Escrito por Jesús Perozo

Basado en los libros de Suzanne Collins.

*-*-*ONE SHOT GANADOR*-*-*

¿Siete Vidas?

Tenía tres días de nacido cuando envenenaron a mi madre. Apenas podía olfatear un poco y dar unos cuantos pasos. Ni siquiera había abierto los ojos, pero sabía que ella no despertaría. Podía oler su carne descomponerse cerca de mí, trataba de buscarla a ciegas pero sin encontrarla, aun así ya era tarde. Me había quedado solo junto con mi hermana.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Era un Día lluvioso, estaba tan mojado que podría haber muerto del frío de no ser porque nos acobijamos bajo un montón de paja. Mi hermanita era mayor que yo por unas horas, aunque era mucho más delgada y desgastada. Habíamos estado sin comer durante varios días, tanto que podíamos ver la muerte a nuestro lado.

Tenía miedo a perder más de lo que ya había perdido, miedo a que aquel repugnante olor de mi madre desapareciera y me diera cuenta que ya no quedaba nada. Nada a lo que aferrarme.

En un instante de tiempo deje de sentir las pesadas respiraciones de mi hermana. Me acerque con cautela y lamí su cara y me di cuenta de que estaba muerta.

Ahora era yo el siguiente, eso lo sabía... ¿Acaso era posible sobrevivir

sin la protección de una madre? ¿O de alguien que esté siempre a tu lado? No, yo sabía que no. Y por eso espere por la muerte. Me atrevería a decir que las pesadas pisadas eran un anuncio de que era mi turno, de que ya estaba cerca el momento de irme, habían venido a buscarme del más allá. Sentí las cálidas manos alrededor de mi cuerpo, calentándome de aquel horrible frío. ¡Oh, que agradable es morir!, ¡Que suave son las manos de la muerte!, ¿por qué no había fallecido antes? Me elevo por los aires y yo cerré los ojos, sumergiéndome en un sueño eterno.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

El primer instinto que tengo es abrir los ojos, pero recuerdo que no podía hacerlo la tierra... ¿Podría hacerlo después de morir? Siento mis

extremidades, mi pelaje, cada parte de mi cuerpo. Pero siento algo más... Algo cálido... Algo que echaba de menos... Amor. ¿Sera mi madre? ¿La vuelvo a tener a mi lado? Trato de tensar mis músculos pero no logro hacer ningún movimiento, entonces algo duro se mete en mi boca. Trato de patear pero soy débil. Algún tipo de líquido empieza a colarse por mi lengua llegando hasta mi garganta, pero lo detengo y lo saboreó antes de dejarlo pasar. Es leche. No es como la que solía darnos mi madre, pero es sustanciosa y apetecible. La tomo sin mostrar resistencia. Luego lo próximo que hago es dormirme de nuevo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-

Otra vez vuelvo a tener uso de mi razón, pero a diferencias de antes me atrevo a abrir los ojos. Por primera vez los abro. Un rayo de luz de forma incomprensible me sorprende y me hace cerrarlos. Luego lo intento y me acostumbro hasta abrirlos completamente. Divisó un rostro, ¿será mi madre? No, no tiene el pelaje negro como ella. Más bien no tiene pelaje donde solía recordarlo. Es una especie extraña. Algún otro animal, quizás salvaje. ¡No eh muerto! Exclamo para mis adentros. Entonces comienzo a luchar.

-Tranquilo gatito, no te haré daño- es un maullido muy extraño. Quizás otro idioma que no conozco.

-Miau- Digo débilmente tratando de zafarme de esos dedos que me rodean.

-Eres una lindura- Dice la extraña criatura en un tono de voz agudo y a la vez me acerca a su boca y lame. O seguro es como ellos lo hacen porque sus lamidos son muy diferentes a los nuestros.

-Deja de sobar ese gato sarnoso Prim- Dice alguien más de su especie y aunque no comprendo lo que dicen, la criatura me suelta y se va hacia el otro ser que le ha hablado.

-Solo necesita una madre Katniss, está débil, no puedo dejarlo abandonado...

Por favor Katniss...- Gotas de agua se asoman por sus ojos. ¡Qué Extrañas son estas criaturas!

-Esta bien Prim. Pero recuerda que apenas tenemos qué comer nosotros.

-Podre darle leche de Lady...

-Sí, pero algún día crecerá, y ni siquiera hay rata para alimentarnos a nosotros mismo.

-Sera un buen cazador, lo sé.

La criatura vuelve a acercase a mí y acaricia mi cabeza.

-Ahora yo cuidare de ti pequeño Buttercup. Seré tu madre.- No se que dice, pero las ondas sonoras que produce su boca están llenas de amor, amor de madre. Ahora me doy cuenta de que este ser jamás me haría daño y de que ahora estoy vivo. Vivo como al principio. Esta vez me salve de la muerte.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Mi nueva vida no se parece en nada a lo que era, he aprendido mucho de este planeta. Estoy más grande y soy capaz de defenderme yo solo. Tanto que ahora soy yo quien cuida a Prim. Todas las noches me recuesto a sus pies, hasta que su hermana me saca a empujones y lo único que puedo hacerle es gruñirle. Al fin y al cabo ella me alimenta de vez en cuando con algunos órganos que suele traer del bosque. A veces dudo de su temperamento, por ejemplo hay días en los que me ignora, como hay otros en los que trata de matarme (una vez que me introdujo en un tarro de agua fría). Aunque supongo que ahora forma parte de mi vida.

Al parecer soy una especie muy pretenciosa en este mundo. Los humanos de alguna u otra manera tienden a mirarme con malos ojos. Otros gatos me han dicho que la razón es por tener literalmente siete vidas. Y yo de

alguna manera puedo confirmarlo, aunque no lo vería de una manera tan exacta. Sin embargo la inmortalidad puedo tenerla todos los días, siempre y cuando tenga algo por lo que luchar. Algo que me haga regresar a casa y no perderme nunca en el bosque. Algo que te acaricie y puedas sentir el amor en su tacto. Ahora entiendo a los humanos. Ellos aun no se han dado cuenta que la inmortalidad se supera con cada día de vida que tenemos y que se pierde en el momento en que ese "algo" deja de existir.

Al final seguro no tengo siete vidas… pero tengo las necesarias para ser feliz.

-0-0-0-0-0-0-0-00-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0

*-*-*ONE SHOT GANADOR*-*-*-

Jesús Perozo por medio de LJDH Venezuela agradece sus reviews de sugerencia y comentarios.

Agradecemos una vez más a los participantes del Primer Concurso de Fics, por su maravilloso trabajo.

Y a tí... ¿Qué te pareció?

¡Saludos Venezolanos!

Y que la suerte esté siempre a tu favor.