Capítulo 4

Mary intentaba encontrar a sus amigas entre la multitud que salía del gran comedor. Había visto a Dorcas cenar con los Merodeadores y a Marlene con algunas chicas de su casa, pero en un momento la rubia desapareció y no volvió a verla. Supuso que se había marchado con Lily que tras haber descubierto que James era el nuevo prefecto estaría un estado de nervios del que sola la rubia podía sacarla. La gente normalmente se preguntaba si Dorcas y ella estarían celosas de la relación que tenían la rubia y la pelirroja, pero era una cosa estúpida. Lily y Marlene se llevaron bien desde el primer día que se vieron en el que forjaron una amistad que las hizo inseparables y más tarde se unieron Dorcas y ella. Mary admitía que en un principio las envidiaba, ellas parecían compartir un mundo misterioso y secreto al que solo ellas dos tenían acceso, pero con el tiempo se fue dando cuenta que realmente no era así, Lily y Marlene las consideraban sus mejores también y compartían con ellas todo, lo que pasa es que el lazo que unía a Marlene y Lily era mas fuerte y estrecho.

De repente vio entre la multitud una cabeza pelirroja y en seguida intento acercarse a ella, sabía que si Lily estaba allí la rubia también. Pero la multitud parecía arrastrarla en el sentido contrario, y por mucho que lo intentaba avanzar ni un paso mientras que veía esa cabeza alejarse.

-Lily- gritó, pero la pelirroja no le escuchó- perdón- se disculpó mientras intentaba escurrirse entre la gente, que resultó en chocarse con cada individuo que se cruzaba. Lo más irónico era como el pasillo parecía llenarse cada vez de más gente, y el comedor parecía que nunca se iba vaciar. Continuó caminando, o más bien intentándolo, cuando de repente alguien chocó con ella haciéndola caer al suelo.

-Podrías tener un poco más de cuidado y mirar por donde vas - bramó acariciándose el brazo sobre el que había caído, sin mirar la cara del que había causado que ahora ella estuviese en el suelo.

-Lo siento Mary- al oír esa voz la castaña no pudo evitar sonrojarse y al encontrarse con esos ojos pardos pensó que su cara estallaría en cualquier momento de la vergüenza- no te vi con toda esta gente debería haber tenido más cuidado.- dijo Remus ofreciendo la la mano para ayudarla a levantarse.

-No pasa nada- susurro- yo también tendría que haber mirado- no pudo evitar pasarse la mano por el pelo, los nervios habían llenado todo su cuerpo. Se sentía tonta, a¡había estado hablando con ese chico to el verano, había llegado a imaginar como sería su reencuentro en Hogwarts y desde luego la situación actual no se parecía ni lo más mínimo. Mary había imaginado que Remus se acercaría a ella tras haberla visto en el gran comedor, los dos se sonrojaría pero al final acabaría hablando cualquier cosa y se sumergirían en una cómoda conversación mientras que él la acompañaba a su habitación, mejor dicho a la puerta de la sala común de su casa y se despedirían con una tímido adiós y la promesa de verse al día siguiente. Era una decepción como se habían encontrado, ahora él pensaría que ella seguía la misma chica indecisa y torpe que siempre había sido y eso era lo que ella quería borrar de su mente. Quería demostrarle que ella era una persona madura y seria que podía dar pasos sin tropezar, una chica que se adecuaba a él. Pero ahora todo parecía haberse ido a la mierda.

-Supongo que los dos tenemos un poco de culpa entonces- se metió las manos en los bolsillos y rió mientras miraba al suelo.

-Supongo que si- le contestó mientras se colocaba un mechón tras la oreja y se seguía frotando el brazo, más por los nervios que por la caída.

-¿Te duele?- le preguntó con el ceño fruncido.

-Que va- como siguiese sonrojándose le iba a acabar asustando- si no ha sido nada.

-Sigues igual de patosa- y le dedicó esa sonrisa que siempre hacía que sus rodillas temblasen, no era justo que el fuese tan perfecto. No solo era atractivo, era un chico dulce y cariñoso que se preocupaba por todo el mundo, un chico responsable e inteligente que demostraba diariamente que era bastante más maduro que cualquier estudiante de aquel centro, pero su madurez no le impedía seguir siendo el adolescente que era, solo había que saber quienes eran sus amigo.

-Parece que si- suspiró, Mary sabía que esa conversación iba acabar pronto y solo podía definirse como un verdadero desastre.

-¿Buscabas a Lily?

-Si, pero la he perdido entre la multitud- lo que ella no sabía es que el muchacho tampoco tenía ninguna gana de que aquella extraña conversación terminase.

-Seguramente irá a la habitación de los prefectos.

-Entonces ya no puedo hacer nada- dijo con una sonrisa tonta- espero poder ver a Marlene o a Dorcas, no las vi en toda la cena.

-Dorcas dijo que pensaba tirarse en la cama en el momento que los profesores la dejasen marcharse del comedor-rió él.

-Solo podré encontrar a Marls entonces- lo que era mentira, la huffelpuff sabía que la ravenclaw estaría deambulando por los pasillos de la escuela hasta pasado el toque de queda, y no tenía tiempo para ponerse a rebuscar en todos los pasillos del castillo y menos aun si era de noche.- no sabes lo afortunado que eres.

-¿Por qué dices eso?- continuó riendo.

-Los cuatro están en la misma casa- bufo ella- no tienen que estar preocupándose de cuando y donde se podrán ver.

-La verdad es que hay veces que desearía perderles de vista- bromeó, a pesar que sus amigos podían ser jodidamente pesados Remus sabía que estar con ellos en la misma casa era un lujazo, no como había dicho la castaña no tenía que preocuparse de cuando les vería o donde, compartían habitación desde que habían entrado en Hogwarts y a pesar de que Remus fue nombrado prefecto en quinto seguían viéndose todos los días, casi las veinticuatro horas.

- Mientes y lo sabes- bromeo ella también.

-No se yo que decirte- carcajeo- hay veces que pueden ser insoportables.

-Les adoras.

-No lo digas tan alto te pueden escuchar y entonces si que no podré librarme de ellos- Mary no puedo evitar reírse, era increíble lo feliz que este chico le hacia sentir, con una facilidad increíble.

-Puedes estar seguro de que tu secreto estará a salvo conmigo- le miró a los ojos, rebosaban felicidad y brillaban, parecían estrellas pensó ella, al contrario de sus ojos que parecían agujeros oscuros apunto de engullirte de los oscuros que eran.

-Puedo acompañarte si quieres- le ofreció él- se esta haciendo tarde.

-No hace falta- aunque por dentro la invadió un sentimiento que en cualquier momento iba hacer que se pusiese a dar saltitos de felicidad en medio del pasillo.

-Insisto, no deberías andar sola tan tarde.- sabía que se refería aquellos alumnos que no estaba de acuerdo con que ella estuviese en el colegio por no venir de una familia antigua como las solían llamar. No solía a haber problemas pero al final del año pasado las cosas comenzaron a ponerse feas, todas las semanas solían "atacar" a los mudblood como llamaban.

-Si no me queda otra- dijo sonriendo le. Al final su encuentro no había sido tan terrible como ella había pensado en un principio.


Marlene se paseaba por los solitarios pasillos de Hogwarts. Era su parte favorita del día, cuando el castillo parecía estar en completa calma y se podía andar sin que nadie se tropezase contigo o te molestase con sus gritos o carcajadas. No es que no le gustase cuando el colegio estaba lleno de vida, si no que normalmente prefería cuando estaba calmado y la única voz que podía escuchar era la de sus propios pensamientos.

Había sido un día agotador, se había levantado demasiado pronto para no llegar tarde y perder el tren, y la noche anterior apenas había dormido. A pesar de que fuese su octavo año viniendo al colegio no podía evitar ponerse nerviosa el día anterior, parecía que no había crecido. Y aquella noche no parecía tener fin, se había quedado hablando con Lily hasta tarde, bueno, más bien escuchándola, a ella no le gustaba demasiado hablar y menos cuando no tenía mucho que decir era una cosa que veía innecesaria. Lily no había parado de hablar de lo difícil que iba a ser el curso no solo por los exámenes y la universidad, si no por James Potter. A Marlene en el fondo le parecía una situación graciosa, sabía que su amiga no le odiaba tanto como decía, era más la muralla que se había construido para poder enfrentarse a él. No lo sabía mucha gente pero a Lily le había gustado James, pero en cuanto él empezó a bromear con el tema de pedirla salir y meterse en líos con Snape, la pelirroja se prometió a si misma que jamás alguien así le podría gustar, y ahí estaba la razón por la que Lily Evans no soportaba a James Potter, por una broma que empezó cuando tenían catorce años. La rubia sabía que si él se comportaba la relación que había entre ambos mejoraría en cuestión de semanas, incluso podrían llegar a formar una extraña amistad. Extraña porque Marlene no entendía como los sentimientos de James habían cambiado en solo unos meses, ella sabía que él estaba enamorado de la pelirroja, había gente que creía que Lily era para el castaño una broma una forma de demostrarle lo gracioso que el podía ser vacilando a una chica haciéndola creer que le gustaba porque ¿cómo le iba gustar la prefecta aburrida a unos de los chicos más solicitados de Hogwarts? Entre esas personas estaba la propia Lily, pero Marlene creía que había que estar ciego para no ver lo que el muchacho sentía por la chica de ojos verdes y que Lily lo sabía pero en el fondo le daba miedo aceptarlo y no saber como lidiar con ello, conocía demasiado bien a su mejor amiga. Además James Potter le caía bien, era un buen chico de corazón noble que no tenía intención de hacer daño a su amiga ni a nadie, aunque sus bromas alguna vez se le fuesen de las manos. Potter era un chico dulce que como Marlene no era partidario de la injusticia, pero a diferencia de ella, él si actuaba de manera irracional cuando presenciaba o se enteraba de alguna, planeando su venganza particular junto a sus tres amigos, que solo parecían atraer problemas. Le conoció cuando entró en Hogwarts, aunque le había visto en algún encuentro al que había ido junto a sus padres pero nunca tuvo el valor de acercarse a hablar con él, pero en cambio en cuanto el castaño le vio en el tren el primer en año no dudó en acercarse y ponerse a hablar con ella, una cosa de lo que siempre le estaría agradecida . Más allá, si se metiese en algún problema o alguien intentaba hacerle daño o insultarla James siempre la defendía y cuando se cruzaba con ella por los pasillo o la veía sola siempre se acercaba a hablar con ella. A cambio de todo lo que había hecho y hacia por ella, Marlene había sido su cuartada en alguna de las bromas llevadas acabo por el merodeador y se había encargado de que Lily no le odiase tanto como ella fingía hacerlo, porque sabía que en el fondo Potter era buena persona y que incluso podía llegar a considerarlo un amigo. Y por eso e parte se preocupaba como iba acabar la relación que esos dos gryffindorianos compartían y su evolución, ella no quería que ninguno de los dos saliese dañado de tener que estar los dos juntos casi todo el día.

Suspiró su sueño de que se año iba a ser especial cada vez parecía desvanecerse con más rapidez. Además tenía la extraña sensación de que algo ocurría en su familia, sus padres habían estado demasiado raros en el momento de despedirse, como si tuviesen miedo de que algo malo fuese a ocurrir en cualquier momento. Marlene no era tonta sabía que algo la ocultaban, desde hace muchos años pero nunca se había atrevido a preguntar, ella no era una Gryffindor como sus amigos y sabía que sus padre nunca la habían vuelto a mirar con los mismos ojos desde que ella entró a Ravenclaw, todos esperaban que ella fuese a Slytherin como sus hermanos y sus padres. Pensó que en un momento lo aceptaron, pero los dos últimos dos años le demostraron lo contrario, no se lo habían dicho directamente pero lo intuía, además los conflictos con es Slytherin cada vez eran mayores y su amistad con Lily y Mary no mejoraba la situación, porque a pesar de ser una chica callada y que no solía reaccionar a lo que la gente decía de ella cuando se trataba de sus amigas las cosas cambiaban, la rubia no permitía que nadie les tocase un pelo ni las hiriese de ninguna manera posible. Esto era una de las razones por la que Lily y Marlene alguna vez peleaban, según Evans Marlene no tenía que hacer caso a los comentarios y además ella sabía defenderse sola, pero es que aquello era lo único que conseguía sacar de quicio a Marlene, que alguien intentase hacer daño la gente que quería o a gente que ella consideraba inocente, no era tolerante de las injusticias y eso alguna vez le había llevado a problemas, no muy graves pero al fin y al cabo problemas.

Siguió deambulando por los pasillos dejándose llevar por sus pensamientos hasta que oyó una puerta abrirse y ver a un chico moreno de ojos grises salir mientras se colocaba la camisa y llevaba un cigarro a medio encender en la boca. La imagen era provocadora y Marlene no era la primera vez que veía salir a Sirius Black de algún armario o rincón escondido del castillo seguido por una chica, siempre diferente, que le miraba con los ojos llenos de esperanza con la ilusión del que él la llamase para despedirse o para prometerla que se verían otro día. Pobres ilusas, todo Hogwarts sabía que Sirius Orion Black era como el viento y no se comprometía con nadie. Marlene evitó mirarlo, no le caía mal, apenas le conocía para poder juzgarlo pero desde luego no estaba de acuerdo con la manera que él vivía: usando a las chicas como meros juguetes, bebiendo y fumando demasiado y no tomándose nada en serio sin importarle a quien se llevaba por delante, el solo velaba por si mismo y por sus tres amigos, ni siquiera le importaba su propia familia, era una persona que desconcertaba a Marlene y eso no le gustaba.

-Hey Mckinnon- le grito, pero la rubia siguió andando, no era la primera vez que vivía aquella situación- pensaba que tenías modelos rubia.

-No me gustan que me griten como si fuese ganado.- respondió simplemente lo que sabía que desconcertaría al moreno.

-Sigues siendo la misma princesa por lo que veo-se burló el alcanzándola. Marlene oyó la puerta abrirse y vio a una sonrojada huffelpuff metiéndose la camisa por dentro e intentando peinarse el cabello.

-¿No te vas a despedir?- comenzó a andar más rápido, Black era sinónimo de problemas y se si cruzaban con Flich el año no empezaría de la mejor manera y no estaba dispuesta.

-Adiós preciosa- le grito a la morena para hacerla de rabiar sabiendo que le mandaría bajar el tono, la huffelpuff se sonrojó aún más y se despidió con un tímido adiós que apenas se pudo escuchar y que fue ignorado por los otros dos.

-Flich te va a oír-le regañó la rubia.

-Un poco de emoción Mckinnon- le guiñó el ojo- no te hará daño.

-Piérdete Black.

-Estoy escoltando a la princesa a su dormitorio- le sacaba de quicio, quien se creía que era con esa chulería y esos aires de superioridad, como si todo el mundo comiese de la palma de su mano.

-No necesito escolta-gruñó- necesito que desaparezcas de mi vista.

-Toda una dulzura- y con eso el moreno giró dirigiéndose hacia la torre de Gryffindor fumando como si nada de aquello hubiese sucedido, lo que decía Sirius Black era un espirito libre.


James esperaba a Sirius en la puerta de Gryffindor junto el retrato de la señora gorda. Llegaba tarde, el toque de queda ya había pasado y James acaba de terminar su primera ronda como prefecto. Lily no le dirigió la palabra, solo le dijo que él se encargaría de los pasillos de arriba y ella de los de abajo, y que no llegase muy tarde porque pensaba dejar la llave puesta y si él no podía pasar sería solo culpa suya por no llegar a la hora adecuada. Esa chica le iba a volver loco e iba a ser su perdición, en parte era peor que su madre respecto a las reglas y no entendía como le podía seguir gustando cuando solo le rechazaba y le dirigía palabras llenas de odio, en el fondo era masoquista.

-Tan mal fue- le preguntó su mejor amigo mientras se terminaba un cigarro, era incorregible, fumar estaba terminadamente prohibido dentro de Hogwarts pero aquel moreno no parecía preocuparse por las consecuencias.

-Pudo haber sido peor- respondió robandole el cigarro.

-Pues cambia la cara, parece que acabas de ver un muerto- se rió mientras expulsaba el aire.

-Tu en cambio pareces de estar de muy buen humor- señalo su cuello donde se empezaba a ver una mancha de color violáceo.

-Hay que empezar el año con buen pie- respondió simplemente.

-Por lo menos tu lo has hecho.

-No seas tan dramático, parece que has salido de una telenovela- en parte tenía razón- estoy seguro de que Evans se comportó correctamente.

-No puede ser de otra forma- cuando hablaba con él siempre acaban bromeando, aunque estuviese hablando de la cosa más seria del mundo

-¿Te dijo algo?

- ¿De verdad crees que no me dirigió la palabra?

-No sería la primera vez.

-Solo me dijo las represarías que habría si no me comportaba- suspiró.

-Típico de Evans- rió el moreno.

-Lo peor de todo es que pensé que si era prefecto ella me vería más maduro, y se le olvidaría que me odia.

-Cornamenta la pelirroja no te odia- sabía que Sirius nunca le mentía, si tenía que decirle una verdad que doliese se la decía sin tapujos para el moreno la mentira era un signo de cobardía algo que no podía tolerar- simplemente no le gradas demasiado.

-¿Dónde esta la diferencia?

-Pensé que te habías olvidado de ella- fue al grano.

-No es tan fácil como parecía- James lo había intentado, de verdad, en verano se convenció de que la pelirroja ya no le gustaba más, pero todo parecía haberse ido a la mierda en el momento que la vio en el tren, como si su mente hubiese borrado todas las razones por las que Lily Evans no debía gustarle, porque todas las que le decía que sí debería gustarle las superaban con creces.

-Estas jodidamente enamorado tío- se encendió otro cigarro- y eso no es tan fácil de olvidar.

-Lo dice el experto en el amor.

-Solo te digo lo que se y lo que le escuchado decir a Lunático- rió, el comentario no le había afectado ni lo más mínimo.

- Él día que te enamores vas a estar jodido- sabía que eso si le afectaba, no supo nunca en que momento su amigo se había hecho la promesa de no dejarse domar por nadie, según él iba a ser un alma libre toda su vida.

-Eso nunca va a pasar.

-Nunca digas nunca.

-Potter deja de decir mariconadas- se paso la mano por el pelo y James no pudo evitar reírse. Ver a Sirius nervioso era de lo más gracioso que podías ver, no paraba de pasarse las manos por el pelo y de fumar como una chimenea, como si aquella acciones fuesen a solucionar algo de lo que estaba pasando- teníamos que hablar de otras cosas no de como adoras a la pelirroja.

-Eres tu quien sacó el tema te recuerdo.

-Porque tenías una cara de deprimido de mierda.- rieron sus peleas nunca podrían durar más de un minuto.

-Si tu lo dices- suspiró.

-¿Qué vamos a hacer?

-¿A qué te refieres?

-James no me jodas-siguió pasándose la manos por el pelo y James solo se apoyó en la pared relajado, sabía de lo que hablaba su amigo pero no le afectaba tanto como a él- las serpientes están empezando a tener mucho poder y no me hace gracia, ni a mi ni a nadie de la Orden.

-Yo no soy el líder.

-Joder lo se, pero se supone que tenemos que hacer algo.

-Seguimos teniendo el poder en Hogwarts y de Londres.

-Pero perdimos Manchester hace un mes y Oxford esta al caer- era verdad los últimos meses habían sido un poco desastrosos para la Orden pero ellos no podían encargarse de lo que saliese fuera de Hogwarts y sus alrededores, lo de fuera era responsabilidad de altos cargos y no de ellos.

-Eso no es nuestra responsabilidad y lo sabes.

-Ya pero tenemos que hacer algo aquí dentro- resopló el moreno- no podemos dejar que esos hijos de puta se salgan con la suya y menos después de lo de Remus.

-Lo se Black- le dijo mirando fijamente- y nos vamos a encargar personalmente de ello- los dos sonrieron maliciosamente,

-Que comience el año.


La historia a partir de ahora va a tener más acción, ya se que antes iba muy lenta pero quería presentar bien a los personajes principales bien para que la historia tuviese una base. Espero que les este gustando y por favor si tiene alguna sugerencia o algún comentario déjenlo en reviews también me gustaría saber que les esta pareciendo.

Muchas gracias por leer.

Justanotherserialkiller.