Editado: 17/07/2015
Los días
Por fin había llegado, el momento que nadie esperó, así es... Steve Rogers tenía una cita. ¿Cómo habían reaccionado los demás? Sorprendidos, al menos la mayoría, ¿quién era su cita? Sharon Carter.
En cuanto a Steve, no era que le gustara mucho la agente Carter, pero era bonita y mejor aún, había accedido tener una cita con él, en cuanto se enteraron, hicieron un drama total...
"No puedo creer que el Capipaleta por fin tenga una cita." Dijo Tony limpiándose las lágrimas falsas. "Crecen tan rápido."
"Y... ustedes, ya sabes." Carraspeó Clint mientras hacía gestos con las manos que en verdad nadie entendía. "FONDUE." Dijo antes de carcajearse totalmente junto a Tony, mientras los demás disimulaban un poco más su risa, a excepción de Thor, que no lo entendía y el Capitán que estaba más rojo que las armaduras de Stark.
"¿C-cómo saben eso?" preguntó muy, muy avergonzado el Capitán.
"Estaba en tu expediente, pero no te avergüences, no tiene nada de malo, existen más vírgenes de 94 años cómo tú, no estás solo." Dijo Tony burlándose de Steve y sus sonrojos masivos.
"A mi no me parece tan virgen," intervino Pepper con una sonrisa que se expandió aún más al ver la cara de confusión del resto, incluso de Steve.
"¿Qué quieres decir con eso Peps? ¿Acaso tú y él...?" Dijo un Tony más que celoso.
"Claro que no Tony, sólo digo que a mí no parece tan virgen" aclaró Pepper saliendo del lugar para luego ser seguida por Tony y su bombardeo de preguntas.
"Okay, claramente nos perdimos algo, ¿quieres explicar capi?" Dijo Clint con clara confusión en su rostro.
"¡Oh! miren la hora, tengo que irme, adiós." Contestó antes de salir corriendo, vaya cobarde que resultó ser el Capitán América, ¿pero qué más podía hacer? ni él sabía por qué Pepper dijo eso.
Había salido corriendo de la Torre sin mirar atrás, de todos modos no faltaba mucho para su cita, así que sin más se dirigió al lugar en el que habían quedado.
La cita había ido bien, más de lo que esperaba, pero aún así había sido un poco incomodo, para su suerte esos momentos pasaron rápido para ser sustituidos con una alegre charla, en fin, podía decirse que se divirtió, luego de despedirse se dirigió a la Torre donde espera encontrar de todo, menos...eso...
"¿Estás llorando?" Preguntó suavemente a la pelirroja.
"No te importa." Respondió con agresividad.
"Pero Nat, déjame ayudarte, ¿qué te pasó?" Dijo tocándole el pelo suavemente.
"Nada." Dijo con una voz mucho más suave que la anterior. "Sólo no me siento bien." Agregó para luego romper en llanto, preocupando de sobremanera al Capitán.
"Tranquila, sabes que cuentas conmigo" Dijo acariciándole la cabeza con más confianza.
"No le digas a nadie que me viste llorando, o te mataré." Susurró con voz amenazante, haciendo que Steve abriera los ojos grandemente.
"Y-yo...yo no..." genial, había comenzado a balbucear, por más que intentaba decir algo, nada salía de su boca... al menos nada coherente, luego de esto la pelirroja salió dejándolo confundido.
Nunca se había comportado de esa manera, y por nunca se refería al tiempo que llevaban viviendo juntos, aproximadamente unas 3 semanas... qué extraño.
El comportamiento de la pelirroja siguió así de raro hasta que la cena llegó.
"Y bien, ¿cómo le fue a nuestro pequeño Capitán en su cita?" Preguntó Clint con un tono de burla.
"Bien, nos la pasamos muy bien." Dijo Steve.
"¿Bien o muy bien?" Cuestionó ésta vez Stark.
"No pasó nada si es lo que preguntan." Respondió con desgane el Capitán.
"Lástima, ¿pero nada de nada?" Y así siguieron todas esas preguntas haciendo desesperar a la Viuda.
"¡YA BASTA! ¡Me tienen harta!" Gritó visiblemente enojada. "¿Que no pueden guardar silencio por un momento?" Agregó con un tono más calmado y ¿triste? El resto solo bajó sus cabezas, para luego presenciar cómo Natasha dejaba el comedor.
"¿Quién va a hablar con ella?" Preguntó Steve.
Stark salió voluntariamente obligado y se acercó a la habitación de su compañera, viendo cómo los demás se escondían con seguridad en el otro extremo del pasillo, para luego ser jalado hacia adentro seguido de un portazo. Lo que escucharon luego fueron una serie de gruñidos, seguidos por gritos de dolor de parte de Stark; en cuanto el millonario salió, estaba llorando y tenía sangre que caía de quien-sabe-donde.
Luego de eso fue turno de Clint, el cual desde que entró no había gritado, de hecho no se escuchaba nada, temiendo por la vida de su compañero estaban a punto de interferir cuando Clint salió con una expresión un tanto triste con unas cuantas manchas en su camisa de lo que parecían ser lágrimas.
Bruce decidió ser el siguiente en entrar y fue el que más tardó, pero como no se escuchaban gritos ni ruidos fuertes, decidieron mantenerse al margen del asunto, después de unos largos minutos, Bruce salió totalmente relajado.
Cuando Steve se disponía a entrar, fue interrumpido por Pepper.
"¿Qué hacen aquí? ¿Qué no ven que Nat necesita su espacio?" Regañó Pepper, ignorando la condición en la que se encontraba Stark.
"Estábamos preocupados por ella, hoy ha estado actuando muy extraño." Respondió Steve con duda.
"Pues claro, es lo que les pasa a las chicas cuando tienen su periodo, ahora si me permiten..." Dijo Pepper abriendo la puerta para entrar y luego cerrarla, lo siguiente que pudieron oír fueron las risas de las dos pelirrojas.
Claro que estaba en su periodo, ¿cómo no se les pudo ocurrir antes? Clint la había visto así muchas veces, pero como en la mayoría tenían misiones, no se concentraba en ese hecho, Tony por su parte había olvidado el hecho de que Natasha era mujer, y le sucedían cosas de mujer, Bruce no había podido reaccionar, pero él sabía lo que tenía, y en cuanto a Steve, él simplemente lo olvidó por completo.
Para evitar salir lastimados, pactaron tener una cita o salir todos juntos los días en que Nat (o Pepper por petición de Tony) tuviera su periodo.
