Disclaimer: El Potterverso es de Rowling y la idea de la expansión a otros países viene de Sorg-esp.
Ahora le toca el turno a Benjamín Teuber (se pronuncia Toiber, por si las dudas). Es un chico simpático, divertido y muy bueno para los deportes, tanto muggles como mágicos. Eso sí, digamos que durante su infancia (después de primero básico) y durante parte de su adolescencia no será tan simpático con otros personajes. Pero madurará, algún día.
Vuelo nocturno
Cerca de Frutillar, provincia de Llanquihue, casa de los Teuber-Schmidt. Febrero de 1999
—Anda a acostarte, Benja —le dijo Mónica a su segundo hijo. El chiquillo, de casi siete años y a punto de empezar su educación mágica, le devolvió una mirada lastimera—. No me mires así, piojín. Es tarde y necesitas dormir para crecer grande y fuerte.
—Pero mamá… —protestó el niño abriendo sus ojazos azules—. Cinco minutos más, pooorfaaa.
—Nada de peros. A dormir, te dije —le contestó su madre besándolo en la frente. Benjamín sabía muy bien que cuando su madre usaba ese tono no había nada que pudiese hacer. Era una orden definitiva. Con un suspiro, se levantó del sillón donde estaba viendo una película de Disney en la televisión modificada mágicamente.
—Buenas noches, mamá —le dijo dándole un beso en la mejilla, antes de dirigirse a las escaleras que llevaban al segundo piso. Mónica no pudo evitar una sonrisita al oírlo refunfuñar. Quizás Benja estaba un poco muy acostumbrado a salirse con la suya.
Los dormitorios de los chicos Teuber-Schmidt estaban ubicados a un lado de la casa de madera donde vivía la familia en la mitad del campo sureño. La menor, recién nacida, dormía en una pequeña pieza junto a la de sus padres. Como muchos magos de la región, la familia Teuber habían optado por vivir fuera de los límites urbanos hacía un siglo. La casona era de esa época y crujía todo el tiempo, pero tenía un encanto particular. Benjamín siempre había disfrutado de los escondites y lugares secretos que había por toda la casa.
Pero ahora no estaba con ganas de jugar en ninguna parte. Odiaba que lo mandaran a acostarse temprano. ¡Pero si estaba de vacaciones!
—¿Por qué la cara de poto (1), enano? —preguntó Rodrigo, su hermano mayor, asomándose a la puerta de su pieza.
—La mamá me mandó a acostarme —gruñó el chiquillo. Su hermano sonrió.
—Dale, ¿y no quieres dormir?
—No, poh. Todavía es temprano —replicó Benja constatando lo obvio.
Una sonrisa se asomó a los labios de Rodri. La misma sonrisa que tenía siempre que se le ocurría algo divertido qué hacer.
—¿Te tinca (2) si vamos a dar una vuelta en escoba? En la mía, obvio. La de verdad.
Benjamín miró a su hermano mayor con sorpresa. Nunca le había ofrecido llevarlo a volar con él. A él sólo lo dejaban usar su escoba infantil, que apenas se elevaba a uno o dos metros sobre el suelo e iba lentísimo. La de Rodri era estupenda, y de último modelo. Claro, esos eran privilegios de su hermano, que era parte del equipo de Quidditch de la Academia mágica. Cuando él fuera a ese colegio, sería parte de ese equipo, también. Porque él quería ser como su hermano. Rodrigo era genial en todo, los deportes, los estudios, los juegos. Benja quería ser como él.
—Pero… la mamá… —masculló mirando a la puerta tras de él.
—Nah, da lo mismo. A ella no le decimos nada y se acabó. —Su hermano le guiñó un ojo y le sonrió nuevamente—. ¿O tienes susto?
—¡No! —protestó enérgicamente Benja. No iba a dejar que Rodrigo pensara que era un miedoso—. No, yo quiero ir contigo.
—Dale, entonces, ven pa' acá —dijo Rodrigo mientras se acercaba a su clóset y sacaba la escoba, regalo de la última Navidad, que estaba cuidadosamente guardada en una caja para protegerla de cualquier cosa. La pieza de Rodrigo estaba cubierta de pósters del «Caleuche», su equipo favorito de Quidditch—. Ya, ahora súbete atrás mío y agárrate fuerte —le indicó mientras pasaba una pierna sobre el mango de la escoba. Benja lo imitó y se aferró con fuerza a la cintura de su hermano—. ¿Listo, enano?
—Sí —respondió Benja, emocionado. Nunca había volado en una escoba de verdad y mucho menos con su hermano. Se sentía grande.
—¡Ahí vamos! —exclamó Rodrigo y dio una fuerte patada al suelo. La escoba se elevó en el aire y quedó a la altura de la ventana abierta. El chico empuñó el mango y los dos salieron volando.
El cielo se veía millones de estrellas, gracias a la ausencia de contaminación lumínica en los alrededores. Benjamín miraba hacia todos lados, admirando lo que los rodeaba. Nunca había visto su casa de esa forma. Era genial.
El aire nocturno les cortaba la cara mientras los dos surcaban el aire a toda velocidad. Rodrigo subía y subía y las cosas del suelo, iluminadas por la luz de la luna llena, se hacían cada vez más y más pequeñas.
—¿¡Quieres que va
ya más arriba!? —preguntó Rodrigo.
—¡Sí! —chilló su hermano. El otro chico le indicó que se aferrara con fuerza a él y que no lo soltara por ningún motivo antes de levantar la punta de la escoba.
Desde allá arriba, el mundo era totalmente diferente.
-o-
No importa cuántas veces Benjamín Teuber se suba a una escoba. Nunca se ha sentido de la misma forma que esa vez junto con su hermano. Incluso, muchos años después, le basta con cerrar los ojos para ver el paisaje nocturno desde las alturas, sentir el olor de la naturaleza y ver las estrellas llenando el cielo. Millones de estrellas, como nunca las había visto. Esa vez fue la primera en la que vio el mundo tan… grande y que, aún así, estaba a su alcance. Se había dado cuenta que desde el aire todo era diferente. Y a él le gustaba.
Desde entonces, volar era la cosa que más le gustaba en el mundo.
Especialmente si era de noche y había luna llena.
(1) Trasero.
(2) Tincar: parecer.
Benja es un personaje que se fue desarrollando solo, lo juro. En un principio era sólo un chico popular que se haría amigo del resto de la pandilla ya de grandes, pero de nuevo empezó a tener más dimensiones. Acá lo he mostrado en una de mis facetas preferidas: su relación con Rodri. Rodri es seis años mayor y el modelo a seguir de su hermano menor en TODO. A día de hoy, está casado y tiene un hijo con espina bífida, que es el ahijado de Benja. Ah, y los Teuber-Schmidt son luteranos y van a servicios en alemán.
En fin, creo que eso es todo.
¡Hasta la próxima!
Muselina
