CAPITULO 4: EL ACCIDENTE

Ya había pasado casi un mes desde que Naruto y su abuelo se pelearan. Sí queridos lectores, en vez de poner "hablaran" o "discutieran" escribí "pelearan".

Recuerdo cómo al entrar en el despacho, el viejo Jiraiya al ver a su único y preciado nieto agarrado de la mano de un hombre comenzó a insultarnos con palabras que no creo necesarias escribir, lanzarnos todo objeto que encontrase su mano etc.… mientras, Naruto hacia lo posible para que él se calmase pero todo resultó en vano porque al querer acercarse, aquel viejo soltó una bofetada a mi novio.

A pesar que el tiempo haya transcurrido, esa escena sigue doliéndome en lo más profundo de mi ser. No porque el golpe fuese fuerte, más bien era por lo que significaba. No había solución, o al menos no quería oírla. Fue un "Adiós, no quiero saber nada más de ti".

Tras unos diez segundos después de que el eco del golpe hubiese sonado en el gran despacho, Naruto temblorosamente y con una mirada llena de odio, agarró mi mano y juntos salimos de allí.

¿Por qué la vida es tan perra? Siento haber sonado tan malhablado pero hijos, padres, abuelos… jamás deberían de enfadarse. Ese amor tan puro, el sentir que por vuestras venas corre la misma sangre… Es curioso cómo acaba contaminándose por pura cabezonería hasta convertir el amor en odio y sentimientos de venganza.

Y esos sentimientos no traen nada bueno a ninguna de ambas partes, pero eso parece algo que la raza humana por muy inteligente y civilizada que se crea no quiere comprender.

En los siguientes días me las apañé para alquilar un pequeño apartamento donde viviríamos Naruto y yo. Era pequeño, decorado a la antigua, sin vistas, perdido en la mano de Dios… Vamos, que no era precisamente el sueño de cualquier pareja pero con mi escaso sueldo y el estando en paro no nos podíamos permitirnos más. Mi hermano Itachi se ofreció para que nos quedásemos en su casa o en darnos dinero para ir tirando, pero esta vez queríamos demostrar al mundo de que ambos podíamos sobrevivir aun sin su consentimiento.

Sin embargo, algo iba mal. Conocía a mi rubio y sabía que detrás de esas palabras entusiastas por comenzar una nueva vida ocultaban el dolor de haberse separado tan bruscamente de sus raíces. Lo comprendía. La persona que le crió, vio crecer, apoyó, en definitiva, la persona que le había "dado la vida" acababa de romper ese vínculo por una estupidez. El que ame a alguien de su mismo sexo.

Además, la herida sangraba demasiado, y es posible que nunca acabase de cicatrizar. Yo intentaba en vano hacer que se sienta mejor, pero sabía que solo la gran medicina del tiempo sanaría ese triste corazón.

_ ¡Sasuke! Acabo de llegar a casa _Gritó Naruto _ Acabo de venir de una entrevista de trabajo. No es un cargo muy importante pero me es imposible encontrar algo mejor y no sé porqué. Estoy capacitado de sobra y soy muy bueno pero nadie me ofrece nada.

_Ya lo sé. No te preocupes, todo irá bien. _ Mientras yo me coloqué atrevidamente detrás suyo y lo abracé. _ Pareces cansado, ¿No querrás que te de un "masajito" relajante?

_ Noto el tono pícaro de la palabra "masajito"… y no me apetece. Estoy cansado, mañana tengo otras tres entrevistas y no es bueno ir con ojeras.

Otra cosa que se me había olvidado mencionaros. Desde que ocurrió todo eso apenas me ha dejado tocarlo. Y por mucho auto-control que tenga, pues uno tiene sus necesidades, ya me entendéis.

Pero yo hoy no me iba a quedar ahí. Una de mis manos se introdujo en la camiseta de él tocando su bien formado pecho.

_Buenas noches Sasuke. Mañana me levantaré muy temprano, pero espero regresar para comer juntos…

Entonces la coloqué hasta llegar a su pezón, uno de los puntos más sensibles de él. Escuché un leve gemido por su parte.

_ ¡Sasuke! ¡Para ya hombre! No es justo que conozcas mis puntos débiles.

Yo hice caso omiso de sus palabras y continúe con mi trabajo. Al querer bajar mi otra mano que antes estaba posada en la cadera de él por su pantalón, él ya me dijo que parase en serio. Entonces lo dejé marchar sin rechistar. En fin, si no quería no quería, pero como esta situación continúe mucho más empezaré a subirme por las paredes. Vivir con un Dios y no poder disfrutarlo… y me fui a dormir sin hacer nada "divertido" esa noche.

Lo que no sabía es que dentro de nada pasaría algo terrible, algo que cuando aun lo pienso hace que mi cuerpo se estremezca y las pesadillas vuelvan a aparecer.

Me levanté perezosamente esa mañana. A pesar de ser tan sólo las 8:30, Naruto hacía tiempo que se había esfumado. Tras dirigirme a la cocina, vi una taza de café a medio beber y un plato lleno de migas de pan y pequeñas manchas de mermelada de fresa.

_Este Naruto tan desordenado como siempre, ¡Al menos podría haberlo recogido!

Pero nada más decir esto el sonido de mi móvil atrajo mi atención. ¿Quién sería, y para qué?

_Buenos días ¿Es usted Sasuke Uchiha?

_ Sí. ¿Qué quiere?

_Comenzaré por presentarme. Mi nombre es Deidara y hace tiempo que le oigo cantar. Pero no le llamó solo para felicitarle, estoy interesado en hacerle subir al estrellato. Sé que sonará precipitado, pero vaya hoy a las seis de la tarde a ese bar. Traeré a mis jefes para que le escuchen, y si les convence, puedo asegurarle que no serás nunca más un desconocido del montón. ¿Está ahí todavía?

_ Sí… sí. Es que… no me lo acabo de creer. ¿Está seguro que no se equivocó de persona?

_Claro que no. Eres bueno, muy bueno. Pero para llegar a la cima se necesita mucho más que una bonita voz. Por ahora logre que mis jefes lo acepten, y le esperará una brillante carrera musical. No tendrá otra segunda oportunidad, así que hoy a las seis.

_ ¡Gracias! No les defraudaré. Se lo aseguro.

Mi mente no era capaz de pensar con claridad. ¡Por fin llegó el día en el que mi esfuerzo se viese recompensado! Se lo tenía que decir ahora a Naruto, así que cogí el móvil y lo llamé, pero extrañamente no contestó.

_ ¡Ah! Seguro que ahora está en una entrevista y apagó el móvil por ello. A ver si él me trae buenas noticias y rematamos el día. Pero de todas formas vendrá a la hora de comer y se lo diré entonces. Espero que él me acompañe para que me de buena suerte.

Pasaron las horas, y el cielo tan despejado y hermoso que había visto de madrugada, cambió a una llena de nubes que anunciaban una gran tormenta, al igual que pasaría con mis sentimientos en unos instantes más tarde.

Eran ya las cinco y media y Naruto no había llegado. Hace dos horas me dejó un mensaje disculpándose por no haber pasado por casa y diciendo que estaba muy cabreado pero que ya me lo contaría cuando llegase. Aun todo eso, él ya debería de estar aquí.

_Naruto… ¿Dónde te metiste? _ Susurré mientras marcaba su número de teléfono… y otra vez saltaba su contestador de voz.

Si no salía ahora para el bar, no llegaría a tiempo y la idea de ir sin él no me gustaba mucho, aunque parecía no quedarme otra alternativa.

Cuando quise coger mi moto descubrí que no estaba. ¿Naruto se la llevó? Bueno, esto quería decir que no me quedaba otra que salir corriendo debajo de la lluvia. Después de un rato, a pesar de estar empapado llegué al bar. Fui a una habitación a cambiarme de ropa, y prepararme… Pero notaba que algo iba mal. Había un "no sé que "en mi interior y no eran nervios por salir a escena.

_Se puede ¿Verdad? _ Oigo preguntar a un hombre mientras tocaba a la puerta para poder entrar.

_Adelante ¿Quién es?

_ Me llamo Deidara, soy la persona con la que hablaste por el móvil. Tan sólo quería recordarte lo que te juegas esta noche…

_Lo sé perfectamente. Estoy seguro de que no tendré otra oportunidad como ésta en la vida. Si ahora la fastidio, debería decir adiós al mundo de la música.

_Me alegra saber que lo tengas tan claro. Espero mucho de ti muchacho.

Y tras decir eso se marchó. ¿Por qué me siento así de mal? ¿Por qué tengo el presentimiento de que algo malo sucederá? Entonces mi móvil sonó, pero no era Naruto sino mi hermano Itachi.

_Sasuke ¿Dónde estás?

_Hola Itachi. Pues en el bar, a punto de salir a cantar ante unos señores que podrían sacar adelante mi carrera.

_Joder, pues siento tener que decirte esto ahora pero siéntate ¿Ok? ¿Ya lo hiciste? Y recuerda intentar mantener la calma.

_Hermano, me estas asustando ¿Qué pasó?

_ Pues que estoy en el hospital.

_Lógico, eres médico.

_... pero mi paciente esta vez es tu novio. Tuvo un accidente en la moto… ¿Estás bien Sasuke? ¿Sasuke?

_... ¿Qué…?