¡Hola! Muchas gracias por los comentarios!! (: Siento haber tardado tanto en seguir, pero aquí estoy! xD Ahh!! La historia tiene una segunda parte, os aviso jeje! Aunque aún queda un poquito de la primera! Gracias de nuevo por leer y comentar! :D No os aburro más:

Entró en una sala sumida en completa oscuridad. Entrecerró los ojos mirando a su alrededor tratando de percibir algo o a alguien. Dio un par de pasos adelante cuando todo comenzó a aclararse.
-¿Qué..?-susurró confusa al percatarse de que el lugar que comenzaba a percibir a su alrededor era la entrada de su casa.-¿Mamá?-llamó esperanzada en que su madre apareciese gritándole por las escaleras, como cada vez que hacía algo que no debía. Pero nadie bajó por las escaleras. Parecía que no había nadie en casa. Se giró hacia la puerta de su casa y abrió los ojos impactada.
Una niña de unos seis años entraba por la puerta de la casa de la mano de una mujer de mediana edad. La niña reía feliz mientras jugaba con su muñeca nueva.
Los ojos de Nora se llenaron de lágrimas al ver como la niña gritaba emocionada y se agarraba a un hombre también de mediana edad, que en ese momento salía de la cocina.
Ante sus ojos su padre cogía a la niña mientras le preguntaba qué tal lo había pasado en el parque. Vio como su madre sonreía y se dirigía a las escaleras.
Nora vio como su madre pasaba a su lado sin percatarse de su presencia. Se mantuvo en su posición, tratando de controlar el llanto y tratando de observar con atención la escena que se desarrollaba ante ella. Su padre le sonreía y ella, con seis años, mientras tanto le contaba algo que parecía muy emocionante.
-Papá, ¿me vas a llevar a montar en bici?-preguntó la pequeña Nora esperanzada. Su padre negó levemente con la cabeza.
-No puedo cariño, tengo que ir a trabajar.-le dijo. Nora hizo un puchero y bajó la cabeza triste.
-¡Me lo prometiste!-le gritó recordando la promesa que le había hecho su padre de enseñarle a montar en bici hacía unos días.
-Lo sé.-le dijo el hombre acariciándole la mejilla.-Pero hoy no puedo.. Tengo que ir a trabajar.-le explicó calmadamente.-Me han llamado y debo ir.. ¿Lo entiendes, verdad?
La niña se apartó de su padre enfadada.-¡No! ¡¡Lo prometiste!!-le gritaba comenzando a llorar desilusionada. Su padre suspiró y cogió su maletín de una mesa de la entrada de la casa.
-Otro día, ¿vale?.-le preguntó con una sonrisa. La niña negó con la cabeza.
-¡No! ¡Me has mentido! ¡Yo quería ir hoy! ¡HOY!-Nora veía como la niña gritaba fuera de sí, enfadada con su padre.-¡Te odio!-gritó girándose hacia las escaleras y subiéndolas rápidamente dejando a su padre en la entrada.
Nora observó como él se quedaba quieto unos segundos, disgustado. Suspiró y miró su reloj. Al parecer llegaba tarde. Abrió la puerta y salió de la casa.
Todo alrededor de Nora volvió a oscurecerse. Papá suspiró Nora llorando. Esa fue la última vez que había visto a su padre. La última vez que le abrazó, que habló con él.. Antes de morir en un accidente de tráfico.
Calló de rodillas en medio de la oscuridad sin reprimir el llanto. Te odio.. Eso era lo último que le había dicho a su padre. Te odio.
-Nora.-escuchó como le llamaba alguien. Alzó la mirada.
-¿Bill?-preguntó sin ver nada a su alrededor.
-No.-le dijo la voz. Ante ella un haz de luz dio paso a un hombre. Abrió los ojos impactada al ver su a padre frente a ella. Estaba tal y como recordaba haberlo visto por última vez. Él sonrió. Nora volvió a llorar confundida.-Tranquila.-le dijo manteniéndose frente a ella.
-Papá..-dijo tratando de controlarse. Suspiró y lo miró fijamente. Era él, sin duda, aunque, al igual que Bill, parecía medio transparente.
-Hola cariño.-le sonrió cálidamente. Era un hombre alto, moreno y muy guapo. Tal y como lo recordaba.
-Hola..-dijo ella sin poder creer lo que estaba sucediendo. No podía creer que estuviera hablando con su padre.-Papá, yo..no sé..
-Estás confusa, lo entiendo.-le dijo él.-Vamos, levántate.-le pidió. Nora se levantó con lentitud, como si temiese que un movimiento brusco fuera a hacer desaparecer a su padre.
-Mucho.-admitió poniéndose ante él. Deseaba abrazarle pero sabía que no podía.-Papá, ¿qué hago aquí?
-Bill te lo ha explicado, ¿verdad?-le respondió. Nora le miró confundida pero al segundo recordó que la lógica no servía en ese lugar. Afirmó con la cabeza.
-Papá.. Hay tantas cosas que quiero decirte.-le dijo ella aturullada por todas las cosas que le pasaban por la mente en esos momentos. El hombre sonrió levemente.
-Lo sé.-le dijo.
-Es verdad.. Eres parte de mi mente, como Bill.-sonrió Nora. Él afirmó con la cabeza. Se mantuvieron en silencio unos momentos.-Papá.. Siento haberte dicho que te odiaba.. No era cierto..-le dijo bajando la mirada. Desde ese día había vivido con el temor de que su padre muriera pensando que le odiaba. Esa idea le carcomía por dentro desde hacía años.
-Cariño, sé que no era cierto.-le dijo él sonriendo y acercándose a ella. Alzó una mano y le acarició una mejilla, como siempre hacía cuando era pequeña para tranquilizarla. No notó su caricia, pero sí una calidez sobre ella. Al escucharle decir eso Nora sintió como si algo dentro de ella se liberase. Sonrió aliviada.
-¿De verdad?.-preguntó sonriente.
-De verdad.-le dijo.-Sólo fue una pataleta.. Sé que me querías y me quieres.-le sonrió con tranquilidad. Nora sonrió con los ojos bañados en lágrimas.
-Te echo de menos, papá.-le dijo.
-Lo sé.. Pero siempre estoy con vosotras.-le dijo su padre.-Siempre estoy velando por vosotras.-le aclaró. Nora se sintió más tranquila, en paz.-Debo irme y tú debes seguir con tu camino junto a Bill.-Nora negó con la cabeza. No quería volver a separarse de él. Su padre sonrió y se alejó un poco de ella.-Bill te está esperando.. Debéis seguir para que puedas despertar cariño. Tienes que despertar.-le dijo él. Nora afirmó con la cabeza aún con lágrimas rodándole por las mejillas.
-Adiós papá, te quiero.-se despidió. Su padre sonrió y desapareció ante ella con la misma rapidez con la que había aparecido.
Nora se mantuvo un momento parada. Asimilando lo que había pasado. Su padre sabía que le quería. Sonrió y volvió a llorar, pero esta vez de emoción. Abrió la puerta que estaba tras ella. Salió fuera y no vio a Bill. Miró a su alrededor asustada.
-¿Bill? ¡Bill!-le llamó temiendo que el chico le hubiese dejado sola. En ese momento notó una respiración en su nuca, la cual hizo que se le pusiera la carne de gallina. Se giró encontrándose de frente a Bill. La miró directamente a los ojos y sonrió.
-Sabía que lo harías bien.-le dijo. Nora se secó las lágrimas y sonrió. Se quedaron en esa posición unos segundos hasta que Bill se apartó de ella y comenzó a andar. Ella le alcanzó más tranquila.
-Bill..-le llamó. El chico se giró hacia ella.-Nunca vuelvas a desaparecer así.-le pidió recordando lo asustada que se había sentido hacía escasos minutos al pensar que Bill se había ido de su lado.
-De acuerdo.-le sonrió. Siguieron andando. Nora le miró levemente y tuvo la sensación de que Bill no parecía tan incorpóreo como antes. No se transparentaba tanto como hacía un rato.. Negó levemente con la cabeza pensando que eran ideas suyas. Junto a ella, y sin dejar de mirar adelante, Bill sonrió.

¡Hasta aquí por hoy! ¿Comentarios? ^^ Besos!