Capítulo 03: Reflejos

Habían pasado solo unas cuantas horas, pero fue suficiente para saberlo: ella era mi compañera. Su olor llamaba a mi lobo, llenaba mis pulmones con cada bocanada que daba y mi lobo gruñía gustoso. No habíamos hablado en todo ese tiempo, pero ella miraba detrás cada tanto quizás para cerciorar de que yo estuviera siguiéndola. Para mi mala suerte, lo hacia. Mis pies se movían por inercia hacia ella. Me mantenía unos cuantos pasos detrás de ella, pensando que no quisiera tenerme demasiado cerca, respetando su espacio mientras que Kane se encontraba pegado como una lapa a su lado. Él estaba en su forma original con sus seis colas y sus orejas, cada vez que sentía un movimiento brusco sus manos se dirigían automáticamente a su katana. Estaba en alerta, protegiendo a Hayami. Quería gruñir y matarlo. Pero no era tan estúpido, podía ver la cercanía entre ellos. Si estaba en lo cierto y Kane era el protegido de Hayami, ella lo protegería a muerte…y me mataría a mí también. Ellos se protegerían el uno al otro, sin importar nada.

Podía entender ese sentimiento, era algo familiar en mí. Como líder, es normal querer proteger a mi clan. Pero ellos serían impulsivos cuando se tratara del uno al otro, ambos eran sus debilidades. También eran sus fortalezas.

Finalmente lo había encontrado. Había encontrado a mi debilidad y mi fortaleza en ella. Nuestro entorno se hallaba tenso como el hilo de un arco, mis manos se encontraban empuñadas, no sabía cómo proseguir. ¿Debería de decir algo? ¿Hablar del clima? ¿Qué debería…? Si en este momento estuviera InuYasha y Kagome sería demasiado fácil saber que decir, un insulto por aquí y una declaración por allá. Pero me encontraba en una situación completamente diferente. Una en la cual si actuaba, no sería muy bienvenido por un maldito zorro que esperaba la menor provocación para rebanarme en miles de pedazos. Hayami parecía ser la única que se encontraba bien, ignoraba el ambiente a su alrededor y de vez en cuando tarareaba una canción. A ella no parecía importarle lo que pasara siempre y cuando Kane y yo no nos matáramos entre nosotros. El maldito de Kane estaba poniéndome de los nervios y en cualquier momento cedería al impulso de apartarlo de ella.

Un rumor a lo lejos se escuchó pero fue suficiente para que Hayami se detuviera y se sentara bajo la sombra de un árbol. ─Tus amigos vendrán en algún momento, mejor esperémosles.

Asentí sin saber muy bien qué decir, no podía saber cómo ella sabía que los que estaban viniendo hacia nosotros eran mis amigos. Así que sólo me senté en otro árbol frente a ella. Y como si leyera mis pensamientos, agregó: ─ Tus amigos están gritando tu nombre, además apes…huelen a lobo.

Ignoré el casi comentario mordaz y me dediqué a tirar del pasto. ─ ¿Cuánto tardaran? ─ sus ojos violáceos se encontraron con los míos, una mirada pensativa surcaba su rostro.

─No lo sé. Quizás unas horas o un día como máximo ─ la miré sorprendido pero ella ya no me miraba, ella tenía una increíble audición.

Pasaron unos segundos y ella ni siquiera me prestaba atención, miraba distraídamente a su alrededor sin enfocarse en nada fijo, su cabeza se encontraba ladeada seguramente escuchando algo…quizás a Ginta y Hakkaku, Kane se encontraba de pie a su lado esperando una orden o lo que sea que siempre hacían, su vista se clavó en él y sólo asintió muy lentamente con un suave movimiento de su cabeza. Inmediatamente Kane se transformó en un pequeño niño zorro y se recostó en su regazo. Él cerró sus ojos y ella sólo se dedicó a mecerlo y apretarlo contra si, entre sus brazos. La estola, como un tercer brazo, se envolvió a su alrededor manteniendo su calor.

Aparté la mirada. Verlos así, en una situación tan íntima, era difícil. Lo entendía, completamente. Él era su protegido, yo era un extraño. No pintaba nada aquí y Kane lo sabía. Sus miradas hablaban más que él. No tenía el derecho a enojarme y mucho menos a reclamar nada. Por muy compañera mía que fuera, ella no era mía. Y viéndola ahora, quizás nunca lo sería. Cuando un lobo encuentra a su compañera, esto no significa que ella sentirá lo mismo, es por eso que los lobos nos esforzamos mucho para poder estar con ellas. Les mostramos y probamos que podemos ser la mejor opción, así ellas nos elegirán. Y cuando lo hacen, todo es amor y pasión. Un lobo le será siempre fiel a su compañera. Es raro que un lobo no consiga su pareja pero cuando sucede, digamos que no es muy lindo. Y quizás ese era el futuro que me esperaba.

Lo había notado, en las horas pasadas, lo había visto. Fue suficiente para notarlo: los reflejos. Cuando dos personas han estado demasiado tiempo juntas, ellos empiezan a actuar como el otro, no solo con algunos dichos o en las bromas internas, pero cuando se mueven comienzan a reflejar el lenguaje corporal del otro. Y noté que ellos lo tenían. Se movían al mismo compás, incluso si no hablaban, sus miradas hablaban por ellos, sus gestos, cada vez que los miraba podía notarlo. Ellos se entendían. Y desee miles de veces poder estar en el lugar de él. Visualice matarlo de millones de maneras. No sé cuánto tiempo hayan estado juntos pero con solo mirarla a él, sabía que ella nunca me elegiría a mí. Nunca me pondría por sobre Kane. Ella nunca pondría a alguien que no fuera Kane como prioridad.

Ser consciente de eso era peor y ni siquiera había intentado cortejarla. Y eso mataba al lobo en mí, al lobo que quería reclamarla como suya y poner su marca en ella.

Quizás mi silencio le molestaba, porque sus orbes, ahora de un color azul oscuro (al menos eso parecía con la luz) me cuestionaban y quedé embobado observándola. Su belleza era algo a lo que no estaba acostumbrado del todo. Era como ver a un ángel y eso era irónico, dado que ella es un demonio. Un demonio completamente peligroso. Y era mi compañera. No sabía si ella lo sabía, si tenía alguna idea de que ella era mi compañera y que tenía la vaga esperanza de ganar contra Kane. Porque era demasiado terco y obtuso para darme por vencido. Aunque no fuera mía ahora, lo sería algún día. . ─¿Qué sucede? Desde que te conocí lanzabas comentarios groseros sin cesar y ahora estás en completo silencio.

Miré hacia otro lado, sonrojado por ser atrapado viéndola. ─No sé qué decir. Son extraños y ni siquiera sé por qué estoy aquí.

Y era la verdad.

─ ¿No lo sabes? ─ sus ojos brillaron divertidos. ─ ¿Seguro? ─ me miraba inocentemente, pero el destello burlón en su mirada contaba una historia completamente diferente. Maldije. Ella parecía una adolescente, su apariencia era la de una, pero era una mujer. Ella no era una niñita ingenua. No podía engañarla fácilmente.

─Seguro─ repetí obstinado. No podía engañarla pero tampoco le diría la verdad. No sabía cómo reaccionaría ella ante la verdad, pero sabía que el pequeño demonio en sus brazos no lo haría bien.

Ella dejó escapar una risita y eso me paralizo. Su risa eran como campanillas, suave y musical, y perfectamente hermosa. Era algo que me gustaría oír todos los días de mi demoniaca vida. ─Te gusto, ¿no? ─ preguntó con una sonrisa surcada en sus labios.

No era una pregunta, era una afirmación. En sus brazos, Kane se despertó y clavó su mirada en mí. Él también me cuestionaba, sus ojos me retaban a responder y lo que sea que respondiera no sería bien recibido por él. Sus orbes rojos me laceraban matándome en las profundidades de su mente. ─Se supone que estabas dormido, Kane─ lo regaño suavemente ella. Hayami acarició su mejilla y la estola lo cubrió más, impidiéndome la vista. ─Duérmete.

Ella volvió a mirarme, esperando mi respuesta. ─ A todo esto, ¿en dónde guarda su espada? ─ Era una duda que me carcomió desde que lo vi transformarse en niño. Hayami se rio y negó con su cabeza.

─La tengo yo, aunque te cueste creerlo, Kane es bueno con las armas. No sabrías lo que sucede hasta que tienes el filo de su espada clavado profundamente en tu pecho─ no me costaba creerlo o siquiera imaginarlo. Kane era letal, lo supe desde el primer momento en que le vi. Lo que me costaba creer era lo de ella, algo en sus palabras hizo mecha en mí, el filo en su voz al hablar y el frío en su mirada, decía más de ella. Si Kane era letal, Hayami lo era aún más. ─Tus amigos están acercándose. En pocas horas los escucharas. Será mejor que duermas.

─¿Por qué los esperas? Ellos son mi problema, no el tuyo.

Sus facciones se relajaron y una expresión amable reemplazó a sus ojos duros y su cuerpo tenso. ─No confías en nosotros, así que será mejor esperarlos. Tres son mejor que uno, ¿no? ─me sonrió.

Definitivamente podía enamorarme de ella. Mi lobo la reconocía como la chica de la que iba a enamorarme.

Exactamente dos horas y media después los escuché. Ginta y Hakkaku entre jadeos pronunciaban mi nombre junto con los ladridos de los lobos. Suspiré con cansancio, esos dos me darían más problemas de los que requiero. Pero serían una distracción de los crecientes celos que sentía cada vez que veía a Hayami y a ese zorrito apestoso en sus brazos.

De un momento a otro, las cosas tomaron diferente rumbo. Hayami y Kane se encontraban de pie, el zorro ahora era un zorrito adulto y sostenía su katana con las dos manos. Tardé un segundo en reaccionar pero me puse en movimiento enseguida, me levanté y me puse en posición de ataque. ─¿Qué son? ─ cuestioné.

─Tres demonios. Pero el viento dispersa su olor, no estoy segura en dónde están y por dónde van a venir.

─Demonios─ mascullé.

─Acércate─ ella me exigió e inmediatamente me coloque a su lado cerrando la formación del círculo.

Dos cosas pasaron en un segundo.

Ginta y Hakkaku salieron detrás de los arboles.

No me relajé ni un ápice.

Y luego la voz de una niña cortó el silencio y dos segundos después tres demonios emergieron detrás de ella. Un demonio de cabello albino, una cosa verde y un demonio de dos cabezas.

Demonios que ya conocía, pero su presencia no me daba tranquilidad. Al menos no con Sesshomaru presente.

Perdón por la tardanza pero sucedieron muchas cosas, por ejemplo una de ellas fue mi cumpleaños. También cosas como la tarea y querer ver novelas y también la creciente falta de no tener un dispositivo para poder escribir, entre otras. Lo siento.

Pronto vendrán las vacaciones y podré subir más seguido. Este fin de semana publicaré nuevamente.

Sí, quise que apareciera Sesshomaru porque es mi bebito. Igual es para aportar algo a la trama que quiero dejar en claro, así que quizás esta sea la única vez que hará presencia.