Hola gente, como os prometí aquí está el capitulo de las explicaciones.
No hay mucho que decir además de que gracias por leer.
La historia es mía, los personajes son de la grandiosa Stephenie Meyer.
Capítulo 4: Explicaciones
Bella POV
Cuando llegó parecía tan cansado. Su hermoso rostro estaba serio y sus ojos, ahora negros, me miraban tristes y cansados. Parecía estar ocultando algo, como si tuviera ganas de hacer algo que no hacía.
Tal vez quería salir corriendo. Pensé amargamente.
No, Edward no era un cobarde. Y yo tampoco, por esa razón había salido a esperarlo en el porche.
–Has tardado mucho – le dije en un susurro
Luego vi que no estaba solo. Una chica pequeña con el pelo oscuro apuntando hacia cada lado, lo acompañaba.
–¿Quien es? – pregunté incapaz de saber si la conocía o no
–Es Alice, es como mi hermana – me dijo sonriendo con tristeza
Ah, por eso no la conocía.
–Encantada – susurré, era la primera vez que Edward me presentaba a alguien de su "familia".
–Lo mismo digo, Bella – la tal Alice hablaba con un tono tranquilo, como si fuéramos amigas de toda la vida.
Luego dijo algo así como que se marchaba para dejarnos intimidad, lo que le agradecí eternamente. No me apetecía hablar con Edward con una extraña delante.
Apoyé la cabeza en las rodilla, repentinamente cansada, esperando a que se sentara a mi lado. Tardó un poco pero al final lo tenía junto a mí.
Te lo voy a contar todo, me había prometido.
–Tu madre se llamaba Juliet Morrison. Tenía 17 años cuando la conocí. En realidad el que la conoció primero fue Carlisle.
Asentí, había leído su nombre en un diario. Carlisle Cullen era el que había convertido a Edward, era algo así como su padre. Y el dueño de mi lugar favorito del mundo, la biblioteca.
«Carlisle es médico. Lleva muchos años trabajando por lo que está casi insensibilizado al olor de la sangre – me explicó
«Él trabajaba en el hospital de Forks cuando la conoció. Era solo una niña pero se comportaba como una adulta. A los 16 le detectaron un cáncer y estaba en tratamiento. Pero al contrario de lo que puedas imaginar, ella no estaba triste ni deprimida. No, ella siempre sonreía. Creo que fue eso lo que llamó la atención de Carlisle. El echo de que no parecía cansada de la vida, como otros en su situación. Sino que parecía apreciar de verdad las pequeñas cosas, apreciaba la vida de una forma contagiosa. Pidió expresamente tratarla él mismo. Le tenía mucho cariño.
Siempre estábamos oyendo hablar de ella, pero ninguno la conocía puesto que no iba al instituto sino que estudiaba desde el hospital. Así que un día Alice fue a visitar a Carlisle. Y él estaba con ella.
«Carlisle fue el primero en conocerla, y Alice fue la primera en hacerse su amiga.
«No se muy bien como pasó, pero de repente Alice siempre estaba en el hospital. Había veces que tenía que ir Jasper a buscarla para traerla a casa. Eran muy buenas amigas. Creo que fue esa la razón por la que quise conocerla yo. Veía los recuerdos de Alice y Carlisle y me parecían increíbles, pues hasta entonces ninguno había permanecido tan cerca de un humano. Y mucho menos uno como ella.
Así que ese día fui al hospital con Alice, solo porque tenía curiosidad. Pero cuando la vi... Digamos que no esperaba encontrarme algo así.
Tenía una sonrisa tan grande que era contagiosa. Y me miraba curiosa, no como los demás humanos demasiado interesados, sino que ella intentaba adivinar que razón teníamos Alice y yo para visitarla.
No sé muy bien como, pero después de ese día no podía dejar pensar en ella.
Cuando descubrió lo que somos. Sabíamos que era algo que pasaría tarde o temprano, así que no nos sorprendió.
–¿Por qué? – tuve que preguntar
–Verás. Juliet era, al igual que tú, una persona muy observadora. Ella sola se había dado cuenta de que no eramos lo que se dice muy normales. Así que al final Alice tuvo que confirmar sus sospechas. Pero en lugar de estar asustada estaba maravillada. Si, esa es la palabra.
«Después de eso se convirtió en parte de la familia. Esme la adoraba, incluso Jasper y Rosalie parecían apreciarla. Ya ni hablar de Emmett.
Para mí siempre fue muy importante. Era una de las pocas personas en las que en realidad podía confiar. Era mi amiga.
Pasaron unos meses y el tratamiento empezó a surtir efecto. Así que le dieron el alta y volvió a la escuela. Era agradable verla, fuera de las paredes del hospital parecía incluso más viva.
Pasaba muchas tardes en nuestra casa, sobre todo jugando con Alice.
Recuerdo una tarde. No sé cuanto tiempo pasó desde que salió del hospital, creo que 4 meses, tal vez mas. Estábamos jugando en el jardín como de costumbre cuando se puso muy mal.
Empezó a vomitar y tenía convulsiones.
«Carlisle dijo que estaba empeorando. Que hacía semanas que le habían vuelto a detectar células cancerígenas y que tenía que empezar con el tratamiento.
Pero ninguno de nosotros lo sabía. Ella no quiso que nos enteráramos. Y más tarde supe el motivo.
No pensaba empezar otra vez con el tratamiento.
Decía que estaba harta y que no tenía porqué soportarlo. Que si tenía que morirse estaba bien, pero no volvería con la quimio.
Eso me descolocó. Nunca, en todo el tiempo que la conocía, le había oído hablar así. Ni siquiera sus pensamientos iban en ese rumbo. Siempre asumí que era una chica con ganas de vivir y que por eso era tan positiva. Pero en realidad lo hacía para que no la viéramos sufrir.
Era su forma de proteger a los que la queríamos.
«Tuvimos una charla con ella. Primero uno a uno y luego en familia, para intentar convencerla. Cuando aceptó creo que lo hizo porque estaba harta de hablar de eso, pero lo hizo. Ese era nuestro propósito.
El tratamiento fue aparentemente un éxito. Y un año después estábamos graduando nos.
Fue un momento muy duro para todos, despedirnos de Juliet.
Ella se iba a la universidad de California y nosotros debíamos cambiar de residencia para mantener la farsa de humanos normales y no llamar la atención.
«No volví a verla hasta cuatro años después.
Yo vivía en Oregon por esa época. Había dejado a los demás y vivía solo en una casa en las montañas.
–¿Por qué? – no me gustaba interrumpirle, pero por la forma que contrajo la cara era algo de lo que no quería hablar así que no tendría otra oportunidad de sacar el tema.
–No quería estar con nadie en esos momentos – guardó silencio y finalmente suspiró – Había tenido una recaída en la bebida – susurró. Yo me estremecí.
Hacía tiempo que había asumido lo que él era, pero siempre lo había visto como el bueno. Jamás se me había ocurrido imaginar que el también hacía esas cosas tan propias de su especie.
–Mataste a alguien – no era una pregunta
–Si – susurró avergonzado.
Luego silencio.
–¿Hubo más veces? – pregunté con miedo. Me aterraba saber la respuesta a esa pregunta, porque si era negativa solo se trataba de un error. Algo que se podía olvidar facilmente. Pero si era afirmativa tendría que preguntarme con quién había estado viviendo todos estos años. Cuestionar si Edward es bueno o no es algo que no podría soportar.
Porque conmigo siempre se había portado bien. Era cariñoso, alegre y divertido. Y eso debería bastar, ¿no?
–Hubo una etapa en la que sí. Fue como 10 años después de ser convertido, tuve una etapa de rebeldía y me marché del lado de Esme y Carlisle para vivir por mi cuenta. Creía que al tener la capacidad de leer la mente podría centrar mis presas en los asesinos y violadores. De modo que solo cazaría a los malos, ninguna vida inocente. Pero al final de cuentas siempre es arrebatar una vida, y pasa factura. Así que volví con Esme y Carlisle quienes me acogieron como al hijo pródigo. Y desde entonces no a pasado más.
Parecía torturado mientras relataba su historia. Supuse que no quería asustarme. Y lo cierto es que no lo hizo. Podía entender lo que le motivó a hacer eso, él de verdad creía que era lo correcto. No lo hacía porque fuera un monstruo con ansías de sangre y dispuesto a arrebatar tantas vidas como hiciera falta para conseguir su propósito. Pensé en lo que había sentido antes, Edward era Edward. Él no podía ser malo. Y no lo era.
Me entraron unas ganas tremendas de abrazarlo y decirle tantas cosas pero en su lugar esperé a que continuara. No lo hizo
–¿No estas asustada? – me preguntó mirándome a los ojos.
Negué con la cabeza
–Supongo que tiene sentido – le dije
Una sonrisa cruzó fugazmente su rostro, confiriéndole así un ápice de felicidad, pero sus ojos seguían tristes.
–¿Por donde iba? – preguntó cerrando los ojos y mirando al cielo.
–Por la parte donde empiezas a vivir solo – le recordé acomodándome en el sitio y mirando al cielo también.
–Llevaba allí unos meses, la verdad es que no lo sé. El tiempo dejó de tener sentido entonces. Solo recuerdo que un día sentí unos pasos en el exterior y cuando escuché sus pensamientos sabía que era ella.
«Corrí a su encuentro, con mil preguntas en mente, pero todas se borraron cuando la vi.
Estaba destrozada. Despeinada y sudando, pero lo que más me sorprendió fue que estaba embarazada.
En las últimas semanas del embarazo, en realidad.
Era muy peligroso salir así en su estado, sobre todo teniendo en cuenta que venía a pie. Se había desplazado en coche hasta el ultimo trayecto porque había sufrido un pinchazo y en vez de esperar a la grua se marchó andando, sin saber muy bien por donde ir.
«Necesito tu ayuda» me dijo cuando me vio.
«La perseguían los Vulturis.
Vale, os he dejado en un mal punto. Pero es que el capítulo era muy largo y he decidido cortarlo en dos. Pero tengo malas noticias.
Mañana es Lunes, vuelta a la rutina y vuelta también a mi sin poder coger el ordenador... Así que no podré publicar hasta el fin de semana (tal vez lo haga antes pero no es seguro)
Y ahora, sé que probablemente querráis matarme pero lo siento.
