Bienvenidos de vuelta.
Los dos ninjas analizaron el árbol astillado, lugar donde debería haber un cuerpo. El único rastro visible eran las pequeñas gotas de sangre, remanentes del impacto.
Sasuke observó en varias direcciones, utilizando su aguda vista para detectar algún patrón de movimiento, de algún arrastre. Se acercó a la vegetación y la analizó con atención, ahí, apenas perceptible, había un indicio.
—Se fueron por aquí — los dos se echaron a correr al mismo tiempo.
Sakura escuchó tenue el tintineo de dos antídotos que había preparado con anticipación. Dudaba que fueran a ser tan útiles como los del hospital, pero era mejor a no tener nada. Haber sido víctima del veneno le daba una visión mucho más clara de sus efectos, y había preparado mejor las plantas para contrarrestarlo, o por lo menos retrasar el efecto. Fabricó también dos pastillas de liberación prolongada, ambos habían tragado una antes de salir del refugio.
La sustancia era una toxina que activaba un proceso de necrosis en las mucosas, inhalado quemaba los conductos respiratorios, inyectado se iba directamente a los órganos internos y a la pleura. Su efecto era veloz y sumamente agresivo. Ya había enviado un ave mensajera con la petición de recolección, escribió la ubicación a Shizune, advirtiéndole de los efectos y las precauciones a tomar, lo firmó con calidad de urgente.
Quien fuera que estuviera utilizando el veneno debía ser el responsable del envenenamiento en la aldea que dejaron atrás, aunque la experiencia cercana con la sustancia le indicaba que la vía de ingreso no fue mediante la sangre; habrían muerto demasiado pronto.
Recorrieron varios metros, el joven Uchiha tuvo que detenerse algunas veces para recuperar el rastro.
Las flechas silbaron, llegaron desde su flanco izquierdo. Los dos shinobis esquivaron con facilidad, su experiencia tomando el control de su instinto.
Se quedaron quietos, la joven pudo detectar el cambio de chakra en Sasuke cuando activó el Sharingan. El ninja arrojó dos shuriken a un arbusto.
Un hombre emergió de un salto, llevaba un arco en la mano, su rostro tenía un patrón diferente de pintura, su vestimenta era de cuero verde oscuro. En su ascenso disparó tres flechas más, aterrizó en una rama alta. Volvieron a esquivarlas, sin arriesgarse a desviarlas con un kunai, los dos podían oler el pútrido olor del veneno.
—Sakura, no te separes — el tono no se prestaba a negociación.
El pelinegro desenvainó la espada, el sonido de su electricidad inundó el ambiente, cargándolo de estática. La arrojó con fuerza, cortando el aire a su paso. El hombre contorsionó el cuerpo para esquivar la hoja, estaba tensando el arco cuando la katana desapareció con un "puf".
El sonido de mil aves fue lo único que escuchó cuando la mano atravesó su pecho. El hombre miró con ojos desorbitados la sangre que escapó de su cuerpo. Pero el miedo a morir fue barrido por el instinto, se aferró a la mano ignorando la electricidad, apenas notó las quemaduras en su mano. Con la mano libre sacó una flecha del carcaj y la enterró en la pierna del clon. Resistió unos segundos antes de desaparecer en una voluta de humo.
Cuando la experiencia del Bunshin se reintegró a su chakra, Sasuke sintió una ligera náusea ascender por su esófago debido al veneno.
A pesar de haber pasado tanto tiempo separados, su entrenamiento los hizo moverse en unísono. Sakura inmovilizó al hombre, apretando la nuca con una mano y pasando el otro brazo debajo de la axila del hombre, dislocó la articulación con un movimiento contenido.
— ¿Por qué atacaron a esos recolectores? — Sasuke se acuclilló en el reducido espacio de la rama.
El hombre cabeceó, la pérdida de sangre arrastrando su consciencia con cada gota. Sasuke tomó el rostro por la barbilla. Estaba comenzando a concentrar chakra para activar su kekkei genkai cuando una patada pasó frente a su rostro. Observó a un lado mientras se alejaba, la pelirosa había esquivado a otro enemigo al deslizarse debajo de la rama, se impulsó y aterrizó a su lado con un sonido hueco.
Dos mujeres estaban junto al malherido hombre. Una de ellas cargó el cuerpo en los hombros y comenzó a alejarse, la otra adoptó postura de pelea. Encima de la pintura en su rostro, pudieron notar las lágrimas descender, emitiendo un brillo contrastante contra el morado y el verde.
La mujer no se dejó llevar por sus sentimientos, no atacó precipitadamente, esperando a que los dos ninjas de la hoja actuaran.
Sakura lanzó dos kunais al mismo tiempo que Sasuke lanzó shurikens, la atacante esquivó algunos y desvió otros con el cuchillo; era una hoja grande de expedición. De una bolsa trasera sacó una cerbatana parecida a la del primer hombre que los atacó, los dos se prepararon para esquivar.
La mujer saltó hacia atrás, fundiéndose con el bosque. El joven Uchiha perdió el rastro incluso con el Sharingan. Ambos se colocaron espalda con espalda, mirando en todas direcciones. La mujer había suprimido su presencia, ocultando incluso su olor. Era una técnica avanzada de camuflaje.
Un dardo cortó el aire, y mientras esquivaban la mujer emergió del pasto debajo, blandiendo la hoja con furia. Sakura alcanzó a desviar la cuchilla con un kunai, amortiguó dos golpes más cuando un filo de electricidad vibró a centímetros de su cuerpo. La mujer se torció en una ágil maniobra, sin poder evitar que el raiton cortara a través de su clavícula, la sangre siseo al entrar en contacto con la corriente.
Saltó hacia atrás, tomándose con fuerza la herida. De su palma emergió chakra verde y comenzó a fundirse con el ambiente una vez más. El rastro de sangre desapareció unos metros más atrás.
—Tenemos que capturarla si queremos información — Sakura nuevamente se colocó a espaldas de su compañero.
—No puedo detectarla.
Sus respiraciones fueron lo único que se podía escuchar. La presencia abrupta de energía los hizo voltear de inmediato.
Pequeñas balas de agua volaron hacia ellos a gran velocidad, Sasuke realizó un sello y Sakura golpeó el suelo. Los proyectiles se evaporaron con la bola de fuego que emergió de la garganta del ninja, y otros se estrellaron en la placa de roca que la joven había levantado. El chakra de la mujer desapareció de nuevo.
La joven pelirosa tomó una esquina de la roca y apretó con una mano cargada de energía, el pedazo se desmoronó, convirtiéndose en pequeños trozos irregulares. Hizo un arco con el brazo y los lanzó con fuerza sobrehumana en una dirección. Fragmentos de corteza y tierra saltaron con los numerosos impactos. Si bien no pensaba atinar a la mujer, la forzaría a utilizar chakra para esquivar, Sasuke se encargaría del resto.
Repitió el lanzamiento, expandiendo más el radio de ataque. Entonces lo percibieron. Sasuke se proyectó hacia adelante.
— Katon: Gōryūka no jutsu — escupió las bolas de fuego desde el aire.
Las llamas explotaron contra los árboles, emitiendo vapor por la humedad remanente de las nevadas.
Las balas de agua emergieron de la nube blanca, Sasuke aún no había aterrizado. Su Sharingan giró y se transmutó, apareciendo el patrón de estrella de seis puntas. El esqueleto de Susanoo lo protegió de los proyectiles, no fue necesario invocar más que el torso. Aterrizó en la tierra, retrayendo el chakra morado de su invocación.
— ¡Sasuke-kun!
El joven movilizó la espada, deteniendo el gran cuchillo. Notó que la hoja no estaba impregnada de veneno como pensaba. La mujer desenvainó otra hoja igual de un soporte en su pierna, tratando de apuñalar al pelinegro. Sasuke se limitó rodar a un lado, contratacando con la katana. Desvió los rápidos tajos de los cuchillos, el sonido del acero chocando acompañó sus resoplidos. Giró el cuerpo, barriendo el suelo con una patada, la mujer despegó los pies por un segundo, era más que suficiente. En un sutil movimiento cambió el agarre de la katana, haciendo que la hoja quedara del lado de su meñique, proyectó el brazo logrando abrir un aparatoso corte en el costado de la mujer. Cayó en una rodilla y se alejó unos metros de un salto, cuando estaba a punto de aterrizar hubo un cambio brusco en el aire detrás.
El Uchiha no había tenido que decirle nada.
El golpe que impactó en el brazo de la desconocida le hizo vibrar el cuerpo completo, el cuchillo salió volando. El crujir de los huesos le apretó el estómago, sintió que se atragantaba. Apenas se estaba recuperando de la impresión cuando un antebrazo le cortó la respiración, estaba segura que su tráquea se partiría en dos. Ni siquiera pudo evocar chakra para detener la hemorragia en su costado.
El Uchiha se acercó de un salto. La mujer miró los ojos, conocía esos patrones, por lo menos mediante historias de la guerra. Cerró los suyos con fuerza, el terror instalándose en su cuerpo. Intentó hablar pero el agarre en su garganta atrapó el sonido.
El joven se acuclilló. La mujer no parecía tener más de diecisiete años. Tocó el rostro por curiosidad, la pintura se quedó adherida a sus dedos. Entrecerró los ojos.
— ¿Por qué envenenaron a esos hombres? — su tono serio, demandante.
La mujer arrugó la nariz, trató de estirar el cuello para aliviar un poco la presión. Notó su desesperación disminuir un poco cuando la ninja de cabello rosa aflojó el brazo.
— ¿Envenenar? — la garganta le raspó, tosió después de articular la palabra.
—Ese veneno no es común, sabemos que es el que ustedes utilizan — la voz provino a sus espaldas, era la kunoichi.
—No envenenamos a na… — el brazo volvió a apretar su cuello, la angustia la atenazó por la falta de aire.
—No volveré a preguntar — el Sharingan brilló con la amenaza.
—S… Sp… — apenas pudo articular.
Inhaló con fuerza, Sakura había aflojado una vez más, carraspeó varias veces.
—Nosotros no hicimos eso, uno de ellos fue el culpable.
El pelinegro enarcó apenas una ceja, seguía mirándola fijamente. La joven de piel oscura no sabía si ya era presa de un genjutsu o no. Se debatió un momento sin saber si preferiría eso o que la asfixiaran.
—Uno de ellos cortó la planta, los envenenó el aceite. Si no se es cuidadoso, libera una sustancia que interactúa con el cuerpo — su respiración se estaba volviendo difícil, se sintió mareada y a punto de desmayarse. Entonces advirtió el flujo de chakra en su herida, coagulando la sangre y nada más. Por lo menos era algo.
— ¿Tratas de decir que fue un accidente? — la kunoichi interrumpió la Palma Mística.
La prisionera se limitó a asentir, intentó tragar saliva, le pareció que tragaba arena.
Sasuke observó su rostro con detenimiento, para su sorpresa, la mujer decía la verdad. Miró a su compañera y asintió.
— ¿Qué es esa planta?
La joven se mordió el labio, decirles eso era condenar a su pequeño grupo. Su brazo palpitó con su impotencia. Sería imposible impedir que le sacaran la información, debía buscar la manera de salvar a sus compañeros por lo menos. Era mejor tratar de negociar.
—No la encontrarás en ningún otro lugar — les contestó.
— ¿A qué te refieres? — la mujer esperó que la pelirosa volviera a apretar, no sucedió.
—Es una planta que hemos… criado. El que los aldeanos la hayan encontrado no fue nuestra culpa. Necesita condiciones muy especiales. No sabemos por qué tuvieron que subir tanto en la montaña, las raíces que utilizan se encuentran más cerca de su pueblo.
El agarre se aflojó un poco más. Respiró y el aire pasó con más libertad por su laringe, aliviando un poco el dolor.
— ¿Para qué necesitan una planta así? — el pelinegro recargó la mano en su katana, inconsciente del aire amenazante de su gesto.
'Miente' fue lo único que pensó.
—Nos pagan para hacerlo — intentó que su voz sonara neutral.
'Piensa, piensa'
— ¿Quién? — fue lo único que dijo el shinobi.
—No lo sabemos.
Reprimió el pánico cuando el brazo volvió a cerrarse. Ni siquiera había puesto atención en el daño de su extremidad derecha, con una inspección superficial supo que el húmero estaba roto en demasiados fragmentos, repararlo sería una tarea titánica y ella no tenía la habilidad para hacerlo. Pero no podía mostrar debilidad ante esos extraños.
El joven Uchiha cerró los ojos por un momento. Cuando los volvió a abrir tenía el ceño un poco más fruncido. Su paciencia se estaba acabando.
—El dinero simplemente llega, nosotros dejamos la sustancia en el lugar que nos indican — trató de que la mentira fuera creíble. Era una historia común; las transacciones a doble ciego.
La mujer debía convencerlos. Su pequeño grupo de compañeros dependía de ello. No podía decirle a un par de shinobis que eran asesinos, ella apenas tenía unos años con ellos, pero eran la única familia que conocía.
'Tu bondad te matará algún día' las palabras resonaron en su mente, se las había dicho la anciana líder antes de morir.
—Nos llevarás donde el resto — el hombre se puso de pie. Sacó una cuerda de su bolsa táctica trasera. Se la pasó a la ninja detrás. A pesar del daño que le había hecho, se dio cuenta que el amarre evitó a propósito su brazo roto, y cuando fijó su brazo útil al torso no lo hizo de manera brusca, sólo con la precisión de algo repetido infinitas veces.
La prisionera pensó a toda velocidad cómo evitar un enfrentamiento cuando llegaran. Lo más probable es que la mataran junto a los dos shinobis. Sería un precio justo por su error, por dejarse capturar. Quiso gritar.
La ninja pelirosa la ayudó a ponerse de pie, no pudo evitar un resoplido y trastabilló. Una mano la estabilizó, de nuevo sin brusquedad. Miró por encima de su hombro, la joven de Konoha la miró por unos segundos antes de levantar una palma, en su mirada pudo advertir un atisbo de compasión. El dolor aminoró en su brazo. No lo estaba reparando, pero el dejar de sentir el martilleante dolor le permitió tener la mente más clara.
Sasuke miró el gesto, cerró momentáneamente el ojo. Sakura nunca había sido cruel, y esa pequeña atención ante una prisionera lo demostraba. Era simplemente su naturaleza.
'Nunca va a cambiar' pensó, su comisura derecha se estiró en una sonrisa apenas perceptible.
Caminaron durante varios minutos sin hablar. La mujer de piel oscura seguía sin saber cómo llevar la situación, se estaban aproximando al escondido campamento con demasiada rapidez. ¿Los atacarían tan solo verlos? ¿Hablarían y luego atacarían? ¿Huirían?
Los dos shinobis cambiaron la postura cuando detectaron a sus compañeros.
'No puedes evitarlo'
— ¡Esperen! — gritó al aire.
Sasuke se permitió un vistazo hacia atrás, desenvainó la katana.
La mujer que se había llevado al hombre herido tenía un arco tensado, apuntándolos. A su lado había un adolescente con un cuchillo pequeño. Entonces el hombre malherido se acercó apoyado de una muleta, con la mano libre apretaba una cerbatana.
Sasuke movió la katana, presionando el filo contra la garganta de la prisionera.
—Bajen las armas — su voz proyectó una calma terrible.
—No los ataquen — pidió la adolescente, su voz rasposa.
— ¿Qué les dijiste? — la mujer del arco escupió las palabras.
— ¿Por qué los trajiste aquí? — el hombre parecía a punto de derrumbarse, las vendas en su pecho comenzaron a teñirse de sangre.
—Era la única manera. Tienen que… — la katana presionó más, obligándola a callar.
— ¿Quiénes son ustedes? — la kunoichi preguntó, manteniéndose parcialmente detrás de la jovende piel oscura.
Ignoraron su pregunta, sus cuerpos estaban cada vez más tensos. El ambiente era denso, sofocante.
La primera flecha silbó, Sasuke la desvió con una floritura.
— ¡No! — la mujer gritó, su garganta ardiendo por el esfuerzo.
El ninja estaba empezando a moverse cuando una mano en su hombro lo detuvo. Sakura lo miró un segundo con intensos ojos esmeralda. Negó ligeramente, sin perder de vista al resto del grupo. El joven inhaló profundamente, controlando su instinto de pelea.
—Contestarán las preguntas — mantuvo la katana cerca de la prisionera.
—Por favor — suplicó a sus compañeros. Tenía que salvarlos. Tenía que aprovechar la compasión de la shinobi de Konoha.
El pequeño grupo no perdió la tensión, pero cambiaron ligeramente la postura, abandonando la agresividad parcialmente.
— ¿Quién es el líder?
Ninguno contestó. El joven apretó la mano en la espada.
—No hay líder — la prisionera habló —. Lo mataron.
La mención del hecho tuvo un efecto desfavorecedor. Miró a sus compañeros, parecían a punto de saltar, por alguna especie de milagro se mantuvieron en su lugar.
—Buscamos alrededor, pero no pudimos encontrarlos — la mujer del arco habló, su voz aguda por la tensión —. Sólo dejaron el cuerpo tirado, como si fuera un animal.
Sasuke entrecerró el ojo, la barrera de genjutsu que había utilizado era demasiado difícil de detectar, había perfeccionado la técnica con ayuda de Karin, logrando mitigar ligeramente su presencia ante su sensibilidad (que era un logro remarcable).
— ¿Así son todos los shinobis? ¿Asquerosos asesinos? Deberían haber desaparecido en la guerra — la mujer proyectó todo su odio en las palabras.
Sakura percibió una tenue punzada en el estómago, pero su entrenamiento mantuvo su expresión fría.
La joven de piel oscura miró a su compañera, tratando de decirle con los ojos que se mantuviera quieta.
—Podemos hacer esto de una manera pacífica — la kunoichi se colocó al lado de la prisionera —. No hay necesidad de pelear.
Sasuke miró la cuerda caer al suelo, la pelirosa había cortado el nudo. Frunció el ceño, pero no contradijo la acción.
'Confía en tus amigos'
—Mataron a uno de los nuestros, nos han estado cazando desde hace días — el hombre de la muleta habló.
Los dos ninjas cruzaron una mirada. La pelirosa entrecerró los ojos cuando volteó de nuevo al grupo.
—Su amigo fue quien nos atacó primero.
La mujer del arco resopló con sorna.
—No voy a creerle a dos shinobis de la hoja — la mujer comenzó a alzar el arco.
— ¡Espera! Por lo menos escuchen — la mujer, ahora libre del nudo, se adelantó dos pasos. Su brazo inerte a su costado.
Después de varios segundos la grande mujer bajó un poco el arco.
—Tú, habla — se dirigió a Sakura.
—Escuchamos a su compañero en el bosque, estábamos analizando la planta venenosa que utilizan, necesitábamos una muestra para la gente de la aldea. Tratamos de llegar a él pero nos atacó. Cuando lo alcanzamos siguió luchando. Yo… Yo fui quien lo mató, y él me envenenó a cambio — la kunoichi reprimió un escalofrío al recordar su agonía.
Todos parecieron perplejos, después la mujer sonrió de una manera que parecía más una mueca.
— ¿Te envenenó? Si hubiera sido así no estarías viva. Nuestro veneno no falla nunca. Lo sabía, no son más que unos mentirosos.
Sakura se adelantó, pasando a Sasuke. Le permitió una mirada rápida, comprendió que tenía que estar alerta.
Sin decir nada, abrió la capa y le mostró al grupo la cicatriz en su pierna, apenas notoria en su blanca piel.
—Puedo explicarles todo lo que sentí, si no me creen.
Sin poder reprimir su curiosidad la mujer de piel oscura se agachó un poco para ver la cicatriz, un pequeño círculo, a su alrededor la piel parecía nueva. No comprendía, cuando el veneno ingresaba al sistema provocaba necrosis en la herida de entrada. Y la pelirosa no parecía haber arrancado la piel muerta y suturado, sólo había quedado la pequeña circunferencia de tejido ligeramente rosado.
El grupo pareció incomodarse visiblemente.
—No es posible.
—Ni siquiera nuestro antídoto es capaz de revertir el daño completamente — el hombre de la muleta pareció dudar.
— ¿Cómo lo hiciste? — la prisionera preguntó, auténticamente curiosa. Varias veces presenció el efecto del veneno; era una muerte segura, no había manera de revertirlo.
—Eso no es importante — la pelirosa se limitó a contestar.
La mujer del arco entrecerró los ojos. Miró con más atención a la ninja. Entonces en su mente cayó como plomo. La conocía, sabía quién era.
—Es la subordinada de la Godaime.
El resto del grupo la miró a ella y a la prisionera intermitentemente.
Sakura permaneció inmutable.
—Maldición — el adolescente apretó más el cuchillo, era un joven con apenas experiencia, y la tensión constante estaba acabando con su razón.
—Su acompañante es el desertor, el que intentó matar a los Kages durante una reunión.
No reaccionó ante las palabras. Estaba acostumbrado.
—No puede ser — el hombre de muletas parecía comenzar a delirar por la fiebre —. Dos héroes de guerra, nos estamos enfrentando a dos malditos héroes de guerra.
La mujer de piel oscura de acercó más a sus compañeros, sintió la mirada del ninja de Konoha clavada en su espalda. En su estado no podría significar gran amenaza.
—No hay por qué pelear. Sólo debemos contestar sus preguntas — intentó sonar segura, avanzó otro paso.
—No, contestarán las preguntas y luego serán enviados a Konoha para su interrogatorio — la voz del shinobi fue fría.
La mujer del arco miró con desprecio al Uchiha. Entonces miró a su propia compañera y la rabia le hizo desorbitar los ojos.
—Nunca debimos aceptarte — la flecha hundiéndose en su pecho. Sus ojos abiertos por la sorpresa.
Sasuke y Sakura se movilizaron.
El ninja miró a la mujer comenzar a caer al suelo, el veneno intoxicando su sangre. Su indiferencia usual comenzó a arder, dando paso a un odio interno con el que estaba muy familiarizado. La visión de la traición quemó muy dentro de él. Su Mangekyō Sharingan derramó lágrimas de sangre.
— ¡Amaterasu!
El fuego del color de la noche pareció representar perfectamente su sentir.
Sakura observó todo como si se desarrollara despacio, se movió por mero instinto, amortiguando la caída de la mujer negra. Había sido muy cuidadosa de no rasparse con la punta de flecha. Estaba partiendo la madera para sacarla cuando el grito taladró sus oídos. El calor le hizo querer encogerse para proteger su rostro. Saltó hacia atrás con el cuerpo (cada vez más pesado) y se permitió ver la escena.
La mujer del arco ya no emitía ruido alguno más que el de su piel quemándose. El fuego implacable no aminoró su intensidad, alimentado por el chakra de Sasuke. Su postura estaba ligeramente encorvada. Ella sabía que eso no significaba nada bueno. Pero tenía a una persona herida por la cual ver, ya tendría tiempo de ayudarlo a él. Inyectó el antídoto en el muslo, con la Palma Mística retiró el veneno del torrente, arrojándolo a un lado. Emanó su Palma Mística, tratando de detener la necrosis del tejido que ya comenzaba a devorar el interior de la adolescente.
'Vamos, no te rindas' frunció el ceño, concentrando más energía.
Miró fugazmente hacia su compañero, no se había movido de lugar, entonces notó al hombre de muletas disparar un dardo. Desvió la mirada para analizar a la moribunda mujer, apenas fue consciente del sonido chirriante de la electricidad. Cerró los ojos con fuerza por un momento, escuchando todo como si le llegara lejano, de otra realidad.
Muchas veces las cosas salían mal en las misiones, era el fracaso lo que impulsaba a los shinobis a volverse mejores.
Eso no hacía el proceso para nada más fácil de sobrellevar.
Sakura sintió la vida extinguiéndose de la mujer, el veneno había actuado durante demasiados segundos, la toxina comiéndose el interior más rápido de lo que ella podía regenerarlo. Y su atención estaba dividida entre su pasión por sanar y ayudarlo a él.
Se tragó el nudo que tenía en la garganta, no había tiempo de llorar a un paciente muerto, no ahora.
Corrió hacia su compañero, el intenso calor del Amaterasu a su costado.
Sasuke miraba las llamas, hipnotizado por ellas. La vio arder y arder hasta que no quedaron más que cenizas. Su instinto ninja haciéndolo esquivar, haciéndolo mover el brazo para atravesar al hombre.
'Este fuiste tú, el que traicionó a sus amigos, a sus camaradas'
Las llamas parecieron quemar con más fuerza.
Un ruido pareció arrastrarlo lentamente fuera del trance, sentía un dolor sordo en el ojo derecho. Dos manos se colocaron en sus mejillas, los dedos apretando para hacerlo voltear.
—…uke — alcanzó a escuchar.
Los dedos se enterraron más, sacándolo fuera del agujero donde estaba.
— ¡Sasuke-kun! ¡Reacciona! — la kunoichi fruncía el ceño con fuerza. En la yema de los dedos bailaba su chakra, estimulando puntos nerviosos en el cerebro del joven para traerlo de vuelta.
La joven pelirosa escuchó los pasos detrás, miró por encima de su hombro, el pánico apretando su abdomen. Soltó al joven para tratar de alcanzar al adolescente, llevaba su playera en las manos, iba a intentar extinguir las llamas. No había tiempo de medir demasiado su fuerza, colisionó con el muchacho, escuchado la exhalación brusca por el impacto. Giró para aterrizar ella sobre el suelo, amortiguando el daño que él recibiría.
El Uchiha extinguió las negras llamas, nueva sangre brotó de su lagrimal. Miró hacia donde su compañera, su rabia apagándose, dando paso a una sensación de vacío absoluto.
Sakura sintió un dolor punzante clavarse en su costado derecho, con un gruñido detuvo la segunda puñalada, fue cuidadosa de no romper la muñeca del muchacho. El joven la miraba con odio, con dolor, con terror. Fue suficiente para hacerla recular y soltar el agarre. Se arrastró hacia atrás con el cuchillo en alto, apuntándola, luego a Sasuke, de nuevo a ella.
El muchacho miró las cenizas que ahora eran lo más cercano que tuvo a una madre, a su compañero muerto, a su "hermana" más lejos.
Levantó el cuchillo una vez más.
Ninguno de los dos lo anticipó.
La hoja se clavó hondo en la garganta del joven, justo arriba de la manzana de Adán, ascendiendo en dirección a su cerebelo. Un sonido grotesco emanó de su abierto cuello, aterrizó en el suelo con un golpe hueco, pequeñas burbujas inflando la sangre cuando sus pulmones se vaciaron.
La pelirosa ya estaba a su lado, ignorando la sangre que manaba de su propia herida. Una parte de su sistema nervioso, estimulado por la experiencia de combate, envió chakra a sólo detener la hemorragia.
—No, no, no — las lágrimas le nublaron la vista, volviéndose un borrón de carmesí y piel oscura. Su Palma Mística brillando intensamente, tratando de reconstruir el músculo, las venas, tratando de reparar la materia dañada.
Pero el tejido sin vida nunca cooperaba.
'No los pudiste salvar' su mente pareció gritarle.
Había pocas cosas que hacían perder el temple a Sakura, y pocas cosas que de verdad la hacían enfadarse. Pero esto era distinto.
Perder a un paciente era lo más cercano que tenía al dolor que sintió cuando la vida de Naruto se escapaba de sus manos, el dolor que sintió al enterarse de la muerte de Neji en la guerra. Un dolor profundo, personal.
Un dolor que simbolizaba su propia limitación, donde no podía hacer más que observar a la muerte reclamar sobre la vida.
Apretó el inerte cuerpo contra el suyo, sollozando con fuerza.
'Apenas era un adolescente'
¿En qué momento se había ido todo a la mierda tan rápido?
Por un instante había estado segura de que las cosas marcharían mejor. Pero ni ella podría haber predicho la traición de la mujer.
Un penetrante dolor le taladró la sien, las lágrimas calientes parecían quemarle el rostro.
Una mano le tocó el hombro, la joven pelirosa se la sacudió de un tirón.
El shinobi sintió el rechazo en el estómago, dudó por un momento.
'Esto no se trata de ti'
Volvió a estirar la mano con más decisión. Haló del brazo de la joven, hubo resistencia pero no cedió. Poco a poco separó el cuerpo de su compañera del cadáver, se rehusaba a soltarlo. Su mano empujó la suya, alejándolo.
— ¡No! ¡Espera! Aún puedo… Aún… — los dientes apretados, su ceño profundamente marcado.
A Sasuke le pareció como si una jabalina le atravesara el esternón. Tuvo el deseo de desaparecer, de abrir un portal con el Rinnegan y dejar de existir en ese plano.
'¿La volverás a abandonar?' la voz terriblemente parecida a la de Itachi.
Interpuso su cuerpo, separándola del adolescente muerto. Empujó, resistiendo la fuerza titánica de Sakura. Resopló con agitación, pero no desistió.
'Eso sintió cuando la rechazaste, una y otra vez' la voz castigándolo.
La joven trató de apartarlo, de separarse. Sus intentos perdiendo fuerza a medida que el dolor la consumía. Sasuke persistió, la sensación retorciéndole el interior. El cadáver cayó a un lado.
Ella se aferró a la oscura capa como si se tratara de un salvavidas, se sintió helada a pesar del cálido cuerpo junto al suyo.
Sasuke se aferró a la nuca de la mujer. Frunció el ceño, su chaleco comenzó a humedecerse.
'Debo…'
Pegó la mejilla a la coronilla, el cabello cosquilleándole. Advirtió los erráticos espasmos del llanto, el agarre de hierro en su capa. La jabalina en su pecho se retorció una vez más.
Impotencia, una absoluta impotencia.
¿Cuántas veces se había sentido Sakura así por su culpa?
Era terrible, intimidante.
Le provocaba querer irse y no enterarse de nada más.
'Ayúdala'
Sasuke recreó los eventos en su mente, todo había sido demasiado veloz, demasiado caótico. El haber encontrado al líder del pequeño grupo había sido un error, una coincidencia. Si hubieran llegado unos minutos después al claro jamás lo habrían visto, jamás habría ocurrido el enfrentamiento.
Desechó los pensamientos con una frialdad bien practicada.
'Comparte su dolor, como ella ha cargado con el tuyo'.
—Sakura… No fue tu culpa.
El agarre en su capa se apretó más, Sasuke sentía la tela estirar el cuello de la prenda contra su nuca.
—No pudimos preverlo — su pulgar subiendo y bajando, tratando de apaciguarla.
El joven se sentía extraño, nunca había sido bueno con las palabras, nunca había consolado a nadie, nunca había querido hacerlo . Él era el shinobi que había perdido todo, al que la infancia le había sido arrebatada, sufrió la pérdida más que cualquier otro. Consolar no formaba parte de su vocabulario, no ocupaba ningún espacio en su mente.
Y ahí estaba. Tratando de aferrarse a su frialdad mientras su compañera estaba desolada, deseando ser un poco mejor, deseando tener la empatía de Naruto, la calma de Kakashi, la compasión de ella.
Se aferró a ella de la misma manera que ella se aferraba a él. Cargando con su dolor, cargando con su duelo, volviéndolos propios.
Era su turno de fortalecer sus lazos. De aguantar por alguien más.
No pudo evitar una solitaria lágrima acumularse en su lagrimal. Se separó un poco de ella, sólo para colocar su frente sobre la de ella, se sentía caliente, casi febril.
Sakura abrió los hinchados párpados, su vista borrosa por el esfuerzo del llanto. El ojo descubierto de Sasuke era del color del carbón, observó la lágrima resbalar, tiñéndose de sangre en su descenso. El nudo en su garganta dio un tirón.
'Él…'
Se miraron por largos segundos, unidos por la tragedia.
—No estás sola.
La joven abrió más los ojos, las palabras permeando su corteza cerebral, interpretando las palabras.
Una nueva oleada de llanto se agolpó en su garganta, cerró los ojos con fuerza, volviendo a enterrar el rostro en el pecho del ninja. Se aferró a su espalda, tirando de la capa con fuerza. Sasuke depositó con gentileza la mano en su nuca, sintiendo su propia respiración agitarse un poco.
El Uchiha vació su mente, concentrándose sólo en su compañera, reprimió su indiferencia, reprimió todos los mecanismos de Orochimaru para suprimir sus emociones, reprimió todo. Porque ahora comprendía perfectamente, y no volvería a cegarse como lo hizo antes.
'La oscuridad no abandonará tu corazón… pero puedes usarla para protegerlos'
La nieve comenzó a caer sobre ellos.
Sakura observaba la cascada. Las minúsculas partículas de agua proyectaban la luz en un arcoíris, el sol caía a plomo sobre todo sin nubes que lo cubrieran. El ambiente era templado, el viento fresco por el inmenso bosque.
Se frotó los ojos, hábito que tenía después de llorar. Sería muy fácil concentrar su chakra y aliviar las molestias del llanto. Pero eso mismo le impedía hacerlo.
Vivir el duelo era fundamental en las terapias que dirigía en el hospital, ella no tomaría atajos si los niños mostraban la fortaleza para aguantarlo.
Pensar en sus pacientes le inspiró un poco de alivio.
'Has podido ayudar a muchos otros' su ego pareció susurrarle desde lejos.
Sasuke aún no había regresado. No es que fuera muy presente del tiempo en ese momento.
La gélida sensación en su cuerpo parecía sublimarse poco a poco.
Sin pensar, con movimientos metódicamente lentos, se retiró las botas de combate, se puso de pie y desanudó la capa, cayó con un sonido hueco. Tomó la playera por el dobladillo y se la retiró por encima de la cabeza. Desanudó el soporte de la bolsa táctica trasera y lateral, dejándolas caer. Se quitó los guantes.
Se dirigió al agua, cubierta sólo por su short y su top deportivo. Caminó por encima del líquido, sintiendo su fría temperatura en la planta de los pies. Se acercó a la caída de la cascada, su sonido ensordecedor vibrando por todo su cuerpo.
En el bosque Shikkotsu había aprendido de la naturaleza, de la energía que emanaba y del poder curativo que ésta poseía. Inhaló profundo varias veces, arrastrando chakra hacia su cuerpo, hacia su Byakugō. Era una práctica que requería su concentración absoluta, le permitió no pensar en nada más que en la energía fluyendo por su tenketsu.
El agua cayó inclemente sobre sus hombros, tratando de aplastar su cuerpo con su fuerza. La joven resistió, recargando los brazos en la formación rocosa frente a ella. Dejó las lágrimas fluir, mezclándose con la cascada.
Sakura ya no era débil, se había hecho la promesa, el juramento, de no serlo. No se lo podía permitir si quería alcanzar a sus compañeros del equipo siete. Tsunade le había mostrado técnicas, Shizune le aportó también, Katsuyu había completado la enseñanza y después ella aprendió por su cuenta. La guerra le dejó cicatrices tanto físicas como mentales, y resistió todo. Entonces la fundación del ala de psiquiatría para las víctimas infantiles de la guerra la había enfrentado a otro tipo de visión, a otro tipo de retos. Y de nuevo prevaleció, la experiencia se acumuló sobre sus hombros.
Era todo eso lo que la convertía la shinobi que era ahora.
El agua arrastró su pesar, pudiendo enfrentar sus recuerdos con más calma. Analizó la situación una vez más, sin comprender muy bien qué había provocado que todo saliera tan mal. No se aferró a conseguir una respuesta. La vida de un ninja no era fácil, pero Sakura no esperaba encontrarse con situaciones así en una época de paz. Dejó que la cascada se llevara esos pensamientos.
'Así es la suerte, Sakura. Nunca apuestes por algo que crees seguro' la voz de su Shishou resonó en su mente.
Entonces pensó en Sasuke. Detrás de sus ojos bailó la vista de una lágrima cristalina, que en su trayecto se había teñido de sangre.
'No estás sola'
Las palabras resonaron en su mente una y otra vez, invadiéndola de una emoción profunda, una calidez indescriptible. Nuevas lágrimas se arrastraron con el agua, pero no eran de tristeza.
El flujo constante de energía por su cuerpo comenzó a curar la puñalada, cerrando el músculo y la piel, uniendo todo con precisión de cirujano. Sus ojos parecieron menos hinchados, y el martilleante dolor de cabeza fue desvaneciéndose con cada segundo. Dejó que la naturaleza la invadiera, abriendo su tenketsu del lado izquierdo para recibir, y el derecho para vaciar.
Finas marcas de color morado oscuro se arrastraron en su cuerpo, deslizándose por su rostro, su cuello, sus extremidades, rodeando su Byakugō y sus ojos. Las líneas parecieron palpitar con su chakra, brillando sutilmente sobre su pálida piel. La joven sintió la armonía regresar a su persona, permitiendo que la naturaleza la sanara de una manera profunda, ancestral. Las babosas de Shikkotsu se alimentaban de esa energía, lo que les permitía tener vidas tan prolongadas, y Katsuyu le había mostrado la manera de utilizarla a su favor.
Pero Sakura nunca logró tal sincronización en el bosque sagrado, en parte por su prisa por sellar el pacto con los ancestrales sanadores, en parte por su impaciencia de adolescente. A pesar del agua pudo ver las marcas en sus antebrazos, en el dorso de sus manos.
Sus sentidos se agudizaron de una manera excepcional, la manera en la que el agua caía sobre su piel, el contacto de la roca en sus pies y manos, el olor de los minerales, del bosque. El sonido atronador de la cascada de pronto parecía estar en un segundo plano, permitiéndole escuchar los peces, el balanceo de las rocas al fondo.
De pronto pudo verlo todo.
Y ahí, a unos metros a su espalda, una ruptura en el espacio, un vacío, y luego un chakra tan familiar que lo reconocería en cualquier lado.
Se permitió unos segundos más bajo la cascada, disfrutando la presencia de la naturaleza en su ser.
Se separó ligeramente de la caída de agua, el peso en sus hombros desapareciendo.
—Gracias — susurró.
Dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la orilla.
Sasuke apenas fue consciente de su Sharingan. A pesar de no ser del tipo rastreador pudo sentirla, una presencia parecida pero no exactamente igual a Naruto en estado Sennin. Una sensación vagamente similar a Senju Hashirama.
Pero era más sutil, más armónica. Era una sensación similar a estar en un bosque, en un lago.
Se quedó quieto, muy quieto, y la miró. Una sensación le oprimió el pecho. Observó las finas marcas que recorrían su cuerpo, naciendo de su frente y descendiendo al resto del cuerpo, contorneando los delineados relieves de sus músculos. Las líneas parecían emitir un brillo propio.
Tragó saliva, sin poder articular palabra alguna.
De pronto olvidó los cuerpos incinerados, la peste de la putrefacción, olvidó el campamento reducido a cenizas, los pergaminos que había enviado de regreso a Konoha, olvidó la extensa (lo muy extensa que podía ser siendo de Sasuke) carta que envió a Kakashi. Lo olvidó todo.
La joven estaba frente a él, su cuerpo goteando agua. Notó el vapor que emanaba de sus hombros, de su coronilla. También percibió que su cabello era más brillante, había crecido un poco. Las yemas de sus dedos cosquillearon.
Su Dōjutsu absorbió cada detalle, cada línea, cada variación de color. La presión en su pecho aumentó.
— ¿Tan rara me veo? — su voz ligera, clara.
Sasuke parpadeó dos veces. Una comisura comenzó a curvarse hacia arriba y por más que intentó no pudo detenerla.
Cerró los ojos unos segundos, se pasó una mano por el cabello. Dos cálidas manos rozaron con delicadeza su rostro, posándose a los lados. Abrió los párpados y por un momento se perdió en los orbes esmeraldas.
—Gracias.
Sasuke percibió el corazón galopar en su pecho, y el rubor ascendió caliente por su cuello. Sólo logró intensificarlo cuando se dio cuenta que ella podía percibir y escuchar perfectamente todo. Sakura le sonrió tímidamente al notarlo, y el aire pareció atorarse en su garganta.
—Hn — se limitó a contestar.
La joven bajó las manos, y unos dedos encallecidos tomaron una antes de llegar a su costado. El roce ligero de un pulgar que exploraba sus nudillos. El Uchiha recorrió las marcas de las cicatrices, las pequeñas protuberancias en los huesos por tantas fracturas, consciente de cuántas veces se habían roto para volverse más resistentes, más fuertes. Consciente de que esas mismas manos habían salvado incontables vidas.
Inhaló profundamente, tratando de templarse. El aroma de Sakura le llenó los pulmones.
'Mala estrategia'
—Ya informé a Kakashi — habló mientras la mano abandonaba la de su compañera. Una sensación eléctrica le subió por el brazo.
La sonrisa de Sakura disminuyó, su mirada enfriándose.
—Sólo resta esperar.
La joven advirtió una electricidad hormiguearle el cuerpo, sus sentidos estaban alertas, demasiado demasiado consciente de todo, de él. Su tacto se había sentido amplificado, y su aroma parecía estar en todos lados, llegando en oleadas con cada movimiento. Su aguda vista se perdió unos instantes en la mirada dispareja de su compañero, el carmesí brillante y el lila profundo, las comillas flotando alrededor de la pupila derecha. Un sentimiento bailaba en su abdomen.
—Creí que no podías usar el Senjutsu.
—Yo tampoco — contestó honestamente.
Permanecieron en silencio un momento, el sonido de la cascada llenándolo por ellos.
— ¿Siempre te salen esas...? — Sasuke hizo un ademán con la mano, imitando una antena con su dedo índice.
Sakura cambió del rosa al rojo intenso, sus manos subieron a su cabeza, tanteando con desesperación, no sintió más que su húmedo cabello.
El joven ninja suavizó su mirada, unas diminutas arrugas se formaron en los cantos externos. Su sonrisa fue parcial, más marcada que la anterior. Pudo notar la pequeña vena que palpitó en la frente de la kunoichi.
La joven dejó caer los hombros y la cabeza, pero cuando volvió a enderezarse portaba una sonrisa radiante, resopló con humor y se cubrió los ojos con los dedos, su pena se resistió a disminuir.
— ¿Tú también? Si con Naruto es más que suficiente shannaro... — su brazo descendió.
Los cálidos dedos tocaron su frente, y una descarga la atravesó.
—Hora de irnos — el joven ya no sonreía con los labios, pero un remanente quedó en su mirada, suavizada por el humor.
La joven le sonrió ruborizada, asintió y le dio la espalda, comenzando a recoger sus cosas.
Invisible para la mirada de su compañera, Sasuke se permitió sonreír, una sonrisa discreta pero auténtica, una que no había aparecido desde hacía demasiado tiempo.
La kunioichi, dándole la espalda todavía, le devolvió la sonrisa.
Los ojos color acero leyeron la carta, desprendiendo el habitual aburrimiento de su mirada. Se aseguró de leer todo dos veces más. Su mano izquierda rozó levemente su cicatriz, hábito ausente que tenía cuando se concentraba.
Shikamaru lo miró con paciencia, tratando de adivinar lo que la carta de Sasuke podría decir. No debía ser bueno por la expresión del Sexto. El halcón había llegado pocos minutos atrás.
El veterano shinobi recargó la cabeza en una mano, una incomodidad instalada en su estómago. Desplegó uno de los pequeños pergaminos que había enviado. El contenido estaba encriptado en una especie de código, no se molestó en abrir el segundo.
— ¿Tienes los reportes de la muerte de los dos Jōnin que escoltaban al empresario de Yugakure? — Kakashi miró a su joven consejero.
—Sí, un momento — movió algunos documentos del escritorio, hojeando rápido —. Tenga.
El Hokage miró de nuevo el reporte que habían hecho llegar a Konoha. Saltó las líneas hasta encontrar lo que le interesaba.
Estatus: fallecido
Causa: falla orgánica provocada por septicemia, origen desconocido. Posible envenenamiento; herida de 0.75 cm con forma circular ubicada en hombro, necrosis presente en tejido cercano. Sustancia: sin determinar.
— ¿Y el del comerciante de piedras…? — el consejero ya le estaba extendiendo el papel, también le dio otro reporte de Iwagakure, donde habían muerto tres personas en una expedición remota.
La descripción en los documentos era muy similar, pequeñas variaciones en las muertes le hacían sospechar que las primeras casualidades eran un experimento para probar el veneno, eso o algún propósito indefinido. El veterano pensaba que se trataba del mismo grupo, pero la división ANBU no había conseguido información alguna, y su red de espionaje en el resto de las aldeas no reportó los progresos que esperaban. El veneno ni siquiera había sido identificado, y la única información que la división médica del País de la Tierra aportó era que el veneno era sumamente volátil, perdiendo propiedades con la descomposición, dificultando su análisis.
—Lee la carta — los ojos acero no se despegaron del papel.
Shikamaru pasó los ojos a velocidad por las palabras, abriéndolos ligeramente.
"Aldeanos enfermos", "planta desconocida en la montaña", "a punto de morir después del combate", "grupo de asesinos", "víctimas menores de edad", "planes de ejecución del daimyō en…", "lista de objetivos" "recolección y preparación del veneno".
Su mano viajó a su barbilla con gesto ausente. Frotó la aspereza de la barba que comenzaba a salir por sus poros.
—Debemos hablar con la Godaime y Shizune, hace poco recibieron una carta de Sakura, debe tratarse de la misma sustancia — el copy ninja se enderezó en su asiento, un pequeño crujido en su espalda alivió un poco su tensión —. Estos dos van a la división de Decodificación — señaló los pergaminos.
—Por lo que reporta, ese veneno debe ser especial. Su potencial puede ser devastador, que los hayan encontrado quizás nos evitó un enorme problema — Shikamaru apenas y se imaginaba los alcances del asesinato de un señor feudal. Los Kages eran los representantes "visibles", pero no eran ni de lejos la autoridad más poderosa.
No les tenía especial afecto y, honestamente, el joven Nara pensaba que desaparecer los feudos les ahorraría demasiados trámites, dinero y sobre todo esfuerzo. Tratar con los amanerados hombres era toda una monserga. Eran todo lo que consideraba como una completa molestia.
—Estuvo a punto de matar a Sakura, creo que eso es prueba suficiente de su peligro… A Tsunade no va a gustarle nada — el líder del equipo 7 no pudo evitar una punzada al pensar en ello.
Era muy probable que su estudiante hubiera muerto sin la técnica de la Godaime. Descartó el pensamiento cuando amenazó parecerse demasiado al funeral de Neji Hyūga.
—La llevaré enseguida. También necesitaré su aprobación para enviar un equipo de recolección, prepararé la petición y se la traeré cuando Shizune la haya sellado.
—Gracias Shikamaru… Ah, por cierto, no vayamos a dejar que Naruto escuche de esto, por favor — su tono regresando a la practicada desfachatez.
—Tch — el consejero sonrió, tomó los documentos y comenzó a caminar a la puerta —. Eso podría ser peor que un asesinato político.
El sexto no sonrió, pero unas pequeñas arrugas se formaron en sus cantos externos. Su antiguo alumno podía ser una fuerza de la naturaleza si se lo proponía.
Me desvié un tanto del canon original con respecto a las capacidades de Sakura para explotar el potencial que no pudimos ver en el manga/anime: es aprendiz de una Sannin y firmó contrato de sangre con Katsuyu, logró conseguir su Byakuugo no In en tres años, desarrolló la fuerza sobre humana, es especialista en genjutsu, está a la par en ninjutsu médico con Tsunade (que pudo haber sido mejor pero Kishimoto es un ente extraño). Se me hace un desperdicio que, con ese dominio de chakra, no tenga un modo Sennin.
Si tuvieran alguna duda o encontraran una inconsistencia, coméntenme.
Nos leemos.
