Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.
En mis historias Hinata y Sasuke son los protagonistas.
Nombre: Jugando a Cupido.
Autor: Eyesgray
Clasificación: K+
Genero: Romance.
AU. Crack.
¡Maldito Cupido!
Suspiró. Apenas era martes y ya sentía que no podía soportar más cambios emocionales.
Ser novia de Sasuke, ver a Naruto tratar de enamorar a Sakura, tratar de olvidar a Naruto, sufrir miradas amenazantes de las fans de Sasuke, fingir ante Naruto lo feliz que era junto a Sasuke, fingir ante Sasuke que no quiere a Naruto.
Todo era tan complicado y eso que solo eran dos días.
¿Qué sucedería en esa semana?, sentía unas inmensas ganas de faltar a clases lo que restaba de la semana o el mes.
- Nee-san. - Se tensó.
Y ahora llegaba Hanabi. ¡Que no sea ella, que no sea ella, que no sea ella!
- Si soy yo. - ¡Joder!, ¿Acaso era tan fácil de leer?
- ¿Q-Que sucede Hanabi-chan? - Preguntó sin intensiones de levantarse de su cómoda y enorme cama.
- ¿Por qué te acompañó el Uchiha hoy? - Preguntó la pequeña.
Siempre tan curiosa.
- Solo dijo que me acompañaría a casa. - Susurró sintiendo movimientos en su cama y luego a Hanabi acostarse a su lado.
Ambas estaban boca abajo, mirándose la una a la otra.
- Dime la verdad Nee-san, ¿Son pareja? - Se sonrojó.
¿Qué les enseñaban a los niños de 11 años?
- Yo... e-es so-solo un amigo. - Soltó entre tartamudeos y un gran sonrojo.
- ¡Nee-san!, ¡No mientas! - Soltó indignada. ¿Tan tonta creía que era?
- Pe-Pero... - Suspiró.
El Uchiha le había dicho que no le contara la verdad a nadie pero... Necesitaba a Hanabi.
- ¿Que sucede Nee-san? - Ahora si se estaba preocupando.
Hinata tenía una mirada seria, la vio sentarse derecha por lo que la imitó.
- Te contaré lo que sucede pero debes prometer que no le dirás a nadie lo que sucede. - La pequeña asintió. - Bien...
- ¿Son pareja? - Preguntó de inmediato.
- Fingimos serlo.
- ¿Qué? - Ahora si estaba shockeada, ¿Fingir ser pareja? - ¿Por qué? - Ahora la de mirada seria era ella. Aquello no le parecía para nada genial.
- Ayer. Estaba espiando a Naruto-kun. - Una venita brotó en la frente de la menor. - Estaba hablando con Uchiha-san, ambos me vieron por lo que el Uchiha se acercó a mí... luego me dijo cosas sobre que estaba harto de las acosadoras. - Su mirada se tornó cabizbaja.
- ¿Te vieron? - Asintió.
- Y-Yo... le dije que no era una de sus fans, luego apareció Naruto-kun y dijo cosas sobre que las acosadoras le daban terror y... y...
- Te dolió. - La morena asintió. - Ese idiota. - Gruñó. Cada vez sentía más sed de asesinar al Uzumaki.
- Uchiha-san le dijo que se fuera, la verdad le agradezco eso porque apenas desapareció no pude contener mis lágrimas. - La castaña le miró preocupada. - Uchiha-san... me dijo cosas crueles. - Una lágrima solitaria rodó por la mejilla de Hinata. - Le grité.
- ¿Le gritaste? - La morena asintió con una sonrisa. Estaba sorprendida ya que su hermana nunca había hecho algo así por lo que estaba segura el Uchiha tuvo que ser bastante cruel.
- Luego... después de decirle bastantes cosas me disculpé y el... - Una sonrisa adornó su rostro al recordar al Uchiha disculpándose. - Se disculpó.
- ¿Enserio?, ¿Se disculpó?, ¿Estas segura de que es un Uchiha? - Ahora si estaba sorprendida, ella conocía a los Uchiha, siempre arrogantes como los Hyuuga.
- Sí. Me propuso fingir ser su novia para ayudar a que Naruto-kun y Sakura-san se enamoren.
- ¿Por qué haría eso?
- El dice que se lo debe. Ayer... fuimos a una cita doble y... le di un trozo de rollo de canela c-con mis cu-cubiertos. - Ahora el sonrojo acudió al rostro de la morena. - Dije cosas vergonzosas como que quiero que Naruto-kun sea feliz y que quiero ser feliz con Sasuke-kun.
La castaña sonrió.
- ¿El rubio idiota sabe de tus sentimientos?
- Ayer, Sasuke-kun dijo que somos pareja, Sakura-san se molestó, él dijo que yo estuve enamorada de Naruto-kun y el... se disculpó.
- Nee-san. - Susurró preocupada.
- No importa, siempre lo supe aunque... no lo quería aceptar. - Una sonrisa melancólica surcó su pálido rostro. - Sasuke-kun me acompañó ayer, es por eso que me viste junto a él.
- Ahora tiene sentido. - Susurró.
- Hoy al ir a clases aparecieron Kiba-kun y Shino-kun. Ya todos sabían de nuestra relación excepto ellos, las chicas que miraban enojadas por lo que Kiba-kun me preguntó que sucedía.
- No es tan idiota. - Susurró, siempre pensó que el castaño y el rubio eran igual de idiotas.
- Lo sé, también me sorprendí. - No pudieron evitar reír ante aquello. - Luego... apareció Sasuke-kun.
La castaña sonrió, ¿Desde cuándo dejó de ser Uchiha-san para ser Sasuke-kun?
- Me tomó de la mano y les dijo que soy su novia. - Una mirada preocupada se dejó ver en la Hyuuga mayor. - Tuve que compartir junto a el asiento y también le preparé el almuerzo.
- ¿Tu qué? - ¿No era un juego?
- Lo sé, es solo que... no sé cómo comportarme por lo que traté de hacer algo para que el me aceptara pero...
- ¿Pero?
- Sasuke-kun me preguntó porque cocinaba tan bien. - Se sorprendió al ver como su hermana mayor no se veía feliz. - Mencionó que cocino igual que su madre.
- ¿Y qué pasa con ello?
- Ella murió Hanabi-chan. - Ahora ambas se encontraban cabizbajas.
- Ya veo... así que él tampoco tiene a su madre.
- El perdió a su madre al igual que nosotras. Le dije que nuestra madre también murió.
- Lo siento. - Susurró la castaña.
- ¿Porque te disculpas?
- Si yo no hubiera nacido tal vés... tal vés...
- ¡No digas eso! - Soltó enojada.
- Nee-san... - Se sorprendió al ver a su hermana molesta.
- ¡Eres lo más valioso para mí!, mamá me pidió que te cuidara y eso es lo que he hecho, no soy mamá pero... pero quiero que sientas el cariño de una madre.
- Contigo no necesito una madre Nee-san, eres todo lo que necesito. - Susurró la castaña.
- Así que a mí no me necesitan. - Ambas giraron la mirada hacia la voz intrusa.
- Padre. - Susurró la morena.
- ¡Papá! - Soltó sonriente la castaña.
- Así que... ¿De que hablaban? - Las chicas sonrieron mientras se acercaban a abrazar a su padre.
- Es un secreto. - Soltaron ambas.
- Mujeres. - Soltó con desaliento. Si su esposa estuviera junto a ellos seguro podría lidiar con ese par de niñas. Él también la extrañaba. - Vamos a cenar. - Ambas asintieron sonrientes.
Eran pocas las veces que podían cenar junto a su padre y por ello trataban de disfrutar cada momento con él.
Hanabi extrañaba a su madre. Cuando era muy pequeña ella murió por lo que no la recordaba bien pero... era feliz junto a su padre, su hermano y su hermana, ellos lo eran todo.
- Ya llegué. - Soltó al aire.
- Sasuke-sama, bienvenido. - Asintió ante el saludo.
- ¿Está Itachi? - La mujer asintió.
- Está en su habitación. - Asintió.
- Gracias... Nana. - La castaña sonrió.
- Le prepararé la cena, ¿Algo que desee cenar?
- Tomates. - La castaña asintió. Sasuke siempre pedía lo mismo.
Caminó por el pasillo, subió los escalones y encontró algunas puertas, su casa era grande, demasiado para tres personas.
- Itachi. - Lo llamó.
- Sasuke. - De una de las puertas se asomó el mayor. - Bienvenido.
- Has llegado temprano. - El moreno sonrió, a su manera.
- No hubo tanto trabajo, quería verte. - El ceño del menor se frunció.
- ¿Verme?
- ¿Acaso no puedo ver a mi hermanito? - El ceño del menor se frunció aún más. - ¿Te avergonzaste?
- ¡Silencio!, no digas idioteces Itachi. - Lo escuchó bufar, decir y par de cosas sobre él y luego cerrar de un portazo la puerta que respectaba al menor de los Uchiha.
- Siempre con ese carácter. ¿Dónde quedó el pequeño que sonreía con solo verme? - Su mirada se perdió en los recuerdos, si tan solo su madre viviera. - Tu siempre sabías como hacerlo feliz... Madre. - Susurró el caminando hacia la habitación del menor.
- ¿Qué quieres? - Soltó este desde su cama.
- ¿Cómo te fue hoy? - Lo vio suspirar.
- Se puede decir que bien. - Interesado caminó hasta sentarse a su lado.
- ¿Sucedió algo especial?
- Itachi... si conocieras a una chica que te recordara a mamá, ¿Qué harías? - Preguntó el menor interesado.
- Yo... - Sasuke se sorprendió, se sorprendió y mucho al ver como su hermano sonreía. - La atesoraría para mí, soy egoísta.
Ambos sonrieron a su manera, una media sonrisa, solo una mueca.
- Ya veo... y si... supieras que está mal o te negaras a aceptar que te encariñas con ella...
- Tarde o temprano lo sabría porque... aunque sea un amor imposible nada vale para el amor de verdad.
- Hablas como mamá. - Soltó el moreno menor evitando mirar al mayor, situando su mirada en algún lugar del techo.
- Lo siento. - Susurró él.
- ¿Porque? - Preguntó.
- Si no fuera por mí... tal vez ellos...
- No digas idioteces Itachi. - Lo cortó. Aquellas palabras le recordaban lo cruel que fue con su hermano. Si Itachi no se hubiera quedado en vez de sus padres en casa aquel día quien hubiera muerto en esa tragedia habría sido él.
- Pero... tú mismo lo dijiste.
- Solo era un niño, no sé qué habría sido peor, perderlos a ellos o perderte a ti. - La calidez embargó el pecho de Itachi.
- Gracias. - Susurró dándole una suave caricia en el cabello.
- No me toques. - Gruñó el menor dándole la espalda.
- Cuando éramos pequeños gritabas, ¡Nissan!, ¡Nissan!, me abrazabas y decías que no me separara de ti.
- ¡Cállate! - Gritó el menor. - Era un niño, no significa que te quiera. - Bufó.
A veces deseaba que Itachi desapareciera pero luego se arrepentía.
Itachi era lo único que tenía, él y Naruto eran su soporte.
- Itachi-sama, Sasuke-sama la cena está servida. - Ambos asintieron.
¿Cuánto tiempo habían hablado?, era increíble como corría el tiempo.
- Sasuke.
- ¿Qué? - Preguntó molesto.
- ¿Existe esa chica especial? - Preguntó interesado.
- Tal vez, y tú, ¿Existe esa chica especial? - El mayor sonrió.
- Tal vez.
- Hmp. - Bufó. A veces odiaba que los dos se parecieran. - Camina. - Mandó siguiendo a su Nana hacia el comedor.
Itachi se sentía culpable por la muerte de sus padres pero sabía que quien más sufría por esa pérdida era Sasuke y era por ello por lo que intentaba hacer sentir a Sasuke en casa, Sasuke lo era todo para él.
- Buenos días. - Susurró sentándose en su puesto habitual.
- Buenos días Hinata. - Saludó el castaño, su hermano Neji.
- Buenos días Nissan. - Susurró ella.
- ¡Buenos días! - Un suspiro escapó de Hiashi, ¿De dónde había salido esa niña tan escandalosa?
- Buenos días Hanabi-chan. - Saludó ella.
- ¿Que hay para desayunar? - Preguntó interesada.
- Ensalada de frutas, cereales, pan tostado. ¿Que desea Hanabi-sama?
- ¡Pastel! - Una mirada por parte de Hiashi fue suficiente para silenciar a la menor.
- Tsk, está bien. Cereal y yogurt. - Infló de manera infantil sus mejillas.
- Enseguida le sirvo Hanabi-sama.
- Gracias Nana. - Le sonrió a la morena.
- Deberías evitar hacer tanto escándalo Hanabi. - La pequeña bufó.
- Todos son unos amargados.
- ¡Hanabi-chan! - Reprochó la morena.
- Lo siento. - Todos suspiraron. En definitiva esa niña no se parecía a una Hyuuga.
- ¿Cómo van en la escuela? - Preguntó Hiashi.
- ¡Soy la mejor de la clase! - Soltó Hanabi.
- En la Universidad todo va bien. - El mayor asintió.
- Yo... Soy de las mejores en clase, padre. - El mayor asintió.
- Es bueno saber que mis hijos son un orgullo para mí. - Neji se tensó.
- Pero yo...
- También eres mi hijo Neji y estoy orgulloso de tus habilidades. - El castaño sonrió.
- Gracias, padre. - Todos en la mesa sonrieron. Eran una verdadera familia.
- Ya me voy.
- ¿Quieres que te lleve?, aún tengo tiempo. - El menor negó.
- Estoy bien así, cada vez que me llevas las maestras se ponen como locas. - El mayor sonrió.
- ¿Te molesta compartirme?, ¡Soy solo para ti hermano! - El ceño del menor se frunció.
- Cállate Itachi. - Gruñó dando un fuerte portazo al salir.
Odiaba que Itachi se comportara tan... cariñoso.
- Cuídate. - Susurró el moreno, aun así no podía evitar preocuparse por su hermano mayor. Ese idiota era lo único que le quedaba y debía cerciorarse de que lo tendría por algún tiempo, ¿No?
Con una mueca de satisfacción emprendió camino hacia su instituto.
Ese día sentía que sería diferente.
- ¡Teme! - Aquella voz... - ¡Teme! - Gritaron de nuevo.
Es estúpido pedir que no sea él. Pensó molesto.
- Dobe. - Soltó un tanto molesto al ver al rubio.
- ¿Que sucede?, ¿Estas sordo?, ¡Te estaba llamando! - Rodó los ojos con molestia.
- No lo noté. - Soltó con sarcasmo.
- ¿Enserio?, ¿Te sientes bien teme?, ¿Estas enfermo? - Un suspiro abandonó los labios del Uchiha.
Es Naruto.
Pensó. Solo Naruto nunca entendía la palabra "sarcasmo"
- Muévete. - Soltó empezando su trayecto de nuevo.
- Teme... ¿Esa no es Hinata-chan? - Ahora que lo recordaba la Hyuuga y el vivían a algunas calles. - ¡Hinata-chan! - La vio sonrojarse.
Esa tonta, ¿Aun se sonroja por Naruto?
Instintivamente frunció el ceño.
Ese día si sería diferente.
- Tengan cuidado. - Ambos asintieron mientras veían a su padre partir junto a Hanabi en el auto.
- Vamos Hinata. - Asintió ante la petición de su hermano.
- Si, Nissan. - Se giró para encarar a la morena. - Ya nos vamos, Nana. - La morena sonrió.
- Tenga cuidado Hinata-sama, y usted Neji-sama. - Ambos asintieron mientras caminaban en dirección contraria.
- ¿Te irás en metro? - El castaño asintió. - Pero... la universidad está bastante alejada, ¿Porque no aceptas el regalo que padre quiere hacerte?
- No quiero abusar de... padre. Tomar el metro no me molesta. - La morena sonrió.
- Deberías dejar de pensar que eres una carga Nissan, él te lo dijo, tú también eres parte de la familia. - El castaño sonrió.
- Me siento de la familia. - Susurró. - Vaya con cuidado Hinata-sama. - La morena asintió mientras ambos partían por direcciones distintas.
Ella al instituto y el a la estación del metro.
- ¡Hinata-chan! - Se sorprendió al escuchar como la llamaban.
Entonces lo vio, Naruto y Sasuke.
Se sonrojó al recordar el día anterior. ¿El aún seguiría molesto?
De manera lenta y temerosa se acercó hasta ellos.
- Buenos días. - Susurró ella dirigiendo su mirada al moreno.
En definitiva estaba molesto.
- ¡Buenos días Hinata-chan!, Teme, ¿No saludarás a tu novia? - El sonrojo en la Hyuuga aumentó.
- Hmp. Hola Hinata. - Dijo el acercándose hasta ella.
- Buenos días Sasuke-kun. - Susurró ella sonriéndole.
- Eh... ¡Que lindos! - Soltó el rubio.
- Cállate. - Gruñó él. - Muévanse. - Soltó tomando la mano de Hinata.
- Sasuke-kun. - Susurró sorprendida. Caminar de la mano... era realmente vergonzoso. ¿Y si los veían?
- ¿Te molesta? - Preguntó el. Una sonrisa surcó los labios de la muy sonrojada Hyuuga.
- No. - Susurró dejándose llevar por el moreno.
- Esos dos... - Susurró el viéndolos caminar a unos pasos delante suyo. - ¿Enserio son pareja?
- ¡Buenos días! - Se asombró al ver como la saludaban. ¿Qué estaba pasando?
- Bu-Buenos días. - Susurró.
- ¡Que linda!, ¡Está avergonzada! - Su sonrojo aumentó. ¿Qué estaba pasando?
- Ino... déjala en paz. - La rubia se quejó.
- Lo siento, ella es así. - Se disculpó la pelirroja.
- N-No importa.
- ¿Eres Hinata? - Asintió. - Soy Karin, la prima de Naruto.
- Gusto en conocerla, Karin-san. - Susurró haciendo una reverencia.
- ¡Yo soy Ino!, estudiamos en la misma clase, ¿me recuerdas? - Negó levemente. - ¡Que!, ¡Porqué!, ¿No soy lo suficientemente genial para que me veas?, ¡Que mala eres Hinata-chan! - Se sonrojó.
- ¡N-No quise decir eso! - Soltó asustada.
Las vio sonreír.
- Enserio eres linda. - Soltó la pelirroja.
- ¡Karin-chan, Ino-chan! - Oh, oh.
- ¡Frentona! - Soltó la rubia sonriente.
- Buenos días, oh, Hinata-san buenos días. - Sintió que podía respirar.
Sakura al parecer no la odiaba.
- Buenos días Sakura-san.
- ¿Qué haces aquí Karin? - La pelirroja sonrió.
- Solo quería ver la famosa novia de Sasuke-kun.
- ¡Hinata-chan es tan linda! - Soltó sonriente la rubia.
- Discúlpalas Hinata-san, Ino es demasiado molesta y Karin... - Una mirada de la pelirroja la silencio. - Amable.
- ¡Oye!, ¿Porque soy molesta?
- ¡Cállate Ino-cerda! - Una pelea entre esas dos empezó.
Esas dos eran como Kiba y Shino aunque más escandalosas. No pudo evitar reír ante aquello.
- Siempre son así. - Soltó la pelirroja.
- Son lindas. - Susurró con una sonrisa.
- Hinata, no te dejes intimidar por una fan te lo digo yo como antigua presidenta del club de Uchiha Sasuke. - Casi se desmaya.
- Y-Yo... yo... - Ahora si estaba muerta.
- Oigan. - La voz de Sasuke llamó la atención de todas. - Dejen el escándalo, tú evita juntarte con esas locas. - La señaló.
- ¡Que cruel! - Soltó la rubia. - Hinata-chan, ¿Que le viste para enamorarte de el? - No pudo evitar ponerse roja.
¿Enamorarse?
¿Enamorarse de Sasuke?
¿Ella?
¿Enamorada del Uchiha?
- Vamos. - Bufó el, el silencio de Hinata fue un poco molesto.
¡Él era perfecto!, ¿Como que que le vio?, él lo tiene todo de eso estaba seguro.
- ¡Se raptó a la novia!, ¡Que romántico! - Soltó la rubia.
- Entonces... esa es Hinata. - La peli rosa asintió. - ¿Porque la tratas así de bien?
- Sasuke-kun y ella me hicieron entender que... si amas a alguien debes dejarle ser feliz. - Susurró caminando en dirección contraria a la que fueron los dos morenos.
- Frentona... - Susurró.
- Vamos, creo que nos necesita. - Soltó la Uzumaki. Aquello de ser buena amiga a veces era complicado.
- ¿Sa-Sasuke-kun? - Preguntó en un susurro.
- Es la hora del almuerzo y yo quiero mi almuerzo. - Se sorprendió por lo que dijo el moreno.
¿Era en serio cuando él dijo que quería sus almuerzos?
Sonrió al pensar en eso. Y luego todo se esfumó.
- ¡N-No puede ser! - Ambos pararon.
- ¿Que sucede? - Preguntó el.
- Yo... ¡Lo siento!, ¡Dejé los almuerzos!, ¡Lo siento! - ¡Era una tonta!, ¡Una gran idiota!
- Mira que ser tan tonta... - Soltó el. Y el que se molestaba en pedir ese estúpido almuerzo. - Compraré en la cafetería. Dicho esto se giró dejándola sola en el salón de clases.
- Al parecer se molestó. - Susurró viendo como el moreno se alejaba entre todos los estudiantes. - Que tonta soy. - Susurró caminando hasta su asiento. - Pero... ¿Porque me importa tanto?, tengo hambre... - Se quejó.
Eso le pasaba por ser tan distraída.
Era lo peor.
- ¡Oye! - Un grito la despertó de su ensoñación. - Eres una tonta, durmiéndote.
- Lo siento. - Se disculpó viendo hacia todos lados. Estaba en la enfermería.
- Las clases terminaron, tuve que decir que te habías desmayado. - Se sonrojó. ¿Él había hecho eso?
- Lo siento. - Susurró de nuevo sentándose en la camilla.
- Hmp. Camina, te llevaré a tu casa. - Asintió levemente bajándose de la camilla, de manera lenta se colocó los zapatos. - Muévete. - Gruñó el con impaciencia.
- Lo siento. Susurró de nuevo.
- ¿Que no sabes hacer nada más que disculparte?, ¡Me tienes harto! - Gritó el exasperado.
- L-Lo siento. - Susurró de nuevo.
- Tsk. - Chasqueó caminando en dirección a la salida.
- Debo ir por... - Cortó lo que tenía planeado decir al ver como el moreno le entregaba su maletín. - Gra-Gracias.
- Hmp. - Soltó el.
- ¿Está molesto por el almuerzo? - Preguntó avergonzándose de inmediato. ¡Que pregunta tan estúpida!, ¡Obviamente está enojado!
- No digas tonterías. - Soltó el.
En definitiva estaba molesto.
- Muévete. - Gruñó dejándola atrás.
Suspiró. Ese día sí que era diferente.
- Sí. - Susurró cambiándose de zapatos y colocando los del Instituto en su locker. - Sasuke-kun. - Susurró.
- ¿Que sucede? - Preguntó el.
- Aquellas chicas... ¿Son amigas tuyas? - Lo vio meditar un poco.
- Antes eran mis fans, eran las más peligrosas de ese club. - Sonrió divertida.
- ¿Peligrosas? - El asintió dejando entrever una mueca de diversión.
- Las conozco desde que éramos niños. Sakura e Ino son mejores amigas y Karin... las conoció gracias a Naruto. - Asintió. - Luego fundaron el club de Uchiha Sasuke.
- ¿Fu-Fundaron? - El asintió. - Pero... si ya no son tus fans, ¿Porque sigue abierto ese club?
- Existen otras locas que van tras de mí, por lo menos ellas recapacitaron. - Lo vio suspirar. - Espero que Sakura también recapacite.
- No diga eso. - Susurró.
- ¿Porque?
- Ella no está loca, ella de verdad le quiere. - El frunció el ceño.
- No me importa, lo dije ayer. No me importa destruir los sentimientos de ella o los tuyos. - Ambos se miraron fijamente.
Esta vez trató de mostrar fortaleza ante aquella mirada. Y por primera vez su ceño se frunció.
- Si no fuera por Naruto-kun no le ayudaría. - Soltó al aire alejándose de él.
La siguió.
- Eso no fue lo que dijiste ayer. - Soltó el, ahora si estaba molesto.
- A usted no se le puede hacer feliz con nada. - ¡Esa niña!
- Lo dice la tonta que cree ser feliz amando a alguien quien nunca la amará.
Ambos pararon el trayecto.
- Ti-Tiene razón. - Susurró ella. - Nun-Nunca me amará pero... yo nun-nunca me enamoraré de alguien como usted.
- Hinata... - Trató de acercarse hasta ella.
- M-Me tengo que ir. - Soltó ella emprendiendo una gran carrera.
La vio correr, trató de seguirla pero sintió que se quedaba pegado al suelo.
Aquello que sentía... ¿Eso era lo que llamaban culpa?
- ¡Joder! - Maldijo cuando pudo reaccionar. - ¡Soy un idiota! - Apretó la mandíbula fuertemente.
Este juego se estaba complicando.
- Maldito cupido. - Gruñó viendo el lugar por donde la Hyuuga salió huyendo.
¡Estúpido juego!, ¡Estúpida Hyuuga!, ¡Todos eran unos idiotas!
¡Maldito cupido!
Bien hasta aquí. Lamento la demora, espero les gustara el capitulo.
Como ven empiezan a surgir algunos cambios en el juego y...
¿Naruto sabe la verdad sobre la relación?
¡Espero les haya gustado!, ¡Gracias por leer y comentar!
Eyesgray o Lider-sama xD
