¡Hola! Aquí esta ya el capítulo siguiente. Por ahora estoy actualizando cada dos días, espero continuar haciéndolo de esa manera.
En verdad agradezco mucho sus reviews, favoritos y alertas.
Yolotl: Jaja gracias veivi, ya te dije que te haré un oneshot donde se le pongas sus ojos rojos, sígueme ayudando!
kds: ¡Gracias! Que bueno que te este gustando, espero así siga siendo:D
Guest: Me alegra que te guste, ¡Gracias por leer!
Alpes: Gracias amiguito, te prometo que acabo el otro pronto, help me!
luciafromthesea: ¡Volviste! Si, ya ya! Te aseguro que seguiré subiendo con secuencia, ¡Sígueme leyendo!
Disclaimer: Todos los personajes del Anime/Manga Naruto, pertenecen a Masashi Kishimoto, yo solo tome sus personajes prestados para adaptarlos a mi historia en un AU.
Capítulo 4
La incertidumbre de conocer la identidad del chico que podía llegar a tener una conexión con la dueña del diario, se había alojado en la mente del joven Uchiha, así que con la intención de saciar su curiosidad, incorporo su cuerpo tomando nuevamente el cuaderno y comenzó a escanear con rapidez en las hojas siguientes, pero enseguida se detuvo, cerró el cuaderno y volvió a recostarse con la vista hacia el cielo.
—Maldición…— Maldijo con fastidio.
¿Qué es lo que estoy haciendo? Se cuestionó el pelinegro a modo de reproche, mientras fruncía su seño y arrancaba un poco de pasto con molestia.
¿Qué ganaría el con conocer el nombre del chico? Una vez supiera como se llamaba ¿Lo buscaría? Y una vez lo hubiese encontrado ¿Qué le diría? Esas eran algunas de las muchas preguntas que cruzaban por la mente de Sasuke.
Pero solo había una pregunta que lograba mantener inquieta la mente del Uchiha muy por encima de las otras…
— ¿Qué demonios me está pasando? — Dejo salir la pregunta en voz alta.
Se desconocía de esa manera, mostrando tanto interés por algo que no era en lo más mínimo importante o significativo en su vida, por algo que no tenía nada que ver con él y que a pesar de saberlo, era algo a lo que cada vez sucumbía aún más.
Sí, era simplemente inexplicable lo que ese tan mencionado diario o mejor dicho lo que estaba escrito dentro de él le llegaba a provocar, sin darse cuenta aquel diario le provoca cierto tipo de sensaciones y… ¿Sentimientos? Que hasta hace poco no había vuelto a sentir, desde que era pequeño.
Si bien, era consciente de que no hace mucho había tenido el valor de reconocer que mantenía una especie de interés por la dueña del diario, pero comenzaba a sentir que le estaba prestando más atención de la que debía.
Normalmente terminar de leer un libro que fuera totalmente de su agrado le tomaba alrededor de un mes, y no porque su nivel de comprensión lectora fuera deficiente o lento, sino porque elegía tomarse su tiempo para leer, sin prisas. Caso contrario a lo que le estaba pasando con el objeto anteriormente ya mencionando, el cual llevaba leído más de la mitad en un corto tiempo de apenas una semana.
Frustrado, paso una mano por su cabello color azabache y dejo salir un ruido a modo de queja.
Vaya que la dueña de dicho diario había encontrado la forma de hacerle pasar malos ratos, nunca nada ni nadie había torturado la mente del joven Uchiha de esa manera, nunca nadie había acabado con su paz mental.
Que fastidio, pensó a la vez que colocaba su cuerpo de costado y se encontraba con su dolor de cabeza frente a él.
Apenas lo vio y nuevamente esa curiosidad comenzó a surgir en él.
A regañadientes tomo el cuaderno, y justo cuando estaba a punto de abrirlo, se escuchó el timbre que indicaba el cambio de clase.
Pese a que había sido salvado de saciar su curiosidad, sabía que no se quedaría con la duda, aun después de haberse recriminado mentalmente, tenía que conocer la identidad del chico, después de todo él también era un simple humano, claro, un Uchiha, pero humano a fin de cuentas.
— ¡Al fin te encuentro! — Exclamo Naruto acercándose hacía el— ¡Maldito Sasuke, volviste a saltarte la clase de deportes! — Bramo el rubio, fulminándolo con la mirada.
—No hagas tanto escándalo— Espeto el pelinegro mientras se ponía de pie— Y mejor vete a tomar una ducha— Menciono a la vez que cubría su nariz con su mano— Apestas a sudor, Naruto.
— ¿Eh? — Emitió el aludido— ¿Enserio? — Cuestiono a la vez que alzaba su brazo y acercaba su nariz a su axila— Oh, tienes razón— Contesto con calma— ¡No hay duda de que este es el olor de un hombre! — Exclamo con orgullo y ambos brazos en su cintura.
Sasuke dejo salir un suspiro y emprendió camino de regreso a su salón.
—No cabe duda de que los tontos nunca dejaran de serlo— Murmuro.
— ¿Eh? ¿Dijiste algo? — Pregunto con inocencia el rubio, andando detrás de su amigo.
—Nada— Menciono el pelinegro andando con una mano dentro de su bolsillo y la otra sosteniendo el diario.
—Maldito Sasuke…— Pronuncio Naruto entre dientes.
El día avanzo de manera rápida, sin ninguna novedad para el Uchiha, llegando de esa manera la hora del almuerzo para los estudiantes, la hora en que algunos se reunían en la cafetería y otros optaban por quedarse en el salón de clases para tomar su almuerzo en compañía de sus amigos.
Sin embargo, Sasuke prefería pasar su hora de almuerzo en un lugar más apartado del resto de sus compañeros, y sus lugares preferidos para hacerlo solían ser la azotea, la biblioteca y bajo la sombra de un buen árbol.
Además de que le era imposible tomar su desayuno en lugares tan concurridos como lo eran la cafetería o algún pasillo de la escuela, pues le era incomodo comer mientras gran parte del alumnado femenino tenía su atención puesta sobre él, por ese motivo casi siempre terminaba rechazando las invitaciones de sus amigos, quienes a diferencia de él no tenían problema alguno lidiando con ello.
Sasuke introdujo la llave en la puerta que daba acceso a la azotea, lugar en el que únicamente ingresaban los miembros del club de astronomía, motivo por el cual se había unido a mencionado club, en el que apenas recibió la llave y jamás volvió a poner un pie.
Una vez dentro de la azotea, camino hasta llegar a la maya protectora que yacía por encima de las barandillas.
Recargo su cuerpo sobre esta y tras tomar una bocanada de aire y luego dejarla salir, saco el cuaderno que había guardado por dentro de su pantalón y comenzó a leer, definitivamente ese día tenía que conocer el nombre de aquel chico.
Los ojos del Uchiha se tornaron expresivos, mostraban incredulidad y a la vez asombro, había encontrado lo que buscaba más rápido de lo que esperaba.
Cerró el cuaderno y lo observo pensativo.
—Vaya— Pronuncio con un tono irónico— Jamás hubiera imaginado que se trataba de ti…
Mientras tanto en la cafetería de la escuela, se encontraban un grupo de chicos pasando un buen rato durante su receso, en su mayoría el grupo estaba conformado por estudiantes de tercer año de preparatoria.
— ¡Oye! ¡Deja de comerte mi comida Naruto! — Exclamo un joven de complexión robusta y cabello largo— ¡Ah! ¡Te comiste el último trozo de carne de mi obento! — Grito consternado tras ver al chico rubio saborear el último pedazo de carne en su boca.
— ¡Lo siento, Choji! — Se disculpó juntando ambas palmas de las manos— Pero es que la comida de tu mamá está muy buena... — Dijo con una sonrisa socarrona.
—B-bueno, en eso tienes razón— Menciono alagado Choji
—Además, te hice un favor— Señalo el Uzumaki— Si te hubieras comido ese último pedazo de carne te hubieras puesto más gor…
— ¡Cierra la boca Naruto! — Exclamo un chico de cabello largo y negro atado en una cola de caballo apareciendo repentinamente detrás del rubio y cubriendo con sus manos la boca del aludido, en un intento de silenciarlo a tiempo— ¿Eres estúpido? ¿Acaso no recuerdas que esa es la palabra tabú de Choji? — Susurro el recién llegado a Naruto.
Choji los miro de reojo fijamente.
— ¿Qué ibas a decir Naruto? — Cuestiono mirándolo de la misma forma.
Una gota de sudor escurrió por la frente del Uzumaki, quien apartaba las manos del chico que cubrían su boca detrás de él
—N-nada—Dio como respuesta acompañada de una risa nerviosa.
—Hmm— Musito Choji volviendo su atención al obento que sostenía en sus manos.
—Gracias, te debo una— Susurro el rubio hacía el chico de cola de caballo.
—Lo sé— Contesto, tomando asiento aun lado de él— Y por esa razón me acompañaras a un lugar saliendo de clases.
El ojiazul parpadeo constantemente ante lo que acaba de escuchar.
— ¿Eh? ¿A dónde? — Pregunto observándolo con curiosidad.
El chico mostro un poco de incomodidad antes de responder.
—A Roran— Contesto
Naruto lo miro con cara de no creer lo que escuchaba.
—Hablas de… ¿El instituto para señoritas Roran? — Pregunto con asombro— ¿E-ese que parece un castillo?
El cuestionado rasco su cabeza comenzando a sentir cansancio, le resultaba problemático tener que contestar las preguntas de su amigo rubio una tras otra.
—Si Naruto, ese…— Dijo fastidiado.
— ¡Yo voy! — Contesto entusiasmado.
—Bien, te veo a la salida en la entrada de la escuela— Dijo al rubio.
—Hmm— Musito el otro a modo de afirmación.
Pasó tal y como habían acordado, el de cola de caballo salió de la escuela y se dirigió al punto de reunión.
"Conocí al chico que le gusta a mi amiga"
— ¿Y a qué vas a Roran? — Cuestiono el Uzumaki caminando al lado de su amigo.
"Era tal y como ella lo describió"
—Voy a ver a alguien— Contesto
"Cabello largo y negro atado en una cola de caballo"
— ¿Hmm? ¿A quién? — Pregunto Naruto
"Ojos marrones"
— ¿Tienes alguna conocida ahí? — Pregunto girándose hacía el chico— ¿No me digas que es una prima? ¡Si se trata de una prima tienes que presentármela! — Exclamo emocionado.
"Orejas adornadas con pendientes"
—No seas tonto Naruto— Contesto el otro. — No tengo ninguna prima.
"Y lo más llamativo, una expresión de pereza en su rostro"
—Voy a ver a mi novia
"Su nombre es Shikamaru Nara"
Capítulo algo corto, pero en el próximo les tengo una sorpresilla.
Si tienen alguna duda déjenmela en un review, con gusto se las resolveré.
Espero me sigan leyendo, ojala les haya gustado.
Nos vemos en el próximo, ¡Chau!
