Los personajes de Candy Candy pertenecen únicamente a Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi, esta versión del final ha sido hecha sin fines de lucro y por motivos de entretenimiento.

Todos salieron de la habitación y antes de hacerlo, tanto Candy como Annie recibieron la orden de vestirse pues el rol de actividades que Albert había organizado ya debía comenzar, obviamente luego de haber ingerido el desayuno.

No eran ni las siete de la mañana, pero el tiempo era justo el necesario para darse un buen baño en la enorme tina y vestirse con su hermoso regalo. Le pidió a una de las chicas de servicio le trajera el agua, esta no tardó mucho en regresar con ella, seguramente ya estaba previsto por todos este hecho. La chica quería prepararle el baño, pero como de costumbre Candy se negó, siempre se había hecho cargo de sus cosas por sí misma y de echo le pidió que dejara de llamarla señorita, solamente Candy estaba bien; la chica se llamaba Angie, después de presentarse se retiró dejando a cargo de todo a Candy, ella inmediatamente lleno la tina, agrego el agua tibia que le había sido llevada, le encantaban los baños de burbuja y cuando noto que en el estante estaba su shampoo favorito salto de alegría, también había más de las cosas que Albert sabía que usaba y que ella nunca pensó que el notara, su jabón de baño favorito, sus esencias para el cabello junto con mucho más, el agua estaba perfecta así que se sintió muy cómoda ya estando en el agua, jugueteo un poco con las burbujas y luego de haber terminado de enjuagarse Albert regreso a su mente, no había estado presente cuando los demás le dieron los buenos días, esperaba con muchas ansias que esta vez sí estuviera en el desayuno, se arreglaría bellísima, lo imaginaba leyendo detrás de un gran periódico, el cual lo apartaría de su vista para verla entrar al comedor, él iría inmediatamente hacia ella y le daría un enorme abrazo, seguramente en ese instante ella le daría las gracias por los obsequios adelantados y el delicadamente la dirigiría a su asiento dando paso al desayuno; aún no sabía cuáles eran las actividades que había preparado él por lo que seguramente las acompañaría.

Terminando de ducharse seco su cabello con mucho esmero, ya que estuvo seco se puso el vestido que le había regalado Albert y se sintió satisfecha por cómo se le veía, sin duda él aun recordaba sus medidas porque a pesar de que dudo que le quedara perfecto así fue, sus mejillas llenas de pecas se asemejaban a los detalles en color café que tenía el vestido, seguramente se inspiró en ellos al escogerlo; peino su cabello y lo arreglo con sus coletas adornadas con los listones que venían con el vestido, luego descubrió que también venían incluidos unos lindos pendientes por lo que también se dispuso a ponérselos; cuando ya estuvo lista y el espejo le dio su aprobación salió de la recamara esperando que todo fuera como lo había imaginado, al llegar a la puerta del comedor el nerviosismo se apodero de ella por unos segundos pero al tomar el valor y cruzar la puerta cayo en la realidad nuevamente, el trabajo de Albert al parecer nunca terminaba, nuevamente no estaba presente y el lugar donde esperaba verlo se encontraba vacío, no le sorprendió que el de la tía Elroy también lo estuviera, sabía que las cosas con ella no estaban bien, mucho menos después de haber ido en contra de su voluntad al no casarse con Neal, por suerte los Legan tampoco estaban presentes, solo sus seres más queridos la acompañaban; fue recibida por muchas sonrisas e inmediatamente Archie al divisarla ocupo el lugar de su tío como anfitrión y le ofreció su brazo para escoltarla hasta su asiento y todos quedaron maravillados por el hermoso vestido que ella lucia, incluso Annie que era la que más estaba al tanto de las tendencias en moda.

El desayuno fluyo amenamente y antes de terminar Archie tomo la palabra:

-El tío William me dejo indicado que iremos a un paseo al zoológico Lincoln Park para que los chicos también se diviertan y convivamos todos juntos, eso después de haber recorrido en coche los lugares más emblemáticos de la ciudad, al regresar seguramente algo tarde, las cumpleañeras y todos nosotros nos prepararemos para la celebración que se tiene prevista iniciara a las ocho de la noche- todos los chicos del hogar de Pony saltaron en sus asientos emocionados, nunca habían ido a un zoológico, solo conocían a muchos de los animales por ilustraciones en los libros; las tres amigas también se emocionaron mucho, hacía tiempo que no hacían ninguna actividad juntas y por lo anterior también estaban felices que los pequeños disfrutaran su estancia en Chicago.

Fueron a sus respectivas habitaciones por sus sombrillas, sombreros, bolsos o lo que fuera que necesitaran y bajaron muy emocionados para abordar los coches que ya los esperaban encendidos en la entrada de la mansión.

o-o-O-o-O-o-o

En el otro extremo de la mansión se encontraba un joven rubio trabajando muy apresuradamente, había previsto que para el día de hoy, un contrato que estaba realizando con unos inversionistas ya estuviera listo para ser firmado, pero para su desgracia, estos parecían querer arruinarle los planes que hasta el momento tenía previstos, no les habían parecido ciertos puntos del contrato y aún estaban un tanto indecisos con las cifras que él les mostraba; se pasó la mano por la cabellera una vez más y solo pudo divisar como su pequeña Candy abordaba el coche que la llevaría al paseo en el que él había planeado acompañarla, había querido dedicarle este día, pero lamentablemente ni siquiera se había podido presentar al almuerzo, solo se limitó a ingerir los alimentos en el mismísimo despacho a solas; a pesar de que su pequeña se encontraba a contados metros de distancia no había podido ni siquiera cruzar unas palabras con ella, soltó la pluma que hasta hace unos instantes estaba sujeta entre sus dedos y se acercó aún más a la ventana, tomando con un poco de frustración la cortina que la adornaba...

Se le ve tan linda con ese vestido, sus pecas contrastan tan hermosamente con el color del vestido, seguramente se le ve aún más hermosa de cerca, si tan solo pudiera estar allí y ser yo quien ahora la conduce del brazo al coche, no puedo renegar de mi trabajo o mis obligaciones, pero hay momentos en los que desearía ser simplemente Albert y poder estar libre para pasar más tiempo con ella; no puedo dejar de recordar los tiempos en el departamento del Magnolia… su sonrisa es lo único que me alienta a seguir con esto.

A lo lejos pudo divisar como el coche se perdía entre las demás edificaciones camino al dichoso paseo.

Por ahora todo parece estar en contra mía para poder estar contigo, estos inversionistas parece que están llevando a cabo un plan siniestro en donde se confabulan para no permitirme verte en tu cumpleaños, tanto esmero que puse desde hace días y mira lo que ha pasado; por ahora debo darme prisa, aún hay mucho que resolver, si no me apresuro no podré ni siquiera estar contigo en tu velada, me pregunto cuál habrá sido tu reacción al ver la recamara bellamente decorada, ¿habrás pensado en el empeño que puse para que quedara tal y como esta?" fue todo lo que pensó mientras la observaba atento.

-Basta Albert deja de perder el tiempo, hay un contrato que terminar- fue la voz de la razón que le hizo regresar a la realidad.

-Cierto- se contestó a sí mismo, de nuevo se sentó en su sillón y continuo trabajando.

Por su parte Candy no paraba de reír, incluso Annie que siempre guardaba la compostura esta vez estaba desatada, ni ella ni Patty paraban de reír a carcajadas por los inocentes comentarios de los chicos, de las bromas que se hacían entre ellas y casi por cualquier cosa que pasaba, pero Candy en su interior no estaba del todo feliz.

Por un momento mantuve la idea de ir a buscarlo a su despacho, se dónde se encuentra, pero pareciera que las chicas y todos los demás no quisieran que lo hiciera, cada vez que me encaminaba con la idea de hacerlo alguien me regresaba junto al resto, luego con el comentario de Archie pensé que lo mejor sería dejarlo trabajar, conozco a Albert, sé que no está aquí no porque no quiera, sino porque de verdad está muy atareado, seguramente si iba en su búsqueda solamente lo retrasaría aún más; todavía conservo las esperanzas de que esté presente en mi velada, debe de estar tan presionado porque querer librarse un poco para poder lograrlo, simplemente no he podido verlo, incluso hasta podría decir que creí verlo parado junto a su ventana... Albert, te extraño. Pensó antes de ser interrumpida.

-Candy… Candy… ¿estás bien?- pregunto Patty al ver como se había quedado callada por unos instantes y parecía observar sin sentido hacia el exterior de la ventanilla del coche.

-He… si, ¿porque lo preguntas?- le contesto ella de manera distraída.

Patty y Annie compartieron miradas cómplices, luego Annie agrego- si te estás preguntando como esta Albert, créeme, no se perderá tu fiesta por nada del mundo.

Candy se sintió descubierta, acaso era tan obvio que estaba pensando en él- Sí, eso espero- fue su breve respuesta.

Patty y Annie soltaron una risita burlona que Candy no supo interpretar, luego Patty muy emocionada exclamo- ¡miren chicas el zoológico!- dijo desviando ágilmente la conversación. Todos inmediatamente giraron hacia donde ella señalaba, los chicos miraban incrédulos la entrada de ese magnífico lugar.

Todos descendieron de los coches muy ordenadamente, si bien Candy y las chicas ya estaban un poco grandes y podían mandarse solas obedecían gustosas a la hermana María y a la Señorita Pony. Al momento de ingresar al zoológico los niños soltaron un gran "¡wow!" casi en coro, inmediatamente luego de escuchar esa expresión todos comenzaron a reír muy emocionados, por primera vez en sus vidas los pequeños conocían a los leones, cebras, jirafas, osos y muchos, muchos más animales. Justamente cuando pasaron frente a la estancia de los leones Candy no pudo evitar recordar el día en que Albert la había defendido de uno.

-Hace mucho tiempo, mientras vivía con Albert en el Magnolia nos encontramos con un león que se había escapado de un circo…- hizo una pausa y continuo luego que vio como había captado la atención de todos los que la acompañaban- Yo estaba en el parque cuando escuche un rugido que conforme avanzaba se hacía más fuerte- tanto Annie, Patty como la hermana María y la señorita Pony estaban previendo lo que iba a decir, casi todas estaban con las manos en la boca esperando que continuara relatando lo sucedido- yo estaba muy distraída y de un momento a otro vi como un gran león quería atacarme, Dongo era su nombre- hizo énfasis en el nombre de la fiera- me llene de miedo y no podía moverme, me quede recargada en el árbol más próximo y no supe en que momento Albert apareció en mi rescate.

La señorita Pony no podía creer lo que escuchaba, su pobre niña había estado en peligro.

-El león estaba muy asustado y confundido, creo que pensó que lo lastimaríamos por eso Albert recibió un zarpazo suyo, entonces él pregunto su nombre y comenzó a llamarlo, no sé cómo lo hizo, pero el león poco a poco se calmó hasta que el personal del circo llego y se lo llevaron, fue espantoso, pero como siempre Albert estuvo allí para cuidarme y yo para curarlo- fue lo que dijo, hablando más como para ella misma que para todos los demás, se quedó callada sin prestar mucha atención a lo que decían sus madres observando en la distancia a los leones que se encontraban allí.

-Candy pero ¿porque no nos habías dicho nada? ¡Pudo haber sido una desgracia!- dijo la hermana María un poco alterada.

-No quería preocuparlas- sonrió Candy- además era algo que casi había olvidado- en ese momento el guía que los acompañaba llamo la atención de todos para continuar con el trayecto.

Se habían detenido en una pequeña estancia para que los chicos descansaron un poco y comieran algo, había una sala de juegos para niños, por lo que en cuanto terminaron de comer corrieron a subirse a ellos. Candy se quedó con las chicas y comenzaron a platicar muy animadamente.

-Yo también desearía tener a alguien que cuidara de mí en todo momento… -dijo Patty un poco triste, sus ojos delataban que se refería a su amado Stear.

-Patty….- Fue la respuesta de Annie y Candy al unísono, ambas la abrazaron dándole apoyo, sabían cuán difícil era para ella estar en la ciudad donde se crio de su amado.

-Patty yo pienso que ahora más que nunca estas segura, piensa, seguramente Stear debe cuidarte desde el cielo- dijo Annie tratando de reconfortarla.

-Claro un lindo ángel con lentes, como tu Patricia- dijo Candy a modo de broma y todas comenzaron a reír, dejando de lado la tristeza.

El paseo había terminado y de nuevo ingresaron a los coches para regresar a la mansión, no eran más de las tres de la tarde cuando llegaron, Candy sabía que esa noche seria mágica, las tres amigas caminaron juntas hacia sus habitaciones habría que prepararse para la noche.

-Candy ¿ya sabes que te vas a poner? Patty y yo fuimos de compras, luciremos unos hermosos vestidos- dijeron las chicas mientras entraban al cuarto de Candy, querían verlo de nuevo, era simplemente hermoso.

-Claro que sí chicas, enseguida se los muestro- dijo dirigiéndose al closet cuando de repente- ¡Oh por dios! Mi vestido, ¡no está!- grito aterrada, Annie y Patty voltearon en seguida.

-¿Cómo que no está?- pregunto Patty.

Entonces Annie también pregunto- ¿No lo habrás olvidado en el hogar de Pony?

Candy no lo podía creer, había perdido su vestido, ¿qué podía hacer ahora? ya era demasiado tarde para ir de nuevo a la ciudad a buscar uno, justo ahora que quería lucir hermosa en su gran día le pasaba esto.

Una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro de una pelirroja- seguramente en estos momentos la huérfana de Candy ya habrá notado que su vestido no está, ¡tonta! ojala se arruine su maldita fiesta, eso le pasa por no haberme invitado a mi Elisa Legan- dijo en tono dramático.

-No lo sé, estoy segura de que lo traje- dijo Candy casi al borde del llanto.

Annie estaba preocupada, conociendo a Candy seguramente ese era su único vestido de fiesta y por desgracia ninguna de las tres coincidía en talla.

La rubia había comenzado a llorar cuando alguien llamo a la puerta, entonces se limpió las lágrimas y pregunto quién era.

-Soy George, el señor William me ha enviado a entregarle este obsequio- Annie y Patty voltearon a ver a Candy con esperanza, Annie que se encontraba más cerca abrió la puerta para que George pasara.

-¿Qué le sucede señorita?- dijo mientras le entregaba su regalo, se suponía que la señorita debía estar radiante de alegría por la sorpresa.

-Ha pasado algo terrible, Candy perdió su vestido, asegura que lo trajo consigo pero no está- le explico Patty ya que de las tres era la única que estaba más tranquila.

Que oportuno es el señor William, siempre tan perspicaz, pensó George.

-Pues en ese caso abra su obsequio inmediatamente, eso seguro le alegrara- le aconsejo.

Candy no comprendía, con un poco de tristeza deshacía el nudo del listón y grande fue su sorpresa en cuanto vio su contenido, lo tomo muy cuidadosamente y lo saco de la caja.

-Candy… es hermoso- exclamaron Patty y Annie extasiadas por la belleza de aquel vestido.

-El señor William me pidió que le rogara lo usara esta noche- dijo George recobrando un poco la compostura.

Candy no sabía que decir, esto era más de lo que podía pedir, incluso Albert sin saber nada la había salvado de su gran odisea.

-Bueno señoritas, he cumplido mi encomienda, me retiro- dijo mientras una sonrisa discreta se dibujaba en su rostro, sin duda William había acertado.

-¡George espere!- grito Candy- dígale a Albert que muchísimas gracias, es muy lindo, una vez más me ha salvado.

George se retiró e inmediatamente sus amigas se acercaron a tocar aquel fino vestido- Candy definitivamente tienes que usarlo, te verás bellísima- dijo Annie.

-Candy no hay excusas, vamos tienes que empezar a prepararte, está es la noche de las dos y tienen que estar listas a la hora acordada- dijo Patty muy emocionada.

-Es verdad Patty, solo que por esta ocasión yo misma asesorare a las dos, también tu formas parte de este día y las tres debemos lucir hermosas, seguramente habrá muchos chicos guapos en el evento- le dijo guiñándole un ojo de manera picara.

-Annie, que cosas dices- le respondió Patty sonrojándose, si se enterara Archie de las cosas que decía su novia ¿qué pensaría?

-No lo digo por mí, queridas- Annie les guiño el ojo al momento que salía de la habitación- vendré en cuanto esté lista, por si necesitan ayuda.

Patty y Candy solo le gritaron "sí", no sabían si las había alcanzado a escuchar, luego Patty salió de la habitación de Candy, ella también tenía que preparase.

Candy se quedó sola observando el vestido, era perfecto, su color verde oscuro iba muy acorde al color de sus ojos, el vestido estaba enmarcado en la parte superior por un encaje dorado que le cubría parte del pecho y tres cuartos de los brazos, la cintura estaba ligeramente ceñida por un listón del mismo color verde bordeado por pequeños detalles dorados, creando unos hermosos pliegues en la parte inferior, era precioso, era un vestido sumamente bello y la tela era tan suave. El reflejo que el espejo le devolvía sin duda la dejaba sin palabras, incluso ella que se había visto todos los días mientras peinaba su rizada cabellera desconocería la imagen de esa hermosa mujer, el vestido acentuaba su figura de una manera significativa, sin caer en lo vulgar o provocativo, era exquisito pero el diseño en si no le hacía perder la sencillez que a ella le caracterizaba, el tono verdoso acentuaba aún más el color de sus ojos y contrastaba de manera perfecta con el dorado de sus cabellos. Inmediatamente se dirigió al cuarto de baño, por ahora no necesitaba agua caliente, esta salía tibia directamente del grifo y opto por bañarse con ella, Annie le había obsequiado unas esencias las cuales le había indicado usara en su cabello, acerco todo lo necesario y cuando estuvo lista la tina de baño, se metió.

Había estado jugando con las burbujas por una buena cantidad de tiempo pues noto como sus pies ahora parecían un par de pasas blancas, sonrió divertida; cuando abrió una de las delicadas botellitas de cristal sus sentidos se dispararon, ese aroma era delicioso, se apresuró a terminar de bañarse y luego paso al tocador a secar su cabello, era curioso cómo había pasado el tiempo, cuando su cabello estuvo seco comenzó a desenredarlo, con mucha paciencia claro, en ese momento Annie toco a la puerta.

-Querida, ¿estas lista ya?- dijo, mientras Candy le abría la puerta.

-Pues aun no decido como peinarme… -contesto un poco apenada.

-No pensaras usar tus coletas ¿o sí?- pregunto Annie levantando una ceja.

-O no, claro que no, pero mi cabello tampoco coopera mucho para cambiar de peinado- le respondió evadiendo su deducción.

-Las esencias que te di ayudaran a eso, pero tu cabello debe estar completamente seco, por ahora pensemos, como te maquillare- le dijo ella olvidando lo evidente.

-Annie yo no deseo maquillarme- contesto en voz baja.

-Vamos Candy, te conozco yo no pensaba exagerar, piensa en Albert- sabía que el simple hecho de mencionar ese nombre la haría cambiar de parecer- seguramente el querrá que luzcas muy hermosa, sino ¿porque te habría obsequiado tan magnifico vestido?- Candy entonces asintió, quería lucir en todo su esplendor el día de hoy.

Conforme el peine resbalaba entre sus rizos estos comenzaban a ceder y a tomar una forma ordenada, Annie sabía que Candy no necesitaba gran cosa para estar bella, pero una ayudadita extra por parte del maquillaje no estaba de más. Mientras hacia su trabajo no dejo que en ningún momento la rubia se viera en el espejo, quería sorprenderla. Cuando hubo acabado le indico que se vistiera y luego la acerco al enorme espejo en donde Candy se quedó quieta observándose sin creer lo mucho que había cambiado, sin duda la jovencita que siempre había sido abría paso para poder reflejar en el gran espejo a la mujer que ahora era, en ese momento Patty entro echando un gritito de emoción.

-¡Candy te ves divina!- exclamo sorprendida.

Ella solo se observaba y con curiosidad su mano quiso tocar su rostro, pero Annie inmediatamente la reprendió.

-Oh no Candy, no querrás estropearlo- a lo que todas comenzaron a reír.

-Gracias Annie eres estupenda- dijo al fin.

-Ahora bien, no dejes que nadie te vea hasta el evento- comenzó a soltar una risita- todos se sorprenderán al verte- Candy solo sonrió.

En ese momento Annie y Patty salieron de la habitación, aún faltaba maquillar a Patty.

Todavía debía transcurrir otra media hora para el inicio del evento, no podía hacer otra cosa más que esperar pacientemente a que pasara. Aún no había podido ver a Albert y la espera le comenzaba a ser eterna, su ritmo de vida era sumamente ajetreado entonces se preguntó cómo estaría él.

Continuara…