Entonces escucharon un gemido de dolor en el piso de arriba y el alma se le fue a los pies al americano. Estaban en problemas…
-¡María!-exclamó Antonio empujando a los dos angloparlantes de la puerta
-¡Antonio, no!-exclamó el menor y estaba a punto de correr detrás del castaño cuando el inglés lo detuvo sujetándolo del brazo
-¡¿What's happening, Alfred?!-exigió saber el mayor pero la respuesta le llegó desde el piso superior
-¡Ese hijo de p…!-el grito del español hizo que las lámparas se balancearan peligrosamente. El ojiazul bajó la mirada completamente avergonzado, incapaz de ver al mayor.
-¡¿Qué hiciste?!-le espetó Inglaterra en tono de regaño pero cuando el americano iba a responder, cayó al suelo ya que España había bajado y se había abalanzado sobre él.
-¡Te mataré, maldito hijo de…!-exclamó antes de soltarle un par de puñetazos en la cara. El británico tomó al hispanohablante por los brazos para separarlo del ojiazul. El español forcejeó para soltarse y no dejaba de patear al rubio contra el suelo.
-¡Carriedo!-exclamó el cejón inmovilizándolo contra la pared- ¡Calm down!
Entonces escucharon otro gemido de dolor, el americano se levantó del suelo y salió cojeando levemente de la casa para regresar varios minutos después con un par de hombres vestidos de blanco con varias cosas en las manos.
España dejó que los hombres subieran para atender a la mexicana pero cuando el rubio iba a subir, lo empujó apretando su cuello contra la pared con ayuda de su brazo.
-Tú no…-murmuró el ojiverde sin mirarlo, cubierto por un aura oscura
-But…-el menor se iba a quejar pero la mirada diabólica del castaño lo calló.
Alfred vio como Antonio subía las escaleras para supervisar todo. Un silencio muy incómodo se estableció entre ambos rubios.
-Alfred…-dijo el mayor rompiendo el silencio. Su tono de voz hizo que se le pusieran los pelos de punta al americano- ¿Qué pasó?
El menor se mordió el labio antes de confesar todo lo que había pasado desde el día de la independencia de la chica hasta ese día. Los gritos del británico no se hicieron esperar y el ojiazul recibió el regaño de su vida.
De pronto los gritos del ojiverde fueron ahogados por gritos de dolor que provenían del piso de arriba. Ambos angloparlantes se miraron a los ojos incómodos de nuevo y se encerraron en sus pensamientos.
Arthur miraba por la ventana sin saber que sentir mientras Alfred caminaba nervioso de un lado al otro, mordiéndose los labios, ansioso.
Después de casi una hora en que la angustia del menor crecía con cada grito proveniente del piso superior, escucharon un llanto débil e infantil. Las piernas le temblaron al americano cuando los doctores salieron de la habitación y bajaron las escaleras
-Congratulations, it's a boy-dijo uno de ellos al ojiazul dándole una palmada en el hombro. La cara del menor se puso muy pálida mientras Inglaterra lo empujaba escaleras arriba. Caminaron hacia la habitación de huéspedes.
María se encontraba en la cama con un bulto en brazos. Antonio, muy serio, los vio entrar.
-Exijo saber qué paso-demandó el español con un tono que no admitía reproches
Los dos americanos se miraron a los ojos antes de comenzar a narrarle lo que había pasado. El ojiverde apretaba los puños con cada palabra que escuchaba hasta que comenzó a sangrar levemente la palma de su mano.
-¡Tu...!-le espetó el español con desprecio al estadounidense y levantó el puño como si fuera a golpearlo- si tuviera mi alabarda…
-Pero no la tienes, Carriedo-dijo Inglaterra interponiéndose entre ambos- Ahora cálmate, hay que encontrar una solución a esto.
-¡Claro! Tú siempre quieres parecer el líder ¡¿verdad?!-le espetó España molesto-y mira lo que hizo ese engendro tuyo
-¡Oye! ¡Nadie le habla así a mi ex colonia!-le espetó el inglés arremangándose
-¡Ven y dímelo en mi cara!-lo retó el castaño con una sonrisa de seguridad
Los europeos estaban a nada de ponerse a pelear ahí cuando un pequeño llanto los devolvió a la realidad. María arrulló al niño mientras el ojiazul los observaba atónito y sin saber qué decir o qué hacer.
-¿Qué vamos a hacer?-preguntó la mexicana. Los tres hombres se miraron tratando de decidir qué era lo mejor qué se podía hacer
-Nada-dijo España finalmente
-¿Nada?-le preguntó el británico muy confundido-¿Cómo qué nada?
-Nadie sabrá de esto-explicó el castaño- Ocultaremos al niño y nadie más en el mundo sabrá que existe. Si alguien lo llega a saber, los tres estarán en peligro.
Al comprender a que se refería el mayor, asintieron. Ahora era un secreto exclusivo de ellos 4
-Y… -murmuró Inglaterra rompiendo el silencio- ¿cómo se llama?
María y Alfred intercambiaron una mirada de sorpresa, la verdad es que no habían pensado en el nombre, con todo lo que había pasado en esos últimos meses, había sido su prioridad esconder el embarazo de la mexicana a darle un nombre al niño.
-Se llamará… ¿Dan?-preguntó el rubio de ojos azules- ¿Robert? ¿Jack?
-¿Por qué tienen que ser nombres en inglés? –se quejó el moreno- Que se llame Alejandro o Mauricio o Jorge
-Porque los nombres en inglés suenan mejor-le espetó el británico- yo propongo William o Winston
-Que se llame Anthony-dijo México firmemente- En honor a Tajtli pero en inglés
Los tres hombres se miraron de nuevo
-Awww princesa gracias-dijo su antiguo tutor abrazándola
-Uhm… Anthony… me gusta cómo suena-asintió Estados Unidos con una sonrisa
El único que no parecía conforme con ello era Arthur
-Sigo pensando que no me gustaría que mi "nieto" llevara el nombre del spaniard-dijo cruzándose de brazos
-¿Arthur?-el ojiazul lo miró sorprendido- ¿Lo reconoces como tu nieto?
-¡¿What?! –Se sonrojó al darse cuenta de lo que había dicho- ¡No! ¡No me mires con esa sonrisa, Bloody git! ¡Deja de reírte, Bloody emancipated!
La risa del estadounidense hizo sonreír al pequeño recién nacido.
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