Capitulo IV

Capitulo IV.- Batalla final.

Sango y Miroku llegan a aquel lugar, viendo a un Inuyasha inmóvil, Kikio siendo estrangula por Naraku, y a una Kagome inconciente a unos metros del hanyou.

- Tendrás que decidirte pronto, o perderás a ambas, ¿Salvaras a Kagome o a tu querida Kikio? –pregunta un vez mas Naraku viendo a Inuyasha-

- Inuyasha –escucha el hanyou como lo llama el houshi obligándolo a voltear a verlo- tú encárgate de ayudar a Kikio, yo buscare a la señorita Kagome –lo dice al comenzar a correr hacia la dirección donde se encuentra la joven miko inconciente, pero es detenido por un campo de fuerza-

- No lo harás –lo dice Naraku al haber creado aquel campo de fuerza- esta decisión solo le concierne a Inuyasha

- Inu… yasha –escucha que lo murmura suavemente Kikio dirigiendo su vista a ella- ayúdame…

Abre sus ojos al máximo, dejando ver odio en su mirada ambarina ¿Qué la ayude a ella? no, no podría hacerlo, no después de lo que Naraku le mostró, ¿y si era mentira, otra trampa?

De cualquier forma se arriesgaría, vuelve su mirada hacia Kagome, y luego da un par de salto hasta poder llagar a su lado colocándose en cuclillas, no podía dejar que ella muriera, ella se ha sacrificado por él, lo ha ayudado siempre, ha permanecido a su lado. Y por sobre todo eso no podía dejarla morir porque se ha dado cuenta que la ama, y no podría vivir sin ella.

- Ya que tomaste tu decisión –lo dice Naraku para luego apresar más el cuello de Kikio, y luego las almas que se encontraban en aquel cuerpo de barro comenzaran a ser liberadas, y poco después aquel cuerpo comienza a desvanecerse convirtiéndose en lo que una vez fue… tan solo barro y huesos… polvo.

Inuyasha tan solo mantiene su vista sobre Kagome, ve como la ropa que tenia estaba completamente manchada con su sangre, y el lugar donde reposaba también estaba rodeada con ella, podía notar como su respiración era lenta, y los latidos de su corazón muy suaves, casi imposibles de escuchar, su piel estaba muy pálida debido a la cantidad de sangre que había perdido.

Con sumo cuidado la toma entre sus brazos, y luego se pone pie, para después comenzar a caminar hacia donde estaban Sango y Miroku.

- ¿Acaso no pelearas conmigo, Inuyasha? –pregunta Naraku el ver como el hanyou tan solo se aleja-

- Juro que te destruiré –lo dice Inuyasha sin detenerse, lo más importante ahora era Kagome, ya después podría encargarse de Naraku-

Camina un poco más hasta llegar con los demás.

- Naraku –escucha que lo murmura levemente la chica entre sus brazos-

- ¿Kagome? –llama a la chica, viendo como ella lentamente comienza a abrir sus ojos-

- Inu… yasha –murmura con dificultad-

- No te esfuerces, tienes que reponerte –se lo dice Inuyasha viéndola a los ojos-

- No es el momento para pensar en mi, Naraku tiene la perla en su poder, y mi deber es recuperarla –lo dice desviando la mirada del chico-

- ¿Podrías olvidar eso por un momento? Estas gravemente herida, y lo menos que deseo es perderte –lo dice dejando mostrar su miedo-

- ¿Perderme? –ríe con algo de ironía- lo único que perderás ahora será la oportunidad de destruir a Naraku

- Kagome, no lo entiendes

- Si entiendo y muy bien, mi deber es recuperar la perla y lo haré a costa de mi propia vida, bájame por favor –lo dice intentando moverse un poco entre los brazos del hanyou-

- No lo haré, te llevare a la aldea hasta que te recuperes –lo dice firmemente el hanyou-

- Bájame –es lo único que dice Kagome-

- Si lo hago solo te lastimaras mas –se lo dice preocupado-

- Hazlo tu, o haré que ambos caigamos al suelo, y de esa forma mi herida empeoraría –lo dice simplemente como si no tomara mucha importancia al hecho de estar herida-

Condescendientemente Inuyasha se agacha y como sumo cuidado deja a la chica en el suelo sentada sobre sus rodillas. Aunque no le gustara la idea de que la chica quisiera enfrentarse a Naraku ahora, sabia que no podía hacer nada para intentar detenerla.

- Shippou ¿Tienes mis arco y flechas? –lo pregunta la joven miko hacia el kitsune-

- Si, pero tu estas muy herida Kagome –chilla el pequeño zorrito acercándose a Kagome con el arco y la flechas-

- No te preocupes, estaré bien –asegura la chica al tomar lo que le entregaba Shippou-

La chica intenta ponerse de pie, cosa con la que Inuyasha la ayuda. Ambos voltean hacia la dirección en la que se encuentra Naraku.

- Así que has decidido enfrentarte a mí ahora –lo dice Naraku al ver a la joven a un lado del hanyou- quizás sea lo mejor para ustedes, porque muy pronto el veneno que esta en tu cuerpo te matara, si no es que mueres antes por esa herida –dice sonriendo maliciosamente-

- ¡¿Qué?! –expresa el hanyou viendo sumamente preocupado a la chica-

- Tal vez sea cierto, pero antes de morir te destruiré –lo dice la joven miko separándose un poco de Inuyasha-

- Kagome, detente por favor –suplica el hanyou-

- Es tarde para eso –lo dice simplemente sin siquiera mirarlo a los ojos- tan solo ocúpate de atacar a Naraku después que yo lance una de mis flechas

Kagome toma una flecha del carcaj, y luego apunta hacia Naraku, su vista se torna algo borrosa debido a la gran cantidad de sangre que había perdido, pero aun así no se rediría. Como lo había dicho, aun a costa de su propia vida se encargaría de destruir a Naraku.

- Tendré solo una oportunidad, no podré realizar otro ataque, así que no puedo fallar –pensaba Kagome mientras comenzaba a tensar su arco hacia Naraku- Pero si es…

Inuyasha se mantenía atento a cualquier movimiento de la chica, ya había desenvainado su espada, esperando el momento preciso para atacar.

Kagome lanza su flecha, pero esta no fue en dirección a Naraku, si no que pasó a un lado de este.

- Creo que esa herida junto con mi veneno, te han hecho perder tú vista también, esa flecha iba en dirección equivocada –lo dice Naraku con una arrogante sonrisa en su rostro-

- Ve de nuevo Naraku, este es tu final -se lo dice mostrando una pequeña sonrisa en su rostro-

Naraku dirige su vista hacia el lugar a donde se dirigía aquella flecha, y ve como se iba directamente hacia donde se encontraba Kanna con Akago entre sus brazos, ¿Acaso esa extensión suya lo estaba traicionando?

- ¡Atácalo ahora, Inuyasha! –lo expresa Kagome hacia el hanyou-

Inuyasha hace lo que dice, atacando a Naraku con su ataque más poderoso, para luego ver como aquel ser comenzaba a desvanecerse ¿Realmente habían acabado con él?

La perla de Shikon cae al suelo, impregnada de energía maligna, Kagome con ayuda del hanyou se acerca hacia ella. Se sienta sobre sus rodillas y toma aquella joya entre sus manos, purificándola completamente.

- Todo ha terminado –susurra débilmente antes de quedar inconsciente, siendo sujetada entre los brazos del hanyou antes de caer al suelo-

- ¡Kagome! –expresa Inuyasha con preocupación viendo a la joven miko inconsciente entre sus brazos-

Sango, Miroku, Shippou y Kirara se acercan hasta ellos.

- ¡Kagome! –grita Sango al estar a un lado del hanyou con la chica entre sus brazos-

- Lo mejor será llevarla a la aldea –lo dice Miroku viendo a sus amigos-

Inuyasha tan solo se pone de pie sin decir palabra alguna, solamente viendo el rostro de la chica que yacía entre sus brazos, paso a un lado de sus amigos dirigiéndose hacia la aldea de Kaede. Kagome no podía morir, si lo hacia el también moriría con ella, haría cualquier cosa por que ella estuviera bien y fuese la misma de antes, esa chica de dulce sonrisa de la cual se enamoro.

- ¿Kagome se recuperara, cierto? –pregunta Shippou entre un pequeño sollozo desde los brazos de la exterminadora-

- Ya veras que si –lo dice el houshi acariciando la cabeza del kitsune dándole consuelo-

Aunque si como había dicho Naraku, su veneno había entrado en el cuerpo de la chica, le seria muy difícil recuperarse, y no solo estaba eso, si no también aquella herida que había recibido en un costado, había perdido demasiada sangre.

-.-.-.-.-

Se encontraba a tan solo unos minutos de la aldea, apresura un poco más su velocidad. La respiración de la chica estaba cada vez mas era más lenta, cosa que lo preocupaba cada vez más.

Al llegar a la aldea, se dirige a la cabaña de Kaede.

- ¿Qué sucedió? –pregunta Kaede al ver a Inuyasha entrar a su cabaña con una Kagome inconsciente entre sus brazos-

Inuyasha le explica todo lo sucedido a Kaede, mientras esta revisaba la herida de la chica, luego de eso sale de la cabaña. Poco después llegaron Sango, Miroku, Shippou y Kirara.

- ¿Cómo esta? –pregunta Sango preocupada al ver a Kaede salir de la cabaña-

- La herida es profunda, y ha perdido mucha sangre, además de eso su cuerpo recibió una gran cantidad del veneno de Naraku, no puedo hacer nada mas ayudarla –dice con voz apagada demostrando la angustia en su mirada-

- Pero… debe existir alguna forma de salvarla –dice casi son voz la misma Sango, intentando contener su llanto-

- Su herida fue hecha con poder espiritual, y solo alguien con ese mismo poder o mayor a él, puede salvarla, purificando también el veneno que hay en su cuerpo –lo dice Kaede, aquella era la única forma de salvar a Kagome-

Inuyasha escucha aquellas palabras atentamente si eso era cierto entonces si había una posibilidad que Kagome se salvara, y él se aseguraría de que así fuera.

Si había uno, solo un deseo, que podría concederse.

Continuara…

Hola! Disculpen la demora.. Les prometo traer la conti para el fin de semana, ya el próximo capi será el ultimo

Gracias por leer

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