Hola, aquí está la continuación, espero les guste y agradezco sus comentarios ya que me animan a seguir esta historia.

Yu-Gi-Oh! No. ¿Se puede Pertenece, del Pertenece Kazuki Takahashi.

4ta parte.

Por ti, lo haría todo...

Ese mismo día, Atem buscaba a Mana pues no la había visto desde la mañana, pero no la encontró en ninguna parte hasta que pensó que podría estar en su habitación llegó y tocó la puerta, cuando Mana la abrió:

—¡Atem!
— Mana, hola no te había visto, te he estado buscando y me es raro no haberte visto.

Mana recordó las palabras de Aknadin.

flash Back

— Si desobedeces la regla de no verlo más, se te dará un gran castigo, un castigo que nunca olvidaras.

Fin del Flash Back

— Atem, creo que... Debes irte—. Dijo Mana con la mirada baja.
— ¿¡pero por qué!?—. Dijo Atem sorprendido.
— Es que ... No se como decirtelo.— Dijo Mana.
— Bueno, pues sólo dímelo.
— Bueno pues...
— Mana dímelo o ¿no me tienes confianza ?
— Los de la Corte Real no quieren que nos veamos más.
— ¿Qué? Y ¿por qué?— Dijo Atem sorprendido.

— porque dicen que yo te distraigo mucho.
— pero eso no es cierto y tú lo sabes.
— Lo se Atem, además yo necesito verte.
— Yo también Mana, además no dejaré que eso pase, haré lo posible por estar contigo.
— ¿De verdad Atem?, harías eso por mí—. Dijo Mana algo sonrojada.
— Si, Mana.
— Gracias Atem, pero por ahora si no te vas me castigaran —. Dijo Mana asustada ya que Aknadin se acercaba.
— Esta bien adiós Mana—. Dijo Atem alejándose de allí.
— Adiós Atem—. Dijo Mana en un suspiro y triste.

Luego Atem se dirigió al salón principal y cuando entró, estaba muy molesto, todos los de la Corte Real estaban allí, cuando Atem entró dijo:

— ¿Cómo es eso que Mana y yo ya no podemos vernos?
— Faraón dejenos explicarle tal cosa—. Dijo Shimon preocupado.
— por favor necesito una explicación —. Dijo Atem.
— Bien pues la Corte Real acordamos que Mana y usted no se verán—. Dijo Aknaden.
— ¿Pero por qué?—. Dijo Atem
— Ella lo distrae mucho, usted deja sus deberes por ella—. Continuó Aknadin.
— Pero eso no es cierto—. Dijo Atem molesto.
— Faraón nosotros los de la Corte Real tenemos la obligación de hacer las cosas por su bien y seguridad—. Dijo Aknadin.
— Y ahora dicen que Mana es una amenaza—. Continuó Atem.
— No, Faraón no es eso, es solo que ella es quien hace que usted se distraiga, y los presentes aquí no me lo van a negar, haber Faraón cuentenos porque Mana lo distrae tanto, pues no cualquier persona hace que usted se distraiga—. Dijo Aknadin tratando que el Faraón dijera algo que sorprendiera a todos.
— Bueno es sólo que ella... ¡Ah! No importa la razón, pero saben algo, hagan lo que quieran, pues hagan lo que hagan, no evitaran que ella y yo nos veamos—. Dijo Atem muy molesto se dio la vuelta y se fue del lugar.

Con eso el Faraón les dio a entender a la Corte Real que sus reglas no le importaba, que pasara lo que pasara el vería a Mana, de igual forma aunque Atem y Mana pudieran verse, Mana recibiría un castigo si los veían juntos así que no podían dejar que lo hicieran.

En ese momento Atem fue a buscar a Mana, ella estaba sentada en la fuente como de costumbre, Atem la vio y se le acercó:

— Mana aquí estas.
— Atem ¿qué haces aquí? me castigaran.
— No te preocupes, si no nos ven juntos, no pasará nada.
— ¿Pero Atem..?
— Tranquila—. Dijo Atem con una sonrisa cálida el cual hizo que ella se tranquilizara, pues ella confiaba en él.
— Esta bien—. Dijo Mana, mientras sin darse cuenta Atem se acercó más cerca de su rostro y le dijo:
— yo por ti, romperé estas reglas—. Dijo Atem, acortó totalmente la distancia entre sus rostros y la besó.

Mana no sabía lo que pasaba, estaba en shock, luego de unos segundos le correspondió el beso, estaba pasando lo que ella tanto deseaba, lo que ella siempre había soñado se hizo realidad, Mana no quería que se acabara ese momento era especial y perfecto. Cuando se alejaron ambos estaban sonrojados.

— Lo siento... Creo que... No debí...—. Dijo Atem y luego fue interrumpido.
— No, no te preocupes yo... Ammm...—. Dijo Mana nerviosa.
— Yo quiero decirte que...— Dijeron Mana y Atem al mismo tiempo y luego Atem habló:
— Mana, quiero decirte que... Bueno... Tú... Eres muy importante para mí y... Bueno YO TE AM...—. Dijo Atem pero fue interrumpido al ver que Aknadin se acercaba y sabía que si los veía juntos castigarían a Mana, así que:

— Mana debo irme—. Dijo Atem y se fue.
— ¡Atem!—gritó Mana pero fue inevitable detenerlo.

Mana se sentía feliz y sorprendida a la vez, pues sabía que lo que había pasado era porque en verdad Atem siente algo por ella, así que se fue a su habitación se dejó caer en su cama y pensó en lo que había sucedido hasta que se quedó dormida.

Al día siguiente...

Mana se levantó, se arregló y salió de su habitación se dirigió al comedor a desayunar, allí encontró a Atem, cuando ella lo vio no pudo evitar sonrojarse al recordar lo que había sucedido un día antes, cuando ella entró Atem le dijo:

— Mana, hola.
— Hola, Atem.
— ¿Como estas?
— Pues estoy... Bien.

Era un momento incomodo.

— Mana, tengo que decirte algo.
— Dime Atem.
— Mira sobre lo de ayer...— Atem fue interrumpido por un guardia que entró en el momento.
— Faraón, ha llegado su visita.
— ¿Así? Dime.
— La princesa Bastet del país vecino, la razón de la visita es para conocer el reino, conocerlo a usted y firmar un tratado de paz, claro si usted esta de acuerdo.
— Esta bien ahora voy—. Dijo Atem dejando a Mana sola y con la duda de que es lo que Atem le pensaba decir.

Luego que Atem se fue Mana lo siguió para conocer a la tal princesa Bastet, cuando llegaron, allí estaba ella, ella era una chica de cabello largo y castaño, ojos azules y su piel raramente blanca ya que en Egipto no se acostumbra ver una piel blanca, cuando Bastet vio a Atem llegar...

Continuara...

Y este fue el 4to. Capítulo espero les guste, por favor comenten. Pronto subiré el siguiente.