holaaa! si he vuelto despues de bastante tiempo, la verdad es que la U me consume todo mi tiempo y energias y tambien estoy con grave problema de inspiracion... asi que esto es lo que hay! otro pequeño drabble que no me termina de convencer, pero para que no se olviden de mi lo subo igual, prometo que los que vendran seran mejores, graxias a todo los que pasan por aki y dejan su comentario
nos estamos leyendo! besotes
by3!
El primer sal conmigo
Las vacaciones de navidad se habían convertido en un verdadero tedio para James, que lo único que deseaba era volver a Hogwarts; ver a su amigo canuto quien después de unas entretenidas vacaciones con su familia le contaría cuentas veces su madre le había amenazado, también deseaba reencontrarse con Remus y saber si traía consigo ese rico pastel de chocolate que hacia su abuela y también obviamente deseaba volver a ver a Peter su pequeño amigo y que este le contara sus aventuras.
Pero también James deseaba otra cosa y era encontrarse nuevamente con la pelirroja más cascarrabias que Hogwarts pudiera tener en su historia y también la más bonita – pensó para si.
-No, no, no. ella no puede parecerme bonita, solo es una niña gruñona que le encanta mandarme y llevarme la contra- repitió lo que llevaba diciéndose durante sus vacaciones. Y es que en realidad durante toda la víspera de navidad no pudo más que pensar en ella y en lo bien que se vería con un sweater verde haciendo hombres de nieve con su naricita roja y también lo entretenido que seria tirarle una bola de nieve y ella se enfureciera y terminaran corriendo por las calles nevadas. Porque aunque pudiese evitarlo a el moreno le encantaba ver la cara de la prefecta distorsionada de la ira.
Con ese pensamiento entró al anden 9 ¾ dispuesto a buscar un compartimiento vacío para dejar su baúl y esperar a sus amigos, que para variar siempre llegaban atrasados al expreso. Una vez ordenado todo se dispuso a salir para despedirse de sus padres y buscar a sus amigos cuando la vio, más delgada que antes con su melena roja resplandeciendo, enmarcando su rostro blanco y pecoso con una sonrisa que emanaba de sus labios rojos y sumamente atrayentes y con sus ojos verdes brillando de una manera tan desconocida para él, pero que no pudo menos que maravillarlo. Fue en ese momento en que la mente de James se nubló e inconcientemente se dirigió hacia la pelirroja.
Lily por su parte estaba con sus amigas feliz de verlas después de unas odiosas navidades con su hermana Petunia, la cual la trataba peor que antes, si eso era posible. Mientras conversaba con ellas, fue cuando lo vio; con su aire despreocupado y su pelo azabache revuelto definitivamente mucho mas guapo que la última vez que lo vio –pero también mas idiota y arrogante, Lily no lo olvides- por el rabillo del ojo lo vio acercase donde estaba ella con sus amigas y su corazón se aceleró, que importaba que la hiciera rabiar y que fuera un gamberro sin remedio, ya que solo él podía lograr que su corazón latiera tan rápido como en ese momento que pareciera que fuese a salirse por la boca.
-Hey, pelirroja ¿qué tal?- James adoptó una pose chulesca que Lily odió así que decidió ignorarlo como solía hacerlo.
-Bueno supongo que estas bien- siguió con su discurso el moreno-solo venia decirte que estas muy linda y que con gusto saldré contigo la próxima salida al pueblo si así lo deseas- sonrió con la sonrisa más perfecta que encontró en su repertorio, pero al ver la cara de sorpresa y enrojecida de Lily dudó.
-¿Me estas pidiendo una cita?- la cara de la chica era todo un poema lleno de confusión y sus amigas estaban más o menos en las mismas condiciones que la chica.
-Veo que lo has captado Evans, si te pido que salgas conmigo- El chico miraba intensamente a Lily esperando una respuesta, la verdad es que no sabia porque quería salir con ella, pero suponía que después de tantas peleas algún lazo efectivo se había creado entre los dos. Mientras esperaba la respuesta Karla Perrow la infartante premio anual de ese año paso por su lado y le sonrió, el por supuesto no dudo en corresponder la sonrisa y mandarle un beso y es que una chica de 17 años le sonriese a uno de 14 era un gran merito.
Pero no contaba con que ese pequeño guiño y sonrisa provocarían la ira de la pelirroja que le pegó una bofetada mientras estaba desprevenido.
-No vuelvas a hacerte el gracioso conmigo Potter- gruñó la chica mientras le enterraba el dedo en el pecho- y que te quede claro, no saldré contigo ni hoy ni nunca, porque para ti todo es un juego de quien conquista más chicas- y dicho esto se alejó pensando en que James era un idiota y que esperaba que algún día ella pudiese decirle que si, pero también esperaba que no le preguntara más hasta que estuviese preparado para hacerlo.
El moreno en tanto se quedó de pie con una mano en la mejilla abofeteada mirando como la chica se alejaba, pero sabiendo que el algún momento tendría que ceder y concederle una cita, porque el era James Potter y nunca se daba por vencido ¿no?. Lo que no sabia ni Lily ni James era que el moreno tendría que insistir al menos 2 años seguidos y ella aguantar los sal conmigo por la misma cantidad de tiempo hasta que se diera el tan ansiado si, pero eso va en otra historia.
