Instruyendo a Arnold.
Por: Azure129
Traducción: Tsubasaglz
Nota de traductora: Este fic en su idioma original se encuentra en inglés. La autora Azure129 me dio el permiso para poder traducirle su excelente trabajo al español y espero poder hacer una buena adaptación a nuestro Arnold! No me pertenece ni mucho menos el fanfic original (Tutoring Arnold). Yo solo estoy haciendo labor de traducción. Espero lo disfruten.
Además, la autora original pide que los reviews si gustan los puedan poner en la historia original en español. Ella dice que sabe un poco de español y que le daría mucho gusto leerlos y saber lo que opinan de su historia.
Y perdón por la tardanza, pero, rayos ¡sí que es difícil traducir los poemas! jejejeje
Capítulo 4: Almuerzo y encontronazo poético
"Uh, ajá, Arnold… uh, lo siento yo solo –solo- solo estaba tratando de… recordar sobre que era mi último poema, eso es todo."
Helga sabía que había sido un error al segundo que esas palabras dejaron sus labios, pero era todo lo que había sido capaz de pensar. Sabía que había jugado justo en la curiosidad de Arnold sobre su poesía y, si había habido alguna duda en su mente de que Arnold no solo poseyera pero también hubiera leído su poema, se había ido ya. '¡¿Qué estoy haciendo?! Debí haberlo callado - ¿Por qué soy tan tonta cuando estoy cerca de él? Perfecto, Helga – ahora él te va a preguntar sobre lo que recuerdas y, conociéndote, ¡agitará sus pestañas y tú comenzaras a recitar cada oda a su gloría en la que puedas pensar! Criminal, ¡debe haber una manera de salir de esta!'
Para sorpresa de Helga, sin embargo, todo lo que dijo Arnold de vuelta fue, "Oh." Y luego rompió el contacto visual con ella, acomodándose incómodo en su asiento, doblando los brazos detrás de su cabeza, y empezando a mirar a través del cristal de su techo como pensando que su conversación había terminado y ahora tenía otra cosa para pensar.
Helga no estaba segura de qué debía decir después. El hechizo de tener a su amor verdadero tan cerca de ella ahora se había casi desvanecido pero, aún ahora, estaba preocupada que en cualquier minuto él la tomaría de la mano o colocaría su palma en su hombro… algo que la dejara completamente a su merced de nuevo. '¡¿Quién se cree que es de todos modos?! Si realmente se diera cuenta de cómo me siento sobre él, sabría que algo como eso haría que yo...'
De repente, Helga una muy incómoda realización cayó sobre ella: 'Él lo hizo a propósito…' Helga se cruzó de brazos y cerró los ojos, insegura de si debería estar enojada que Arnold usara su debilidad contra ella o triste de que él hubiera tomado ventaja de sus sentimientos o hasta orgullosa de que él finalmente hubiera tomado un pequeño pasó por si mismo contra ella. Frustrada por su conflicto emocional, Helga abrió los ojos ahora con el ceño fruncido y con un suspiro agitado, simplemente exclamó, "¡Oh, por el amor de dios, Arnold!"
Arnold continuó mirando el cielo sobre él un segundo antes de girarse lentamente para encarar a Helga con una expresión en blanco. Levantó una ceja en vista de curiosidad, durando, y luego abrió su boca como si pensara que fuera a decir algo cuando, de repente, un golpe en la puerta lo silenció.
Detrás de la puerta llegó una pregunta ahogada. "Oye, hombre pequeño, ¿puedo pasar?"
Arnold se detuvo un momento, luego le contestó a la voz familiar. "Uh, claro, abuelo."
El abuelo de Arnold entró en la habitación con una sonrisa en el rostro. "Oye, chico, ¿Cómo va el estudio con tu pequeña amiga?" Su sonrisa se hizo más amplia al mirar a Helga quien se hundió un poco más en su asiento y continuó con el ceño fruncido.
"Uh," Arnold se giró hacia Helga, esperando obtener alguna clase de confirmación de ella de que las cosas entre ellos estaban bien. Sin embargo, se negó a hacer contacto visual con él. Miró de nuevo a su abuelo. "Bien, abuelo. Sólo estábamos…"
Arnold miró hacia abajo por un momento y levantó su libreta, la cual había caído al suelo por sus pies… "… solo estábamos tomando notas."
"Mmm hmmm." El abuelo caminó de nuevo hacia la puerta de Arnold, aún viendo a ambos niños de diez años con una sonrisa sabionda. "Bueno, ya es la una en punto. Si tú o tu pequeña amiga – eh ¿cuál dijiste que era su nombre?"
"Es Helga, abuelo."
El abuelo se acarició la barbilla pensando mientras el recuerdo de haber escuchado el nombre de Helga de repente volvía. "Cierto, cierto... bueno, si cualquiera de ustedes tiene hambre, hombre pequeño, tu abuela hizo comida y todos los inquilinos están por empezar a comer abajo en el comedor."
Arnold le dio a su abuelo una mirada preocupada.
"Oh, no te preocupes, hombre pequeño. La comida es definitivamente comestible esta vez – tu abuela esta con el furor del estilo sureño esta semana y cocinó una gran lote de pollo frito, bisquests, ¡y para postre una tarta de frambuesas… MMM!" El abuelo se frotó el estómago de alegría ante la idea de esta última golosina. Arnold no pudo evitar más que dar una pequeña sonrisa ante el hecho de que su abuelo estuviera tan emocionado sobre comer una de las comidas que siempre le había advertido a Arnold nunca tocar, y que siempre parecía hacer tanto daño a su estómago.
El abuelo rápidamente se sacudió el pensamiento feliz de la tarta que lo esperaba dos pisos abajo. "De cualquier manera, ustedes dos únanse cuando terminen de golpear los libros." Su rostro adquirió una mirada molesta cuando abrió la puerta de Arnold y se preparó para descender hacia el piso de abajo. "¡Tengo que bajar allá antes de que el pésimo vago de Kokoschka robe toda la carne de pollo!"
La puerta de Arnold se cerró y ambos, Arnold y Helga, se sentaron en silencio hasta que el sonido de los pasos del abuelo de Arnold se alejó. Arnold se giró a Helga. "Así que, ¿tienes hambre?"
Preguntó eso como si nada hubiera pasado entre ellos hacia poco. Helga, aún molesta con él, sin embargo, por realmente usar su poder sobre ella para su propio beneficio, no estaba por dejarle las cosas tan fácil. '¿Él piensa que todo lo que tiene que hacer es sostener mi mano y yo comenzaré a seguirlo alrededor como un cachorro? Bueno, ni hablarlo - nadie controla a Helga G. Pataki… ni siquiera Arnold…'
Ella se giró para encararlo, con el ceño fruncido todavía y replicó, "¡No!"
Siguiendo a su respuesta, hubo un momento de silencio entre los dos niños de cuarto grado en el cual el estómago vacío de Helga (había estado tan ocupada buscando en su cuarto por su poema para Arnold toda la mañana que corrió fuera de su casa antes de desayunar) eligió emitir una queja muy clara y audible.
Helga cruzó sus brazos apretados sobre su abdomen como si estuviera tratando de silenciar el obvio sonido, aunque se negó a dar cualquier otra señal de que lo hubiera escuchado.
Arnold sonrió. '¿Por qué no solo lo admite?'
"¿Estás segura Helga?" Levantó una ceja en sospecha, y se acercó un poco más a ella.
Helga cerró los ojos y sostuvo su nariz en alto con un aire de superioridad. "Por supuesto que estoy segura, cabeza de balón."
Helga estaba esperando que su estómago hubiera terminado sus plegarias por comida, pero no pudo quitarse el pensamiento de su mente del pollo frito y el hecho de que no había comido en todo el día. Helga inhaló y de repente dando cuenta que podía oler el sabor salado de la comida, ya que los vapores se abrieron camino a través de las salidas de aire de la Casa de Huéspedes y dentro de la habitación en el ático de Arnold. Aún así, se mantuvo en su sitio… aunque su estómago tenía otros planes.
Otro gruñido interrumpió el silenció entre los dos niños de diez años, y Arnold tuvo que esforzarse mucho para reprimir la risa ante la persistencia de Helga. Con una mirada entrecerrada y una amplia sonrisa, Arnold continuó. "Creo que lo estás, Helga."
Movió su rostro un poco más cerca al de ella, pero Helga estaba preparada para esto esta vez y se alejó unas pulgadas más de Arnold, "No, no lo estoy Arnold."
Él se acercó un más de nuevo, disfrutando este juego que parecían estar jugando uno con el otro. Era divertido verla actuar tan obstinada sobre algo tan simple como la comida, y todo lo que ella podía mantener era su 'orgullo'.
La sonrisa de Arnold se agrandó aún más y amenazaba en convertirse en una risa plena. "Suena como que tienes hambre, Helga."
Helga se alejó aún más de él, tratando de mirar abajo. En una voz ligeramente más débil respondió hacia él, "El único sonido del que deberías preocuparte es sobre lo que estoy diciendo – y estoy diciendo que ¡NO TENGO HAMBRE!"
Arnold continuó acercándose aun más a Helga. Se sintió tentado a tomarla de la mano de nuevo, así tendría una mejor oportunidad de ganar este pequeño argumento que estaban teniendo, pero recordó su promesa de no tocarla a menos que fuera absolutamente necesario. En su lugar, simplemente continuó sonriendo en una forma casi seductora. Otro fuerte gruñido escapó del estómago de Helga, y Arnold tuvo que fingir que se aclaraba la garganta para cubrir la risa que finalmente escapó de él. "Realmente pienso que podrías estarlo, Helga. No seas tan terca." Anticipando que ella se alejaría de nuevo, Arnold solo se colocó un poco más cerca de Helga antes de que ella tuviera la oportunidad de hacerlo.
Un poco desactivada por su proximidad de nuevo, pero aún decidida de salirse con la suya, Helga respondió con una voz tan firme como pudo reunir. "Yo NO soy TERC- ¡OUCH!" Helga hizo su último intento de poner la mayor distancia entre ella y Arnold como fuera posible. Sin embargo, se había quedado sin sofá en este punto y en su lugar cayó en el piso de Arnold con un fuerte golpe donde ahora estaba sentada sobándose la espalda.
Arnold se puso de pie y finalmente no pudo contenerse; rió tan fuerte que tuvo que sostener sus manos contra su estómago para mantenerse en pie.
Helga lo miró, enojada por avergonzarse a ella misma. "¡NO es gracioso!"
Arnold hizo un intento fallido de cubrir su risa con tosiendo algunas veces intencionalmente y dirigiéndose a su puerta. "Lo siento, Helga."
Cuando su risa finalmente se calmó, se giró hacia Helga y con una voz divertida dijo, "Bueno, si te da hambre, estaré abajo comiendo." Luego con un guiño añadió, "Estoy seguro que a todos les gustaría conocerte – todos son algo 'diferentes' pero realmente agradables una vez que los conoces." Y con eso, Arnold desapareció del marco de la puerta por completo.
Helga se levantó y se limpió. "¡Oh, bien, cabeza de balón! Iré abajo y comeré contigo si significa 'tanto´para ti. ¡Pero sólo porque no quiero pasar media hora sola en esta tétrica habitación tuya!" Gritó esta última frase hacia el marco de la puerta de Arnold, ya que Arnold ya había alcanzado el piso de abajo. Él la escuchó pero solo negó con su cabeza sonriendo. Pronto, el sonido de los pasos de Helga descendiendo lo alcanzaron, y él espero al final del pasillo para que ella pudiera alcanzarlo.
Helga estaba un poco de mal humor mientras caminaba por el pasillo para encontrarse con Arnold. 'Oh bueno,' pensó, 'al menos podré comer con Arnold y su estrafalaria pero amable familia. Siempre puedo ponerlo en su lugar más tarde… Además, ¡ese pollo si huele bien!'
Arnold le dio a Helga una mirada cálida, y en una voz juguetonamente sarcástica dijo, "Estoy contento de que decidieras acompañarme."
Helga se cruzó de brazos, pero no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa. "Ajá, bueno, no te hagas ilusiones, Arnold. Ahora, vamos, ¿vamos a hacer esto o qué?" Arnold se inclinó ligeramente y extendió su brazo frente a ellos como diciendo 'tu primero', y con eso él y Helga se hicieron camino por las escaleras hacia el comedor donde la Casa de Huéspedes completa estaba alrededor de la mesa cargada con dos platones de pollo frito caliente y varias canastas de bisquests esponjosos.
Arnold y Helga tomaron asiento uno junto al otro cerca de la cabecera de la mesa. Helga sabía que, en lo que sabía Arnold, no debía estar familiarizada con cualquiera de las identidades de los inquilinos. Sin embargo, teniendo en cuenta el número de veces que había colado en su casa, Helga tenía una idea básica de quien era cada quien. Se inclinó en su cabeza hacía lo que había aprendido durante los años de acosar a Arnold. 'Veamos; ese es el tipo Sr. Huynh cuya hija Arnold quería encontrar la navidad pasada, y ese tipo escondiendo todos los palillos en sus bolsillos del pantalón debe de ser el Sr. Kokoschka sobre el que el abuelo de Arnold estaba hablando – supongo que está casado con esa mujer rubia que esta pateándolo cada vez que él mete otro allí, jejeje. No creo que nunca haya visto al bajo de estatura de allí tan seguido… pero siento que lo conozco de algún lado… oh bueno, pensaré en eso después. Hmmm… ahora todo lo que falta es-'
De repente, la abuela de Arnold irrumpió en la habitación silbando una canción Dixie y vestida en un vestido amarillo de cuerpo completo de belleza sureña. En su mano derecha sostenía una gran bandera de la Confederación y en su izquierda una jarra de limonada casera que colocó en la mesa mientras concluía con las últimas notas de su canción. En un acento sureño adquirido especialmente para la ocasión se dirigió a la mesa, "Atención tropas: el General Lee me acaba de informar que todos serán enviados al frente de batalla a las 2400 horas esta noche, asi que coman abundantemente y den un golpe contra los chicos de azul por mi! ¡Denme una porra por la Confederación!"
"Tómalo con calma, Pookie, ¡y baja esa bandera antes de que te lastimes!" El abuelo de Arnold consiguió hacerse con el asta de la mano de su esposa y lo recargó contra la pared detrás de él.
Arnold estaba acostumbrado a las travesuras de su abuela, especialmente cuando llegaba la hora de comer, pero se sonrojó ligeramente mientras consideraba como debía de verse todo esto para Helga. Se inclinó hacía ella y susurró: "Uh, esa es mi abuela. Ella es solo un poco 'entusiasta'…"
Helga, quien ya había tomado varias mordidas de una de sus pechugas de pollo que había puesto en su plato, miró hacia Arnold con una sonrisa entre pasadas de bocado. "Arnold, yo tengo suerte si tengo una comida decente de Miriam dos veces a la semana. ¡Si tu abuela puede cocinar como esto no me importa si ella comienza a bailar tap sobre la mesa!"
La mirada preocupada de Arnold cambió a una sonrisa sorprendida – Nunca había escuchado a Helga tan agradecida antes, y raramente si no es que nunca la había escuchado decir un cumplido a alguien o nada. Soltó una risita, y murmuró, "No le des ninguna idea."
Arnold se sirvió un vaso de limonada y tomó un largo, refrescante trago, sintiéndose mucho más relajado que cuando su abuela había venido con su carga para todos la primera vez. 'Tal vez Helga se empezara a relajar un poco también. Entonces podré comenzar a traer el tema de su poema de nuevo… o tal vez hasta el de Industrias Futuro. Después de todo, ya se ve mucho más feliz.'
Arnold puso abajo la pieza de pollo que estaba por empezar a comer y miró de rápido hacia Helga; ella estaba sonriendo y dándose a sí misma una segunda mano de bísquets, y sonriendo cada vez que Suzie regañaba a Oscar por tratar de robar comida.
Un poco más tarde, Helga se había hecho parte central de las conversaciones de la comida que pasaban alrededor de la mesa de la Casa de Huéspedes. De hecho, parecía haber congeniado bien con todos.
El Sr. Potts estaba discutiendo su más reciente demolición con ella.
Pretendiendo jalar la palanca de su bola de demolición, describió una típica demolición para Helga. "Así, pues, limpiamos el área y solo jalamos hacía atrás y… ¡BOOM!, ladrillos volando por doquier, enormes nubes de polvo," saltó hacia el piso, emocionado solo por la idea de tirar un edificio, "Y unas pocas varas de dinamita para romper los cimientos si puedo manejarlo." Hizo un guiñó y le dio un codazo a Helga con su hombro.
Helga rió y le dio una mirada astuta, ahora recordando de donde había reconocido al Sr. Potts. "¿Aun le dejan usar dinamita después de que usted y Big Bob trataran de volar la calle completa para detener a Sheck?"
El Sr. Potts se ruborizó un poco y murmuró para ella, "Bueno, todo lo que destruimos fue un espectacular. Y además, uh… 'estrictamente hablando', no mucha gente sabe que yo fui el que suministré la dinamita para eso de todos modos, así que realmente nadie ha estado checándome. Quiero decir, lo que las autoridades no saben no les 'hace daño', ¿cierto?"
Helga le guiñó un ojo. "¡Eso es lo que siempre digo!"
El Sr. Potts le sonrió a Helga y se giró hacia Arnold. "Oye Arnold, tu pequeña amiga aquí está en lo correcto. ¡Deberías de traerla más seguido!" Bajó la voz. "Y cualquier día que ustedes dos quieran ver mi, uh, almacén, solo vengan y les daré a ambos el gran tour."
De repente, del otro lado de la mesa Suzie gritó "¡OSKAR!" mientras su esposo tomaba varias bolsas para sándwiches que estaba ya llenando con pollo ya que sus bolsillos estaban llenos.
Suzie nervó a su esposo fuertemente para hacerlo detenerse pero Oskar Kokoschka solo se sobó el costado con una mirada herida en el rostro y dijo, "Aw Suzie, solo me estaba asegurando que el pollo se mantuviera fresco. Además, si alguien debe de comerse las sobras, ¿porqué no nosotros, jejeje?"
El rostro del abuelo adquirió una mirada enojada, y agitó el puño en dirección a Oskar. "¡Kokoschka, ladrón – esa comida es para todos, ahora regrésala!"
Oskar volvió sus ojos suplicantes hacia su arrendador. "Aw, pero Abuelo, casi nunca tenemos comida así de buena. Y Suzie es una horrible cocinera. Solo unas pocas piezas más, por fa-"
"¡Kokoschka, si no regresas esa comida no comerás en esta mesa por una semana!" El abuelo regresó a su propio plato. "¡Y deja de llamarme abuelo!"
De mala gana, pero para el gran alivio de Suzie, Oskar regresó el pollo que había guardado en las bolsas de plástico. "Honestamente, Oskar, ¡¿tienes que haces esto cada comida – y cuando tenemos compañía?!"
Suzie hizo un gesto hacia Helga, quien se burló y respondió, "Eso no es nada – deberías de ver al Gran Bob en los buffets de todo lo que puedas comer. Hace que Miriam llene su bolsa entera con comida. Como él siempre dice," Helga infló sus mejillas y se preparó para hacer su mejor imitación de Big Bob Pataki, "Es todo lo que puedas comer y solo porque no pueda comerlo ahora no quiere decir que no lo voy a querer más tarde."
Oskar reanudó su argumento. "Ves, esta querida niña está de acuerdo conmigo. Tal vez solo una pieza más-" Sin embargo, antes de que pueda agarrar algo del pollo, el abuelo lo alcanzó y lo jaló el plato lo más lejos de la mesa.
Suzie rodó los ojos. "Oh, Oskar." Luego regresó a su comida, esperando que los caprichos de su esposo finalizaran por el día.
De repente, sin embargo, Suzie levantó la vista de su plano y le dio una mirada interrogatoria a Helga. "Cariño, ¿dijiste que el nombre de tu mamá era 'Miriam'?"
Helga tomó otro sorbo de su limonada. "Ajá. Miriam Pataki. ¿Por qué?"
Suzie sonrió y sus ojos se iluminaron con reconocimiento. "¿Era tu familia la que compartió la casa de playa con nosotros durante las vacaciones de primavera?"
"Sip, esos eramos nosotros." Helga se cortó un trozo de tarta de frambuesa, la que ahora estaba servida cuando la comida llegaba a su fin.
"Sabes, tu mamá y yo realmente llegamos a conocernos bastante bien esa semana. Tomamos algunas clases de baile gratis y, de hecho, fue una de las mejores vacaciones que he tenido." Suzie le pegó a Oskar de nuevo, esta vez por tratar de esconder un pedazo de tarta en una de sus bolsitas de plástico. Regresó hacia Helga. "Hmmm… no me había dado cuenta que Miriam tenía una hija."
Helga tragó el bocado de tarta que estaba masticando y desvió la mirada ligeramente hacia abajo. "Ajá, bueno… estuve un poco 'ocupada' la mayor parte del viaje." 'Ajá, ¡ocupada en mantener a esa desleal, apuñaladora por la espalda, usachicos, barbie de Summer lejos de mi hombre!'
Arnold notó el cambio en la expresión de Helga y la observó con una mirada curiosa. De repente, sin embargo, los acontecimientos de aquel fatídico viaje comenzaron a volver a él: el tiempo que había pasado con Summer, los accidentes 'aparentemente al azar' que les pasaban a ambos, los intentos de Helga para mostrarle a verdadera personalidad de Summer… 'Hmmm, pensándolo bien, Helga si pasó casi toda segunda mitad de la semana que estuvimos allí siguiéndome y advirtiéndome sobre Summer. Y si ella realmente fue responsable de todas las cosas que nos pasaron al principio de las vacaciones, no es de preguntarse que no tuviera tiempo para pasar con su mamá.' Arnold sonrió, sorprendido, ahora que pensaba sobre ello, por todo el esfuerzo que Helga había puesto en ayudarlo.
De repente, la voz del Sr. Hyunh interrumpió los pensamientos de Arnold. "Así que Helga… ¿Estas ayudando a Arnold en un proyecto escolar?"
Helga apartó su plato y se sentó recargándose en su asiento un poco, "Ajá, sin embargo solo por este fin de semana, verdad, cabeza de balón?"
Arnold se sonrojó, suspirando mentalmente. 'Sabía que ella me llamaría de esa manera en frente de todos tarde o temprano. Oh bueno, solo espero que ninguno de los inquilinos empiece a molestar con eso.'
Oskar y Suzie se miraron entre ellos, sonriendo. El Sr. Potts trató de cubrir una risa. "¿Cabeza de balón?" Heh, ese es bastante bueno – debo de recordar ese."
El abuelo lo interrumpió con una sonrisa. "Así que, ¿Qué clase de tutoria exactamente le estás dando a Cabeza de ba- uh, Arnold?" Trató de contener su propia risa ante el inusual, aunque divertidamente preciso, apodo.
Helga consideró inventar algo por el momento; no le gustaba solo la idea de que la gente conociera sobre sus habilidades en poesía. Aunque, esta no era su clase o algo – Era la familia de Arnold. 'Diablos, ellos probablemente se olvidaran de esto al momento que dejen la mesa.'
Arnold sintiendo la vacilación de Helga, estaba a punto de dar una respuesta genérica como 'Inglés'. Sin embargo, Helga lo detuvo antes de poder decir nada. "Bueno, el 'hombre pequeño' aquí," sacudió el pulgar en dirección de Arnold, "está teniendo un pequeño problema con poesía, así que le voy a dar algunos consejos."
El Sr. Hyunh sonrió. "Oh, mi hija Mai ha estado estudiando poesía en la universidad. ¡Dice que es una materia muy interesante!"
Sin pensarlo, Helga inmediatamente preguntó. "¿Y cómo esta su hija. Sr. Hyunh?"
El Sr. Hyunh sonrió ampliamente ante la pregunta. "Oh, ¡esta excelente!" Entonces le dio a Helga una mirada curiosa. "¿La conoces? No recuerdo haberte visto aquí tan seguido-"
Los ojos de Helga se abrieron como platos al reconocer su error. '¡Oh, estúpida, estúpida! ¡Tú no debes de conocer sobre su hija – diablos, Helga, tu probablemente no debes ni siquiera conocer su apellido! Está bien, ¡Tiene que haber una salida para esta! ¡Rápido: PIENSA!"
Helga miró alrededor nerviosa y tragó saliva pero, afortundamente, la salvó de tener que explicarse por la repentina exclamación de la Abuela de Arnold. "Y ahora es tiempo para el espectáculo de piso tropas!" Se paró en su silla y rompió al cantar, causando que Abner entrara en el comedor y comenzara a correr alrededor de su silla. "¡OH CHARLESTON, CHARLESTON, MADE IN CAR-O-LI-NA! SOME DANCE, SOME PRANCE-"
El abuelo la interrumpió con un suspiro exasperado. "¡Suficiente Pookie! ¡Siéntate antes de que los vecinos se empiecen a quejar de nuevo sobre el ruido!"
La abuela se sentó pero continuó tarareando la melodía mientras sostenía a Abner que ahora estaba contento sentado en su regazo.
El abuelo se giró hacia Helga y Arnold. "Así que Helga, ¿eres buena para la poesía, huh?" Su sonrisa se hizo astuta y se giró hacia su esposa por un momento. "¿Recuerdas, Pookie, que tal buena eras dibujando cuando estábamos creciendo? Aún tengo muchos de los retratos que hiciste de mi." Rio para sí mismo. "Trató de enseñarme como una vez, pero era realmente terrible en el arte que nunca pude ponerle una mano. Tu siempre fuiste la talentosa, Pookie."
La abuela tomó una de sus manos. "Aw, soldado, tu puedes haber sido un desastre con el lápiz o con el pincel pero siempre has sabido que decir para poner una sonrisa es este rostro de viejo jefe de pelotón."
Arnold estaba escuchando con interés a la conversación de sus abuelos. Siempre le habían gustado las historias sobre la infancia de sus abuelos, y este hecho sobre su abuela siendo artística era nuevo para él. "Wow, abuela, no sabía que solías hacer dibujos del abuelo."
El abuelo se limpió la garganta y se giró hacia su nieto. "¡Hmm, oh, sí, hombre pequeño! ¿No te dije esa historia?.. Spe que te conté algo sobre la manera en la que ella siempre estaba siguiéndome cuando eramos niños…" De repente, sin embargo, un fuerte y enfermo gruñido interrumpió la conversación. El abuelo se agarró el estomago y la sonrisa en su rostro cambio por una mirada de preocupación. "Oooh, sabía que no debía de haberme comido esta tercera ración de tarta!" Se levantó de su silla, y, aún agarrando su estómago, corrió fuera de la habitación gritando hacia Arnold, "¡Te lo diré después, hombre pequeño – La naturaleza llama! ¡Recuerda, NUNCA comas frambuesas!"
Unos minutos después, los dos niños de cuarto grado regresaban a la habitación de Arnold, ahora completamente llenos de la comida sureña que habían comido.
Helga Pataki se dejó caer en el sofá de Arnold y empezó a limpiarse los dientes con un palillo. "Wow, Arnold," sonrió, "Nunca había visto a nadie correr al baño tan rápido."
Arnold se sonrojó ligeramente. "Ajá… mi abuelo realmente se supone que no debe comer frambuesas pero parece siempre olvidarlo hasta 'después' del postre."
Ambos niños rieron un poco ante el hecho, y, sintiéndose un poco menos consientes, Arnold se sentó en la cama.
"¿Así que, en dónde estábamos?" Arnold dijo casi automáticamente, pero luego preocupado sobre la seguridad de la pregunta mientras recordó la situación de alguna manera incómoda que habían dejado antes de la comida.
'¿Aunque quien sabe? Parece estar de buen humor ahora – tal vez ella comenzará a realmente abrirse conmigo un poco.'
Sin embargo, en lugar de dar el 'rollo' sobre sus 'sentimientos' como a Arnold le hubiera gustado, Helga se quedó en silencio por un momento. Luego volvió su mirada hacia él, una sonrisa extraña en su rostro. "Creo que estábamos hablando sobre inspiración…"
Los ojos de Arnold se agrandaron. 'Wow, realmente va a empezar a contarme sobre.'
Sin embargo, sus esperanzas se desvanecieron por la siguiente cosa que salió de la boca de la chica rubia. "Arnold, tienes una mesa entera de algunas de las personas más interesantes de cualquier lugar justo abajo, y los has conocido durante toda tu vida y por una buena parte de la de ellos."
Arnold se limitó a mirarla fijamente, sin idea de a donde iba a llegar con eso. "Bueno, supongo pero-"
Ella lo interrumpió con una voz de mando. "¡Elige uno de ellos y descríbemelo en un poema! ¡VAS!"
"Uh…" Arnold no estaba seguro de donde comenzar. No estaba seguro siquiera de quien debía de elegir, realmente, pero había obedecido tantas veces antes la voz de mando de Helga en su vida como para ignorarla ahora. "Bueno, yo… um…" se aclaró la garganta, con la esperanza de tener un poco más de tiempo, y finalmente dio su mejor tiro: "Mi abuelo es viejo y sabio, es divertido y cuesta geniales historias, solo espero que no comiera frambuesas…"
"¡EHHH!" Helga hizo un sonido fuerte como un timbre señalando a alguien la respuesta incorrecta en un programa de juegos de preguntas. Se sentó en el sofá de Arnold, bostezando, y estiró su brazo detrás de su cabeza.
Arnold se levantó, mirando hacia ella con una expresión ligeramente molesta. Entrecerró los ojos un poco y se cruzo de brazos. "¿Por qué fue eso? ¡Pensé que lo estaba haciendo bastante bien considerando que lo estaba inventando!"
Helga sonrió. "Uno:" Helga sostuvo su dedo índice frente a ella, "No había absolutamente ninguna emoción en esta cosa para nada – ¡quiero decir que solo hiciste tres oraciones de eso y ya me estaba quedando dormida!" Helga levantó su dedo medio para acompañar al índice. "Dos: la gente que es 'vieja' y 'sabia' y que 'cuenta historias' son un centavo por docena - ¿porqué no tratas de describir algunos de los rasgos que hacen que tu abuelo sea un individuo único e importante para ti? Sabes, ¡cosas que no sean DOLOROSAMENTE obvias para el resto del mundo!" Helga levanto su dedo anular para acompañar a los otros dos en el aire. "Y tres: ¡piensa antes de escribir, cabeza de balón, porque te reto a llegar con algo que rime fácilmente con la palabra 'historias'!"
Arnold pensó por un momento sobre una palabra que rimara con 'historias', luego se sonrojó al darse cuenta que casi nada llegaba a su mente. 'Glorias… tal vez, pero es un poco fuerte… bosnias… bueno, era una palabra pero no tenia nada que ver con su abuelo…'
"Oh." Arnold se sentó de nuevo en su cama mirándose un poco decaído. Suspiró y recargó su barbilla en su mano. "Helga, solo no creo que sea nada bueno en esto…"
Helga se levantó, sonriendo, y caminó hacia la cama de Arnold donde se sentó junto a él. "Aw, vamos Arnoldo, ¡no te rindas así de fácil! Rayos, ¡tú eres el que se supone debe de ser el optimista aquí! Y si sigues con esa actitud, realmente tendré que llamar a Olga por ayuda como Simmons dijo, y nadie quiere eso – créeme." Lo golpeó en broma y Arnold no pudo evitar esbozar una sonrisa.
Helga sonrió pero volvió a su voz de mando. "Está bien, ahora intentemos esto de nuevo: elige a alguien más que estuviera sentado en esa mesa y dime algo sobre ellos que no podría adivinar con solo conocerlos hoy. Algo que solo podría averiguar al tener una relación personal profunda con ellos. ¡VAS!"
Arnold se aclaró la garganta, listo para intentarlo de nuevo. "Okay…" Consideró por unos momentos antes de elegir a su siguiente sujeto.
"Él no parece querer ayudar a terceros,
él parece solo preocuparse solo por sí mismo,
aunque pocas personas le dan la oportunidad de probar,
que su esposa es su más grande logro."
Con una mirada esperanzada en su rostro, Arnold se giró hacia Helga por su aprobación. "¿Qué tal eso? ¿Estuvo bien?"
Helga cerró sus ojos y puso sus brazos detrás de su cabeza, recostándose en su cama. "Hmm… ¿sobre quién fue ese?"
"El Sr. Kokoschka; verás, siempre actúa un poco egoísta y perezoso, especialmente frente a su esposa, Suzie, pero sé que en el fondo realmente la ama. Puede no mostrarlo siempre pero hay veces cuando puedes ver que tanto le importa realmente." Se detuvo Arnold por un momento y luego preguntó de nuevo, "¿Así que, estuvo bien?"
Helga se giró hacia él con una sonrisa aprobatoria en su rostro. "Bueno, no sé si ganaría algún premio pero honestamente no fue del todo malo, melenudo. Eso era lo que el Sr. Simmons quería, y eso es lo que yo estoy buscando; había algo debajo de la superficie de quien es el Sr. Kokoschka – algo más profundo que la mayoría de la gente puede pasar por alto."
La expresión de Arnold se volvió de una insegura a una contenta y, olvidando sobre su nueva política de no tocar a Helga a menos que de fuera absolutamente necesario, la abrazó en gratitud. "Gracias, Helga."
Arnold miró hacia Helga por el rabillo del ojo mientras continuaba abrazandola. De repente, alzó una ceja cuando notpo que Helga estaba sonriendo de un modo extraño con ojos ojos medio abiertos como si estuviera soñando despierta o algo así. Él sintió que se ruborizaba y que su garganta se secaba – por un momento no supo que hacer y solo se sentó allí, con sus brazos aún envueltos alrededor de ella. '¿Qué le ocurre? ¿Debería hacer algo para despertarla? Ella se ve tan 'feliz'…'
Un pequeño, casi imperceptible suspiro se escapó de los labios de Helga pero fue suficiente para sacar a Arnold de su trance desconcertado. Se separó de ella y se aclaró la garganta. "Um, ¿Helga?"
Al instante, ella agitó su cabeza como aclarándola y reanudó su expresión facial normal. "Eh… oh, um…" Helga se sonrojó y se dio la vuelta, frotándose la parte de atrás del cuello con su mano derecha. "A-así que… ¿Qué estas esperando, Cabeza de balón? Elige otra persona y hazlo de nuevo. Rayos, ¡¿Tengo que decirte todo?! Ahora, ¡VAS!"
Ella volvió a la normalidad y Arnold suspiró de alivio. Aun curioso sobre lo que había causado tal cambio tan repentino en ella en primer lugar, aunque, de repente se dio cuenta de que acababa de entrar en el mayor contacto posible con ella al abrazarla. Sintió sonrojarse con vehemencia. 'Realmente necesito recordar no tocarla. Además, ya se está abriendo un poco conmigo… no quiero que nada la haga sentir incómoda de nuevo,' tragó saliva nerviosamente, 'o a mí.'
Por la siguiente hora o más, Arnold y Helga continuaron componiendo poemas en este estilo, Arnold guardándolos en su libreta mientras terminaban. Y, lentamente, Arnold comenzó a entender lo que Helga había estado intentando enseñarle desde que había llegado. A veces regresaba a sus viejos hábitos pero, mientras progresaban a través de cada inquilino, el mejoraba sus habilidades poéticas más y más.
"Desgarrado por batallas y guerras,
hizo lo que pudo para su vida salvar,
Y después de años de plegarias, esperanzas y esperas,
finalmente pudo verla en víspera de navidad…"
Helga estaba acostada sobre el sofá de Arnold de nuevo, ahora haciendo aviones de papel de alguna de las hojas de su propia libreta. Se detuvo a la mitad de hacer uno y miró a Arnold con otra sonrisa aprobatoria. "Wow, Arnold-o, estoy impresionada. Realmente lo estas consiguiendo. Y ese fue sobre…"
Arnold se sonrojó ante el cumplido de Helga. "El Sr. Hyunh; fue separado de su hija durante la Guerra de Vietnam hace mucho tiempo y no fue hasta la navidad pasada que de alguna manera la encontró de nuevo-"
"Si, si," Dijo Helga rápidamente, interrumpiéndolo antes de que pudiera empezar a reflexionar sobre cuán 'misteriosa" había sido en realidad el regresó de la hija del Sr. Hyunh (o recordar como de extrañamente Helga conocía el nombre de su hija en la comida más temprano). "De todos modos, Arnold, ¡el punto es que ese fue uno de tus mejores hasta ahora! Diablos, probablemente podrías entregar ese al Sr. Simmons el lunes y pasar con colores brillantes – casi estoy pensando que ni siquiera necesitaremos reunirnos mañana."
Arnold estaba sonriendo satisfecho, orgulloso de que Helga estuviera contento con él. Sin embargo, sus últimas palabras lo hicieron preocuparse: había estado tan distraído por su reciente éxito que casi había olvidado completamente sobre su objetivo de hablar con Helga sobre su poema. Ahora, sin embargo, estaba empezando a pesar en su mente de nuevo y sabía que se estaba quedando sin tiempo para traer el tema. 'Ya son las 2 en punto, y si no nos reunimos mañana entonces esta es mi última oportunidad. Tengo que encontrar una manera de traer de nuevo el tema a la conversación. Hmm…´De repente, una idea interesante llegó a Arnold – una que probablemente no se atrevería a usar antes de las necesarias clases de Helga pero que ahora sentía que tenía la suficiente confianza para intentar considerarla en su reciente saltó en sus habilidades poéticas. Escribió su poema del Sr. Hyunh rápidamente y luego dejó su libreta a un lado.
"Está bien, Arnold. ¿Hay alguien más que no hayamos intentando hasta ahora?" Helga había confundido los momentos de profunda reflexión de Arnold pensando que él estaba haciendo tiempo, y quería mantener el ritmo con él que habían establecido.
Arnold observó a Helga con cautela moviéndose para sentarse en el sofá a su lado, lo que causó que ella se sentara e hiciera espacio para él. "Así que ¿puede ser cualquiera que estuviera en la mesa abajo durante la comida, cierto?"
Helga levantó una ceja, sin gustarle su mirada, "Uh, si Arnold… cualquiera de esas personas 'únicas' con las que comimos hace una hora."
"Está bien… veamos…" Arnold podía sentir su corazón latir y comenzó a jugar con sus manos. Tragó saliva, y abrió su boca…
"Conozco una chica, quién hoy junto a mí se sentó,
aunque para llevarla le tuve que rogar,
es siempre tan obstinada sobre su reputación,
pero por una vez, pareció no importar…"
Arnold tuvo que maravillarse ante el repentino cambio que pasó en Helga G. Pataki mientras decía esas pocas palabras. Ella parecía no haber notado nada fuera de lo normal con la primer línea; para la segunda línea sus ojos se habían abierto bastante y su boca estaba ligeramente abierta: y en algún lugar entre la 3era y cuarta línea se levantó de un salto y voló hacia Arnold con una mezcla entre dolor y rabia en su rostro.
"¡OYE, ¡¿QUIÉN DIJO QUE PODÍAS ESCRIBIR ALGO SOBRE MI?!" Lo tenía inmovilizado contra el sofá, imponiéndose sobre él como si hubiera golpeado en el nervio más sensible posible.
Arnold giró ligeramente su rostro lejos del de ella y trató de mantenerse tranquilo. "Bueno… tu dijiste, Helga…"
Ella lo empujó más fuerte contra el sofá y gruño entre sus dientes apretados. "Te juro Arnold, voy a-"
Arnold tragó saliva, y dijo en una voz un poco más confiada, "Tu dijiste que podía ser sobre cualquiera en la mesa, Helga, y tú estabas en la mesa."
Helga estuvo en silencio por un momento, pero entonces de mala gana soltó a Arnold de su agarre. Cruzándose de brazos frente a su pecho, se apartó de él y se sentó lo más lejos posible de él en el otro extremo de la cama.
Arnold se sobó uno de los hombros que Helga le había clavado y esperó para que ella dijera algo. 'Tal vez realmente estoy llevando esto demasiado lejos… probablemente debería solo darle algo de espacio. Aun así, si ella va a actuar como si nada hubiera pasado…' Arnold suspiró mentalmente, sabiendo que lo que tendría que hacer lo que fuera posible para evitar que corriera de la situación. 'No puedo solamente dejarla salir de esta.'
Mientras tanto, los pensamientos de Helga estaban corriendo a millas por hora, y también sus emociones. 'Ese pequeño camarón con pelos, ¡¿Quién se cree que es?!... Oh, mi pequeño dios del amor, ¡tu realmente escribiste un poema para mí!... Primero él lee mi poema sin preguntármelo, luego empieza a usar mi debilidad en mi contra, y ahora ¡¿Qué cree que está haciendo?!... Realmente inspiré a Arnold - ¡Creo que voy a morir!.. ¡Lo odio!... ¡Lo amo!... ¡Oh, criminal, realmente soy un bote vacio!'
Consciente de que Arnold estaba esperando por su respuesta, Helga simplemente frunció el ceño hacia él pero dijo en una voz más calmada, "bien."
Arnold, tomando su respuesta como una buena señal, estaba a punto de responder. Sin embargo, se detuvo cuando notó una sonrisa astuta, casi maliciosa llegar al rostro de Helga. Su ceño fruncido desapareció y ahora su voz se volvió claramente agradable. "Sabes, había alguien más en esa mesa también, Arnold…" Helga se aclaró la garganta y Arnold sintió una muy mala sensación en la boca del estomago.
"Un cierto Cabeza de balón aprendió algo de mi hoy,
Ahora es un trovador que la gente puede soportar,
Pero si cree que colocar las palabras me llegarán,
¡Mejor que tenga cuidado-" Helga apretó sus puños, "porque eso es solo soñar!"
Helga se recargó hacia atrás, una sonrisa satisfactoria en sus labios. Arnold se quedó sin palabras por un momento, luego levantó una ceja y una pequeña sonrisa vino a su rostro. Se levantó y se sentó en el lado opuesto de Helga.
"Puedo estar soñando,
pero tu tendrás que confesar,
creo que estas preocupada que en poesía,
tal vez la mejor no serás."
Helga levantó una ceja y su sonrisa se volvió más cortante.
"Arnold, estás contra una veterana de palabras,
he compuesto más frases de las que tu nunca leerás,
no pienses que es tan fácil superar a la 'maestra',
o tu cabeza de balón, tendré que golpear."
Arnold no estaba por tomar las cosas lentamente esta vez. En lugar de casualmente acercarse hacia Helga, se levantó y rápidamente a través de la longitud de la cama, se colocó directamente frente a ella. Usó sus pocos minutos de sorpresa ante su repentino acercamiento para empezar justo en su siguiente mensaje en rima.
"Si eres tan buena escribiendo y has hecho cosas tan buenas,
por qué ocultarlo de todos y esconderlo también,
no creo que te des cuenta de lo orgullosa que deberías estar,
justo como trataste, en la azotea de FT-"
"¡Adiós!"
"Huh… espera, ¡Helga!" había estado sentada completamente inmóvil aún escuchando la más reciente composición poética de Arnold. Sin embargo, el momento que la letra 'F' de FTi salió de los labios de Arnold, su mirada de asombro cambio a una de pánico y miedo. Al instante, había corrido tan rápido bajo su mirada y hacia la puerta que él no había sido capaz de detenerla.
Helga parecía furiosa y estaba murmurando algo en voz baja que sonaba como, "¡De ninguna manera!, ¡De ninguna apestosa manera!, ¡Me voy de aquí!" e irrumpió por la habitación.
Arnold instantáneamente corrió detrás de ella y consiguió tomar su mano lejos de la perilla de la puerta antes de que pudiera alcanzarla. "¡Helga, detente!"
En el fondo de su mente Arnold había estado esperando ser capaz de someterla de nuevo con su tacto. Sin embargo, la furia de Helga sobrepasaba su amor e inmediatamente se alejó de él, no dejando ser engañada de nuevo por él ese día. "¡¿Quién dijo que puedes tocarme, cabeza de balón?!" '¡No hay manera que le vaya a dejar empezar a pensar que todo lo que tiene que hacer para ganar contra mí es tocarme!' "¡Ahora muévete, me voy de aquí!"
Arnold no estaba seguro de porque ella estaba tan enojada, pero si sabía, de alguna manera, que había hecho algún error. 'Tengo que hacer que se quede, o al menos que regrese mañana.' "Helga, lo siento. ¡Por favor, no te vayas!"
Ella solo frunció el ceño y gritó de vuelta, "¡No accedí a ayudarte para que tu pudieras jugar conmigo Arnoldo! ¡Tu necesitabas la tutoría y te di la tutoría; ese era el trato y ahora terminamos! Oh y," Helga golpeó su puño derecho contra su palma izquierda, "Si dices algo sobre nuestra pequeña 'sesión de poesía' a ALGUIEN, ¡voy a desinflar esa cabeza de balón tuya, PERMANENTEMENTE!"
No pensando sobre lo que estaba diciendo, Arnold giró los ojos y murmuró calmadamente en voz baja, "Ajá, claro…"
Helga lo miró malvadamente. "¡¿Qué fue eso?!"
Arnold dio su más inocente mirada. "Dije… um…" De repente, una idea vino a él y dejó caer sus ojos hacia abajo rendido y casi pareciendo triste. "Dije, bien, Helga…" Entonces se alejó de la puerta, asegurándose de mantener la espalda hacia su enojada amiga.
Helga estaba a punto de salir de la habitación pero entonces dudó y miró hacia Arnold, su ira enfriándose mientras los segundos pasaban hasta que finalmente murmuro en una voz mucho menos amenazadora, "Mira, solo olvídalo… Yo… yo te veré el Lunes." Helga giró el picaporte y abrió la puerta lentamente… sin embargo ella no se fue. Lentamente, su expresión cambio de estar enojada y molesta a una de preocupación e inquietud. 'Oh, por el amor de Dios, acabo de romper su pequeña burbuja de optimismo, ¿no? Pensó que podría pasar sobre mi si 'hacia lo mejor' y trato de 'sacarlo'… Bueno, tal vez si sobreactué un poco… Quiero decir, no puedo culparlo por estar un poco confundido sobre, bueno, todo. Oh Arnold; solo mírame, inténtalo y detenme, grítame – ¡has ALGO para demostrarme que aún te preocupas por mi!
Helga se aclaró la garganta y se sobó la parte de atrás del cuelo con su mano libre, mirando de atrás hacia adelante, de Arnold hacia el piso. "Um… a menos… a menos que quieras reunirte mañana también…" tartamudeó. Luego rápidamente añadió en su mejor voz de matona que pudo reunir bajo las circunstancias, "Si hago algún espacio en mi agenda, digo…"
Arnold sonrió para si mismo, feliz de que su plan hubiera funcionado y que Helga hubiera respondido tan bien ante su 'decepción'. Se giró para ver a Helga con una sonrisa esperanzadora en el rostro. "Me gustaría eso, Helga – y realmente lo sien-"
Helga lo interrumpió, no queriendo recordar lo que había pasado entre ellos. "Ajá, ajá, así que, ¿misma hora, mismo lugar?"
"Claro, Helga." Arnold se acercó hacia ella de nuevo para verla salir de su habitación.
Helga dio un paso hacia la escalera del ático y descendió los primeros escalones. Sin embargo, antes de desaparecer por completo abajo hacia el pasillo, se dirigió hacia Arnold una última vez. "Pero nada de cosas raras." Sus ojos se entrecerraron y apunto su dedo índice hacía su rostro.
"Ella me dijo nada raro,
y una sonrisa no pude evitar,
porque debía ser yo quien dijera eso…"
"No presiones Arnold, y más tarde me verás…"
Helga sonrió mientras terminaba su poema por él, luego termino de descender los escalones y se hizo paso abajo hacia la salida de la Casa de Huéspedes. Mientras Arnold la miraba marcharse, no pudo evitar más que soltar una risita hacia la oración final que ella había inventado para su último poema del día. Y, mientras Helga G. Pataki desaparecía en la esquina del pasillo él solo pudo pensar para sí mismo, 'Al menos tengo mañana para aclarar las cosas de una vez por todas… solo espero que nada más pase…'
Nota de la traductora: Recuerden que la autora (Azure129) pide que los reviews si gustan los puedan poner en la historia original, aún si los reviews están en español. Ella dice que sabe un poco de español y que le daría mucho gusto leerlos y saber lo que opinan de su historia.
