Capítulo IV
Cambios
2 semanas después
Damon me ha estado ignorando todas estas semanas y yo literalmente estaba en crisis. No solo me ignoraba, también se la pasaba coqueteando con todo palo de escoba que se le ponía en frente, lo que más me molestaba era que Jessica tomo ventaja de esto y se le abalanzo encima y rego por todo el instituto que ellos estaban juntos y para terminar de colmar mi paciencia cuando alguien le preguntaba a Damon si esto era verdad, él no lo negaba, no decía nada, se limitaba a ignorar las preguntas.
Me dolía ver a Damon con otra, pero lo que yo no quería aceptar es que yo lo obligue a llegar a esos extremos. Yo fui quien le dijo que tenía que pensar y que con él a mi alrededor no podría hacerlo, pero jamás pensé que a los pocos días el estuviese en los brazos de otra.
Hoy era viernes y daba gracias de que no los tenía que ver todo este fin de semana. Mis únicos días en que era feliz porque no los veía. Me la pasaba en casa o salía con Ángie a Port Angeles.
Ángie me pidió que la acompañara a Port Angeles este fin de semana y no me moleste en negarme, ni siquiera lo pensé, no había terminado de hace la pregunta cuando ya le estaba diciendo que sí, mientras más lejos de ellos mejor. Ese fue el error que llevo a mi fin de semana al fracaso.
Cuando estábamos en Port Angeles, Ángela me cayó con la sorpresa de que tenía una cita y que como aún se sentía cómoda saliendo con chicos por lo de Ben, me pidió que fuese con ella, y ahora estoy en una doble cita y me estoy muriendo de aburrimiento. Aunque estuviésemos en el cine, me aburría, moría lentamente, la película… un horror no le preste atención estaba en Bellalandia.
El chico con el que me dejo Ángela era demasiado asfixiante, y rayando en lo desesperado. En el cine quería tomarme de la mano, pasándome el brazo por encima de mis hombros. Más de una vez tuve que recordarle que existía el espacio personal y que yo amaba al mío. Ni siquiera conocía al chico. No tuvimos tema de conversación (porque yo no le prestaba atención) y mucho menos teníamos algo en común (yo no soy asfixiante). Además de que en nuestra "primera cita" ya quería besarme, como dije antes: desesperado.
Querida, ¿no quieres besar a Damon la mayor parte del tiempo? A él lo acabas de conocer.Cállate, hay algo diferente con él. Así decías de Edward y mira como terminaste.Damon no es Edward son dos personas muy diferentes. ¿Entonces porque lo alejaste?cállate.
Mi fin de semana no fue lo que esperaba. Mi "cita" fue espantosa. El chico ¿Cómo se llamaba? Rayos ni recuerdo su nombre, era asfixiante, me trajo a casa, porque Ángela quería ver si podía pasar tiempo sola con su cita, tampoco recuerdo su nombre… me pidió mi número para hablar y ver si podíamos tener otra cita y como y solo por ser cortes y en un momento de acordarme de que Damon estaba con otras, se lo di. Gran error, me manda cada cinco minutos un texto preguntándome ¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo estoy? ¿Con quién estoy? Ni siquiera mi amigo, tuve que bloquearlo. Además de que ni siquiera le prestaba atención a él, todo el tiempo me la pase pensando en la "cita" fue cómo sería una cita con Damon, tomarle de la mano, sentándome a su lado en el cine, quería que fuese él.
Cuando llegue al instituto el lunes todo era un caos, los pasillos estaban demasiado agitados, cuando me dejaron llegar a mi casillero, Damon se encontraba justo delante de él, pensé en dar la vuelta y regresar por donde vine e irme al salón, pero necesitaba mis libros.
– ¿Podrías apartarte? – mi voz sonaba moleta, aunque en el fondo estaba feliz de verlo… solo.
– ¿Qué tal tu fin semana? – por su tono de voz supe que ya sabía que había hecho. – el chico no es tan guapo como yo, pero supongo que es lo mejor que puedes conseguir después de conocerme. – ¿Qué? ¿Él quería que lo golpeara o algo por el estilo?
– Al menos él sí sabe cómo tratarme…– lo pensé por unos segundos y luego me di cuenta de lo que dije, ¿en serio sabe cómo tratarte? Lo que sabe es asfixiar a las persona. – cuando le dije que tenía que pensar, en lugar de ir corriendo a los brazos de la más perra del instituto y debo suponer a las más perra de todo Forks, me llamo y me insistió en que tuviésemos otra cita. Al menos él sabe lo que quiere.
– Yo sé lo que quiero. – frunció el ceño, contradiciendo lo que acababa de decir. – ¿Quién dijo que no lo sé?
– Bueno, veamos. Un día me dices que sientes algo por mí y cuando te digo que yo también siento lo mismo pero que tengo que pensar las cosas para no cometer los mismos errores contigo, al día siguiente esta con alguien más… pasas quizás pasas todo el día pegada a ella… si eso es saber lo que quieres, entonces tu y yo tenemos definiciones muy equivocadas. – me di media vuelta, que importaban los libros podía pedir uno prestado.
La mañana fue la cosa más extraña, Jessica me lanzaba dagas con los ojos. Damon no lo había visto desde el comienzo de clases, en cierto modo me gustaba y me disgustaba no verlo. En cuanto me dirigía a pagar por mi comida alguien se me acerco y se posiciono muy cerca de mí, cuando voy a recordarle que a algunas personas les gusta tener su espacio personal ve quien es la persona y me molesto más de lo que estaba esta mañana.
– ¿Qué quieres? – Jessica me miraba muy fijamente.
– ¿Qué pasa entre tú y Damon? – jajaja ¿en serio me está preguntando esto?
– No estoy para estupideces Jessica, porque no vas tras él, lo más seguro es que te esté esperando para hacer lo que sea que ustedes hagan. – no quería decir lo último pero ya estaba demasiado molesta y si ella seguía cerca de mí, la cosa no iba a terminar muy bonito.
– Estuviese con él en estos momentos si no me hubiese mandado por un tubo por ti. –me grito. El vaso estaba a punto de desbordase.
– Me importa una mierda lo que te haya dicho Jessica, ve a joder a alguien más. – últimamente estoy dejando a todo el mundo con la palabra en la boca. Pero su voz me atormentaba me daba dolor de cabeza.
– Oye, no eh terminado de hablar contigo. Quiero saber que le dijiste a Damon de mí. Porque de la noche a la mañana está detrás de ti e ignorándome. Yo lo vi primero, así que te sugiero que te apartes de él porque si no…
– ¿Si no que? ¿Vas hacer algo o es que acaso no recuerdas de quien soy hija? – si en algún momento de mi vida tenía que sacarle provecho al trabajo de mi padre. – vamos Jessica, se buena niña y déjame tranquila y ve tras de Damon como buen perrito ¿o debo decir perrita? Sí, creo que sí, se buena perrita faldera y ve tras Damon.
– No sabes con quien te estás metiendo Isabella. – ¿creía que por decir mi nombre completo iba a molestarme? Solo faltaba una última gota y el vaso iba a derramarse.
– Se perfectamente con quien me estoy metiendo. Una zorra sin personalidad que solo hace y dice lo que le diga Lauren, que no puede conseguir un novio sin que este con otra o esté interesado en otra… sí creo que se con quién me estoy metiendo y te aconsejo que te alejes si no quieres verme de verdad molesta.
– Por favor Isabella, todo el mundo en Forks sabe que no golpearías ni a una mosca. – se burló de mí.
– ¿quieres apostar? – La gota estaba cayendo solo faltaba un poco para ver a una muy diferente Bella. Swan… ¿Qué clase de actitud es esta? no pareces tú misma. Me gusta. Mi mente me alentaba a golpear a Jessica pero no podía rebajarme a su mismo nivel, no podía perder los estribos y golpearla.
Pero lo único que no podía soportar era que se rieran en mi cara y mucho menos ella. Faltaban milímetros para que la gota terminara de caer y ella apresuro a su caída empujándome. Y explote.
Toda la rabia, el dolor, lo pague con ella. Golpee, patee, donde le atinara en el cuerpo de Jessica, Lauren en algún momento intento meterse pero Ángela la detuvo, claro ella no perdió la cordura como yo pero no pueden juzgarme yo estaba muy estresada y Jessica apretando botones que no tenía que apretar.
Termine en la oficina del director, pero valió la pena. Me sentía mucho mejor. Desahogarme fue bueno, no fue la manera correcta pero ella fue la que apretó mis botones.
Termine en detención por una semana, ¿Jessica? Oh bueno ella termino en el hospital… no pude haberla dejado tan mal, vamos yo ni siquiera se pelear, como iba a mandarla al hospital, lo más seguro es que este exagerando.
Ahora que lo pienso en este último mes mis cambios de humor no soy normales, eh tenido mucho estrés pero no para que altere a mi estado de ánimo, pero la más frecuente es que de la nada me enfado. En realidad eh notado ciertos cambios en mí, mis cambios de humor, mi cabello en las puntas era de un color más claro, aunque ya hace tiempo mi equilibro mejor un poco (aun me seguía tropezando con mis propios pies y era molesto cuando pasaba y llevaba tacones) ya no me tropezaba para nada y ahora que lo pienso es increíble que pude golpear a Jessica, me veía un poco más madura como su tuviese 20 en lugar de 18. Yo estaba más que pérdida. Ya mi vida era un asco para que le añadieran algo más.
Cuando terminaron las clases busque a Ángela, tenía dudas y la cabeza me iba a explotar si no las aclaraba, rogaba para que ella me pudiese dar respuestas.
– Ángie – le grite – espérame
– ¿Qué pasa Bells? – se veía preocupada
– Tenemos que hablar, quiero saber si tú sabes algo de lo que me podría estar pasando. Me estoy volviendo loca. Han pasado cosas que no entiendo y no tengo a más nadie a quien preguntarle. – me oía desesperada y lo estaba.
– Tranquila Bells, ven vamos a tu casa a hablar. – nos encaminamos a hacia el estacionamiento, camine hacia mi auto y cuando lo intente encender la porquería no encendía. Por suerte Ángela no se había ido.
Cuando llegamos a mi casa y entramos a la sala, nos quedamos un rato sin hablar, era un silencio muy incómodo.
– Ángela ¿pasa algo? Tu y yo nunca tenemos estos silencios incómodos – pregunte
– No lo sé Bells, hay algo en tu aura que me está molestando, es como si me advirtiera de que eres peligrosa, pero eso absurdo te conozco desde hace un tiempo y no sentía esta aura.
– Eso es precisamente de lo que quiero hablar Ángie, me siento muy diferente, me veo diferente ¿tu notas algo mal? – ya era un comienzo Ángela si notaba algo, ella debería saber.
– Si, en realidad te noto demasiada cambiada, no solo de actitud sino también tus rasgos físicos, te ves como más adulta. – reflexiono. – a ver, dime desde cuando comenzaste a notar estos cambios y que fue lo primero que notaste.
– Como desde hace alrededor de 7 meses, creo que antes, 9 meses quizás, no lo sé. Lo primero fue mi equilibrio, tú sabes lo patosa que podía ser, luego mi cabello, se está aclarando. – le enseñe mis puntas –luego esta mis cambios de humor, pero el más frecuente es la ira, todo el tiempo o la mayoría del tiempo estoy molesta, de la nada me molesto. Por favor dime que sabes algo, que tienes algún hechizo que pueda decir me que tengo, que me está pasando.
– No lo sé, tendría que ver el libro, pero no se prometo nada Bells, pero dime ¿ha habido algo que pueda haber pasado, algún suceso que te hiciera pasar por todos estos cambios?
– Como te dije me paso alrededor de 9 meses, pero se fue haciendo más frecuentes los cambios hace un par de semanas. Si no mal recuerdo fue cuando…– oh dios, si tenía algo que ver con esto los iba a matar
– ¿fue cuándo qué? – pregunto
– Cuando vi a conocí a los Cullen. – ¿es que no pueden dejarme vivir mi vida en paz? No están aquí y siguen arruinándome la vida. Hijos de…– Sabes cómo hacer un hechizo de localización. – ¿siquiera eso existe?cállate no estoy de humor, además estoy desesperada. Y cuando averigüe que está pasando aquí tú también te vas. Es más ¿por qué no te vas ahora? Cariño en vez de preocuparte por mí, ¿Por qué no vas a un psicólogo o mejor a un manicomio?, te estás volviendo loca, mira que desacerté de tus pensamientos… sí creo que tanto estrés te volvió loca.
– Claro, ¿a quién quieres buscar? – pregunto
– A los Cullen. – bastardos, si no tienen las respuestas va a resultar muy feo. Y psicópata.
