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Ed se sintió algo tonto al abrir la puerta del baño y esperar encontrarse con aquella vieja tina en lugar del baño principal del cuarto de Roy. De cierta manera agradecía que Roy no hubiese insistido en acompañarlo a la ducha.

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"Tengo meses sin tener una ducha decente Mustang y no voy a dejar que me limites el tiempo allí solo porque el espejo se empañó tanto que ya no puedes ver tu reflejo"

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El instantáneo puchero de Roy y su respuesta de "Solo fue una vez" fue una recompensa enorme, como si este fuera cualquier día otro día. Simple y mundano.

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Era algo que había podido disfrutar antes, cuando Al por fin se había acostumbrado a ser de carne y hueso hacía ya tres años atrás. Su tiempo en Resembool había sido únicamente de recuperación, calma y tranquilidad…o la máxima que se podía con la familia Rockbell.

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Ed camino hacia la ducha, ignorando fervientemente su reflejo en el espejo y se desprendió con rapidez de su ropa, dejándola caer en el suelo. Abrió la cortina y con sorpresa -y cierto sentimiento cálido en su pecho- observó uno de esos jabones excéntricos que según Roy ayudaban a su cabello a sentirse más suave y brillante, y Ed solo aceptaba usarlos ya que si ayudaban a que no se enredase tan fácilmente en su automail.

…aunque no era como si ahora fuera necesario.

Entro a la ducha, sintiendo la porcelana fría contra sus pies y como acto seguido Ed giro las manillas dejando caer el agua sobre si mismo, aceptando la frialdad de esta mientras tomaba el jabón y se limpiaba el cuerpo con este. Tiritando por el frio Ed se mantuvo firme sobre la cascada de agua hasta que poco a poco esta comenzó a templarse.

Suspiro con gratitud, y permitiéndose unos segundos sentir la calidez del agua extenderse por su cuerpo. Ciertamente era una diferencia de duchas a las que había tenido en aquel lugar…

James tenía un siniestro deleite por restregarle en la cara su dominio sobre él, tomando cada pequeña oportunidad para hacerlo sentir miserable por la conexión que compartían.

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Ed sentía la vergüenza e ira teñir todo su rostro de rojo, dejando salir un gruñido como única muestra de renuencia contra las acciones del castaño.

El solo sonrió acercando su mano al jabón líquido y dejando caer el contenido en la coronilla de la cabeza de Ed.

—Solo me aseguro de que mi pertenencia más valiosa cuide de su higiene, además, ahora sin aquellos miembros de metal, tu presencia no me es tan desagradable.

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La realidad era que aún sentía paranoia dentro de sí y no creía poder aguantar el tener a otra persona acompañándolo en la ducha, pero eso era algo que no necesitaba saber Roy. Especialmente después de la bomba que había soltado hacía unos minutos ¿exactamente que estaba esperando al hacer eso? Pensó inclinando su cabeza contra los mosaicos de la ducha. Lo último que quería era ver esa mirada en el rostro de Roy, llena de culpa y.…compasión.

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Lo primero era estúpido porque Roy no lo había enviado directamente a los brazos de ese monstruo -había sido su propia idiotez y poco sentido común, como siempre- y lo segundo ¡ah! Roy sabía que odiaba ser mirado de esa manera, no necesitaba que el pelinegro sintiera pena por él, su vida jamás había sido un camino de rosas y si bien no tenía en sus planes ser el conejillo de indias de alguien, esto solo se unía a su larga lista de desastres que Edward Elric no permitirían que lo desmoronaran.

El que se hubiera convertido en un mar de lágrimas hacia minutos solo era producto de la reconexión de alma, y no volvería a pasar.

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Sacudió su cabeza, tratando de ahuyentar vergüenza que sentía por haber llorado como un niño. Ya era suficiente de pensar en ello. Ed continúo tallándose el cabello, creando más espuma del jabón.

Ahora solo quedaba resolver cómo volver a fusionar las almas al cuerpo, romper la conexión con aquel hombre y podrían encargarse de hacerle pagar por todas las abominaciones que había hecho en su laboratorio. Y Edward se encargaría de que así fuera.

Habían sido meses llenos de constantes humillaciones, terror y rabia, por toda la basura que había tenido que ver y hacer, se encargaría de que se hombre sintiera la misma cantidad de angustia por su vida como habían tenido que soportar. Con todas las lagrimas que Clear había aguantado, la rabia que Dean había ahogado y el dolor -a Ed se la hacía un nudo de sólo recordarlo- que Daniel había tenido que soportar hasta el final de las últimas pruebas de aquel demente.

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"No me gustan las cosas incompletas, me gusta que se vean uniformes y perfectas. Además de que ese par de molestos trozos de metal solo causan interferencia en el vínculo y siendo sinceró; entre un pase a la verdad y un par de músculos extra...bueno, prefiero que 36 esté en su mejor estado"

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Ed se encogió hasta quedar inclinado en la ducha, con el agua cayendo con fuerza, las náuseas inundaron su estómago, su mano izquierda se encajaba las uñas en su hombro derecho, con su mandíbula tensa y sus cejas fruncidas la culpa lo llenaba.

De haber hecho las cosas diferente tal vez habría logrado sacarlos de allí antes de ese día, tal vez si hubiese insistido más, gritado más, peleado más, Daniel seguirá vivo y él no tendría estos miembros—

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—Edward ¿todo bien allí dentro?

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La voz de Roy hizo eco en las paredes del baño, regresando a Ed al presente.

—Sé que dijiste que querías disfrutar de una larga ducha -pasaron unos segundos de silencio antes de que Roy continuara- solo quería revisar que todo estuviera bien allí adentro.

Si hablaba de que todo estuviera bien dentro del baño, así era, si hablaba dentro de la cabeza de Ed la respuesta sería muy distinta.

Pero de nuevo, Roy no necesita escucharlo.

—Todo bien -contesto Ed, sorprendido y agradecido porque su voz sonara tan calmada– salgo en un momento.

Los pasos alejándose fueron la única respuesta que Ed recibió.

Edward tomo un largo respiro, llenando sus pulmones con el vapor del agua, manteniéndolo unos segundos hasta sacar el aire por la boca, con fuerza, como si con eso pudiera sacar el nudo de su garganta y hacer que la culpa y asco salieran de su sistema. Pero no importaba cuantas veces lo repitiera, sus uñas no dejaban de encajarse en sus hombros ni la bilis de regresar a su garganta…


Roy sabia que no era la mejor táctica presionar.

Pero años de trabajar con Edward le habían enseñado que esa era la única opción en estos casos.

Porque por su cuenta Ed solo dejaría que las cosas de acumularan, ya fuera por su increíble necesidad de creer que todo lo malo que pasaba a su alrededor era su culpa y él tenía el deber de arreglarlo.

Y eso involucraba lo que fuera que hubiese pasado allá.

Roy paso su mirada al reloj, cuarto para las seis marcaban sus manecillas, y por la ventana se podía ver que el naranja comenzaba a pintar el horizonte del cielo y no tardaría mucho en oscurecer. Posiblemente prepararía unos emparedados para almorzar, aunque su estómago no parecía estar muy interesado en la idea con los últimos acontecimientos traídos en aquella mochila.

Los dedos del pelinegro continuaron jugueteando por la superficie del collar.

Tenia tantas preguntas rondando por su cabeza…

La idea de ver el collar siendo carcomido por las llamas le había sido tentador antes de saber el verdadero valor que contenía la piedra en el centro del collar. Era aterrador pensar que algo como esto fuera una realidad. Porque por más que lo pensaba, más intimidante era, literalmente sostenía la línea de vida de Ed entre sus dedos; frágil y vulnerable…

Roy no era un iluso, sabia de lo que la alquimia era capaz, especialmente si se tenía los recursos adecuados. Trataba de sacar de su memoria algún alquimista por aquella zona que fuera conocido por este tipo de especialidad, pero nada realmente le venia a la mente, y por lo que le había contado Edward, cabía la posibilidad de que se encontraran en una base cerca de Terraria, pero no necesariamente en ese distrito.

Mañana el plan consistiría en buscar en los registros de Alquimistas Estales que se encontraran ubicados por la zona norte, en el escenario más optimista, seria algún alquimista activo que estuviera en la línea floja de sus actividades, lo cual daría una explicación sobre la cantidad de recursos y personal a su disposición.

En el caso más desalentador, seria un Alquimista fuera de la autoridad del ejército, con sus propios medios y muchas maneras de esconder sus ingresos, otra principal razón por la que la Milicia prefería tener un registro de todos los alquimistas, por medio del certificado u aunque fuera haciendo el examen estatal, era que así podría mantener vigilancia de las actividades de un individuo que con el conocimiento suficiente seria capaz de crear toneladas de oro si así lo quisiera.

Lo más seguro es que fuera un Alquimista retirado, y posiblemente hubiese participado en la guerra de Ishval… cualquier alquimista involucrado en investigaciones y fuera del campo de batalla tendría la información para llevar a cabo este nivel de alquimia humana.

Roy no sabía qué hacer con esta mezcla de emociones, especialmente con aquella que le hacía sentir una cierta posesividad sobre el collar con el temor de que si lo dejaba en cualquier lado pudiera, lastimarse o desaparecer y la otra de repudio sabiendo que este era un obvio símbolo de control sobre Ed, para doblegar su voluntad.

Aun temía a la respuesta sobre cuanto poder realmente tenia este collar sobre Ed y las preguntas que seguían a esa no eran tampoco más alentadoras. Pero en algún momento tendría que hacerlas, por el bien de Ed y la protección de este ejército, ya que si alguien con este poder llegaba y lo ofrecía a las manos codiciosas del Führer Haruko…Roy esperaba no llegar a esos puntos.

El sonido del timbre en la planta baja llamo la atención del pelinegro, suspirando, dejo el collar junto a la mesa de noche, cerca de las ropas de Ed. Por la manera en que el rubio había tomado el collar en cuanto estuvo en su poder, suponía que querría tenerlo cerca.

Roy bajo las escaleras y con un rápido vistazo en el mirador de la puerta, se preparó para recibir a un molesto invitado.

Hughes se encontraba parado frente a la puerta, con una bolsa de gran tamaño a su mano derecha y una caja bastante familiar en la izquierda.

—Te ves terrible -por supuesto que esa seria lo primero en salir de su boca. Roy simplemente subió una ceja como respuesta—¿Cómo estás?

—Pregúntame dentro de un mes, tal vez para entonces te tenga una respuesta.

—Creí que solo postergabas la documentación, típico diplomático –dijo Hughes dándole unas palmas en el hombro para introducirse a la casa. Roy simplemente resoplo en respuesta y cerró la puerta—Y hablando de documentos, Hawkeye me pidió que te dejara estos, y cito: "Encontramos algunos documentos perdidos en los cajones de la documentación antigua, es importante que estén todos revisados y firmados para mañana".

Por la mirada que Hughes le estaba dando, llena de gracia y regocijo, de seguro la cara de Roy denotaba toda su molestia.

Idiota.

—Dime por favor que no traes más expedientes y formas en esa otra bolsa.

Hughes sonrió.

—No, Gracia me pidió que te dejara esto, que posiblemente tu y Ed lo agradecerían-

—Maes…

—Sé lo que vas a decir, pero tú sabes que no puedo guardarle secretos a Gracia, y tanto ella como yo hemos estado igual de preocupados por Ed…esto no es algo que pudiera ocultar– Maes lo dijo mientras dejaba en la mesa del comedor la bolsa. Roy sabía que podía confiarle cualquier cosa a Hughes, nunca en todo el tiempo que se habían conocido había tenido duda de ello…y sin embargo había una parte de el, la parte que solo pensaba en Ed, que debía tener cuidado con esa información, porque aun no tenia todas las piezas en el tablero, aun no sabia completamente a que ni quien se enfrentaban y si algo se decía o algo era escuchado cabía la posibilidad de que Edward volviera a desaparecer de su vida.

No creía que Ed ni el mismo podría soportar una segunda vez.

Roy suspiró.

—…usa por favor su nombre clave al hablar con Gracia, si al menos vas a llevar esto a tu casa, asegúrate de tomar precauciones.

Hughes anarco una ceja.

—Si recuerdas que estás hablando con la cabeza de inteligencia, ¿verdad?

—Solo hazlo.

Hughes le dio una mirada rara, antes de suspirar y asentir vencido.

—Y bien ¿dónde está?

—Arriba, seguía dándose una ducha cuando subí a verlo…¿quieres esperar….o-

Hughes le corto de inmediato.

—No, Roy, no quiero esperar a ver si el casi-hermano mayor de Elicia está bien después de estar desaparecido durante meses -le respondió Hughes con un tono exagerado y dándole un golpe en el brazo. Roy había olvidado lo sarcástico que podía llegar a ser Hughes cuando quería —y por las ojeras que tienes y el café que puedo oler en la cocina, me imagino que un poco de apoyo no estaría mal, así que ¿aun me quieres correr de tu casa o-?

—Bien, bien, Teniente Coronel Hughes, ya entendí –le dijo Roy cansado, dejándose sentar en la mesa del comedor. Maes siguió sus acciones y tomo asiento frente a él.

—Entonces, regresando al trabajo, cuéntame que es lo que dijo Ed.

Los siguientes minutos pasaron con Roy explicándole con una mirada turbia, como habían encontrado a Ed, y sobre la visita que habían tenido hace unas horas. Hughes mantuvo un gesto serio todo el tiempo, pero Roy no perdía el ligero nerviosismo con el que Hughes parecía juguetear con la bolsa que había traído.

Poco a poco, palabra a palabra, Roy fue sintiendo como un poco de la carga que sentía en sus hombros se hacia al menos un poco más manejable, sin que se sintiera que lo ahogaba. Como si al contarlo la carga se dividiera y cierta seguridad existiera de que podrían continuar y arreglar todo esto.

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Roy esperaba poder darle esa seguridad a Edward.

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La cama de Roy se encontrada pulcramente arreglada, cada esquina sin arrugas, completamente extendida y Ed tomo la firme misión de deshacerla, acostándose sobre ella.

"Al menos podrías doblar la sabana antes de acostarte"

Eso era lo que normalmente decía Roy cada vez que hacia algo como esto, teniendo sus cejas fruncidas pero cierto arqueo en su boca delatando que solo buscaba entrar en sus nervios, como todo un idiota. Ed cubrió sus ojos de los rayos cruzando por la ventana.

"Espero que esa sea su reacción."– pensó Ed disfrutando la suavidad y frescura de la cama.

El baño sin duda había ayudado a sus músculos a descansar y limpiar los días que estuvo fuera de las instalaciones. Junto con el cambio a sus ropas normales, con su camiseta sin mangas negra y sus pantalones holgados grises, Edward comenzaba a sentirse un poco más como su antiguo yo.

Destapo sus ojos y dirigió la mirada a su derecha, donde se encontraba el oscuro collar a unos centímetros de distancia.

La luz golpeaba directamente contra el collar, reflejando la luz contra su piedra, haciendo que adquiriera un tono anaranjado. Un escalofrió recorrió su espalda y lo obligo a quitar la mirada de la piedra.

No estaba seguro que era, ni como describir por completo la sensación, pero simplemente el mirar el collar lo ponía inquieto, como algo le dijera que no debía tocarlo ni mirarlo o algo malo pasaría.

Algo similar a lo que pasaba cuando James no quería que usara la alquimia…

Edward percibió en el silencio de la habitación, la voz de Roy charlar en la planta baja con otra persona -era eso o Roy tendría otro de sus momentos de monólogos externos, los cuales Ed encontraba adorables y bobos al mismo tiempo- y no fue hasta que pudo distinguir la voz, fue que las ganas de salir de la habitación se evaporaron de su cuerpo.

Una cosa era explicarle a Roy lo que había pasado con sus miembros -a un alquimista, a alguien que al menos entendería de manera más objetiva el proceso de transmutación y el hombre que conocía la dimensión del error que había cometido en su primera transmutación humana-, y otra muy diferente a explicarla a Hughes que…podría sacar conclusiones, podría creer que había sido algo que Ed habría querido, incluso algo intencional.

Sabía que Hughes siempre tendría buenas intenciones en cuanto se trataba de Al y él -de lo cual Edward siempre estaría agradecido- pero también sabía que el hombre tenía cierta tensión con respecto a la alquimia, podía notarlo cada vez que hacia algo que involucraba más que hacer un par de juguetes o flores para su hija, aquel poder que podía derrumbar y alzar edificios enteros en un parpadeo, crear monstruos que parecieran humanos y quitar la vida de miles con un chasquido.

Era un entendimiento silencioso entre Roy y él, los únicos que realmente sentían el peso de la mirada de Hughes cada vez que un caso involucraba la alquimia.

Edward rodo para quedar acostado de lado, con las piernas dobladas a su pecho y su brazo derecho recostado en la cama. Indeciso y molesto por sus sentimientos contrariados.

Se suponía que regresar seria mucho más simple que esto, debería sentirse como un alivio poder ver nuevamente a personas que se sentían como "familia" y sin embargo, estos miembros de carne y hueso solo empeoraban su situación.

Otra cadena de penitencia con la que James deseo someterlo.

Fue así como una pequeña idea volvió a pasear por la mente del rubio.

Si los miembros eran simplemente cortados, no habría nada que contar, podrían explicar que durante su estadía sus puertos habían sido arrancados de su cuerpo como método de tortura. Ni siquiera Winry o Al tendría que saber de todo eso…

Ciertamente serian varios meses e incluso más de un año el proceso que llevaría a acostumbrarse nuevamente a sus automails…pero el simplemente mirar su brazo o sentir la suavidad de la cama en su pierna izquierda, lo hacía sentir…

Enfermo.

Sucio.

Corrompido.

Como un ladrón que usaba algo que no le pertenecía y lo presumía a la gente a su alrededor, pretendiendo estar completo cuando en realidad estaba más roto que nada.

Cada paso que daba debería ser el de Daniel.

Cada sensación en su brazo era lo que debería estar viviendo Daniel.

Daniel debería estar completo

Daniel debería estar vivo.

Si Ed no hubiese aparecido, tal vez Daniel no estaría muerto.

El rubio sintió como un ligero dolor en la parte trasera de su cabeza comenzaba a extenderse, posiblemente el inicio de alguna jaqueca. Ed suspiro, tratando de quitar la renovada tensión acumulada en todo su cuerpo.

No quería bajar.

No quería ver la expresión en la cara de Hughes cuando lo viera.

Pero tampoco podía cambiarse, sin duda eso levantaría la sospecha de Roy, siendo que él había escogido su ropa antes de que Ed entrara a la ducha. Conociendo a Roy pensaría de inmediato que trata de ocultar algo y por supuesto que estaría en lo correcto, pero ese no era el punto.

El punto era que tendría que caminar por esas escaleras tarde o temprano, si quería contar su historia y así buscar la manera de derrumbar los planes que James quería llevar a cabo en la milicia, afectándolo no solo a él, sino a cualquiera que deseara unirse al ejército.

Siendo convertidos en títeres sin cuerdas

A merced de cualquiera al que entregaran su correa.

Como títeres del ejercito


Roy absorbió el calor que la taza con café caliente le ofrecía, permitiendo que sus manos se calentaran y la calidez del liquido se extendiera por su cuerpo.

Al menos un poco del temor que sentía al sostener los expedientes de aquel maniaco parecía derretirse con su bebida.

—Creo que seria mejor abrirlos —dijo Hughes alargando su mano para quitarle los documentos a Roy, a lo que este respondió alejándolos de su alcance.

—Quiero que Ed este aquí para explicarnos los documentos, no tiene caso revisarlos sin tener idea de lo que contienen.

—Entiendo tu punto…—le replico Hughes mirándolo directo a los ojos, con cierto aire de conflicto— pero por como me dijiste que actuó contigo cuando te conto lo de la transmutación ¿no sería mejor alejarlo del caso? Sé que no es tu especialidad, pero no creo que esto ayude a su psique, en realidad creo que podría empeorarlo.

—También quiero eso, créeme que así lo quiero —dijo Roy antes de soltar un suspiro frustrado– sin embargo, Ed es el único que puede contarnos todo sobre quien armo todo esto y como detenerlo. Además, ya antes he intentado hacer eso con algunos otros casos y sacarlo u alejarlo solo lo alienta a involucrarse más y más…en el estado en el que esta, Edward necesita cerrar esto Maes, lo necesita para poder continuar.

—Realmente crees que este preparado para hacerlo, siendo sinceros.

Roy bajo la mirada a su café, meditando su respuesta.

—No lo creo –respondió finalmente Roy –, aun veo que necesita más tiempo para sanar y regresar a sentirse seguro… pero sigo pensando que mantenerlo ocupado le ayudara procesar su salida de allí…

La mirada de Hughes se sentía pesada sobre su persona, como si estuviera considerando cada una de las palabras que había salido de la boca de Roy. Su boca estaba en una mueca algo tiesa, mientras fruncía sus cejas.

—Solo prométeme que en cuanto sea demasiado, aun si es contra su voluntad, Edward queda fuera del caso.

La respuesta era obvia.

—No tienes que hacerme prometerlo, lo hare si lo juzgo necesario lo hare—respondió Roy regresándole la mirada a Hughes, un poco ofendido de que dudara de ser capaz de proteger al rubio– lo último que quisiera es que Ed acumulara más sus problemas con esto. Pero con suerte, no llegaremos a eso.

Ambos se sumergieron durante varios minutos en un silencio, meditando la situación que tenían en sus manos. Roy tendría que hablar con Ed respecto a este tema, hablar clara y directamente sobre ello sin duda sería complicado y pondría a Edward a la defensiva, pero si intentaba manipular la situación como en otras ocasiones y Ed se llegara a enterar, sin duda sería una catástrofe más grande.

—¿Hay algo más en lo que pueda ayudar, fuera de la investigación? —pregunto Hughes después de un buen rato.

Roy paso lista sobre las cosas necesarias, que no involucraran a Hughes investigando en ningún sentido.

—Necesito hacer compras de víveres para la casa, lo más seguro es que Ed se quede conmigo durante todo el curso de la investigación.

—¿No crees que estaría más cómodo con su hermano en su departamento?

—Es un edificio de varios pisos, con muchas entradas y poca seguridad, si este hombre en verdad sabe tanto de él, no dudara en ir por el a su departamento.

Hughes asintió otorgándole la razón.

—No dudo que esto también ayude a cultivar su nido de amor– dijo Hughes haciendo su voz infantil mientras abrazaba sus hombros como si intentara imitar un nido.

—Maes… –le advirtió Roy con un tono tenso, a lo que Hughes le sonrió.

—Bueno, si te ayuda en algo, Gracia empaco suficiente quinche para ti y Ed en aquella bolsa, junto con un pie de manzana ¿acaso mi esposa no es la persona más considerada y amable de toda Central? Por supuesto que lo es, no tienes que responder, después de todo no hay mejor prueba que nuestro pequeño ángel que tenemos como hija-

Los pasos que bajaron las escaleras detuvieron la diatriba de Hughes al instante, tanto él como Roy voltearon para encontrar la silueta de Ed bajando el ultimo escalón. Los orbes dorados voltearon a observarlos. Roy podía ver por la postura de Edward que estaba todo menos seguro de sus pasos, lo cual hizo que alarmas sonaran en su cabeza ¿algo había pasado arriba? ¿tal vez el collar se había activado de alguna manera? Podía ver que el rubio lo traía entre sus manos, tal vez…

—Vamos, nunca te detienes para hablar de Gracia y Elicia –dijo Ed rompiendo el silencio que se había formado, con una sonrisa algo nerviosa, pero sincera – y justo que ahora si me gustaría saber como le fue en su primera exposición de ciencias ¿acaso no tienes fotos?

—Por favor no, vamos a estar aquí hasta la madrugada –se quejo Roy casi de manera automática, y por un segundo se sintió mal por contestar eso antes de ver como un cierto brillo juguetón bailaba en los ojos de Ed.

—Vamos, eso sería quedarnos cortos, terminaríamos hasta el mediodía de mañana si fuera así.

Roy sonrió de igual manera.

—No, en realidad seria hasta la media noche, ya que Elicia tuvo su primer recital de ballet, y no son solo las fotos del evento, también son las de sus pruebas de tutus y distintos peinados.

—De seguro también de sus practicas en casa, posiblemente con Gracia también –Ed se acerco a recargarse en el marco de la entrada al comedor, con los brazos cruzados y abrazando sus hombros—, olvídalo, tal vez estemos aquí durante dos días enteros antes de que podamos llegar a las fotos en el recital.

Hughes se mantuvo en silencio durante todo el intercambio de palabras entre la pareja, con la mirada algo sorprendida pero incapaz de mantenerla sobre Ed. Fue entonces que una ligera sonrisa cruzo sus labios y bajo la mirada para enfocarla en su taza.

—También tengo fotos de Elicia jugando en el jardín con el perro del vecino, corriendo de un lado al otro sin importarle el lodo del jardín. Las fotos de la cara de Gracia cuando vio sus huellas llenas de lodo en el piso son igual de hermosas —Hughes sonrió un poco más, con los ojos algo brillantes, restregó su cara y dejo los lentes en la mesa, todo mientras continuaba hablando–. Así como las fotos de ambas preparando una carta para alegrar a su hermano mayor Al y a su hermana Winry, así como las otras treinta y cinco cartas que escribió a su hermano mayor Ed para contarle todo lo que paso durante la semana.

La sonrisa de Ed pareció congelarse un poco por las palabras de Hughes, quien ahora lo miraba directamente.

Roy sabia de las cartas, pero no había pensado que Elicia diligentemente había seguido escribiendo cada semana.

—Si, mi pequeña escritora no solo escribió sus aventuras, también agrego las cosas que le contaban todos en la oficina de su tío Roy, desde lo triste que estaba Havoc por su ex–amiga, con Breda y su juego de escondite con Hayate, las historias de Fuery y su radio musical, todas las veces que Falman había atinado al responder cualquier duda en la oficina y cada una de las veces que Riza había regañado a su tío Roy por estar tan distraído mirando la ventana.

Hughes se levanto de la silla y coloco sus manos sobre los hombros de Ed.

—Te mostrare cada una de ellas y así sentirás que no paso ni un solo día desde que te fuiste.

Ed le miro con total sorpresa, tanto por sus acciones como sus palabras, y como si no soportara el peso de la mirada de Hughes, bajo la mirada, tapando un poco sus ojos con cabello, así como el ligero sonrojo en sus mejillas. Aun así, una pequeña sonrisa adornaba su boca.

—Sabía que podía contar contigo para ponerme al tanto de todo, Hughes.

De aquí en adelante el camino seria duro y complicado, así como lo había sido la primera vez que tuvieron que guardar secretos para traer de vuelta un cuerpo que había sido robado, sin embargo, en estos momentos Roy se sentía optimista al presenciar esta escena, sin duda muchas cosas habían sido robadas de Edward, pero si podía lograr un poco de alegría con las palabras de Hughes, no cabía duda en su mente de que con la ayuda de todos los que se consideraban familia de los hermanos Elric, podrían recuperar por completo a Edward Elric.