Disclaimer: Los Jonas no me pertenecen (Sí, lamentablemente no lo hacen) Supongo que se pertenecen a sí mismos, ¿o no? Bueno, pero Kevin inconscientemente pertenece a mi hermana, sólo que aun no lo sabe… Pronto lo descubrirá, estoy segura ;)
Nada más que eso, gracias por los reviews, y ojalá que si leen puedan dejar más, porque es un incentivo para seguir escribiendo…
Nos estamos leyendo
Maaca.
She must be crazy
Iba manejando un auto, en un camino muy amplio. Estaba lloviendo a cantaros y la calle se habría en 2. Debía decidir porque lado ir. En una de las aceras, se encontraba Dave apoyado en un poste de luz, sonriéndome coquetamente con esos perfectos dientes totalmente parejos. En la acera de la otra calle, estaba Nick sentado en el borde, lanzando piedrecillas hasta el otro frente. Estaba con su pelo empapadísimo, y a pesar de la lluvia, llevaba una musculosa roja. Parecía como que disfrutaba de mojarse. Yo mientras seguía avanzando, acercándome cada vez más a la división de la calle. Tenía que hacer algo antes de chocar con el árbol que tenía en frente.
Desesperada, asustada, inmadura y por sobre todo cobarde en lo que se trataba sobre enfrentar mis problemas, paré el auto antes las miradas confusas de los dos chicos, y corrí por la calle en dirección contraria a donde estaban parados ellos. Estaba devolviéndome lo que había recorrido en el auto, y alejándome también de aquellos dos individuos que ponían mi mundo al revés.
Mandy POV.
Miles de preguntas venían a mi cabeza ¿Qué diablos se creía ese chico? ¿Por qué había hecho eso? ¿Por qué me había molestado tanto? ¿Por qué él se habría enojado tanto? No era nada mío y tampoco planeaba que lo fuera. Bueno, no creo que mirarlo discretamente y dedicarles sonrisitas significara mucho. Aunque, era muy lindo, y hasta tierno. Me encantaban sus rizos, sentía curiosidad de comprobar si eran tan suaves como se veían. Pero, eso no significaba nada ¿Verdad? Daba igual. La cosa era que Nick no tenía el derecho de hacer lo que había hecho.
Y, por otro lado tenía a Dave, el chico más asombroso que había conocido nunca. Hasta ése instante.
La verdad a veces me sentía mal por haber tirado a Nicholas al agua, pero no encontraba correcto lo que había hecho él tampoco. A penas sabía su nombre y que perdía los lápices muy rápido. Me había interrumpido de repente, y más encima brusco, casi me había arrancado el brazo. No tenía idea de que era lo que tenía en mente ese momento, que lo había hecho reaccionar así. No entendía nada. Por suerte no estaba borracho como algunos de los que estaban en la fiesta, si no le hubiera dado una gran paliza y lo hubiera ahogado en la piscina.
Luego de la fiesta llegué a mi casa y me acosté para dormir. Esa vez fue la primera vez que soñé con el chico Jonas. Lo peor era que no sabía que había sido, si un sueño o una pesadilla. Dave también estaba ahí, era un sueño muy raro.
Desperté más confusa de lo que me había acostado, e intentando no pensar en Nicholas o en Dave, me fui a dar una ducha. Mientras me vestía, puse la radio, para distraerme un poco. Cuando creí haber sacado a los chicos de mi cabeza, escuché una voz muy conocida resonar por toda la habitación:
"I'm hot, you're cold
You go around, like you know"
Enfadada por mi mala suerte y por la poca ayuda que el destino me estaba prestando, apagué la radio de un golpe y bajé las escaleras corriendo, como si pudiera dejar todo encerrado en mi pieza. Luego de desayunar y despedirme de los abuelos, salí a la calle, recordando lo que había ocurrido la noche anterior.
Flashback.
Nick Jonas me miraba fijamente a los ojos, yo no tenía idea de porqué. Primero creí que tenía algo en la cara o en los dientes, pero recordé que antes de salir de auto me había mirado en el espejo, y todo estaba en perfecto orden. Lo volví a mirar. Definitivamente era mucho más lindo en persona. Lo había visto un par de veces en las portadas de las revistas chilenas, pero nunca me había llamado mucho la atención. Esa noche iba muy lindo. Llevaba una polera sin mangas negra que se le pegaba a sus músculos perfectamente y unos jeans desgastados que lo hacían ver realmente sexy. Lo que más me gustaba eran las converses rojas que usaba, y esa cadena que siempre traía al cuello. No tenía idea de que era, pero me encantaba.
Me perdí en su mirada, en sus ojos chocolate. Lo miraba con curiosidad, extrañada de que me mirara tanto. Estaba atenta, esperando a que realizara su próximo movimiento. Creo que por fuera, parecía como hipnotizada, y él también. Cuando comenzó a caminar hacia mí, fue cuando mis sentidos volvieron a funcionar "Es Nick Jonas, Mandy. Ni lo pienses" Sonó una vocecilla en mi conciencia. Sin embargo, mi cuerpo no parecía querer ayudarme. Seguía mirándolo como una idiota, cada vez con los pelos más de punta. Cuando finalmente estuvo a unos pocos pasos de mí, e iba a abrir la boca para decir algo, yo inconscientemente me di media vuelta y corrí a saludar a un grupo de chicos que había por ahí, para luego perderme entre ellos.
Después de un rato la gente comenzó a bailar. Yo estaba con Julie, Scar y unas chicas más. De reojo miraba a los Jonas, para ver si Nick ya había sacado a alguien a bailar. Me extrañaba mi propio comportamiento, yo nunca había sido así con un chico, menos con uno que no conocía del todo y que encima era un rockstar.
Parecía como que él iba a venir hacia mí. Me puse un poco nerviosa y seguí mirándolo, expectante. Apenas dio un paso seguro, sus hermanos se pararon en frente de él y yo suspiré. Igual daba lo mismo, total un chico como él nunca se iba a fijar en mí y no tenía porque gastar mi tiempo con él. Pero debo aceptar que me desilusioné un poco.
-¿Qué te pasa?- dijo Scarlet y alzó una ceja. Dirigió su vista hacia donde yo miraba y vio a los hermanos discutiendo y mirándonos cada cierto tiempo.
-Nada, nada- sacudí la cabeza y la miré.
-Pareces como en la luna- habló Julie.
-No, ella está en JonasLandia- dijo Scarlet y Julie soltó una risita -Sólo míralos, a nadie le podría gustar esas cosas- escupió las palabras con desprecio.
-No, tú míralos- dijo Andrea, una chica que estaba con nosotros, y que cada vez que los veía deliraba. Era una prima de Julie -Son geniales- sus ojos brillaron.
Parecía que Scarlet iba a contestarle, cuando Julie habló para evitar más problemas.
-Da igual, los Jonas ya no son importantes- yo me encogí de hombros y Scarlet bufó- Mira allá, creo que es el primo de Lex- apuntó con el dedo discretamente a un chico que se encontraba conversando con Lex, Martin y George, unos chicos de nuestro mismo colegio, mientras nos miraban -Creo que se llama Dave. Lex me ha dicho que es muy simpático, y que es muy parecido a ti- sonrió.
Lo miré con detalle. Era alto de unos 180 cms. Delgado pero musculoso. Su cabello era un poco más oscuro que su piel tostada y era de unos 4 cms. de largo; tenía ondas, pero no rizos y estaba muy desordenado. Lo que más destacaba de él era sus ojos celeste cielo, realmente hermosos. Me gustaba el rostro varonil que tenía, y la proporción de inocencia que le daban sus ojos. Llevaba un sweater verde oscuro y unos jeans claros, bastante sencillo.
-¿Segura que no era de mi tipo?- saltó Scarlet y yo le dije que se limpiara la baba que le corría por la boca. Todas nos reímos y seguimos mirándolo, atentas.
Él había estado sonriendo todo el tiempo. Yo le devolví la sonrisa y la presencia de Nick Jonas se me olvidó por completo. De tan solo verlo a los ojos me dejaba loca, y definitivamente era una mejor opción que el ex de Miley Cyrus, yo no tenía competencia con ella.
Estuvimos unos minutos mirándonos y luego Carla (otra chica que estaba con nosotras) dijo que lo conocía de su antiguo colegio, y que él era un año mayor que nosotras. Ósea que ya era universitario. Agregó también que Lex tenía razón, era justamente como para mí, la chilena del campo, según como me decían ellas.
Satisfecha, traté de ser lo más coqueta para que se acercara a hablarme. Me miró a los ojos y me paralizó por completo. De pronto vi como se acercaba felizmente y yo por supuesto que caminé hacia él también.
-Hola, soy Dave, el primo de Lex- sonrió, y me dio un beso en la mejilla. En ese momento creí que nunca más me la lavaría.
-Amanda- sonreí también -pero puedes decirme Mandy-.
-Tu acento es genial, está muy bien para venir de otro país- dijo. Su voz era ronca, demasiado ronca.
-Jajaja, gracias, supongo. ¿Cómo sabías que venía de Chile?- alcé una ceja. Sí, yo también podía hacerlo.
- Nunca dije que supiera que venías de Chile. Sólo dije que venías de otra parte- aclaró.
-Tienes razón... En ese caso: ¿Cómo supiste que venía de otra parte?- corregí.
-Tu acento- volvió a sonreír.
Su sonrisa era de lo más pegajosa que había, así que le sonreí también. Nos quedamos como bobos unos segundos, mirándonos a los ojos y sonriendo. Era lo mejor. Pero, de pronto sentí algo que me agarró del brazo y me arrastró hacia afuera. Quien hubiese sido, realimente me las pagaría por haber roto la magia del momento. Me volteé para ver quién era mi secuestrador, y me fijé en que era el chico de cabello rizado. No podía articular palabra debido a la confusión y furia que sentía. El enfado también se reflejaba en su cara. Ambos estábamos como en trance.
-¿Quién es él?- dijo secamente y entrecerrando los ojos.
-¡¿QUÉ?!- exclamé yo alteradísima.
-Que quien es él- repitió, notoriamente molesto por tener que hacerlo otra vez.
-La pregunta, mejor dicho es ¿Quién eres tú?- corregí, y me di media vuelta caminado hacia la piscina. Él se paró enfrente de mí, de espaldas al agua. Por supuesto que sabía quién era, pero el punto era de que porque era él el que estaba haciendo esa escenita.
-Soy Nick ¡NICK JONAS!- me gritó lo más fuerte que pudo. Yo me asusté, pero no me dejé acobardar.
-¿Y? caminé lentamente hacia él, acercándome. Nick retrocedió, confuso.
-y… es que... yo...- pareció de pronto avergonzado y siguió retrocediendo.
-¿TÚ QUÉ?- volví a exclamar, el chico se las iba a ver conmigo.
-Yo eh… bueno...- parecía arrepentido de lo que había dicho, y se miraba las converse como si fueran lo más interesante del mundo -¿Perdón?- preguntó alzando la vista, mirándome con una cara de niño bueno que no sabía de donde la había sacado.
-Estás loco, Jonas- dije finalmente, y lo empujé con ambas manos a la piscina. No iba a dejar que ese niñato con cara conocida jugara conmigo.
Fin Flash back.
Ya había llegado al taller. Estaba sentada pintando mi cuadro cuando escuché una voz algo familiar detrás de mí.
-¿Te gustan los Jonas Brothers?-
-¿Ah?- la pregunta me desconcertó un poco y me volteé para ver quien me hablaba. Dave estaba ahí –No, no, nosé, me da igual… ¿Porqué?- lo miré extrañada.
-Bueno, entonces tu conciencia está hablando y te sientes mal por empujado ayer a la piscina ¿no?- indicó mi cuadro con el dedo y yo me volví a voltear para fijarme de que hablaba.
Casi me caigo del asiento cuando me di cuenta de mi gran desliz. No lo había pensado antes, pero mi pintura era un cruel y vil retrato casi calcado de un chico idéntico a Nick Jonas. Sentí como la vergüenza y la impotencia se apoderaban de mi, colocándome roja como tomate.
-Eh…Eh… es para mi prima- me excusé con la voz más fiable que podía –Ella ama a Nicholas- lo llamé por su nombre completo para que todo sonara más frío y seco.
-Ah… bueno… te quedó muy bien en todo caso, deberías hacer más y venderlos, te harías millonaria-.
Sonreía aliviada de que se hubiera creído mi mentira.
-Sería una buena idea, pero no creo que me dé para hacerlo de nuevo, este sólo va con amor para mi prima- seguí pintando y él trajo su cuadro al atril vacío que estaba a mi lado.
- ¿Qué hiciste tú?- le pregunté mirando su cuadro para cambiar el tema y salirme de todo el rollo. Pude ver en su pintura a una mujer de espaldas mirando por una ventana, era muy bonito –Está genial- sonreí.
-Gracias- se sentó y siguió pintando –No sabía que estuvieras aquí- comentó.
-Yo tampoco, por un lado me alegra, es bueno conversar con alguien mientras se pinta- dije. Ahora que sabía que mi cuadro era igual a Nick Jonas, me iba a costar mucho seguir pintándolo, necesitaría distracción.
- Sí… Aprovechando que nos encontramos... ¿Quieres ir a almorzar cuando terminemos?- siguió pintando como si nada.
Como me encontró volando bajo, por supuesto que acepté. Ése día conversamos mucho, y me reí como nunca lo había hecho.
