Este fic participa en el minireto de marzo para "La Copa de las Casas 2015-16" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black

Profesión: profesor

LA RENUNCIA

Los murmullos de los estudiantes te persiguen en el eterno camino hacia el despacho del director. Con cada paso sientes sus miradas clavadas en tu espalda, juzgándote, y cómo comentan entre ellos tu desgraciada condición, aumentando la vergüenza y la desdicha que siempre te atormenta.

Pasados unos eternos minutos por fin llegas a la gárgola, dices la contraseña y subes al despacho del único director que podría haber admitido a alguien como tú en su colegio. Llamas a la puerta y entras al escuchar la afirmación.

—Sabía que vendrías Remus. — dice el director sentado desde su silla detrás del escritorio, parece cansado—. Siéntate, por favor. —te señala con la mirada la silla que tiene en frente.

Avanzas y te sientas en la silla cuyo respaldo es lo más incómodo que has probado jamás incluso te atreverías a decir que no puedes estar cómodo y tranquilo sentado allí. Mientras haces esto, él aprovecha para mirarte fijamente como si estuviera analizándote con rayos X.

—Albus —intentas decir, él sigue mirándote fijamente por debajo de sus gafas de media luna—. Vengo a renunciar a mi puesto, no puedo seguir siendo profesor después de lo que ha pasado.

Gracias a Severus ahora todo el mundo sabe que eres un hombre lobo, y que pusiste en peligro cuatro vidas. Por culpa de tu egoísmo, quizá los pusiste a todos en peligro desde el principio.

— ¿Por qué renuncias Remus? —pregunta—. Eres un excelente profesor y los alumnos te adoran. No tienes que renunciar por ser quién eres.

Te gustaría decirle que ojalá fuera así, pero ahora que todos saben tu secreto ya no será lo mismo. Nunca será igual.

—Lo siento Albus, no puedo. Ni los padres ni los alumnos querrán tener alguien como yo cerca nunca más.

Él sigue mirándote fijadamente mientras esperas su consentimiento para poder huir como siempre hiciste.

—No puedo hacerte cambiar de opinión. Es tu decisión, poco puedo hacer yo.

Tiene razón, no hay nada más que decir. Te levantas, te despides y sales del despacho para recoger tus cosas e irte lejos. Lejos de la gente, lejos de los juicios. Lejos, donde ni siquiera tú te mires con asco.

N/A: Gracias Nasuasda por betearme la historia :)