DISCLAIMER: Todos los Nombres que conoces en esta historia pertenecen a Stephenie Meyer, yo no los creé solamente la trama es mía :)
El sol brillaba como nunca antes en la tradicionalmente nublada Seattle, Bella se removió entre sus sabanas en un intento de reconocer la recién adquirida cama, demasiado lujosa para su gusto como todo lo demás en el apartamento pero prefirió eso a escuchar otro sermón de Alice sobre la moda, el estilo y todas esas cosas que a la pequeña duende le interesaban. Pero repentinamente las imágenes del día anterior y del porqué sentía acidez estomacal la trajeron a la realidad. en su mente estaba la imagen de Jacob Black, había querido olvidarlo para siempre y lo hizo, pero ella no tenia la culpa de que él fuera tan insistente, tomó el teléfono y marcó el numero de la Policía de Forks, con un poco de suerte Charlie estaría disponible, –Pensó sarcásticamente– en Forks no había mucho que hacer.
–Papá, es Bella– habló la castaña con voz monótona, no quería enojarse con su padre
–Bells, ¡que alegría que me llamas!, ¿Qué tal va todo?, ¿Como ha sido tu primer día en el hospital?, se que eres una excelente profesional y que todo irá bien Bells, ¡estoy muy orgulloso de ti!– murmuró Charlie desde el otro lado del teléfono, Bella sintió opresión en su pecho, no era del tipo de personas que expresaba sentimientos todo el tiempo, pero ella echaba de menos a Charlie y le dolía haberlo dejado tan solo.
–Todo va estupendamente papá, el hospital es genial, pero te llamo por otro motivo– dijo Bella nerviosa mientras enredaba sus dedos entre los cables del teléfono
–¿Que sucede Bells?– preguntó Charlie con Preocupación
–Ayer recibí una visita inesperada e incomoda, la única persona que se me ocurre que pudo haber dado mis datos eres tu, nadie más sabia sobre mi actual ubicación, ¿Por qué le diste mi dirección a Jacob papá?– indagó Isabella
–Bells, creí que debían hablar, ya sabes que los Black son como familia nuestra y pues Jacob vino demasiado alterado preguntando por ti– susurró al teléfono Charlie claramente incomodo.
Bella tenia que pensar algo rápidamente, no podría decirle a su padre que Jacob la acusaba del fracaso de su relación solamente porque no había querido acostarse con él cuando se lo propuso, eso era algo que un padre no debería saber, o al menos un padre como Charlie que poseía un arma, Bella odiaba a Jacob pero no al punto de desear su muerte.
–Papá, Creo que los problemas con Jacob ya se han solucionado, es decir, ya he tomado una decisión y nada hará cambiar lo que pienso en este momento–, La castaña intentó hablar pausadamente, no quería gritarle a Charlie que se negaba a hablar con Jacob para no escuchar estúpidas excusas
–Bells no entiendo como la relación se pudo acabar, creo que estas siendo injusta–, lo defendió Charlie, Bella respiró profundo e intento ser diplomática
–Papá la relación con Jacob se termino hace mucho tiempo, no me interesa hablar con él ahora, creo que deberías seguir en tus asuntos y no defender más a Jacob, todo se acabo papá– sonrió para si misma cuando escuchó que Charlie se daba por vencido desde el otro lado del teléfono.
Hoy su turno era un poco más tarde que el día anterior, así que tuvo tiempo de sobra para tomar un desayuno de verdad, siempre le había gustado cocinar, era algo innato en ella y que la relajaba, sus amigas todavía dormían plácidamente, sabía desde el momento en que decidieron mudarse juntas que ella sería la más responsable de todas, así que se esforzó preparando algunos pancakes, cortando fruta y preparando su café francés. al terminar fue a cada una de las habitaciones a despertar a Rosalie y a Alice.
–¿Como te sientes hoy Bella?– Preguntó la pequeña duende sosteniendo su taza de café
–He dormido muy bien, estoy preparada para lo que la Nazi me imponga el día de hoy– Sonrió Bella mientras Rosalie y Alice miraban resignadas a Bella, recordar a la Nazi no era nada alentador.
La Dra. Leah Clearwater siempre había sido respetada entre el gremio médico, había obtenido su titulo con honores y no le gustaba irse por las ramas, le disgustaban los residentes perezosos y sabelotodos, aquellos que se creían grandes médicos solamente porque se habían aprendido sus libros de memoria, pero a la hora de la practica se desmayaban o vomitaban. Había estado casada alguna vez y había sido muy feliz, recordaba con tristeza aquellos días en los que despertaba con su marido a su lado, pero cuando su matrimonio terminó su carácter cambió drásticamente, no le gustaba estar en casa porque le recordaba a su ex marido que ahora vivía con su prima, desde entonces el hospital era su único hogar, su única compañía, se rehusaba a tomar vacaciones o cualquier cosa que la alejara de allí.
–Bella, ¿Te molestaría si fuéramos en mi carro hoy?–, Preguntó Alice haciendo un puchero
–¿Desde cuando tienes Carro?– inquirió Bella frunciendo el ceño
–Digamos que desde ahora– Sonrió Alice
Llegaron al Hospital rápidamente, Bella se vio obligada a sostenerse del cinturón de seguridad todo el tiempo, Alice conducía como una maniática y a Rosalie tampoco le incomodaba la velocidad. Entraron rápidamente a la habitación de los residentes, el hospital había designado un locker para cada residente, silenciosamente las chicas cambiaron sus ropas y volvieron a ser el instrumento para salvar vidas.
En ese momento la puerta se abrió, Bella, Alice y Rosalie habían llegado con tiempo de sobra así que no les sorprendió ver a sus demás compañeros de Residencia, después del primer día ya podían reconocer algunas caras, no es que fuera mucha gente pero el agitado ritmo de trabajo daba poco tiempo para trabar amistades en el primer momento, Entre los que ingresaron a la pequeña habitación estaba el gran Emmett.
–Hey Rose, ¿Acaso no me vas a presentar a tus amiguitas?– Preguntó antes de fundirse en un apasionado beso con la rubia. Bella se obligó a si misma a mirar a otro lado, había mucha miel en aquella parejita
–Emm esta es Bella– dijo Rosalie señalando a la castaña– Y esta es Alice– señaló a la pequeña duende
–Hey Bella por favor no tropieces encima de mi– Exclamó Emmett
Después de aquella presentación toda la conversación giro alrededor de algunas experiencias graciosas que habían vivido a causa de la torpeza de Bella que en ese momento se sentía incomoda por ser el centro de atención pero todas las risas fueron silenciadas cuando repentinamente la puerta se abrió y la tan temida Nazi entró.
–Así me gusta doctores que inicien el día animados, felices, contentos. Espero que todo el día sigan así porque tenemos mucho trabajo que hacer, hemos recibido anoche muchos heridos por accidente de transito, parece que un autobús de pasajeros que transportaba trabajadores de una fabrica colisionó contra un vehículo que transportaba combustible, así que tenemos algunos pacientes con múltiples traumas, necesito que todos vayan a urgencias, siganme, ¡Pero YA!
Todos trataron de seguirle el paso a la Dra. Clearwater pero era imposible, caminaba demasiado rápido y eso era algo demasiado peligroso para Bella, que tropezó en repetidas ocasiones con sus propios pies, en ese mismo instante la castaña pudo ver el caos que había en la sala de emergencias, habían muchos heridos y todo el personal medico estaba presente, incluso el Dr. Carlisle Cullen que era el rostro de la preocupación en pleno, a su lado estaba su hijo, Edward seguía tan sereno como el día anterior, Bella sintió que la sangre subía a sus mejillas cuando él clavó sus ojos verdes esmeralda en ella, aquella mirada tan intensa y con un significado que ella no supo descifrar, debía concentrarse, había mucho trabajo que hacer.
El día transcurría normalmente, después de haber estabilizado al paciente que le habían asignado y de haber rondado por todas las salas del hospital, Bella se sentó agotada en la sala de descanso para residentes, necesitaba tomarse cinco minutos, esta segura de que si la Nazi la buscaba Alice le enviaría un mensaje de texto, después de todo, la pequeña duende había sido la elegida por la Nazi para ser su fiel seguidora del día.
Bella cerro los ojos y recordó aquellos días en los que solía vivir con su madre en la soleada Phoenix, imaginaba como se sentía el calor abrasador entrando por cada uno de los minúsculos poros de su piel, el sol que era bastante vivido en aquella entonación le trajo a su mente el recuerdo de aquel libro que había leído cuando aún los libros de medicina no invadían su espacio personal, aquel libro de vampiros, intentó recordar la descripción del protagonista pero su mente engañandola le trajo la imagen de Edward Cullen, que bajo el sol brillaba como si tuviera minúsculos diamantes en su piel, imaginaba como ella se acercaba a él y acomodaba su cabeza en el pecho de aquel hombre y se fundían en un abrazo eterno, en aquel momento suspiró, sabia que era incorrecto imaginar cosas como esas con el Dr. Cullen pero por imaginar nadie le podría hacer nada, ella era una simple residente y él todo un especialista exitoso, ella se consideraba tan poca cosa, tal vez su experiencia con Jacob le había dejado una gran herida en su autoestima, sacudió la cabeza y sonrió –Todo sucede por algo– se dijo a mi misma, repentinamente la puerta se abrió, pensó que podía ser alguno de sus compañeros que también venia a descansar pero estaba muy equivocada.
–Jacob, ¿Qué haces aquí?– Gritó
–Bells te dije que iba a buscarte hasta el fin del mundo, no es difícil seguirte la pista– Respondió Jacob sonriendo
–Jacob no quiero hablar contigo, mejor vete ya, todo lo que había entre nosotros se terminó ¿Por qué no puedes entenderlo?– Bella sintió como la ira iba fluyendo por sus venas, hacia muchos días estaba intentando tragarse todas las palabras que tenia que decirle a Jacob Black, pero se había negado rotundamente a hacerlo, no quería parecer una mujer dolida o lastimada.
Al otro lado de la puerta de la sala de residentes se encontraba Edward, también estaba en busca de un lugar para descansar, sabia que si iba a la sala de especialistas se iba a cruzar con aquella enfermera que parecía obsesionada con él, así que estaba dispuesto a soportar por un rato algún residente demasiado entusiasta, pero se negó a entrar cuando vio a Bella– Sonrió para si mismo al saber que recordaba su nombre perfectamente y no recordaba el de las otras residentes– con su rostro enfadado y a un hombre que parecía demasiado desaliñado y musculoso, al verlo, sintió la necesidad de sacar a Bella de aquella habitación y preguntarle quien era ese hombre, no supo reconocer el sentimiento que lo embargaba, ¿Que secretos escondía Bella?, se presionó el tabique nasal y se dispuso a escuchar.
–Bells ¿Por qué te niegas a intentarlo de nuevo conmigo?– Preguntó Jacob
–Me niego a intentarlo contigo simplemente porque no hay nada que podamos hacer, lo nuestro termino hace mucho tiempo Jake entiende, dejame en paz por primera vez en tu vida– Exclamó Bella visiblemente exaltada
–Bells no te engañes a ti misma, tu sabes que me amas, yo también te amo, no te niegues la oportunidad de ser feliz conmigo– afirmó Jacob, que sin duda estaba muy convencido de sus palabras, Bella solo sonrió ante el iluso que tenia al frente, mientras Edward sentía que al final no le gustaría conocer tanto sobre Bella Swan, ella tenia a alguien en su vida.
–No me interesas Jake entiende, todo se terminó y ¿sabes que? debo irme– contestó Bella mientras se acercaba a la puerta, repentinamente Jacob perdió el control de sus emociones y eso atemorizó demasiado a Bella
–Todo esto es tu culpa Bells, yo tuve que buscar placer en otros sitios simplemente porque tu te negabas a darmelo, pero se que me amas, no entiendo por qué tenias que poner aquella condición para acostarte conmigo– Bella sintió que su paciencia y control se perdían totalmente, ya no le importaba estar en el hospital, no le importaba nada.
–Eres un enfermo Jacob Black– logró contestar pero Jacob Continuó
–Si quieres podemos ir a terapia, te llevaré con el mejor sexológo que conozco– dijo Jacob como si fuera lo más común del mundo, a lo que Bella enfureció y buscó la manera de darle una cachetada pero Jacob era mucho más fuerte y aprovecho el momento para besarla. Jacob hacia de sus brazos una cárcel de la que Bella no podía escapar, intentaba de todas las maneras posibles de desprenderse hasta que algo golpeo a Jacob y lo dejo en el piso.
Al ver el rostro perfecto de Edward en aquella pequeña habitación se sintió segura tanto que aceptó gustosa cuando él le ofreció un abrazo.
–¿Es por esto que no quieres volver conmigo?– Preguntó Jacob mirando a Edward con aquella mirada suya que a Bella tanto le atemorizaba
–Lo que la Dra. Swan haga no es de su incumbencia, así que le pido que se retire antes de que llame a seguridad– susurró Edward mientras sostenía a Bella en un férreo abrazo
–Esto no va a terminar así– declaró Jacob, pero Bella se sentía segura en aquel momento, debía acabar con esto de una buena vez, todo se estaba convirtiendo en un circulo vicioso, los presencia de Edward la hacia sentir diferente
–Jacob alejate de mi de una buena vez, si no lo haces iré con Charlie y te impondré una orden de alejamiento– manifestó la castaña, a lo que Jacob solamente bufó y se alejó de aquella habitación.
–¿Estas Bien?– Preguntó Edward preocupado al ver que Bella temblaba
–Si– , Susurró–, Solo dame un segundo– Expresó Bella mientras se acostaba de nuevo en aquella camilla a esperar que su corazón recuperara su ritmo normal. mientras ella estaba allí, Edward pudo observar las hermosas facciones de Bella, sintió que Bella era una pobre muchacha indefensa a la cual él estaba dispuesto a proteger de cualquier cosa, hacia mucho tiempo no se sentía de esa manera, podría asegurar de que nunca se había sentido así, pero no quería equivocarse, él no sabia que cruzaba por la mente de ella en ese momento, no podía leer su mente, ¡cuanto le gustaría poder hacerlo!
–Muchas Gracias Dr. Cullen, siento que haya tenido que presenciar aquel acto tan bochornoso– Se disculpó Bella mirando hacia el piso
–No hay de que– Sonrió Edward torcidamente y Bella sintió que su corazón se detuvo por un momento por lo que tuvo que levantarse de aquel camastro, al hacerlo su cuerpo quedo a una peligrosa proximidad del cuerpo de Edward, sus cuerpos juntos emanaban aquella electricidad extraña de la primera vez, Bella mordió su labio inferior, un gesto que solía hacer al estar nerviosa, pero a Edward en vez de alejarlo lo hizo desear hasta el fondo de su ser el probar aquellos labios carnosos. él enredo sus brazos alrededor de ella que se estremeció aun más al sentir como los fuertes brazos la rodeaban con naturalidad, como si fuesen el lugar que había estado esperando desde hace muchos años. Bella miró a Edward a los ojos, mientras el se acercaba, en ese momento previo al beso muchas veces mejor que el beso mismo se sintieron plenos al saber que por alguna extraña razón que no conocían habían conectado sus cuerpos y sus mentes de una manera que no creían humanamente posible. Edward se acercó mucho más a Bella inspirando su aroma, reconociendo, pero aun así, aunque fuese una extraña para él, parecía que la conocía de mucho tiempo antes, al estar decidió posó sus labios en los de ella depositando dulces y tiernos besos en ellos, mientras Bella se deleitaba con el olor de él y el ritmo de su corazón, que latía desbocado tanto como el suyo, Bella sentía los cálidos labios de Edward deslizandose delicadamente por los suyos, jamás se había sentido de esa manera, era un beso demasiado inocente pero a la vez tan maduro y tan cargado de significado, pero de repente la puerta se abrió
–Bella he visto como salía el apestoso perro mojado de aquí– Gritó Alice y se quedó en completo Shock al punto de que sus pequeños labios formaban una "O" al darse cuenta de la escena que había acabado de interrumpir.
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