BURNING LOVE

- Puedes pasar Kaiba -en cuanto lo escucho entro rápidamente y debido a que ha cerrado las cortinas el cuarto está en penumbras así que no puedo ver en donde se encuentra.

Camino hasta el medio de la habitación y lo siento tras de mi cerrando la puerta con seguro, no se para que se molesta en ella ya que nadie se atrevería a entrar sin nuestra autorización, enciende un par de luces y por fin veo su figura recargada sobre la puerta, ¡DIOS! Lleva puesto el traje que utilizó en la fiesta que dio su colegio el pasado Halloween , allí fue la primera vez que hicimos el amor en un lugar público, por poco nos descubren cuando uno de sus maestros entró de improviso al salón de música, tuvimos que escondernos en un armario, lo mejor fue que seguimos con lo nuestro a pesar de todo, según dijo es el uniforme de un exorcista de la orden oscura, aún no se a que se refería, pero ahora solo lleva la chaqueta que le cubre un poco mas debajo de los muslos y esas botas hasta las rodillas dejando al descubierto sus deliciosas piernas, además le agregó un collar en el cuello con su respectiva correa que me entrega, al acercarse trato de tocarlo pero se aleja.

- No seas malo cachorro, déjame tocarte -aunque no lo crean a Seto Kaiba no le importa rogar, no es necesario aclarar que solo cuando se trata de su cachorro- me tientas y ahora me rehúyes.

- Veo por tu rostro que recuerdas esta ropa -me dice caminando a mi alrededor rozando sus manos en mi cuerpo y susurrándome al oído- dime Kaiba ¿qué deseas hacerme en estos momentos? Solo cierra los ojos y pide.

- ¡Ahhh cachorro! -jamás me atrevería a decirle lo que me encantaría hacerle, luce tan violable cuando camina se le sube un poco la chaqueta mostrándome esas deliciosas nalquitas.

- Hazme lo que desees -me guía hasta el sofá que está junto a nuestra cama y me da un suave beso poniéndose de rodillas en medio de mis piernas- soy todo tuyo -me lame el rostro como si fuese un verdadero cachorro- dime ¿qué deseas hacerme Kaiba? -continúa con su juego y me abre la camisa jalando de ella sin importarle los botones para seguir con su lengua recorriendo mi torso aunque trato de resistirme creo que no podré

- Primero debes desnudarme -en cuanto se aproxima le acaricio sus deliciosas piernas- me levanto para que pueda quitarme el pantalón y la ropa interior dejando ver mi pene semi erecto, regreso a mi cómodo lugar y el termina de quitar los zapatos y calcetines- vamos sé un buen cachorro.

No tengo necesidad de decir a que me refiero, solo me sonríe y se arrodilla en medio de mis piernas, aspira el olor de mi miembro y se lo mete por completo a la boca- ¡Como extrañaba tu deliciosa boquita! -desde hace bastante tiempo que no me hacía una mamada, comienza con pequemos movimientos circulares con su lengua, bajo mi mirada para ver como succiona, pero noto que su rostro luce algo extraño, talvez por eso…., jalo suavemente de la cadena para que deje lo que estaba haciendo- ¿Te produce náuseas, verdad cachorro?

- Lo lamento…. -su rostro algo pálido da cuenta de lo mucho que le desagrada la sensación de mi miembro en su boca- pero puedo continuar -trata de regresar a su labor anterior pero nuevamente te lo impido, le doy un beso en los labios, para que se de cuenta que no me he enfadado.

- Ve por uno de tus caramelos -le indico la mesita de noche, es usual que le den náuseas matutinas, así que siempre tengo a mano algún chupetín que resultan ser lo único que calman su estómago, en cuanto lo encuentra le indico que puede comerlo- ahora siéntate en la cama y comienza.

Veo como lo rodea con su lengua, sabe que este juego es excitante para ambos, una vez le dije que por como comía su caramelo podría provocar un infarto al que lo mirase, pues lo hace tan sensual, así que desde ese día tiene prohibido comer uno en público, lo mete y saca de manera casi hipnótica, sentado frente a el comienzo a acariciar mi miembro al ritmo que el marca, poco a poco va aumentando las mamadas.

- ¿Te gusta Kaiba? -me sonríe lascivamente mientras abre sus piernas y comienza a tocarse y a gemir, estoy tan excitado de solo verlo que creo será la primera vez que me corra solo con tocarme- ¡Ahhh Kaiba!

- Eres toda un tentación -nadie pensaría que bajo ese rostro sonriente e inocente haya un pequeño demonio capaz de hacer caer en la tentación hasta a un monje, me acerco para besarlo y probar su sabor mezclado con el dulzor del caramelo- quiero correrme….sobre tu cuerpo -le quito la chaqueta y debido a la diferencia de estatura comienza a rozar su torso con mi pene.

- ¡Ahhhh! -sigue refregándose, así que suavemente tiro de la correa para alejarlo- Kaibaaa….

Al fin puedo observarlo solo con sus botas y aquel pantaloncillo de seda, lo miro detenidamente y una corriente recorre mi espina dorsal, el pantaloncillo en realidad es uno de mis boxers, lo beso como si en ello se fuese mi vida, esta vez dejo que su lengua recorra mi boca a su antojo, no puede haber algo mas grandioso que sentir sus manos recorrer mi espalda marcándola con sus uñas, tomo con mis manos la orilla de esa única prenda y mientras voy recostando a mi cachorro suavemente sobre la cama le voy quitando esa estúpida tela que no me deja contemplar a mi hermoso ángel en todo su esplendor, finalmente puedo darme cuenta de lo cuan excitado está su miembro, voy dejando un camino de besos desde su cuello hasta llegar a su vientre, me entretengo un rato y luego continúo mi camino, beso y lamo sus muslos mientras mis manos acarician suavemente sus pezones hasta sentir que están erectos, regreso a sus labios, mi cachorro solo gime suavemente entre nuestros labios al sentir como uno nuestros miembros para masturbarlos juntos.

- ¡Cachorroooo ahhhhhh! -me giro y hago lo mismo con el para quedar ambos de costado así no necesito preocuparme por dejar caer accidentalmente mi peso sobre su cuerpo -¡Eres deliciosoooo!

- ¡Señor Kaiba ahhhh! -oírlo llamarme así quiere decir que desea jugar, lo que me excita casi al punto de llegar a perder la razón- ¡No…. Aguantoooo!

- ¡Ponte en…..cuatro perritaaaahhh! -le hablo al oído mientras se lo lamo, me obedece y abre todo lo que puede sus piernas para dejarme espacio, mientras me masturbo hago lo mismo con su miembro, pero mucho mas rápido para que acabe antes que yo, así a los pocos minutos sucede manchando la cama.

- ¡Dios….ahhhh…..señor Kaiba! -recuesta su cabeza sobre la cama dejando mucho mas levantada su deliciosa colita, mientras yo aumento la velocidad de mi masturbación para acabar sobre el.

- ¡Ahhhh cachorrooooo! -mi semen salta manchando su espalda y parte de sus cabellos, que deliciosa sensación.

- ¿Le gustó marcarme…así…..señor Kaiba? -dice girando su rostro con la voz aún entrecortada y sus mejillas sonrosadas.

- Aún no…he….terminado contigo -trato de controlar mi respiración para continuar con nuestro delicioso juego, lo atraigo enredando uno de mis brazos en su pequeña cintura para continuar besándonos mientras le meto uno de mis dedos en su ano, mi pequeño cachorro me muerde en cuanto siente al invasor pero lo apego mas a mi y comienzo a moverlo muy rápido- ¿te gusta lo que sientes?

- ¡Ahhh señor Kaiba! -me sonríe y me lame el cuello bebiendo mi sudor, creo que por lo menos esto no le es aún desagradable, ahora tengo tres de mis dedos en busca de su próstata- eso es vergonzoso ¡ahhhh!

- Tus gemidos no dicen lo mismo -aunque estemos algo mas ansiosos no deseo dañar sin querer a mi cachorro, así que me he encargado de prepararlo adecuadamente, me recuesto dejando a mi pequeño sol sobre mi- eres toda una deliciosa perrita en celo.

En cuanto termino de hablar se introduce lentamente mi pene en su agujerito, nos besamos hasta que se acostumbra a tenerme nuevamente dentro y poco a poco comienza un delicioso vaivén, solo nuestros gemidos interrumpen la gran sesión de besos y caricias, como me gusta cuando es el quien lleva el ritmo, lo miro con amor y lujuria mezclada en mis ojos.

- Señor Kaiba…..no me mire así -trato de no reír ante la interpretación de una inocente virgen sacada de una película que vimos hace unos días, solo lo beso mas intensamente y comienzo a masturbarlo mas rápido- ¡Ahhhh Seto!…..¡mas rápido!

- Ya dejaste….el juego cachorrooo -bendito embarazo que lo ha puesto mucho mas caliente y morboso- tu ano me aprisiona ahhhhhhh delicioso.

Sube y baja cada vez aumentando la velocidad, siento su pene rozando nuestros vientres, está realmente duro así que una de mis manos se dedica a darle mas placer, arquea su espalda casi rozando su cabello con mis piernas, si continúa así puede ocurrirle algo, debo pensar, aunque mis neuronas no estén disponibles en estos momentos en una posición mas segura e igual de satisfactoria para ambos.

- ¿Quieres mas perritaaaaa? -me salgo un momento de el a pesar de su rostro de enfado y lo ubico de lado, me coloco de rodillas y levanto su pierna izquierda colocándola sobre mi hombro, lo acerco a mi e introduzco de una sola estocada mi miembro nuevamente en su interior, mientras con una mano me aferro a su deliciosa pierna que lamo de vez en cuando la otra continúa masturbándolo, trata de cubrir su boca para no gemir- no te ahhhhhh resistas gime para mi ahhhhhh.

- ¡Ahhhhh Setooooo! -aumento las embestidas tanto que la cama comienza a sonar, sy mano ahora rodea la mía para ayudarme a que lo masturbe mas rápido- ¡Mas duroooo!

- Cachorro….te puede ahhhhh doler -solo me sonríe y acaricia mi mejilla, me inclino todo lo que puedo para besarlo y toma mis cabellos fuertemente logrando que el beso sea mas posesivo mordiendo incluso mi labio inferior- ¡ahhhhh me vuelves loco….ahhhhhh!

- ¡Ahhhhhhh Setoooooooo! -enseguida siento mi mano húmeda con su simiente y mi pene ser aprisionado en su delicioso interior logrando que no pueda aguantar mas y me corra dentro de el- ¡Te amo ahhh!

- ¡Cachorro ahhhhh! -le doy un beso mucho mas suave, entregándole todo lo que siento por el, salgo lentamente de su interior viendo como de sus muslos escurre lentamente mi semilla- ¡Te amo tanto!

Lo atraigo hacia mi para abrazarlo y acariciarlo, nos seguimos besando mientras calmamos nuestras respiraciones, le acaricio el cabello y el solo sonríe al ver como termino esparciendo los restos de mi semen que por mi culpa y estúpido pedido en un momento de calentura ensucio su hermoso cabello rubio, con la sábana trato de limpiarlo, pero termino esparciéndolo mas.

- Me dejaste agotado -dice acariciando mis mejillas y un poco triste- lamento no haber podido darte sexo oral.

- No tienes porque estar triste -lo beso y lo miro a los ojos para demostrarle que lo que digo es verdad- contigo todo lo disfruto, incluso si solo me dejas acariciar tu rostro.

- ¿Así que solo con eso estarías satisfecho? -me mira como sorprendido por mis palabras- jamás pensé que te oiría una frase tan cursi.

- No seas malo cachorro -le muerdo el lóbulo de la oreja para que se distraiga y aprovechar de hacerle cosquillas cerca de sus pectorales, ese lugar es donde resulta ser mas sensible, solo se revuelca en la cama tratando de alejarme moviendo sus brazos y piernas, pero lo atrapo nuevamente bajo mi cuerpo impidiéndole cualquier movimiento- me encanta verte así.

- ¿Cómo que así? -dice riendo a causa de un nuevo ataque de cosquillas- ¿riendo? ¿enfadado por tus cosquillas? O ¿bajo tuyo completamente a tu merced?

- Las tres cosas -lo beso y el muy tramposo aprovecha para girarse y dejarme bajo el- aunque la que mas me gusta es la primera de ellas, no hay nada que ame mas que verte reír.

- Y a mi reflejarme en esos hermosos ojos azules -nos besamos y acariciamos, creo que ninguno de los dos puede permanecer sin tocar la piel del otro- espero que Seth tenga tus ojos, además de tu cabello y sería realmente maravilloso si tuviese tu color de piel, tu altura, tu….

- Detente ahí -le cubro la boca con uno de mis dedos- solo te dejaré elegir una característica, nuestro Seth será igual en todo lo demás a ti cachorro mi único amor.

- Mmmmmmm -me sonríe lamiendo mi dedo- mejor dejamos que nuestro pequeño decida a quien parecerse.

- Solo espero que tenga tu personalidad -en realidad es lo único que pido además de que no tenga algún problema al nacer- no creo el mundo soporte a dos Kaiba.

- ¡JAJAJAJAJA! -me da pequeños besos mientras ríe- estás realmente loco Kaiba.

- Si demasiado loco -ahora soy yo quien lo beso- todo culpa de un pequeño cachorro dorado.

- ¿Espero que ahora no te moleste que te diga Kaiba? -el muy travieso me comienza a acariciar nuevamente el pene y aspira sobre mi cuello- me encanta tu aroma luego de hacer el amor.

- A mi me encanta siempre tu aroma -le retiro la mano pues en cualquier momento hará despertar mi miembro y aunque me encantaría continuar, mi cachorro debe descansar- ¿cómo se te ocurrió utilizar mi ropa interior en vez del pantalón? No sabes cuanto me excitaste con solo mirarte.

- Bueno….yo….. -oculta su rostro en mi hombro, eso quiere decir que algo lo avergüenza- nomeentraelpantalón.

- ¿Qué dijiste amor? No te escuché -lo susurró, además de hablar muy rápido que no pude oírle bien- dilo lento cachorro.

- Estoy gordo -dice haciendo una deliciosa mueca en su boquita así que no me resisto a besarlo- el pantalón no me entra, así que no encontré nada mas.

- Eso no es gordura -le beso la punta de la nariz como acostumbro cuando se está comportando como un niño pequeño- es solamente nuestro Seth creciendo, además yo te amo tal cual eres.

- Seto…aunque cada media hora te despierte con algún antojo y me enfade porque me niegues algo que me pueda hacer mal, cuándo luzca como un globo ¿aún me querrás? -las ocurrencias de mi cachorro ¿cómo no amarlo? Si es el ser mas maravilloso del mundo, me levanto para que ambos quedemos sentados frente a frente.

- Dime Joseph -solo utilizo su nombre cuando lo que deseo hablarle es muy importante y serio- ¿me querrás cuando sea un anciano? ¿Cuando mi piel y rostro estén cubiertos de arrugas y tu aún luzcas joven? -solo me sonríe, me abraza y besa, ya comprendió a lo que me refería con mis palabras- vamos a darnos un baño, luego los invito a comer.

- Me encantaría -lo llevo en brazos hasta el cuarto de baño- Seto ¿podemos ir a buscar algunos adornos para la habitación de Seth?

- Por supuesto amor -había pensado que podríamos encargar en el extranjero todo lo que necesitemos para nuestro hijo, pero al parecer mi cachorro tiene otros planes- ¿ya has pensado cual será su cuarto?

- Por el momento no -comienza nuevamente a refregar su mano sobre mi miembro- ahora solo puedo pensar en consentir al padre.

En cuanto comienza con su jugueteo me he olvidado de que en realidad solo debíamos bañarnos y debía dejar descansar su cuerpo y comenzamos nuevamente a hacer el amor, mi cachorro aún se encuentra dilatado así que en pocos minutos lo estoy embistiendo esta vez sí mas duro que la anterior, siempre ha sido delicioso cogerlo bajo la regadera, lo tengo contra la pared de azulejos mientras el mantiene aferradas sus piernas a mi cintura, los sonidos de nuestras pieles chocando están mezclados con los gritos de mi cachorro.

- ¡Setoooo massss ahhhhhh! -me muerde el hombro y me clava sus uñas tratando de sacar todas las sensaciones que se mezclan en su interior- ¡mas fuerteeeeee…!

- ¡Ahhhh cachorrooooo! -casi no puedo contenerme sus gemidos me enloquecen- ¡quiero ahhhhhh ponerte en cuatro!

- ¡Hazlo ahhhhh! -desenreda sus piernas y lo ayudo a ponerse sobre el piso del baño afirmando sus manos en la orilla del jacuzzi, me sonríe cuando está preparado para recibirme nuevamente- cógeme antes que….llegue tu…..futuro esposo ¡jaja jaja!

- Eres todo un puto -lo embisto y continúo con mis feroces clavadas en su interior- ¡DIOS! ¡Ahhhhhh…¿cómo pude estar ahhhhh sin ti tantos años ahhhhhhh!

- ¡SETOOO AHHHHH! -recuesta su cabeza en la loza fría para calmar su calentura- ¡AHHHH YA…..CASI AHHHH!

- ¡AHHHHH CACHORROOOO! -esta vez el orgasmo que hemos tenido ha sido de los mejores, me siento recargando la espalda en la pared y solo lo observo estirado en el suelo con las piernas totalmente abiertas y escurriendo semen- me dejas….seco ahora si….debemos refrescarnos.

- ¡Aha! -solo sonrío ante la falta de aire que invade a mi cachorro, estira sus brazos para que lo ayude a ponerse de pie- no tengo….fuerzas.

- Talvez debamos dejar la salida para otro día ¿por qué solo no nos dedicamos a descansar? -solo me acerco para recostarlo en mi pecho, y así ambos podamos lograr un ritmo cardiaco normal- luego de esta ajetreada mañana no tengo muchas fuerzas para un día de compras.

- Yo menos Seto -me pongo de pie para meternos en la tina y poder limpiar nuestros cuerpos- ¿por qué no comemos en nuestra cama y miramos alguna película?

- Me parece un gran panorama -por lo visto solo yo terminaré de mirar televisión ya que su rostro luce realmente agotado, creo que no debí dejarme llevar- mañana a primera hora iremos a la playa a descansar el resto del fin de semana.

- Me haces cosquillas cuando me refriegas el cabello -dice riendo, pero debo lavárselo bien ya que fui el causante de haberlo ensuciado en primer lugar- aunque me gusta lo cariñoso que puedes ser.

- Eso solo contigo amor -en realidad jamás había hecho esto con nadie, tampoco le había hecho sexo oral a nadie solo son cosas que el ha logrado- tu eres el primero y último en muchas cosas.

Ya ni siquiera me escuchó pues se ha quedado dormido en mis brazos, así que aprovecharé de dar las ordenes para que nos tengan todo listo para nuestra huída del fin de semana, solo me quedo mirando como duerme tranquilamente en nuestra cama cubierto solo con las sabanas, me causa risa todo lo que mi cachorro me ha cambiado, nunca ninguna de mis parejas de sexo logró distraerme siquiera unos minutos de mi trabajo y ahora he cambiado todo para complacer a mi pequeño amor, por suerte esta fase melosa solo se hace presente en la intimidad con mi cachorro.