-Papa! Llego la abuela Holly! Esta en la calle!

-No me digas papa, y ya voy a abrirle –con un poco de pereza se levantó del sofá donde estaba viendo la televisión y agarro las llaves que había dejado en la mesita por si esto pasaba, Kakyoin estaba super feliz en la ventana saludando a Holly.

Que adorable que era el niño.

-Déjalo que te diga papa pobrecito! Que mal te hizo? –lo primero que escucho al entrar era un regaño, típico, su madre adoraba meterse con el pelirojo, lo cuidaba tanto como si fuera suyo.

-Abuela! –el pelirojo salto a las piernas de la mujer que se agacho a abrazarlo, ambos tenían una sonrisa muy bonita que le saco a Jotaro una propia, los momentos familiares eran algo que le gustaba.

-No me digas abuela me hace sentir vieja! Además traje todo para cocinar los 3 juntos… -ah es verdad que hoy iban a enseñarle a Kakyoin a cocinar galletas, todo por ocurrencia de su madre.

Por que el novio muerto reencarnado de Jotaro era ahora su hijo adoptivo, y todos lo amaban, Holly lo amaba como a un nieto y Kakyoin lo amaba a el como si fuera su padre, incluso aunque le decía que realmente no lo era para mantener distancia por lo sano, mucha responsabilidad llamarse padre a los 24 años.

-Hoy podre meterlas yo al horno? –pregunto con toda la ilusión del mundo, no se le hacía normal que su novio muerto ahora de niño se le hiciera tan adorable, realmente lo quería con toda el alma, era demasiado lindo.

-Claro que si cariño, oh tengo un regalo para ti –los ojos del chico se iluminaron y a ambos adultos se les derritió el corazón, es verdad que su madre traía un par de bolsas –Jotaro me habías dicho que Nori andaba necesitando un nuevo pijama no? –cuando todos pasaron a la sala el moreno cerro la puerta de la casa, su madre se sentó en uno de los sofás y se puso a rebuscar en una bolsa.

-Si, necesita un par más y el que tiene le queda corto de piernas, está creciendo bastante rápido –al oír eso la rubia se acordó del anterior Kakyoin y en que casi era tan alto como su hijo en ese momento, aun así no dejaría que un recuerdo triste matara el momento y saco su presente…

-Que es eso?

Era un bonito body-pijama de conejo, con una capucha muy grande con unas orejas y las manos totalmente cubiertas con unos agujeros para pasar los dedos a modo de guante que tenía lo rosadito de sus patas, los pies eran unas pantuflas de garritas gigantes e incluso tenía…una cola…

-No te parece adorable? –Kakyoin había posado sus pequeñas manitas sobre la tela del pijama para agarrarlo, se lo veía super feliz e ilusionado como si fuera un disfraz –te lo quieres probar Nori? –sin poder emitir palabras de la emoción agito la cabeza para decir que si –es elástico así que metes la cabeza por la capucha y bajas, lo mismo para sacártelo si? –casi y arrancándoselo de las manos el niño corrió al baño a cambiarse todo emocionado, dándole un golpazo a la puerta, Holly sintió la mirada de su hijo en la nuca y…-Que? Así es más realista

-Como puede ser realista eso? Además lo consientes mucho! –a veces el ser tan frió y serio en el ámbito de su casa lo hacía pensar que no podía llegar a ser el favorito de Kakyoin, pero el no podía actuar normal como los demás así que le daba bastante recelo

-Bueno para que no te enojes la próxima compro uno de delfines o pescaditos, no lo compre por que pensaba que Nori parecería un sushi gigante…

-Ahora parece la cena de navidad.

Unos pasitos se escuchaban desde el camino de la sala al baño y cuando giro la cabeza a ver…

Se le paro el corazón, era demasiado adorable.

-Vestir esto es tan divertido! –las orejitas de la capucha le caían en la cara de una manera muy similar que su mechón de pelo, le quedaba el traje muy ceñido al cuerpo y la patotas gigantes de conejo que tenían lo hacía ver adorable…además esa sonrisa que tenía ahora mismo le quedaba muy linda.

-El pijama de delfín no hubiera hecho esto –su madre le dio un golpecito riéndose pero el no podía dejar de ver al pelirojo que estaba jugando con sus orejas.

-Todavía hay más? –al escuchar eso se tiro contra la rubia super emocionado, Jojo podía jurar que se le movía la cola del traje y que el no estaba alucinando.

-Si te vuelves mas guapo y alto por supuesto

Aveces Jotaro y Kakyoin dormían juntos, sin motivo en particular simplemente uno de los 2 aparecía en la habitación del otro y terminaban durmiendo, para el moreno era lindo, se sentía acompañado y no tenía que preocuparse de que a Nori le pasara algo.

Así que estaban en su cama, cansados, durmiendo después de hornear galletitas que no eran buenas para su dieta ahora que estaba haciendo poco ejercicio por que tenía exámenes pero eran horneadas por su niñito lindo así que no se quejaría, Kakyoin como siempre recostado en su pecho con su cabeza en su hombro y el brazo de Jojo alrededor de su cintura pero…el traje de conejo cambiaba todo, ahora se sentía mucho mas calentito y seguro que antes, la piel de Noriaki contra la suya le daba mucha calidez pero ahora mismo el traje…le estaba dando calor.

Se despertó en medio de la noche con la boca reseca, como siempre que tenía que hacer que Noriaki estaba muy dormido y este parecía ser el caso por que hasta el empezaba a querer uno de esos trajes por que el niño parecía super cómodo y relajado todo el tiempo, tenía que agarrar a Kakyoin por debajo despacito para que no se despertara e interrumpirle el sueño, por suerte el niño era delgadito y fácil de levantar.

Hizo un poco de fuerza con el brazo en su cintura y estiro el otro para agarrarlo y elevarlo, y de ahí se fue levantando despacito de no hacer ruido y lo coloco en su hombro, asegurándose de que estuviera bien sujeto y que no se le cayera antes de levantarse e ir al baño a servirse un vaso de agua.

Para su suerte la capucha lo tapaba de la luz así que esta vez si podía prenderse una lámpara.

Ya bebido y revisado que Nori siguiera dormido volvió a la cama, recostándose de nuevo se quedo mirando unos minutos el techo hasta que sus parpados empezaron a sentirse pesados y el sueño lo agarro de nuevo, estaba apunto de dormirse de nuevo hasta que…

-Jotaro…-Kakyoin empezó a moverse encima suyo inquieto, su brazo lo dejo ir para ver que sucedía y no incomodarlo, parecía estar tan dormido como el –tengo sed… -maldijo mentalmente por que acababa de volver del baño, todavía tenía los ojos cerrados y estaba cansado, podría dejarlo ir a el solo pero…

Derrepente sentía algo en la boca…eran los dedos de Kakyoin.

-Nori?

-Tus labios están mojados…tengo sed… -lentamente fue abriendo los ojos pero cuando esto paso tenía al pelirojo encima suyo besándolo.

Que?

No era un beso raro, era un piquito inocente, Kakyoin seguía obviamente dormido por que así medio levantado encima suyo se estaba tambaleando y el…como se tenía que sentir…ese beso lo estaba durmiendo más, lo estaba relajando…sus labios se pararon dándole a el también un piquito leve.

Iba a sacarse al pelirojo de encima cuando el pecho empezó a dolerle por alguna razón pero este empezó a darle besitos por toda la cara poniendo su mano en su pecho, besitos inocentes y muy tiernos incluso llenándole la cara de baba, eran muy lindos pero francamente incomodos, no estaba pensando bien y quería seguir durmiendo así que su mano agarro el pijama por detrás para sujetar al pelirojo pero este se abalanzó sobre su boca a darle otro beso. Que le pasaba a Kakyoin?

Iba a sacárselo de encima por que ya incluso se estaba preocupando pero el niño incluso con la sonrisita boba que se le notaba en la boca le susurro entre besitos.

-Te quiero Jotaro

Y su corazón dejo de latir por unos segundos.

Por que se había oído igual que su novio de Egipto.

Y eso fue lo que lo hechizo.

Su mano se dirigió a la parte de atrás de su cabeza y unió sus labios de nuevo, esta vez en un beso más profundo, pegando sus labios de verdad y sintiendo la calidez de la piel del otro, uno solo de sus labios podía capturar en su totalidad su pequeña boquita y eso le hacía doler el pecho de lo mal que estaba pero otra parte de el le rogaba seguir con eso, por que le estaba gustando mucho.

Y Kakyoin no tenía objeción, o al menos no estaba haciendo nada, incluso en un momento que abrió los ojos vio como también lo estaba observando.

Y al conectar sus miradas los 2 se dejaron disfrutar.

Jojo empezó a mover sus labios suavemente, dándole besitos y capturando los suyos en juego, hundiéndolos en su boca y humedeciéndolos con sus salivas, haciendo un beso ruidoso que para el se estaba sintiendo muy tierno y muy intimo, su mano bajo hasta su hombro para acariciarlo ligeramente y ahí se dio impulso para empezar a darle besitos por toda la cara.

Nariz, mejillas, mentón, frente, cejas, y labios de nuevo, presionando de nuevo sus labios contra su pequeña boquita.

Se sentía como si estuviera en un sueño, su boca estaba por poner una sonrisa de plena y sincera alegría pero…

-Jotaro…-su vocecita lo trajo al mundo real, y le recordó lo que estaba haciendo, su mano se alejó asustada de él y se dio la vuelta en la cama cerrando los ojos con fuerza, abrazándose a si mismo mientras empezaba a temblar.

-Puedes ir por ti mismo al baño? –que había estado haciendo? Lo mejor que podía hacer era dormir, dormir y olvidar todo, olvidar esos pensamientos y todo lo que había dicho, por que Kakyoin no era su Kakyoin.

-Esta bien –tenía que calmarse, sentía los ojos aguados de los nervios y la piel de gallina hasta que…el niño se subió sobre el y le deposito un delicado beso en la mejilla.

Al oírlo irse y prender la luz del baño cerro los ojos, lo mejor que podía hacer era dormir.