Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen… n.n
El resto de la tarde lo utilizamos para nadar en la hermosa playa frente a la casa de Mizu, claro que al principio cada platica que iniciábamos, por más pequeña que fuese, era algo incomoda puesto que probablemente Mizu había soltado un gran peso que cargaba encima, claro, no todos los dias le confiesas a tus mejores amigas que tienes dos padres del mismo sexo, viviendo en Japón eso era cuento de algún manga BL.
Al notar el ambiente, tanto Sakurako como yo rompimos la barrera de incomodidad que se estaba formando entre nosotras para poder hacer lo que teníamos planeado las tres como mejores amigas para ese día.
Al final del día y con la noche sobre nosotras regresamos a casa de Mizu para la pijamada que tendríamos.
Entramos a su casa cansadas y cada quien se dio una ducha. Yo fui la última en hacerlo y por lo mismo también fui la última en entrar a la habitación de Mizu.
Realmente en ese instante si hubiese estado tomando algo lo hubiera escupido de la impresión, el cuarto de Mizu era probablemente la descripción total de la palabra princesa.
Parecía haber sido sacado del cuento de princesas más lindo y rosado del mundo. Su cama era enorme y elegante, su cuarto tenía estrellas muy lindas colgadas por todo el techo. A un lado de la cama tenía un tocador enorme con un espejo lleno de fotos de ella y otras de la playa, además de una seria y enfermiza colección de productos de marca, por supuesto la mayoría de la decoración era de color rosa a excepción de la diversidad de peluches en forma de mariposas, tiburones y un pingüino enorme que se asomaban encima de su cama.
La sorpresa había sido enorme debido a que Mizu, a pesar de ser muy linda, era la chica más extrovertida y ruda que había conocido hasta la fecha, por lo que su cuarto no la describía para nada.
Más sorpresas no podían ser posibles.
Con la impresión dejada a un lado me acerque hacía con mis amigas que se encontraban encima de la cama de Mizu jugando videojuegos con consolas portátiles haciendo competencias, sin pensarlo dos veces me uní a ellas.
La emoción era tanta, que ninguna se dio cuenta de que el papá ojiazul de Mizu se encontraba tocando la puerta del cuarto con los nudillos con esa mirada seria, calmada y misteriosa que lo caracterizaba cargando una charola con lo que parecían ser unos postres de fresa en copas.
Mizu fue la primera en darse cuenta de la presencia de su padre por lo que rápido y con cara de próxima a un regaño bajo de la cama para acercarse a este y tomar la charola con los postres.
-Mizu, no se duerman tan tarde, no quieres que "mamá" se preocupe, ya sabes que luego no nos deja dormir con sus sermones, buenas noches cariño- dijo su padre revolviendo los cabellos de su hija mientras reía con algo de complicidad en su mirada, su padre volteo con nosotras deseándonos buenas noches y retirándose con la charola bajo su brazo.
Al momento de voltearse para retirase, la camisa blanca y holgada que tenía su padre se cayó en gran parte de su hombro derecho dejando ver un gran tatuaje sencillo y hermoso igual al de su otro padre, solo que en este tenia tatuado el nombre "Makoto", probablemente en el otro tendría el nombre de Mizu al igual que su papá ojiverde.
Su padre reparo en su hombro descubierto y se cubrió desinteresadamente desapareciendo en el corredor.
Al percatarme de lo hipnotizada que me encontraba, voltee rápidamente la mirada a mi amiga Sakurako que trataba de llamar mi atención para entregarme mi copa de postre correspondiente.
Tome un poco de postre algo curioso.
-¡Delicioso!- dije al dar la primera cucharada a mi postre.
-¿Verdad que si?-afirmaba gustosa Mizu
-Siempre le digo a mi papá Haru que si tuviéramos un restaurante de caballa y postres seriamos ricos- dijo Mizu mientras devoraba su postre con cara de infinita satisfacción.
-Te doy toda la razón, tendré que pedirle la receta a tu papá por este rico postre, esta delicioso- dijo Sakurako que ya tenía la mitad del postre acabado.
-¿También tu papá Makoto cocina tan bien como tu papá?- dije tratando de articular la pregunta un tanto coherente al no saber cómo referirme a un padre de otro. Mizu solo sonrió ante mi confundido rostro.
-mmm… si casi hacer explotar el horno tratando de calentar un bentou te parece un buen cocinero, entonces es un chef cinco estrellas- me contesto con un brazo tras su cabeza de manera un tanto avergonzada y divertida.
-Entiendo- dije sonriendo ante el sarcasmo cómico de Mizu terminando mi postre a la par. Aun así mi curiosidad por los tatuajes aun seguía intacta en mi cabeza.
-Mizu… los tatuajes de tus padres son geniales, aunque… no van acorde su personalidad- comente por puro impulso ante la mirada sorprendida de mis amigas. Mizu un poco más que Sakurako.
Al ver las reacciones solo baje mi rostro algo avergonzada y confundida, casi en un ambiente algo incómodo se escuchó repentinamente un suspiro divertido, levante mi rostro y Mizu me miro reflejando diversión para después pasar a ternura.
-Esto…mmm… como empezar- dijo acomodándose como si fuera a contarnos una gran historia, Sakurako y yo hicimos lo mismo formando un circulo encima de su cama.
-La historia de vida de mis padres es interesante, y de entre todas las anécdotas, la historia de sus tatuajes la supe más por mis tíos que por ellos mismos, presten atención- comento percatándose de nuestra mirada curiosa.
-Por lo que se, mis padres estuvieron juntos desde pequeños, prácticamente fueron amigos desde que estaban en pañales y nunca se separaron ya fuese primaria o la escuela media, inclusive se mudaron a Tokio juntos los dos solos para estudiar y seguir sus sueños- apoyo su cabeza en uno de sus brazos que se sostenía en una de sus rodillas - pero creo que por ahí del tercer semestre de la carrera, mi papá Mako se empezó a dar cuenta de que su relación como amigos era algo extraña, al contrario de mi papá Haru que en lo único que pensaba era en nadar, entrenar y caballa- rio Mizu un poco ante su relato -aun asi, mi papá Mako se sentía realmente extraño por esa situación puesto que sus compañeros de universidad se lo recalcaban al momento de verlos tomados de la mano o en situaciones melosas, y ya que él nunca había tenido novia ni estado con alguien más que no fuera papá Haru se empezaba a confundir y molestar consigo mismo, según se, todo empeoro el día que papá Haru empezó a viajar por su carrera en natación, realmente es muy veloz, cuando se graduó gano muchas medallas, ¡inclusive salió en revistas!...- regreso Mizu a la realidad al darse cuenta de la mirada confundida que le regalábamos.
-Perdón…- rio un poco
–Esto…retomando a la historia principal…-se acomodó- por el motivo de las competencias mi papá tuvo que viajar a diferentes lugares durante un año para competir, principalmente América, dejando a mi papá Mako solo y con lo que él llamaba despedidas frías y muchas dudas-se acomodó Mizu en su asiento debido al entumecimiento.
-Gracias a mi tío Nagisa, el chico rubio de las fotos, pude saber que en esas épocas "rebeldes de confusión"- enfatizo con sus dedos -mi papá Mako tuvo muchas "amigas" y "amigos"…- enfatizaba de nuevo - y que siempre andaba ocupado o se encontraba perdido por algún barrio en Tokio, fingí no entender a que se refería con "amigos" para que mi tío estuviera tranquilo, aunque igual quede con mucha confusión debido a que no me conto detalles de eso - relataba bajando el rostro con deje de resignación
-En fin, lo feo fue cuando después de ese año mi papá Haru regreso y se enteró por compañeros de mi papá Mako de todo aquello que había hecho en su ausencia. Mi tío me conto muy serio que ellos ya vivían en ese entonces en la ciudad estudiando por igual cuando fueron a intervenir a altas horas de la noche al departamento de mi papá Mako para que mi papá Haru no lo asesinara. Me conto que esa noche fue realmente muy triste ya que mis padres no paraban de pelear y llorar aun en presencia de mis tíos Nagisa, Rin, el hombre de los dientes afilados en las fotos, y Rei, el hombre de lentes –suspiro
-Para poder separarlos, y que mi papá Haru no cometiera ningún delito, ya que mi papá Mako no se defendía de insultos ni alguno que otro golpe, mi tío Rin se lo llevo arrastrando de ahí hasta su departamento donde según lo que supo mi tío, mi papá lloro hasta que se durmió- Mizu hizo una pausa mirándose algo triste.
-Mi papá Mako después de recapacitar acerca de lo que había hecho sufrió mucho, demasiado y hacia lo imposible para obtener el perdón de mi papá Haru, puesto que dias después de su pelea supo por parte de mi tío Rin como mi papá Haru le había contado entre lágrimas que siempre lo había visto como la persona con la que quería estar toda su vida, solo que con sus carreras y sueños por delante había dejado ese tema de lado para el futuro, al igual que también supo que mi papá Haru ya sabía de todos los comentarios que la gente hacia a sus espaldas pero los ignoraba. Todo ciertamente fue un mar de malentendidos y dolores de cabeza para mis tíos.- prosiguió soltando una risilla triste.
-Cuando mi papá Mako estaba en su séptimo semestre de la carrera cayó en una fuerte depresión, se la pasaba estudiando encerrado y al parecer no comía, tenía a todos sumamente preocupados y parecía que mi papá Haru no lo iba a perdonar nunca, hasta que un día repentino y sin aviso, mi papá Haru fue hasta su departamento y lo arrastro por la ciudad hasta una tienda de tatuajes donde sin rodeos le reto una condición para obtener su perdón, esta condición era el simple y descabellado hecho de tatuarse su nombre en la espalda - dijo Mizu señalando su propia espalda.
-Creo que en ese entonces mi padre solo quería probar la lealtad de mi papá Mako, pero sus planes se vinieron abajo al momento de ver a mi papá entrando a la tienda hablando con el artista corporal para después ponerse sin camisa en la camilla donde le harían el tatuaje permanente ante la atónita mirada de mi papá Haru. Fue algo tan brusco y nuevo para papá Haru que para cuando se dio cuenta de sus actos el tatuaje ya estaba listo, y aunque solo fueran las simples letras de su nombre, en la espalda del otro, según mi papá, se veían muy hermosas así que sin pensarlo y con una nueva curiosidad interna encontrada procedió a hacer lo mismo con el nombre del otro ante la boba sonrisa de mi papá Mako.-rio un poco.
-Al final de ese día mis padres terminaron en los columpios de un parque para niños cercano a la tienda de tatuajes, donde ante la vista de poca gente, mi papá Mako con cuidado cargo felizmente a mi papá Haru dándole vueltas cual niños después de unir sus lazos para siempre, el mejor día de su vida, según mi papá Mako- resaltaba la voz Mizu con un aire de mucha felicidad.
-Y pues… dias después fue cuando sus vidas cambiaron puesto que la cigüeña le dejo a papá Mako una linda bebe en su puerta. Mis tíos ya no podían con todas las novedades que cada día mis padres sacaban, pero pues lo demás son otras historias- termino de relatar Mizu mientras tomaba sus pantuflas de princesa y bajaba de la cama para salir del cuarto.
Por mi parte sentía un millón de lindos sentimientos dentro de mi estómago, los padres de Mizu realmente se amaban, su alma era igual de hermosa e inocente que su exterior físico, y a pesar de sus errores, el hecho de que toda su vida hasta la fecha hayan estado juntos me hizo creer un poco acerca de aquella leyenda del hilo rojo del destino…
Gire hacia Sakurako que no podía contener unas cuantas lágrimas, al parecer estaba teniendo los mismos pensamientos que yo.
Cuando Mizu volvió, al parecer del baño, apago las luces de su cuarto haciendo que las estrellas que colgaban de su techo empezaran a brillar.
Mizu, al igual que sus padres, estaba llena de sorpresas, con ese pensamiento en la mente nos dispusimos a dormir.
Continuara…
