¡Buenas a todos!

Ya he acabado exámenes y uno de los fics que quería actualizar era este. ^_^ Creo que os vais a sorprender al leerlo, la verdad. Y como siempre, os aconsejo que no juguéis demasiado duramente a Harry. Ya veréis que las cosas no son siempre como parecen.

Y nada, solo queda un último capi que querría subir antes de mediados de agosto. Así que no os preocupéis que el fic lo acabaré pronto.

¡Gracias por leer a todos y disfrutad del capítulo!


Capítulo 4:

Habían pasado unas semanas y no podía estar más feliz con mi relación con Harry. La verdad es que liarme con él en cada centímetro de Hogwarts me ponía de muy buen humor, pero había algo que no dejaba de preocuparme. En breve estaría de regreso en la mansión Malfoy y Cael ocuparía mi lugar en Hogwarts. No quería que eso ocurriera pero aún no sabía cómo evitarlo. Había pensado en decirle a Cael que necesitaba unos meses más y de esa manera ganar tiempo, porque si le decía que Harry era mío, él no dudaría en volver a Hogwarts.

Elevé la vista del libro para mirarle. Ahora mismo estaba concentrado haciendo los deberes de aritmancia para el miércoles. Sus ojos miraban fijos y serios hacia la hoja en donde estaba escribiendo con rapidez. No me cansaba de mirarle, incluso haciendo cosas tan mundanas como hacer las tareas pendientes.

Al principio me preocupé, nunca había sido la clase de chico que se cuelga por nadie, pero Harry era especial. Harry era alguien único el cuál merecía toda mi admiración y respecto.

No me percaté de cuando sus ojos se elevaron a mirarme hasta que oí su voz.

"Si me sigues mirando tan fijamente me vas a desgastar." Comentó con un tono de voz burlón. La media sonrisa que apareció en su cara le hacía parecer un crio travieso y no pude evitar devolver el gesto.

"Ya sabes que adoro mirarte, Harry. Sobretodo mientras pienso en todo lo que me gustaría hacerte." Dije esto último susurrándolo sensualmente.

"Eres un pervertido, Malfoy. Que no te puedes aguantar ni media hora no dice mucho de ti." La sonrisa traviesa se ensanchó.

"Ya sabes que soy insaciable."

"No hace falta que lo jures." Y entonces rápidamente puso su mano en mi nuca acercándome hacia él y con suavidad posó sus labios sobre los míos. "Me ocuparé de ti cuando acabe lo de aritmancia, no te preocupes." Sus ojos brillaban juguetones y en ese momento quise cogerlo de la ropa, ponerlo encima de la mesa, y tirármelo allí mismo. Pero como eso hubiera provocado que Madame Pince nos gritara histérica tan sólo le robe un beso y me senté de nuevo en mi silla.

"Lo prometido es deuda, Potter."

/

"Te echaré de menos." Dije abrazándolo con fuerza.

"Puedo ir a visitarte a la mansión, Cael."

No era la primera vez que lo dejaba caer, pero como entenderéis, no quería que se acercara a la mansión. El problema principal era que yo no era Cael, y además, si mi hermano se enterara de mi relación con Harry, se me acabarían mis vacaciones en Hogwarts.

"No, mejor que no. Estaré un poco liado estas navidades, pero puedo ir yo a verte si quieres." Dije esperanzado mirándole.

La expresión de Harry estaba seria, pensativa, pero segundos después sonrió.

"Claro. Sí, será lo mejor." Dijo un poco apático. No le di más importancia a la extraña reacción, sabía que le había molestado que no le invitara a la mansión pero tenía un muy buen motivo para no hacerlo.

"Entonces, nos vemos pronto." Comenté antes de darle un pasional beso que correspondió ardientemente.

"Sí, pronto."

Salí del compartimento alejándome de él para buscar a mi familia que seguro que ya estaría esperando fuera. Al salir del tren los vi en la esquina donde usualmente esperábamos a Cael todos lo años. Me dirigí hacia ellos rápidamente y les comuniqué que ya tenía todo mi equipaje, que me había despedido de todo el mundo y que podíamos irnos cuanto antes. Y momentos después sentí el empuje del traslador llevándome a la mansión Malfoy.

/

"¿Qué tal por Hogwarts?" Oí que decía mi hermano entrando a mi habitación.

"Muy bien. Ahora vas a tener una fama de rompecorazones, Cael." Le informé complacido. Ante la perspectiva mi hermano sonrió ampliamente.

"¿Entonces lo has conseguido? ¿Has logrado cautivar a Harry?" Los ojos de Cael brillaban entusiasmados ante la idea y aunque hubiera disfrutado muchísimo restregándole mi éxito, ya lo había decidido.

"Por desgracia, Harry es más duro que pelar que el resto. Tenías razón." Dije finalmente sentándome en mi cama.

La sonrisa de mi hermano se esfumó. "Entonces ni tú has podido lograr que Harry se enamore de mí." Dio varios pasos y se sentó a mi lado. Sus ojos habían perdido todo el brillo inicial y podía notar cuanto le había afectado la noticia.

"Yo no he dicho que no pueda lograr que se enamore de ti, Cael, simplemente necesito más tiempo." Dije finalmente esperando que cayera en el anzuelo y me dejara volver a Hogwarts en su lugar.

"¿Más tiempo?" Preguntó extrañado.

"Sí, un par de meses más, al menos hasta Pascua. Casi lo tengo conquistado, pero Harry se resiste a ceder ante el encanto Malfoy." Dije con una sonrisa seductora.

"¿Serás capaz de conquistarlo? Yo no lo tengo tan claro. ¿Si no has conseguido nada hasta ahora, qué iba a cambiar en unos pocos meses más?"

"Te aseguro que Harry está a punto de ceder, pero si ahora cambias lugares conmigo puede que todo se vaya al infierno." Expliqué un poco nervioso ante la perspectiva de que Cael no callera en la trampa. Pasaron varios segundos en los que mi hermano se quedó pensativo.

"Está bien. Hasta Pascua." Dijo finalmente levantándose de la cama y dirigiéndose hacia la puerta. "Pero renegociaremos la apuesta, ya que al fin y al cabo, has perdido." Comentó antes de salir de mi habitación.

El no se percató de la enorme sonrisa que tenía en mi cara. Pero estaba feliz. Lo que de verdad importaba es que tenía unos cuantos meses más con Harry y para entonces, ya tendría otro plan en mente para no perderle.
Todo iba a ir bien.

/

El shock me había parado el corazón. No podía ser.

"Me alegro de que hayas decidido venir a visitarnos. Hacía mucho tiempo que no te veíamos. Estás hecho todo un hombre." Oí que le decía mi madre.

"Estoy encantado de estar aquí, señora Malfoy."

"Te lo he dicho mil veces, Harry. Llámame Narcisa." El chico de hermosos ojos verdes tan sólo asintió con una sonrisa dulce que me dio unas ganas enormes de ir y abrazarle cariñosamente. Pero no fui yo el que posó su brazo por encima de sus hombros, ni el que lo acercó hacia sí posesivamente.

"Voy a enseñarle el nuevo establo de la mansión, Madre. Sé que Harry adora los caballos." Comentó mi hermano aún sin soltarle.

Antes de irse mis ojos se cruzaron con los del Ravenclaw que asintió formalmente en un gesto de saludo. Mi corazón se encogió al pensar que el que iba a pasar el tiempo con él iba a ser mi hermano y no yo. Salí de mi mundo cuando oí la voz preocupada de mi madre.

"Te encuentras bien, cariño."

Mi vista no se apartaba de los dos jóvenes que se alejaban de allí con sonrisas relucientes.

"No me encuentro muy bien, me voy a mi cuarto." Dije antes de salir corriendo de allí, con un sentimiento de angustia que no había sentido antes en mi vida.

/

"¿Pensabas que no me iba a enterar?" Oí que decía mi hermano a mi espalda.

Ni siquiera me giré, seguí mirando por la ventana como Harry estaba montado en Darla, una preciosa yegua que le iba como anillo al dedo. Su pelo alborotado caía sobre sus ojos mientras una sonrisa de felicidad teñía su rostro. Estaba cautivador, la verdad.

"Te estoy hablando, Draco." La voz de Cael sonaba furiosa y seguí ignorándole hasta que con un brusco movimiento me apartó de la ventana y me giró para que le encarara.

Un silencio incómodo se estableció entre nosotros hasta que decidí contestarle.

"Suponía que te enterarías tarde o temprano, pero esperaba que fuera más tarde que temprano." Dije fríamente sin apartar mis ojos de los suyos.
"Eres despreciable. Sabías que estaba locamente enamorado de él y en vez de darme la satisfacción de tenerle, me lo ocultas." Dijo furioso sin soltar su agarre de mi hombro."Lo que no entiendo es el motivo, Draco. Tú no eres de los que se encaprichan con nadie, eres un mujeriego empedernido. ¿Porqué querías quedarte con él?" Dijo desviando su mirada hacia la ventana.

"¿Hace falta que conteste?" Le respondí simulando diversión y le mostré mi mejor sonrisa seductora. No quería que Cael supiera hasta que punto me importaba mi relación con Harry, eso sería horrible. En una familia como la mía, era un error mostrar tus debilidades.

"Eres… eres…" Sabía que estaba conteniéndose para no pegarme. "Joder, Draco. Eres un capullo." Entonces me soltó bruscamente y se giró alejándose de mí.

"Ni se te ocurra acercarte a él. ¿Me oyes?" Oí que decía antes de salir de la habitación.

Me giré borrando la sonrisa de mi cara y continué mirando por la ventana. Merlín, le había perdido sin remedio, y por si no fuera poco, se lo había entregado a mi hermano en bandeja.

/

Harry llevaba ya varios días en la mansión y yo no sabía cómo soportarlo ni un segundo más. Si las cosas hubieran sido diferentes, habría disfrutado de la presencia del Ravenclaw, pero ante los despliegues de afecto entre mi hermano y Harry, no podía ni quería verlo allí. Prefería que si yo no podía tenerlo, al menos mi hermano tampoco.

Pero eso no arreglaba el asunto, lo cierto era que Harry parecía la mar de feliz. Y lo que más me hería era que ni siquiera notaba que de la persona de la que se había enamorado no era del estúpido de Cael, sino de mí.

Mi malestar aumento cuando los pille besándose en el jardín. ¿Porqué nadie impedía esto? Sabía que mis padres no eran partidarios de las relaciones homosexuales, ¿Por qué no paraban a Cael y así… y así yo podría quedarme con Harry? Al fin y al cabo, Cael era el primogénito y por tanto, era el encargado de proporcionar un heredero.

Por si no fuera poco mis pocas interacciones con el Ravenclaw había sido penosas, conversaciones insulsas sobre temas aún más mediocres. ¿Pero qué podía hacer? Harry ni siquiera me conocía, o por lo menos él lo creía así.

Hoy era ya treinta de diciembre y estaba sentado en el jardín cobijado por uno de mis árboles preferidos. Tenía en mis manos uno de los libros que me había proporcionado mi padrino, y la verdad es que a pesar de que no tenía ni el más mínimo gusto por la moda, en cuanto a lectura era un verdadero gourmet. Así que siempre que me daba algún libro de interés, siempre le hacía caso y lo leía.

No me percaté de que alguien se acercaba hasta que oí una voz hablar tras de mí.

"¿Qué lees?"

Me giré rápidamente observando al chico de mis deseos. Merlín, esa camisa blanca le sentaba tan sumamente bien.

"Es… es el tratado completo sobre criaturas mágicas por Sievert Doherty" Contesté, viendo que el chico se impacientaba ante el silencio incómodo.

"Lo he leído, buena elección." Dijo entusiasmado sonriendo ligeramente. "El capítulo cinco es increíble, como relata la cultura de las sirenas y los tritones. Nunca hubiera pensado que serían así, la verdad."

Había quedado igual de perplejo cuando leí dicho capítulo. "Sí, es fascinante." Dije sonriendo también.

Continuamos hablando unos minutos sobre el libro en mis manos y pude ver como el chico se sentaba a mi lado mucho más relajado que antes comentando de nuevo aspectos del libro.

"Es cierto que la agresividad de los hombres lobo es por su propia naturaleza animal, pero ya verás que bien explica las circunstancias que los aquejan y el porqué de su comportamiento. Es increíble, de veras." El chico parecía profundamente fascinado ante el libro, y la verdad es que aunque sus comentarios fueran buenos, lo que de verdad me fascinaba a mi era él.

La conversación perduró hasta bien entrado el mediodía. Hasta que caí en la cuenta de algo.

"¿Por cierto, dónde está Cael?"

"Se ha ido con tu padre al ministerio por unos problemas legales, pero me ha dicho que estará en casa antes de las cinco." Dijo un poco más serio. Entonces decidí preguntarle acerca de su relación con mi hermano, y por tanto, conmigo.

"Sé os ve muy felices." Dije un poco más bruscamente de lo que quería sonar. El chico me miró como evaluándome durante unos instantes. No supe descifrar que quería decir con esa mirada, pero poco me importó cuando segundos después sonrió ampliamente.

"Sí, quiero mucho a Cael."

"Ya veo…" Dije apartando mi mirada de él.

"Me ha dicho tu hermano que eres un rompecorazones en Dumstrang, que nadie puede resistirse a ti." Comentó divertido el joven a mi lado.

No quería que Harry me viera con esos ojos, ¿Pero qué podía hacer al respecto? Así que hice mi papel. "Que puedo decir. Soy un bombón, para que negarlo." Dije todo lo prepotente que pude.

"¿Y cuál es tu secreto para ser tan irresistible?" Lo preguntó con un tono que me desconcertó.
"Supongo que lo llevo en la sangre. Soy guapo, rico y encima bueno en la cama." Hasta yo me había dado cuenta que sonaba como un completo narcisista.

"¿De verdad?" Dijo mirándome profundamente. Y entonces noté como se acercaba a mí un poco más y como nuestros labios estaban a meros centímetros. "Y dime, Draco. ¿Cómo de bueno eres besando?"

No podía ignorara por más tiempo la invitación a tomar lo que quería. Harry estaba flirteando conmigo descaradamente y no tardé en ceder. Le agarré de la camisa y le acerqué aún más a mí y con un "Déjame que te lo demuestre" le besé con una pasión y un ardor descontrolado. Quería poseerlo allí mismo. En Hogwarts, no habíamos estado suficiente tiempo juntos como para que él se sintiera a gusto para tener sexo. Harry había dicho que no quería llevar las cosas tan rápido y yo tampoco insistí. Al fin y al cabo, no quería que creyera que sólo lo quería para el sexo.

Continué besándolo y en cuanto me di cuenta, ya lo tenía a horcajadas sobre mí, frotándose lascivamente y volviéndome loco de deseo. Y entonces fue cuando caí en la cuenta y le aparté bruscamente de mí.

"¿Qué se supone que estamos haciendo? Tú estás saliendo con mi hermano." Dije aún con la respiración entrecortada.

"¿Y eso importa?" Contestó alzando una ceja y acercándose de nuevo a besarme.

Le puse una mano en el pecho y lo alejé de nuevo. "Por supuesto que importa. Cael es mi hermano, pensaba que estabas enamorado de él." Dije un poco más alterado de lo que quería parecer en un principio.

"No pensé que tuvieras tantos principios, la verdad. ¿Y quién ha hablado sobre estar enamorado? Yo no estoy enamorado de Cael." Sus palabras hicieron que mis ojos se abrieran de par en par.

"Pero en Hogwarts…" titubee un poco ante el asombro. "Quiero decir, Cael ha dicho que empezasteis a salir cuando estabais en Hogwarts y que tú estabas enamorado y…" Parecía un bobo hablando así y una puñalada atravesó mi corazón cuando oí la carcajada que provenía de Harry.
"Tú más que nadie deberías comprenderme, Draco. Yo no estoy ni estaba enamorado de tu hermano, te lo aseguro. Simplemente decidí seguirle la corriente. Insistía tanto que me dio lástima." Dijo finalmente. Mi corazón había dejado de bombear sangre, estaba seguro. Lástima… había dicho que había decidido darme una oportunidad por lástima.

"No… no puede ser…"

"Por lo que me ha contado de ti tu hermano, sabes cómo pueden ser algunas personas. Y durante estos últimos meses, Cael ha sido como un pobre perrito persiguiéndome a todos lados. ¿Qué podía hacer? Así que decidí darle lo que quería. Al fin y al cabo no besa mal, pero no creo que sea demasiado bueno en la cama, las pocas veces que tuvimos sexo oral se corrió muy rápido." Seguía explicando el muchacho.

Otra puñalada trapera. Yo no me corro muy rápido, pero las manos del estúpido Ravenclaw eran tan diestras y cuando su boca se posaba sobre mi miembro, oh joder, era algo imposible de aguantar. ¿Cómo quería que durara cuando hacía lo posible por provocarme el orgasmo lo antes posible?

"Aunque aquí en la mansión ha ido mejorando." Esa última frase me mató del todo.

"¿Qué?" Grité espantado. No sólo por el hecho de que Harry dejara caer que Cael le parecía mejor que yo sino que encima había tenido sexo oral con él.

"Ya sabes. Supongo que se ha ido acostumbrando. La verdad es que esta última vez estuvo muy bien." Dijo sonriendo complacido. "Aunque estoy seguro de que tú serás mucho mejor." Susurró sensualmente apretando con su mano mi entrepierna. Yo le aparté de un empujón y lo saqué de encima de mí.

Me levanté rápidamente y lo miré como estaba medio recostado en la hierba, mirándome de esa manera obscena y pecaminosa.

"Entonces eso es un no. ¿Por cómo me has estado mirando desde que llegué pensaba que querrías follarme? Supongo que te leí mal."
Ante tal frase me quedé de piedra.

"¿Qué?" Exclamé espantado.

"Ya sabes, pensé que querrías tener sexo, abrirme de piernas, darme por el culo…" Ante mi silencio el chico se rió. "Si no sabes a qué me refiero, creo que estoy perdiendo el tiempo." La sonrisa traviesa del chico se ensancho aún más.

Yo no podía pensar en nada más que en la sucia y asquerosa rata frente a mí. ¿Cómo se atrevía a hacerme esto? Cuando estaba en Hogwarts, había estado esperando a que se decidiera a tener sexo conmigo, quería que fuera especial e inolvidable y ahora veía que lo único que quería el Ravenclaw era un polvo rápido.

Había sido un tonto al enamorarme de alguien como Harry. ¿Cómo había podido equivocarme tanto? ¿Cómo había sido tan estúpido de creer en sus mentiras? Lo más grave es que Harry no era muy diferente a como había sido yo en Dumstrang, así que poco podía sermonearle al respecto de su comportamiento miserable y mezquino. Sabía que de la manera que me estaba sintiendo era la manera en que se habían sentido montones de chicas y chicos en Dumstrang tras estar conmigo. Yo también había sido una horrible y espantosa imitación de ser humano. Así que lo mejor era dejar las cosas claras y largarme de allí. No podía ni mirarle a los ojos.

"No te me vuelvas a acercar." Le dije con todo el rencor que pude reunir. Cómo había pasado del amor al odio profundo en meros minutos era una incógnita. Pero te aseguro que me entraron ganas de arrancarle el corazón cuando oí las carcajadas tras de mí. Pero no me giré, aceleré el paso dirigiéndome hacia la entrada de la mansión sin mirar ni una vez hacia atrás, y sin percatarme por mi cara caían, por primera vez en mi vida, lágrimas de dolor.


Bueno, supongo que habréis quedado sorprendidos ante un Harry tan cruel. ¿Quién iba a decir que a Draco le pagarían con su propia moneda? El último capítulo lo empezaré la semana que viene y creo que serán también entre unas 3000 y unas 5000 palabras, así que no creo que tarde mucho en subirlo.

Y de nuevo decir, que no juguéis a Harry demasiado duramente, que aunque parezca cruel, Draco se lo ha buscado.

Besitos,
Debauchi