedaría sola, podría ser la siguiente.

-No, nada, dígale a su vecina que tenga cuidado, no quiero quedarme sin sus pasteles – el hombre parecía cansado del tema- Dicen que es usted el mejor barbero de Londres, el que ganó al mismísimo Adolfo Pirelli.

-Así es-.

-Me lo habían recomendado pero sabe usted mi mejor amigo es barbero también y… - el Sr. Todd no tenía ganas de escuchar tontería y lo mató ya.

-Quizás debió ir a ver a su amigo- le dijo mientras el cuerpo sin vida caía al duro suelo del sótano.

Ese hombre le había dado mucho en lo que pensar. Había muerto una mujer cerca y la Sra. Lovett había sido violada por un desconocido poco antes.

Quizás fuese el mismo hombre. Pudo haber matado a la Sra. Lovett si no hubiésemos llegado a tiempo…

Cerró la barbería. De todas formas mientras la Sra. Lovett estuviese en cama no harían falta los cadáveres que serian mejor que descuartizará antes de que se pudriesen.

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Toby entró en la tienda.

-¿Has encontrado todo lo que te pedí?- el Sr. Todd subía de la casa de hornear-.

-Sí, Sr. T. Siento el retraso pero es que había mucha gente. – le tendió el pedido- Sabe, estaban hablando de un asesinato cerca de aquí.

-Ya me he enterado de la noticia.

-¿Si? Pues verá, he pensado que quizás lo hubiese cometido el mismo hombre que le hizo eso a la señora.

-Me alegra saber que piensas bien. Yo creo lo mismo, Tobias.- el chico sonrió, el Sr. Todd nunca le dirigía ningún alabo.

-Sr. Todd, le puedo hacer una pregunta- asintió con la cabeza- ¿Qué hacía en la casa de hornear?

-Apagar el horno- al chico no le tenía porque importar pero decidió que era mejor contestarle- Por cierto, dile a los clientes que hoy está cerrado y no les cuentes nada de lo de ayer por la noche.

Subió a la habitación de la Sra. Lovett. La encontró sentada en su cama leyendo.

-¡Visita!- exclamó sonriendo al verlo entrar.

-¿Cómo se encuentra?- dijo ignorándola-.

-He estado mejor, ¿qué es todo eso?-.

-Es para curarla-.

-Oh-.

Se sentó al borde de la cama a su lado y empezó la tarea.

-¡Auch!- apartó la cara donde le curaba un arañazo de la mejilla- escuece.

-Lo sé, pero debe estarse quieta-.

Curó su rostro, la herida de su cabeza y sus brazos que era lo que quedaba al aire. También le vendó la muñeca lastimada. Ella intentaba no quejarse pero de vez en cuando gemía bajito.

-Creo que sería mejor que se quitase eso o no podré continuar- no la miró mientras decía eso.

-Si usted lo dice-.

Siguió con el trabajo. Ambos estaban sonrojados e intentaban no mirarse a la cara.

Al menos hoy está consciente

Terminó y recogió las cosas.

-Bueno, ya está- se dirigió a la puerta- mañana otra vez-.

-Sr. T, espere- se volvió, ya estaba vestida-. Gracias

-De nada-.

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Ya está, ¿os gustó? Os dejo a vosotros las quejas y reclamaciones. Decidme por favor si resulta aburrido, es que yo no sé…

Espero RR ^^