Disclaimer: Personajes de la señora Rowling y los hermanos Warner. La que los pone a hacer tonterías soy yo.

Me he tardado algo más de lo normal, pero es que en la universidad les ha dado por mandarnos trabajos como cosacos, como si se les fuera la vida en ello, o yo que sé.

Gracias por los reviews del drabble anterior! Obviamente, os gusto tanto como me gustaba a mi.

13. Tatuaje

No acostumbra a hacerlo, pero a veces se sumerge tanto en una novela que se olvida de que el tiempo existe y le dan las tantas de la madrugada leyendo. Lee en la Sala Común para no molestar a sus compañeras y porque está mucho más a gusto ella sola con su manta, el sillón más cercano a la chimenea y la chimenea.

Esa noche cuando saca la cabeza del egocentrismo de Dorian Gray se da cuenta de que son más de las dos de la madrugada y que le pesan los párpados. Bosteza, se estira y se acurruca en el sillón tapándose con la manta hasta la nariz.

Si no fuera por los dichosos elfos domésticos que le prohíben dormir aquí, ni se molestaría en subir las escaleras hasta su cuarto. El sillón es lo suficientemente cómodo como para pasar la noche.

Cuando se está concienciando mentalmente de que tendrá que levantarse en algún momento, oye el chirrido del retrato abriéndose y cediendo el paso a un grupo de personas.

Lily se incorpora en el sillón y alza la cabeza para mirar quien demonios entra a las tres de la mañana en la Sala Común. Cuando identifica a los cuatro intrusos, Lily resopla y se deja caer de nuevo en su sillón.

Los Merodeadores. Como no. Realmente deben de tener como única meta en la vida desobedecer todas las reglas del colegio.

-Buenas noches, Lily -susurra Remus.

Pero las palabras se le pegan a la lengua y al paladar y Lily entiende algo más como "ensnoses, ily". Se vuelve a incorporar para mirar al grupo, porque no sé puede creer que Remus esté borracho. Y, sobretodo, porque si Remus está así, no se quiere ni imaginar como irán los demás.

Para su sorpresa Sirius Black, conocido allá donde vaya por sus borracheras en las fiestas, es el único sobrio de los cuatro. De hecho, arrastra a Peter con la mano derecha, mientras que con la izquierda sujeta a un semi-dormido James Potter.

-¿Lily? ¿He escuchado Lily?

James levanta la cabeza y con las gafas mal puestas mira alrededor de la Sala Común hasta que da con un bulto borroso cerca del bulto borroso que debe de ser la chimenea.

-¿Eres tú, florecilla?

Lily no puede evitar reírse cuando escucha lo de "florecilla". Realmente tiene pinta de borracho, con las gafas así puestas, la camisa por fuera del pantalón más negra que blanca y solo un zapato.

-Soy yo, Potter.

Estando así de borracho no se merece ni que lo llame James.

-¡Oh, mi flor carmesí!

James se adelanta para ir hacia ella, pero obviamente no está lo suficientemente sobrio para controlar su propio equilibrio, y tropieza. Sirius lo agarra hábilmente del cuello de la sucia camisa y no lo deja avanzar.

-Has hecho suficientes locuras por hoy, Jim -le advierte Sirius.

-¿Ah, sí? -Lily parece interesada y se acerca a ellos-. ¿Qué más a hecho a parte de estar más borracho que una cuba?

James levanta la cabeza y la mira a través del flequillo y solo uno de los cristales de las gafas.

-Un poco más de respeto, Lils. Que he hecho una declaración de amor pública por ti.

Lily intenta no ruborizarse, pero aún así sus mejillas cogen un color más rosado. Mientras tanto, Sirius le tira de la camisa estrangulándolo con suavidad.

-Mañana te arrepentirás.

-¿De qué? -insiste Lily curiosa. Ahora necesita saberlo.

James intenta deshacerse de la mano de Sirius sobre el cuello de su camisa, pero es inútil. Tan borracho como está no tiene la misma fuerza que Sirius ni de lejos. Así que opta por la forma más sencilla: se desabotona la camisa.

Sirius chasquea sonoramente la lengua y Lily aparta la mirada, siendo esta vez incapaz de ocultar sus mejillas rojas y ardiendo.

No puede creer que Potter se haya quedado sin camisa frente a ella. Y, sobre todo, no puede creer que ella no esté mirando. Jesús. Todo el mundo habla de los abdominales y los brazos de James Potter. Y ahora que los tiene a tiro de lapo, prefiere hacerse la puritana mirando para otro lado.

¿Cual es su problema?

-Sé que te da vergüenza mirarme, Lils, pero si no lo haces no vas a ver mi demostración.

Remus se ríe, y Lily decide mirar por el rabillo del ojo. Ve que está de espaldas y luego unos trazos negros y rojos y...

Lily gira por completo la cabeza. Y, madre mía, si ese chico no tiene la espalda más maravillosa del mundo que reviva Merlín y lo vea. Pero eso no ha sido lo que ha captado su atención, al menos no toda, sino el dibujo que se asienta en todo el omóplato izquierdo.

Jesús.

James Potter se ha hecho un tatuaje. Y no cualquier tatuaje. Claro que no. Se ha hecho uno que pone "James P. (corazón) Lily E.". El corazón es más grande que uno real, rojo pasión y lo peor de todo es que late de verdad.

La madre que lo trajo al mundo.

-¿Qué demonios...? ¡Black!

-Como para convencerlo de que no se lo hiciera -se excusa Sirius.

-¡Pues lo atas a una silla! ¡Le echas un Petrificus Totalus! Black, por el amor de Dios.

Remus sigue riéndose tontamente cerca del final de las escaleras como si se hubiera fumado toda la provisión de marihuana de Sirius. Peter duerme ahora en el suelo. Y Sirius la mira con sorna, igual que aquella vez en DCAO cuando la pillo coqueteando con James.

-¿Qué opinas, Lils? -pregunta finalmente James.

Se vuelve y Lily esta vez no aparta la mirada, descubriendo que habría sido mucho más inteligente al apartarla porque, joder, ahora no le puede quitar los ojos de encima.

Merlín en bici. ¿Desde cuando está James Potter tan bueno?

-Pues... eh...

-Original, ¿no? -opina Sirius con ironía.

Lily sabe que el tono de Sirius va en parte por la poca originalidad que ha tenido James a la hora de elegir su tatuaje, pero también va por ella. Por ella y la cara de idiota integral que debe de tener en ese momento.

-Me has quitado la palabra de la boca, Black.

Hace un esfuerzo, cierra los ojos y centra su atención en Sirius que está lo suficientemente lejos de James como para que ninguna parte de su torso desnudo entre en su campo de visión.

Pero mirar a Sirius no es mucho mejor. Porque mientras que James parece totalmente ciego ante los sentimientos de Lily, Sirius los ha captado durante todo el curso. Como pasaba de verlo como un cateto a caerle decentemente. De caerle decentemente a encontrarlo atractivo. De encontrarlo atractivo a coquetearle. Y de coquetearle a ahora... donde ni ella misma esta segura de que es exactamente lo que siente por el idiota de James Potter.

-Una boca que deberías de cerrar, Evans. Pareces idiota.

Lo fulmina con la mirada, pero Sirius ni se molesta. Parece enormemente divertido. El muy imbécil se lo ha pasado genial durante todo el curso a su costa.

-Entonces, ¿te gusta? -pregunta de nuevo James.

James que sigue en su mundo y no se ha dado cuenta de absolutamente nada. Gracias a Merlín.

-Creo que para mañana habré encontrado algún hechizo para quitarlo -le informa Lily a Sirius ignorando una vez más a James.

Y piensa seguir ignorándolo hasta que se ponga algo por encima.

-Puedes estar tranquila, Evans. Le sacaremos una foto antes para que te la quedes de recuerdo -le asegura Sirius.

Lily pone los ojos en blanco y da media vuelta para recoger la manta y el libro que se ha dejado olvidados sobre el sillón. Cuando vuelve a pasar entre los dos chicos para ir a su habitación, agacha la cabeza y susurra un buenas noches.

Pero ni si quiera es capaz de llegar a las escaleras porque James parece un poco, solo un poco, más sobrio y ha conseguido algo de equilibrio y fuerza, y la ha agarrado de la muñeca. Tira con suavidad de ella hacia él, y Lily que no se siente con fuerzas, porque ha sido una noche rara de cojones, se deja y termina contra el pecho jodidamente desnudo de James respirando con dificultad.

La besa con cariño en la frente y le contesta a sus buenas noches con una ternura que le deja la piel de gallina en todas partes y no únicamente donde su piel roza con la de James.

Antes de ponerse a hiperventilar como una idiota, se deshace de la mano de James y echa a correr hacia las escaleras de las chicas. Cuando llega a su habitación, se promete una y otra vez que es la última vez que se queda hasta tarde leyendo en la Sala Común. Porque, claramente, no esta preparada aún para soportar a un James Potter borracho.

A la mañana siguiente cuando Lily va pasar por debajo de la puerta de los chicos de sexto el trozo de pergamino en el que ha apuntado la poción para quitar tatuajes, se encuentra con un sobre en el que está escrito "Lily Evans" con la caligrafía de Sirius.

Lo mira enfadada porque sabe perfectamente que es. Y decide que lo va dejar allí. No está tan desesperada como para querer una foto del omóplato de James.

Sin embargo, cuando llega a desayunar y se sienta junto a su amiga Mary, el bolsillo derecho de su falda le pesa más que de lo habitual.

Es lo que tiene llevar una foto de la espalda tatuada de Potter y la vergüenza de encontrarla lo más sexy que han hecho por ella jamás.

Nos vemos la semana que viene, y espero que esta vez nada me retrase! (:

XOXO