III CAPITULO: El plan

Bella Pov:

-te gustó ¿cierto?- preguntó Samantha cuando entramos al auto.

-No sé de que hablas- traté de evadirla

-O vamos, claro que sabes de qué te estoy hablando- insistió

-¿Qué insinúas?- pregunté tajante, no puede ser que esta mujer adivine lo que ni yo misma sé.

-Te gusta Edward- soltó.

-No sé de donde sacas eso, además…-

-te vi- me interrumpió.

-¿Cómo que me viste?- pregunté.

-Vi como lo mirabas, cómo él te miraba-

-Y según tú… ¿cómo era que él me miraba?- dije con una sonrisa torcida.

-Le gustaste- dijo sobándose el puente de la nariz con dos dedos.

-¿De dónde sacas eso?- dije haciéndolo parecer lo más absurdo del mundo.

-Te conozco mucho más de lo que crees- me dijo mirándome directamente a los ojos.

-No lo sé- dije rindiéndome – es mayor que yo y…-

-¿y?- interrumpió- ¿qué importa?, seguramente tiene mi edad- me animó.

-Ya no puedo hacer nada-

-Claro que sí, yo me encargo- encendió el auto y partimos rumbo a la casa.

-¿Qué vas a hacer?- le dije cuando nos bajamos del auto

-Hablaré con papá- dijo tranquilamente mientras guindaba sus llaves en la pared.

-¿qué?- me quedé atónita

-No me mires así, yo solo le voy a preguntar cómo le fue hoy-

-¿y cómo diablos…- y fue donde entendí; ella rodó los ojos,…

-Yo solo le preguntaré como le fue y papá va a soltar la sopa, con lujos de detalles- dijo con una sonrisa pícara; le sonreí, esta camaradería no le traería nada bueno a papá.

Comimos juntas en el comedor, pedimos al chofer que fuera por la comida del "Tutto Italia" y estuvimos en la sala hablando de cosas triviales como, el instituto, la carrera que elegiría, el enorme guardarropa que teníamos, compras, zapatos, hasta que llegó la hora y la puerta se abrió…

-Hola niñas- saludó papá.

-Hola Charlie- saludó Santhi, así le decían a papá sus amigos, y desde hace mucho que también adoptamos decírselo.

-Hola cariño- le dijo mientras le besaba la frente.

-¿Cómo te fue hoy Pá?- preguntó Santhi tratando de parecer desinteresada, lo logró.

-Bien amor, mucho trabajo, tengo nuevos socios- dijo dejando su maletín en el piso

-¿Quiénes pá?- pregunté.

-Unas personas que vienen de Alaska, voy abrir una sucursal hay-.

-¿Alaska?- dijo Santhi extrañada.

-Sí, hoy fueron a hablar conmigo, Annie me dijo que los conocieron- dijo papá al tiempo que se sentaba.

-¿A sí?- pregunté.

-Oh... los Cullen- comentó Santhi.

-Sí,… Carlisle Cullen es mi nuevo socio-

Escuchar eso fue como si un balde de agua fría me cayera encima, el era de… ¿Alaska?, ¿cómo puede ser tan tonta?...

-Pá, en la cocina hay comida italiana, voy a mi cuarto un rato- dije levantándome, lo besé en la mejilla y salí escaleras arriba; entré en mi cuarto y me recosté en mi cama, no sabía qué era lo que me pasaba, no lo volvería a ver, y eso me dolía, me dolía como si miles de cuchillos se clavarán en mi corazón.

Samantha Pov.

Después de preguntarle a papá sobre su día hoy, vi como Bella empezaba a incomodarse, sabía que quería irse, estar sola, vi como corrió escaleras arriba y entró a su cuarto…

-¿le pasa algo a Bells?- me preguntó papá.

-No, para nada- dije levantándome

-¿A dónde vas?- preguntó.

-A traerte tu comida italiana- dije con una sonrisa; fui a la cocina donde estaba Sarah,…

-Hola Sarah- saludé.

-Hola cariño- se quedó callada por unos minutos mientras servía una bebida para papá, me dio la impresión que quería decir algo -¿le pasa algo a Isabella?- me preguntó.

-No, nada, bueno… en realidad se sentía un poco mal, ella quería hacerle una sorpresa a papá, pero como él estaba trabajando pues… su ánimo no está muy bien- dije tratando de que fuera una mentira creíble, aunque yo más bien podría dar clases de mentira y persuasión.

-Oh, ya veo- dijo Sarah entregándome la bebida.

-Ella está bien, yo hablo con ella- le aseguré cuando vi su cara de preocupación.

-Gracias querida- dijo mientras me besaba la mejilla; salí de la cocina con un plato de Ossobuco y rissoto (si es un plato italiano, el primero es un guiso preparado con jarrete de ternera sin deshuesar, y el segundo, es arroz) y una copa de Chianti (uno de los vinos tintos italianos más prestigiados y conocidos en el mundo, es producido en solo tres aldeas de la provincia de Chianti).

- Qui si (aquí tienes)- le dije a Charlie colocando el plato y la copa en una mesa.

- Grazie amore (gracias cariño)- dijo para luego probar el vino… -mmmmm…. ¿Chianti?- preguntó con una sonrisa.

-Sí, ¿está bueno?- pregunté con una sonrisa.

-Exquisito- dijo sonriendo.

-Buon appetito (buen provecho)- Dije, y me encaminé escaleras arriba.

Cuando llegué a la puerta del cuarto de Bella, dudé en abrirla, pero tenía que hacerlo, necesitaba saber como estaba, toqué la puerta al tiempo que la abría…

-¿puedo pasar?- dije

-Estás adentro- me dijo con una voz en la que pude distinguir resignación; cerré la puerta al entrar y me senté al frente de ella en la cama.

-¿qué pasa?- le pregunté acomodándole un mechón de pelo detrás de la oreja.

-No pasa nada-.

-¡O vamos!, vaya que si pasa,… mírate- dije con el ceño fruncido.

-No sé qué me pasa- admitió –no sé por qué estoy así ni por qué me duele no volverlo a ver- dijo rompiendo en llanto; sequé sus lagrimas y la abracé, la abracé hasta que su llanto cesó y se perdió en el mundo de los sueños.

Edward Pov.

No supe qué hacer, ¿qué podía hacer?, ella tenía 15 y yo… 109 años, ella era humana y yo… vampiro, yo soy un monstruo y ella una princesa, no, así me partiera en mil pedazos, nunca más la volvería a ver.

-Es linda ¿cierto?- comentó Annie detrás de mí.

-Encantadora- admití restándole importancia, "aja, si claro, ¿por qué los hombres serán así?, ¿por qué no acepta que le gustó Isabella?" pensó Annie, ¿tanto se me notó? Me pregunté a mi mismo.

Estuvimos esperando una hora más a que terminara la dichosa reunión hasta que pudimos reunirnos con el , lo vimos salir de la sala de junta con cara de pocos amigos, "esos imbéciles, ¿qué no pueden hacer nada bien?" pensaba.

-Annie, ¿no han llamado mis hijas?- preguntó a la secretaria

-Vinieron hasta acá - respondió la interpelada.

-¿Cuándo?- preguntó Swan.

-Hace una hora, oh… Los lo esperan- dijo dirigiéndonos una sonrisa, la cual Carlisle y yo devolvimos.

-¿Cullen?- preguntó el - ¿son acaso los nuevos socios?

-Sí, Señor- respondió Annie.

-Hágalos pasar Annie-.

-Está bien- dijo la chica, el se retiró hacia su oficina y Annie se acercó a nosotros -¿pueden acompañarme?- los dos asentimos y la seguimos por un pasillo -¿Desean algo de beber?- dijo antes de abrir la puerta.

-No señorita, estamos bien- habló Carlisle.

-Muy bien- y dicho esto abrió la puerta de la oficina del , era una estancia amplia, con piso de madera, un escritorio en el centro, con papeleo y una computadora, estanterías, y demás –, ellos son Carlisle y Edward Cullen; permiso- dijo Annie, y se retiró.

Después de las presentaciones vinieron los negocios, hablamos de porcentajes, direcciones, trabajo, y demás, al final de la tarde, llegó el representante legal y Carlisle firmó el contrato.

Nos retiramos hacia el hotel, nos cambiamos y por la mirada de Carlisle, ya era el momento.

-¿Qué pasa hijo?- preguntó.

-No pasa nada- dije con expresión de fastidio.

-Edward,.. Llevo más de 100 años conociéndote ¿crees en serio que me puedes engañar?-.

- Carlisle, no es nada-.

-Vi como la miraste- se sentó a mi lado "qué fue lo qué pasó" pensó.

-Nada Carlisle, ella es una niña-.

-Pero tú no mandas sobre su corazón-.

-¿Crees que ella se enamoró de mí?- pregunté intrigado; "no lo sé Edward, dímelo tú" pensó Carlisle.

-No puedo leer su mente- lo vi fruncir el ceño.

-¿Qué?- preguntó un poco confundido.

-Es solo con ella Carlisle, es como si tuviera un escudo o su mente fuera una pared en blanco- lo vi meditar, en su mente viajaban de aquí para allá la palabra "escudo" –Carlisle- lo llamé – me voy olvidar de ella-.

-Es lo mejor hijo- dijo dándome palmaditas en la espalda.